Toldos verdes
Leander llegó con una cesta llena de peonías.
Se llevaba a la boca uvas recién recolectadas en la
vieja
cabaña donde se quedaba entonces, sobre cuya puerta
colgaban los viñedos. Vivía a base de uvas, como
entrenando
sus músculos para una escalada solitaria. Algunos días
la torre
parecía más alta y él sentía una pequeña punzada azul
en su brazo.
Ella cosía una garza blanca en su vestido.
Cada día llegaban mensajes de su padre, pero
decidía ignorarlos, prefería pensar en las pálidas
patas de su pájaro otoñal.
Colocaba agua en una jarra y anhelaba las flores.
Eran las tres y media, el sol mediterráneo
se sostenía en la habitación. Cuánto había deseado
bañarse en el río. Qué ridículo ser prisionera
cuando se es tan joven como ella se sabía al
contemplarse
en el espejo. Era tan formal como sus padres
y cada noche preparaba su cuerpo. Conservaba la
esperanza
y rezaba a las estrellas, quienes la estimaban.
Se aproximó a la ventana.
Para jugar se precisa compañía, decidió él, y se sentó
en la hierba.
Había fingido que el árbol era el escudo de su amigo,
Catylus,
y agotó sobre él sus flechas. El murmullo del río lo
instaba
a perfeccionar su estilo. Flotando después de espaldas,
mirando arriba hacia la torre, advirtió un brazo que
tiraba
de la correa de un toldo. La sorpresa llegó cuando
la verde lona, al descorrerse, anunció el pelo de una
chica.
UN ÉNFASIS INCIDE EN LA REALIDAD
Campos de nubes se tornan mobiliario
mobiliario metamorfiza en campos
un énfasis incide en la realidad.
“Nevó hacia el amanecer”, una barcarola
que las palabras estiraron con rigor
siluetas que alcanzaron por su nítido perfil
el rostro de lirios…
Ansiaba un realismo limpio.
Anhelaba que la salida del sol se revisara
como aparición, mayestático su poder evocativo,
dos fuentes dibujábanse cercanas en un prado…
Recuerdas tratamientos
de “ser” y “nada”
iluminaciones capaces
de surgir de cambiantes direcciones–
son disciplinadas como motoras
flotando en el canal,
pues el silencio es pictórico
cuando el silencio es real.
La pared es más real que la sombra
o esa letra compuesta de caligrafía
cada vocal equivale a una pared
un vestido que el espacio otorga
un regalo de las paredes…
Estas metáforas pueden asimilarse una vez
hayan producido sus perros y gatos
nacidos en caminos junto a sauces,
los sauces no son árboles reales
nos enredan en su vaguedad
el mundo natural se despliega en verdor.
Una columna escogida a lo lejos
se alza al cielo mientras la fuente
es clásica…
destruirán la fuente turbada
en cuanto penetra en la modernidad y es rara…
La idealización necesaria de tu realidad
forma parte de la búsqueda, el viaje
en que dos figuras se abrazan
Esta casa diseñada para ellos
parece una casa real
quizá se trasladen hoy
hasta alcanzar un atardecer efímero y
salgan y vuelvan a entrar a la noche
una noche selectiva de árboles,
Las oscurecidas copias de todos los árboles.
Tomado de:
https://www.isliada.org/poetas/barbara-guest/
Palabras
El simple contacto con una cuchara de palo y la palabra
se recupera, empieza a propagarse como el pasto,
forzada
mientras permanecía expandiéndose hasta llegar al
monumento donde
la paciencia ve al dolor, donde el conflicto armado
cesó
ojos crespos afuera de los temas para buscar el diario
que ahora reluce potente, sabio y resiliente, la
palabra
entró en su continente ansiosa de encontrar otra tan
capaz como una espina. La posesión más cercana sería
albergar a ambos, siendo entonces dos podrían
deslizarse
dentro de esta casa y de inmediato hacer una mansión
más grande llena de cucharas y aliños, con la gracia
de una mesa recién puesta donde los objetos cercanos
pueden reunirse
a disfrutar de la interacción de la gravedad con guiños
de jolgorio,
el plato de chocolate presume un talento, el cucharón
de ritmo galáctico como un plato de primera, cuchillos
curvos, tazón, carrozas de bocados las palabras pueden
elegir y saborear antes de tragar tanto era la
suntuosidad y la sustancia de una casa arrendada donde
las palabras
colocaron sus batas cuando el romero hizo entrar su
aroma
perspicaz como las ramas mayores en la noche donde las
palabras
se juntan, deformadas, luego enderezadas, nuevas
varitas testeadas.
CASAS DE LA PRADERA.
(Prairie Houses).
Las lentes refractan lo irrazonable
los agujeros sensibles del conejo, las moradas del topo
y la serpiente
los climas donde cavan la madriguera y estornuda
la especie nativa
en las casas
correspondiente a las solicitudes hemisféricas
de lo llano
eufemísticamente, sentimentalmente
denominada pradera.
En la tierra ejerciendo una presión deliberada
algo así como un estetoscopio contra el pecho
único permanente.
Sumisión selectiva a la ingeniería arquitectónica
y la representación de la necesidad en lo que se
refiere a la altura,
el acto de renunciar a la exposición climática, a los
acuerdos elementales,
a los ajustes constructivos del valle y la tormenta
reconstrucción histórica de movimientos de tierra
iniciales
y la admiración
incluso más tarde para el modelado oriental
para tener una idea de carga para barones
lo vemos en las vigas y la pesadez de la escalera
una sorpresa sin embargo, actuando como lastre
seguramente
los cielos golpean duro en las praderas.
Respecto a sus casas con sus duras bocas
pezones robustos el cabello de telaraña.
20.
El sueño es 20
recordando el
insignificante bailarín flamenco
en Granada
que se convirtió en
importante a medida que observaba
el caballón de la montaña
en las colinas secas
¡Qué número idiota!
El sueño es veinte
desde luego, no es de veinte ovejas
lo que había por mucho en la manada
bajo la cresta fría de la Sierra Nevada
Es más, como autobuses para 20 Madison Avenue.
mientras yo voy zumbando lejos en mi vida de ensueño
Cada episodio es importante
¡eso es lo que es! secuencias -
Tengo que ir a un drama de veinte actos
el teatro del activo
los críticos allí estarán, sin duda
incluso los actores
incluso las flores se presentan en el escenario
hasta las flores silvestres
elegido por la esposa del pastor
Cada mañana temprano (mientras duermo)
bajo el cono de nieve
de la Sierra Nevada
tapas amarillas como castañuelas
Meto la mano en mi ramo
medio-soñando
y cuento veinte
rematadas en cabezas amarillas
las flores hacen un chasquido veinte veces
porque les gusta repetir
como yo al igual que la mañana
o el drama de una espera
se actuará muchas veces
Como incluso estos sueños en similares
cabezas de la gente
castañuelas.
BARRILES.
(Barrels).
Y otras pasan; y
viéndome tan triste,
toman un poquito de
ti
en la abrupta
arruga de mi hondo dolor.
Cesar
Vallejo
No voy a dejar a nadie
tomar una copa
fuera de este barril de lágrimas
Las he recogido de tí.
Y mucho menos a otra mujer.
La veo venir cerca.
Conozco el tipo.
Les puedo decir que ella
estará cansada.
Conozco el tipo
No le va a gustar.
Ella mirara ese barril
que han tenido unas cuantas en su día.
No es que ella esté siempre llena.
Ella comentará por casualidad,
"En agua dulce,
es bueno lavarme el pelo. "
Y quién no sabe
las lágrimas son más puras
que el agua de lluvia
y más suave en el cabello.
Así como ella camina hacia él
y lo convierte en el vaso,
Te veré como un fantasma
y lo que eras
se lo llevó el mar.
Y los trozos de papel
de esta zanja de mi cerebro
flotará en el agua
y la asfixiara.
Tomado de:
http://centaurocabalgante.blogspot.com/2013/04/poemas-de-barbara-guest.html
La pantalla de la distancia
1
En un muro sombreado por luces a la distancia
está la pantalla. Los íconos vienen a ella vestidos en
capas
y en sus ojos se reflejan los viajes sus ojos
nómades alcanzan el nivel de la tierra. Las narrativas
están
en la sala donde la pantalla espera suspendida como
el marco de una viga que el trabajador pondrá
en un eje y así hará un marco que llenará con
una trama o un cuarto de pulgada de poesía para alentar
la naturaleza hacia su edificio y el árbol inclinado
en su contra, el árbol proyectando el lenguaje en la
pantalla.
2
El teléfono es el loro de Flaubert y revolotea
de rama en rama cruzando la ciudad. O alguien
sostiene en sus manos la cosa muerta en un hotel
remoto. Una persona sensible con una discapacidad
habla a lo inanimado. Ella incluso puede parecerse
a Louise Colet o a la sobrina servicial. No ha mandado
su mensaje y yo desaparezco en estas evocaciones
suyas. El teléfono es el títere de los
mensajes.
Puede haber hecho frío al bajar de los techos,
un viento continental atrapado entre edificios.
Hojas y polen soplados por las escaleras de emergencia.
Perniles de Windstruck tirados en una canaleta. Cambios
equinocciales que el cuerpo reconoce, la mano siente,
el
camión pasa sin previo aviso y los edificios siguen
con sus compromisosnerviosos. Puede que la tierra
haya gemido debajo de esta basura. Yo estoy
atrapada en la corriente de viento.
3
De noche viendo la pantalla de la distancia
con íconos sombreados enmarcados por la luz
entendí que el áspero interior
estaba criando otros íconos,
Ya no suaves, destellaban cláusulas maduras
o imágenes levantaron formidables proyecciones de
hielo,
la pared fue puesta en una posición temporal
donde las palabras brillaban desde una cubierta oscura,
el Narcisismo vivía en una cabaña de plata.
4
En la época más luminosa del año llegaron las palabras
fondeadas entre ramas. Flaubert se cambió
así mismo por palabras, la noche se volvió una noche de
palabras y el viaje un viaje de palabras y
así.
Las palabras se volvieron “una broma superior”, yo
temblaba
bajo un peso revolucionario, una huida cobarde
desde una nube. El ego de las palabras se estiró hasta
los bordes de la pieza asumiendo el sonoro
movimiento de un poema.
5
Seduzco a este poema novato con un mineral, el Berilo.
El diccionario otorga al Berilo una caprichosa
descripción,
como en una secuencia donde un auto
se mueve sobre caminos con grietas y cortes
en las venas fantasmas del color
—una cámara sigue cada turno,
examina las salidas donde la roca protege
una herramienta visionaria que la impulsa—:
“Un azul verdoso claro que es más azul
y más profundo que el agua promedio,
más verde que los huevos azules de una loica,
más azul y pálido que el turquesa
azul y más verde y profundo que el berilo
azul — un azul verdoso claro que es más azul
y pálido que el berilo o el azul turquesa promedio —
más azul y ligeramente más pálido que el agua».
El uso especulativo de los minerales evita el
apego de las palabras por rebalsarse, inserta
una vena de jazz, emblemas del color y supera
el tramo de persecución de la pista donde las palabras
compiten con sus monturas. . ..
6
El Berilo se volvió una distracción cuando uno habla
del campo
de color o alguien como un colorista o de color pre-
dominante, entonces el papel sobre el cual el poema
podía
descansar era granulado con luces intermitentes de
color
y la intensidad, el intenso camino rural
donde las sombras encontraron descanso era una
naturaleza de
color, zanjas y árboles perdieron sus contornos. Yo
inventé un azar planificado donde el color
se comporta como una estrella.
7
Para introducir el color a la forma
debo oscurecer la ventana donde los arbustos
raspan palabras delicadas
la pieza se comportaría
como todo lo demás en la naturaleza,
Experiencia y emoción representadas
como lo hicieron dentro de la zona de distancia
palabras que terminan en pasajes fluidos
crearon un rubor fenomenal
dispersando la ilusión. . ..
8
Un poema difícil se entromete como herramientas
que decoran un edificio silencioso, un tic tomándose
la fachada, un encogerse de hombros exagerado por una
columna –
Shelley navegando en una racha de viento
la tormenta de neurosis entorpece el plan formal,
con matas de arbustos que indican histeria o
La luz del día brilla en la calle hostil donde
suspira una carrera sin culpa, el pico del poeta se
hunde
en el aire, sus pequeñas alas causan un ligero revuelo,
mientras alguien baja las escaleras
él suplica infantil,
Una mujer habla con un plato, tenedoresviejos, sonríe
entre sus preparaciones, tocada por la historia.
Astillas, diversas evidencias de la vida temporal
escondidas en un arbusto. En trajes formales los
comentarios
domésticos rielan hacia un corpus conocido como
estrofas.
9
La novia levantó la nube posada sobre su
cabeza de álamo y alejándose de los solteros
agarró como varita el poema que le entregué:
«Una vida brilla debajo de las hojas
amontonadas para el anonimato. . . «
Ella nos llevaría a través del espejo para ver el
enigmático cerro donde un castillo cuelga una sombra.
10
Había un sueño dentro de un sueño y adentro
del sueño exterior yacía una redonda pieza de mármol
blanco de una perfecta dimensión circular.
El soñador llamó «Eva Knachte» a esta bola
parecida a un grano de mármol griego,
a quien la inmensa rabia de la noche sopló
dentro del sueño.
Su nombre que evocaba la noche se hizo piedra de
mármol,
la tierra en la que descansaba era la orilla
del mar que la bañó y cambió
sus lineamientos en mármol clásico, una miniatura
de ser, aunque perfecto en este sueño, su tamaño
determinado por la tormenta de verano con la que
luché para tomar el mármol.
El mármol era una reliquia, como eran los movimientos
de la naturaleza en el poema. El mar prestaba
un fresco, las olas un hombro cuando las investiduras
de una vida simbólica se peleaban. En esa bruma
de púas, paja, coraza de plata, sucios
Alejandrinos parecían una ficción móvil. . ..
11
Un hombre se llama a sí mismo Barón pero se desvía de
su estado en el cadmio amarillo
de un atardecer revuelto por el miedo
donde un amplio acceso a un túnel estrecho
es animado por hojas se enfrenta a una decisión ——
en la estilizada entrada ominosa se pregunta
si la realidad lo mantendrá o la nieve empática
someterá su búsqueda. . ..
12
Repasé estas ambigüedades ficticias
hasta que hubo un momento simple
algo así como una mesa negra donde
el Diálogo en acción motivó una búsqueda
en recuerdo de esa luz tonal
iluminando la pantalla,
El barón se desvaneció al resplandecer la distancia
un frasco transparente multiplicado por la escarcha.
Tomado de:
https://elipsisliteratura.wordpress.com/2020/08/10/muestra-poetica-de-barbara-guest/

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