lunes, 8 de septiembre de 2014

¿HASTA DONDE EL BRAZO DE LA JUSTICIA ALCANZA?
DISERTACIONES SOBRE JUSTICIA  EN LA SEMANA
Notas apenas en desorden
1.   JUSTICIA  ¿PARA QUIEN?
No es un secreto, que la justicia es directamente proporcional al poder del país que la exige, pues con un guiño de una potencia todos los mecanismos se ponen a la orden y se activan al instante. Nada parecido ocurre con un pequeño país que pida bien sea una extradición o una deportación; queda demostrado desde el mismo momento en que muchos funcionarios que son investigados en Colombia por diferentes hechos, han decidido salir del país argumentando cualquier cantidad de disculpas y discursos mediáticos de índole política, y de quienes definitivamente solo se tiene noticia cuando han abandonado el país y ya no hay manera de lograr su regreso. Esto, porque Colombia en realidad es un país bastante respetuoso de los acuerdos internacionales y a la vez no tiene la fuerza ni es lo suficientemente determinante y poderoso para exigir respeto, por tal motivo es bien fácil esconderse en cualquier país para eludir las responsabilidades… esto ha quedado bastante claro en las últimas semanas.

Lo que en mis épocas juveniles les escuchaba a las personas: “La ley es para los de ruana” cada día me parece más acertado, pues tal parece que dentro de la moral nacional el delito tiene estrato, pues robar en un supermercado puede considerarse un suicidio; al extremo de que he conocido el caso de un señor que tiene varias condenas por robar chocolatinas, mientras quienes han sido condenados por millonarios desfalcos a la nación campean no solo por Colombia, sino que deciden ir a otros países en donde bajo el débil argumento de la persecución política viven de manera holgada y sin contratiempos una suerte de impunidad, a la cual nos están acostumbrando.

Y, es que tal parece que los valores han mutado, desde cuando los griegos indicaron que los políticos deben estar al servicio de la ciudadanía, como bien lo enseñó Pericles, hasta esta suerte de politiqueros que en lugar de propender por el bien común se encargan de engrosar sus fortunas individuales ejerciendo en muchos casos un poder mayor en las regiones que el propio presidente.

Con tan solo un guiño, las potencias exigen sean entregados a sus tribunales los ciudadanos delincuentes, en tanto que países como Colombia por más antesala que hagan reciben puras y cínicas respuestas evasivas acerca de las peticiones de justicia, mil y una trabas imponen a un país que no es potencia y por ende su poder en el concierto internacional no da la talla en medio de otros países que con mover un dedo ejercen presión.

Por este motivo, tal vez la impunidad siga campeando los estamentos de la politiquería, que no es política nacional, pues las mañas de esta fauna nacional que es aun más astuta -más no inteligente-. Pues al saquear el país están saqueando su propio bolsillo, es como auto-robarse.

Hasta donde es flexible la mano de la Justicia, tal parece que no lo suficiente, pues no alcanza sino hasta la corta distancia de la patria, y tan pronto llegan a la frontera queda atada como a una mascota con una cadena que apenas permite llegar al plato de comida y de quien se burlan, al llegar cerca al sindicado esta cadena le lanza hacia atrás en un golpe fuerte que lastima el cuello de la justicia.


2.   JUSTICIA Y ¿GÉNERO?

Hasta donde un país que permite un grado de impunidad tan alto tiene la capacidad moral suficiente para juzgar los comportamientos de sus ciudadanos, y es que enjuiciar a- priori es lo que mejor se hace, juzgamos a la comunidad LGBTI, es más, hay quienes en nombre de algo parecido a un tribunal de la verdad y la fe se atreven a juzgar a los homosexuales y por esa misma vía a intentar torpedear cualquier atisbo de respeto a sus derechos, pero votamos a favor de los verdugos de nuestros compatriotas y facilitamos la huida de los criminales de cuello blanco y su impunidad.

Dejamos pues que desde las potencias mundiales manejen los hilos de nuestra justicia, entendido esto como la manera en que acogen a los criminales que terminan por esconderse tras sus fronteras para eludir el brazo de la justicia colombiana, y es que ya son varios los casos de personajes que huyen de Colombia para impedir pagar la deuda con el país. Van desde los que reparten dineros del erario público hasta los que cometieron crímenes de lesa humanidad o delitos contra las minorías… no es necesario enumerarlos en la medida en que son de público conocimiento, yo, solo dejo unas líneas para la reflexión.

Y, a estos personajes a quienes en el exterior les abren las puertas para esconderse, aquí existen quienes quieren crucificar a los miembros de las comunidades LGBTI, o les quieren quitar sus naturales derechos.

Será que ser homosexual es tan grave, o casi más grave que chuzar teléfonos o generar masacres y falsos positivos, o más aun será más dañino para el país que ¿dilapidar los dineros de los campesinos?

¿Justicia?
Palabra tan corta para tanto que abarca…

Tanto así que en nombre de ella se ha cometido tanta barbarie, y es que por fortuna en la legislación nacional no se contempla ni la pena de muerte ni la cadena perpetua- o ¿desafortunadamente?- pues, realmente en mi criterio, los delitos no solo contra la vida sino contra el bienestar de los más pobres, como los saqueos a la salud, a la educación y las masacres propiciadas por el estado mismo en cualquiera de sus gobiernos bien merecen las mayores penas, pero como hemos sido testigos muchos salen y ninguno regresa, será que a ellos les amedrenta así no más esta débil justicia de penas irrisorias a crímenes tan mayúsculos. Entonces con penas mayores pensaríamos que luego de un mal gobierno se deberían repartir visas para ausentarse impunemente de la justicia nacional. No, aquí la política debe reinventarse y la justicia no permitirse ser engañada por los rostros de personas que parecen ser pobres damas de la caridad pero con las actitudes demenciales de un sicario.

Siguiendo con un tema que a la vez no es tan lejano, me refiero a la persecución organizada por algunos integrantes del gobierno para quienes erróneamente la homosexualidad es causal de pérdida de los derechos ciudadanos y más allá los humanos. Temas que la justicia ha maltratado, por ese ejercicio religioso teocentrista de algunos funcionarios que tanto mal le hacen a un país tan diverso como el nuestro, no quiero decir nombres, porque todos los sabemos, solo con una mirada rápida a algunos titulares de prensa. Negar la adopción a padres homosexuales no es negarle el derecho a ellos, es negarle el derecho a un niño a recibir amor y a tener un hogar, que hoy por hoy puede estar compuesto, por un solo padre, por dos hombres, por dos mujeres y en muchos casos por ninguno y esto a causa de la violencia. Entonces, como quitarle el derecho a un niño al amor y a la familia exclusivamente por una visión recortada de lo que es el ser humano.

Así podríamos seguir avanzando por la senda de las mil y una torpezas de la justicia colombiana, pero eso lo haré tal cual vayan ocurriendo los hechos, pues sobre este tema apenas están estas puntadas que de seguro y con la deforme mirada de las leyes colombianas tendremos tema para rato.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario