sábado, 31 de enero de 2026

POEMAS DE HENRIK NORDBRANDT - DESDE DINAMARCA -

Hablo de ti

 

Hablo de ti

 

y me es difícil hacerlo.

Así es que hablo de que hablo de ti

 

cuando hablo del otoño, de telarañas tan delicadas

como perdidas en los surcos por novias olvidadizas

de las pesadas gotas del rocío bajo el tardío sol vespertino

 

y más tarde de las largas sombras sobre la explanada

de la tormenta que sacude las copas de los tilos

ya antes de que yo empiece a hablar de las estrellas

 

y del resplandor de las estrellas en los cristales rajados de la casa

que tintinean cuando ataca la helada de la noche

y todos los sonidos devienen penetrantes, cuando hablo

 

de todo esto, de todo esto que habla de ti

y de lo que es tan difícil hablar.

 

Así hablo de ti.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Los siete dormilones" 1969)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

La rosa de Lesbos

 

Una mujer desconocida me ha dado esta rosa

cuando yo estaba entrando en una ciudad desconocida.

Y ahora que he estado en la ciudad

que he dormido en sus camas

y he jugado a las cartas bajo sus cipreses

ahora que me he emborrachado en sus tabernas

y he visto a la mujer ir de acá para allá y de allá para acá

ya no sé dónde voy a tirar la rosa.

 

En todos los sitios en que he estado flota su aroma.

Y en todos los sitios donde no he estado

yacen en el polvo sus marchitos pétalos arrugados.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Oda al pulpo y otros poemas de amor" 1975)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Mentiras

 

Es mentira lo que escribí en la carta que quemé

que pienso todo el tiempo en ti.

 

Pero yo pienso en ti casi todo el tiempo.

 

También es mentira que no pueda dormir:

Duermo muy bien y además sueño

        con otras mujeres.

 

Pero cuando me despierto, inmediatamente pienso en ti.

 

A las hermosas mujeres que veo por la calle

las desnudo con la mirada mientras intento

        no pensar en ti.

 

Y aspiro su aroma hasta que me desvanezco.

 

Pero en todas las comparaciones sales ganando tú,

        y mi soledad.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Puentes de sueños" 1998)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

No deshagas la maleta

 

¡No deshagas la maleta! Inconscientemente

podría ocurrírsete desparramar su contenido

lo que te tentaría a ver un dibujo

como el de las letras de la palabra hogar.

Donde algo careciera de simetría

querrías tal vez colocar una planta

regada y empezar a querer apreciada.

 

¡No deshagas la maleta! Podría

estallar la guerra. O lo que es aún peor:

Podrías imaginarte que estabas enamorado

y como una inevitable consecuencia

mudarte a una calle con un nombre

y que las calles, no como ahora, no solo fueran calles

sino el caminar de los condenados a muerte en ellas.

 

¡No deshagas la maleta! Es mejor

ponerte una camisa arrugada

que una que haya estado tendida en un balcón

con vistas a algunas islas brumosas

y haya sido planchada por una mano amorosa,

es preferible el olor a naftalina que a espliego.

Podrías creer que eres una flor.

 

!No deshagas la maleta! Déjala

junto a la pared en una habitación desnuda

donde una bombilla desnuda

no te deja dudar ni un instante

de dónde estás y quién eres en la Tierra.

¡No deshagas la maleta! Ni un segundo

antes de que puedas prescindir completamente de ella.

 

Y déjala en su sitio.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("El peso del polvo" 1992)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Nuestro amor es como Bizancio

 

Nuestro amor es como Bizancio

tuvo que haber sido

la última noche. Tuvo que haber habido

me imagino

un resplandor en los rostros

de los que se agolpaban en las calles

o formaban pequeños grupos

en las esquinas de las calles y en las plazas

hablando en voz baja,

un resplandor que tuvo que haberse parecido

al que tiene tu cara

cuando te echas el pelo hacia atrás

y me miras.

 

Me imagino que no hablarían

mucho y solo de cosas

bastante indiferentes,

que tratarían de hablar

y se detuvieron

sin haber llegado a decir

lo que querían

y lo intentaron de nuevo

y lo volvieron a dejar

y se miraron mutuamente

y bajaron la mirada.

 

Los iconos muy antiguos, por ejemplo

tienen el mismo resplandor

que el flamígero fulgor de una ciudad en llamas

o el brillo que la muerte inminente

deja en las fotografías de muertos prematuros

en el recuerdo de los supervivientes.

 

Cuando me vuelvo hacia ti

en la cama, tengo la sensación

de entrar en una iglesia

que fue quemada

hace mucho tiempo

y donde solo ha quedado

la oscuridad en los ojos de los iconos

plenos de las llamas que los aniquilaron.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Oda al pulpo y otros poemas de amor" 1975)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Seriedad

 

Cómo habrías amado este lugar

las piedras calientes en el límite de la playa

ahora que sol y luna

brillan con la misma fuerza

y la misma dulzura.

Y en verdad lo amabas

-pero más ahora

cuando tú ya no estás

y yo lo amo

con una nueva seriedad: Aquella

con la que podría haberte amado

más que a mi propia vida.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Los gusanos de la puerta del cielo" 1995)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Una de esas

 

tú eres como una de esas

rosas, una

rosa roja

tan roja como nadie

jamás la vio

 

así, sí así

vi una de esas de verdad

 

veo que tú eres una rosa

así, una de esas de verdad

una de esas rojas, vista

así

 

una de esas...

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Miniaturas" 1967)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

 

 

Una vida

 

Encendiste una cerilla y su llama te cegó

de manera que no pudiste encontrar en la oscuridad lo que buscabas

antes de que la cerilla se consumiese entre tus dedos quemándote

y el dolor te hiciera olvidar lo que buscabas.

 

De "Nuestro amor es como Bizancio" ("Era glacial" 1977)

Versión de Francisco Uriz

Editorial Lumen S.A. 2003

Tomado de:

http://amediavoz.com/nordbrandt.htm

 

 

ADONDEQUIERA QUE VAYAMOS

 

Adondequiera que vayamos siempre llegamos demasiado tarde

a aquello que una vez salimos a buscar.

Y en cualquier ciudad en que nos quedamos

están las casas a las que es demasiado tarde para volver

los jardines en los que es demasiado tarde para pasar una noche de luna

y las mujeres a las que es demasiado tarde para amar

lo que nos tortura con su intangible presencia.

 

Y sean cualesquiera las calles que creemos conocer

nos llevan más allá de los jardines floridos que andamos buscando

y que difunden por toda la vecindad sus pesadas fragancias.

Y cualesquiera que sean las casas a las que volvemos

llegamos demasiado tarde por la noche para ser reconocidos.

Y cualesquiera que sean los ríos en que nos reflejamos

no nos vemos hasta que les hemos dado la espalda.

 

 

KASTELORIZON

 

Del mar del verano pasado ahora solo queda

el reflejo de la puesta de sol,

de reflejo solo los rostros

y de los rostros solo su espera.

 

 

LA CASA DE MI ABUELO

 

La tormenta hace temblar la casa

pero el viejo número de Populær Mekanik

de mi abuelo

está firme en su sitio

polvoriento, friable y amarillento

y llenas de imágenes

de sensacionales chismes mecánicas

que ya llevan anticuados 20 años.

-Si yo abriera la puerta de la casa

saldrían volando en todas las direcciones.

 

En cambio, pego la oreja a la pared

donde el clavo oxidado del Abuelo descansa

en la madera que ya era vieja

el día que la compró.

Y en las pausas de la tormenta

lo oigo conducir por las carreteras

en un enorme coche americano

cuyo motor va sonando mejor

cada vez que se le para

lo arregla y lo vuelve a poner en marcha.

 

***

 

Delante de la casa bombardeada se calientan ahora

junto a una hoguera hecha de las camas en las que una vez durmieron

y amaron. Los hijos que allí se concibieron

andan por las calles, con metralletas en las manos.

 

 

UN PAR DE MINUTOS DESPUÉS DEL VERANO

 

A lo largo del mar el tráfico del verano se ha detenido

como una sierra oxidada en un tronco podrido.

 

Los que estamos entre las sombrillas rayadas

intercambiamos ideas con ellos. Son de Marte, dicen,

 

a diferencia de los jubilados a los que les han dado una tarjeta

para que anden sobre el agua y continúan haciéndolo hasta que oscurece.

 

De vuelta a casa uno se cruza con sus viejos seres queridos

pero tan brevemente que los faros no se pueden fijar

 

lo suficiente como para que la impresión llegue a ser sentimental.

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/6-poemas-de-henrik-nordbrandt/

 

 

De EL TEMBLOR DE LA MANO EN NOVIEMBRE

 

      3

 Cuando el sol por fin brilla en noviembre

 brilla tan poderosamente

 que hasta los ciegos están sorprendidos

 oyendo el estrépito de sus sombras

 

      4

 Una buena tierra donde morir, ésta:

 una carpa sobre una planicie interminable,

 la carpa abierta a las cuatro esquinas del mundo.

 No puedes pensar más allá de viento y estrellas.

 

      16

 ¡Por el amor de Dios no te establezcas en una ciudad!

 Cada ciudad tiene su cementerio.

 Constrúyete una casa de madera sobre una meseta plana

 y pídele a tu Señor un buen golpe de rayo.

 

      43

  Noviembre es por cierto el mes de la oscuridad.

  Cuando por fin sale el sol

  se parece a la sonrisa de un dictador

  cuando elogia la paz en su país.

 

      44

  Debajo de la oscuridad de noviembre yace la tierra.

  Debajo de la tierra yacen los muertos.

  Mientras la tierra yace, algunos de ellos carecen de cabeza

  y en ese sentido semejan a los gobernantes de la tierra.

 

       45

  Esta calavera nació en algún momento de una mujer.

  Pero su portador la ha moldeado, así como es.

  A través de las cavidades oculares vacías todavía puedes

                                                                                [ver

  la voluntad que la mantuvo erguida cuando la espada del

                                                   [verdugo giró.

 

         51

  Él, sentado esperando la muerte, ése soy yo.

  Él, que no puede creer en la muerte, ése soy yo.

  Él, que ha vivido hasta ahora, ése soy yo.

  Él, que no puede creer que ha vivido, ése soy yo.

 

          65

  Mis palabras son fortuitas. No símbolos.

  Sin embargo, de cuando en cuando reconozco algo

  como el contorno de un pescado sacado a la tierra

  en un campamento militar romano en Bretaña.

Tomado de:

https://inutilesmisterios.blogspot.com/2019/11/la-poesia-del-genial-henrik-nordbrandt.html

viernes, 30 de enero de 2026

POEMAS DE ANGELA MARINESCU - ANTIPOESÍA DESDE RUMANIA -


El silencio sexual (2003)

 

me importan un bledo todos esos jóvenes que quieren alimentarse

de mi poesía sin pagar una tasa mínima de entrada

capitaneados por cualquiera que me da dinero ahora por lo que no fue entonces

no me importan estoy de cara no de espaldas

a las ráfagas fuertes de viento

me importan un bledo todos aquellos tontos y listillos

que me volvieron invisible en un solo movimiento sexual

todos los que dejan caer los objetos de las manos a mi alrededor

tal vez un silencio mayor ser la última

entrada al mundo útil tal vez esté aquí como un ángel

que flota imperturbable sobre la superficie inmóvil de la tierra

el último grito es otro ángel

lo que he escrito es otro ángel

ningún ángel puede reemplazar a otro ángel

empujo mis pechos en la tierra

me saco el útero hacia fuera

me penetro a mí misma con torpeza

porque no tengo ningún ejemplo parecido en mente al que

dedicar el recuerdo pesimista de este poema

invoco al padre muerto sobre cuyo cerebro he alzado

la tumba de la bandera decadente de mi familia

soy un ángel sexual

 

 

Autorretrato

 

en la capital de un país

con fronteras cada vez más inciertas

(no) debo llevar

ropa color plomo

mate elegante académica

porque soyvieja. soyinocente. Soyautista

estoy más enferma que un enamorado

al borde del suicidio.

«hay que dejarla fuera de combate», dirían

nuestros grandes poetas.

unos cabrones natos.

¿cómo se las ingeniaron sus madres para hacerlos así?

una nointerpretación cada vez más incomprensible.

un nolugar cada vez más aislado.

un nobunker con las puertas y las ventanas tapiadas.

una nopoesía cada vez más oscura.

TRADUCCIÓN DEL RUMANO CORINA OPROAE

 

Tomado de:

https://casabukowski.com/poesia/poesia-europea/angela-marinescu-traduccion-del-rumano-corina-oproae/

 

 

SIGNOS DE UN DETERMINADO PODER

 

Bajo el cielo, bajo las manos, bajo el sexo

sin pecado, con ojos ojerosos y labios suaves,

repites tu crimen. la noche se acerca,

la ventisca vertical me recuerda el honor que destruye.

escribo en una lengua que solo yo conozco,

es la lengua que dibuja palabras,

se insinúa en el tiempo

y lo sustituye por los signos ocultos

de un Poder ajeno a mí

del que no me desprendo.

encontremos, aterrados, las letras que acechan

 

entre las ruinas de la casa de paredes blancas,

todavía.

 

 

EL GRIEGO QUEMADO

 

Nada me parece demasiado; tal vez una mano que

reemplaza a la melancolía; y la mano interior, infinita.

el griego quemado cuya sandalia permaneció intacta

en el fuego que sonaba abatido como una guitarra.

Señor, en el frío que se deshilacha busco el júbilo.

incité mi fracaso, la poesía y la muerte; incito

ahora mi sangre, mi pelo negro y mi piel.

sin cielo con el cielo delante.

sin amor con el amor delante.

la huella que tú conviertes en animal de presa.

sigo tus pasos con ojos sombríos de odio.

oscuridad en plena luz.

noche en el alba que nace.

noche y oscuridad en las palabras;

 

solo en mis palabras.

 

 

EL PABELLÓN DE LOS LOCOS

 

De camino al pabellón de los locos

llevo sangre en las plantas de los pies

y mi enajenación no puede ser más honda.

Señor, ya no puedo creer. olvidé

lavar la sábana negra que me oprime.

soy la hermana de Lázaro, que ya no resucita.

para mí solo hay sombra.

para mí solo hay locura.

blanco como la cal es el pabellón que amo como a mí

misma.

allí la droga. allí la violencia. allí el sexo. allí

las palabras.

 

al sol, un perro duerme tranquilo

a los pies de un loco, de un amo, que canta.

 

 

VOTOS

 

La monja rompe sus votos;

ahora comienza la masacre y el miedo.

ser lo que no eres no es fácil.

pero ser lo que has llegado a ser es terrible.

un ángel visible me corta el paso.

un ángel invisible

me da el vaso de hierro

para llenarlo de sangre.

un ángel enfermo me dice

que el amor y el odio no tienen fin.

llegará el día en que dibujaré las palabras que

ya no puedo pronunciar.

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-el-parque-de-angela-marinescu/

 

 

Estoy sorda y muda

estoy sorda y muda

porque escribo

estoy ciega y tengo la lengua rota

porque escribo

no puedo hacerte el amor

porque escribo

no puedo sentirte

porque escribo

me he quedado sin

sangre

porque escribo

sólo el diablo muestra su rostro

esculpido

en la oscuridad de la noche

porque escribo

sólo el diablo destruye

la poesía

que hay en mí

porque

escribo

Tomado de:

https://rumaneando.wordpress.com/2016/04/26/estoy-sorda-y-muda-angela-marinescu/

 

Fuga postmoderna III

Entré en la poesía por la puerta de atrás

con una sonrisa solitaria.

salían de debajo de mi falda, como trapos,

los grandes temas, como la enfermedad.

hacía tiempo que me rondaba la enfermedad y se había cobijado

en mis pulmones y en mi alma.

mis pulmones y mi alma están enfermos.

escupía sangre en las paredes de la casa, salpicaba

las ventanas con nubes de sangre

y quería entrar por la fuerza en tu jardín.

por mis venas se deslizaban las sierpes teutónicas

del bacilo devorador de tejido pulmonar

pero yo te deseaba y me estremecía en mis propios ojos

ante los ojos de la muerte.

¿podrías intentar disipar la duda que hay en mi alma

como si fuera una pequeña carroza de oro

que encierra a la reina de tu alma?

¿podría deslizarse esta carroza delante de mí

justo cuando el cielo se oscurece y, enloquecido, deja caer relámpagos?

Señor, ahora paso por alto cualquier indulgencia

cualquier ley e incluso

el temblor fijo en tu ojo izquierdo

cuando cierras el ojo derecho

con una voluptuosidad sin igual.

te paso por alto a ti. paso y paso.

¿por qué tomarte en cuenta si incluso

dicen que eres una gran ausencia?

pero esta ausencia llega como una oveja, como un rebaño de ovejas,

como un tren repleto de animales atrapados entre placas

grandes de piedras

y se arroja, solo una vez, a mis pies.

Señor, qué placer cuando la oveja se deja caer sobre su panza

y la frota contra mis piernas.

en la puerta de atrás de la poesía colgué diademas

de flores perfumadas

y pieles de animales recios, despellejados. adorné

como pude esa puerta

la unté con un lago profundo y me fabriqué

un sistema de espejos

en que mi cabeza parece estar separada del cuerpo y está,

así, con los ojos desorbitados,

por encima de la puerta.

se me petrificó la cabeza sobre la puerta barnizada

con un lago profundo.

se me petrificó la sangre en la cabeza.

se me petrificó el ojo mientras miraba.

se me petrificó la mano mientras trabajaba.

se me petrificó la poesía.

si hay poesía, entonces tu espada pende

sobre mi cabeza petrificada,

con los ojos desorbitados y petrificados y con la boca petrificada.

la luz se desliza por debajo de la puerta, viene,

se junta y así ruge; hagas lo que hagas

por mucho que huyas, por mucho que busques, eres una idiota

(metafísica) que sufre intensamente.

quieres dejar de escribir, quieres ser, nada más,

pero, precisamente por eso, te digo, tienes que escribir

para ser y ser para escribir.

tú eres la carroza de oro detenida delante de mi puerta

petrificada.

tú eres el mantel reluciente, negro,

con borlas,

de la habitación del medio. tú eres la casa de dentro de la puerta.

y dentro de la puerta, estoy yo.

o dentro de mí, está la puerta.

está clavada, bien abierta de piernas,

con un arma en la mano.

está bien segura de sí misma y se sostiene en mí.

eso es lo que pensaba mientras, petrificada, la cabeza

miraba embobada hacia adentro...

 

 

Fuga postmoderna VIII

Mis poemas son largos a veces,

la longitud no es necesariamente sinónimo de valor.

pero sí de fuerza, de desespero, de imposibilidad de controlar

tu expresión hasta el final,

del deseo de decirlo todo, sí. yo quiero decirlo todo,

sé que no es posible

pero precisamente por eso.

cómo podría sugerir en un poema corto

que me gustaría (de manera dolorosa y dulce)

tener sexo de hombre, jugar, penetrar

los cerebros de elli, de ioana

de Adelina, de Irina, de Nicolita, de Daniela

y otra vez de Irina.

dejarles agujeros en las sienes, que me conozcan,

que sientan cómo arrojo sangre

directamente a su cerebro pequeño y sensible.

como el sexo de un gato.

que griten de dolor cuando retiro

de su cerebro mi lápiz lleno de

cilios ásperos, pero también deseo penetrar a s.

cuando penetra a Irina

la de las gafas, la mimosa púdica, flor de interior

moldava pusilánime,

moldava blanca con su prado alargado

en el campo encadenado de centeno, penetrarla

justo cuando s. la conoció,

en las ferias de libros ocultos, siempre falsos,

siempre tímidos y terriblemente postmodernos.

¿Señor, soy yo postmoderna?

córtale la boca al que mienta

con tu sierra celeste, pon esa boca

en la tierra, aguántala y entiérrala

como una raíz y luego, zas,

córtala, que desaparezca la mentira.

Señor, mi camisa es ya tan fina que se ha vuelto

mi piel, es como si

estuviera desnuda, tengo el lápiz en la lengua,

la lengua en el corazón y el corazón

en la coronilla. y la cabeza así adornada estalla

en el cielo, el fuego de mi cabeza

se esparce, aturdido en un baile

sin pasos contados, no hay nada en este baile

que sea contado, determinado, arreglado,

clasificado, antiguo. Señor, todo es nuevo,

me da asco tanta cosa nueva, me da asco

tanto comienzo sin fin, tanta

muerte sin muerte.

me da asco ser perversa… me da asco

ser obsesa, me da asco

estar demasiado cerca de Ti, intenta

iluminarme a mí con la luz

de este poema, verás tú también cómo nada

llega hasta mí.

cómo forcejea la luz como un gato que arrastra

su trasero por tierra,

como un gusano azul que come tierra,

como una rata que respira tierra.

mira tú también, señor, que yo no tengo ninguna oportunidad.

que venga Adelina que venga Irina que venga Sergiu

y que asistan a mis forcejeos amorosos.

que ellos lloren, que yo me salve.

y ya no veo otra cosa que el cordero, como un fuego

que avanza hacia mí.

De Me como los versos (Godall Edicions, 2024)

Tomado de:

https://aullidolit.com/dos-poemas-me-como-versos-angela-marinescu/

 

 

de este cuchillo brota metal

 

de este cuchillo brota metal

cuando te amo

del árbol inmóvil brota madera

cuando te amo

del asfalto brotan fulanas

cuando te amo

del agua brota fango

cuando te amo

y te amo porque no sabes que te amo

porque no sabes lo que me gusta de ti

porque no puedes imaginar

lo que yo imagino cuando te miro

a la cara como a un enemigo

porque me cuesta no tocarte

pero no te tocaré nunca

ni siquiera en el infierno y ni siquiera aquí

en este camino tan conocido

que puedes enloquecer

porque tú estás

solo al principio

yo estoy

solo

al final

 

***

 

El poema de más abajo

 

madre, siento tu respiración en mi nuca.

soy, de alguna forma, tu creación.

soy, de hecho, cien por cien tu creación.

fuiste una extraterrestre

que me obligó a ser intraterrestre.

penetré, con todas mis fuerzas, cualquier cosa.

poesía postmoderna, poesía lúdica, poesía técnica,

poesía postcoital, poesía aterciopelada y poesía críptica,

la de las grandes mentes atiborradas de información abstracta,

llegada en forma de rayos tóxicos y radioactivos

de la zona crepuscular.

no me impresionan

porque soy discapacitada,

como tú.

fui un obstáculo

programado por ti, madre.

pusiste a prueba mi tedio y mi furia.

el único hombre que he aceptado como hombre

ha sido Alex,

porque lo hice contigo, madre,

de la espuma de un mar negro como el alquitrán.

estuviste siempre entre mi poesía y yo y por eso

los que se empeñaron en buscar, en mis noches

de muchacha enferma, lágrimas de piedra en mi poesía de piedra,

no encontraron nada.

a nadie he querido tanto como te he querido a ti,

porque nadie me ha dado la posibilidad

de mamar la leche nutritiva,

como la mamé de ti,

hasta la extenuación.

a nadie he maldecido como te he maldecido yo a ti,

solo contigo me he peleado como una gitana, madre.

lo vulgar que he llegado a ser contigo, madre.

ahora, que ya no estás, me siento tan inútil,

como un perro aguardo

sobre tu tumba

y aúllo a la luna, cada vez menos fuerte.

 

***

 

me decías «mi cuerpo es político»

y luego te dormías exhausto

el trabajo es política

y me metías a la fuerza pan salado en la boca

y sobre mi lengua roja como una flor carnívora

como la flor del desierto del Sahara

«la manera en que la sal extrae la humedad de las cosas»

es una cuestión política

la sal es el nazismo esencial de la saliva y la sangre

es el comunismo y el totalitarismo

de pétalos interesados en la velocidad de las flores

alrededor de los ataúdes sombríos

la sal es la muerte

la sal es la única sustancia sin defecto

entonces, entiérrame en sal

para convertirme en una ciega

que ve su propia subpoesía

 

el nudo se está tensando

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/4-poemas-de-me-como-los-versos-de-angela-marinescu/