TRÁNSITO
Alondra estremecida,
surcando túneles de ausencia,
ando en busca de los caminos
que el dolor no ha pisado.
Yo muerdo el tiempo
como hiciera el prudente Ulises,
con pasos cortos y graduales
que ya no resuenan con furia
sobre el asfalto de mi viaje a Ítaca.
Y no quiero recordar el fulgor
de las candelas apagadas
por las terribles tempestades,
yo prefiero acercarme a la luz cálida
de las que permanecen bien erguidas.
Con un pie en el infierno y otro en el paraíso,
me desplazo despacio, con el paso cansino,
entre monótonas garúas
que me resbalan por el alma,
igual que el eco en la montaña
busca su tránsito al silencio.
VERGÜENZA
Ojalá los poetas pudiéramos cantarle siempre
a la luna, a los amaneceres románticos, a la paz,
al amor, llenando nuestros poemas
de palabras hermosas, pero…
Cuando la televisión nos devuelve imágenes
del horror de ataques impúdicos,
mientras los gobiernos asisten, impasibles,
a una nueva masacre de inocentes;
cuando entre los escombros
–que manan del corazón de los viejos muertos–
se abren las pupilas espantadas de los niños de hoy,
y brota la sangre en las mismas calles
donde antes corría la vida…
¿Cómo cantarle a la belleza?
¿Cómo escribir un poema de amor
cuando se siente vergüenza
de pertenecer al género humano?
Frente a la Primera Avenida,
a la altura de la calle 45,
los diplomáticos caminan de prisa,
nadie se atreve a mirar la obra de Karl F. Reutersward.
¿Será que al cañón del gran revólver
del calibre 45 lo han desanudado?
Los pueblos se han hecho oír
manifestándose por las calles del mundo
contra la barbarie asesina.
Los gobiernos se hacen los sordos y los mudos,
no sólo no escuchan los reclamos de su gente,
sino que delinquen con su silencio y su permisividad.
En este poema no hay tropos:
La luz de la luna es metralla brillante,
los amaneceres son de fuego real.
¿La paz? sólo sueño, esperanza remota
de los corazones que tiemblan de terror.
¿El amor? la desesperada búsqueda
de una madre que no encuentra a su hijo
entre los restos de una escuela bombardeada.
¿Cómo cantarle, pues, a los tópicos de la poesía?
Tomado de:
https://circulodescritoresvenezuela.org/2022/06/05/seleccion-de-poemas-de-julio-pavanetti-gutierrez/
¡Por fin llegaste!
¿No es acaso fugaz, mutante y efímera la alegría
y su recuerdo nostálgico, sombrío, triste y doloroso?
¿Y no se escapa el dulce placer, que infinito parecía,
ágil y veloz como un haz de luz radiante y luminoso?
¿Por qué entonces vuelven amenazantes a mi memoria
todos aquellos recuerdos tristes de un placer lejano?
¿Por qué regresan envolventes, si creí que eran
historia,
esculpidos deliciosamente con el cincel de tu mano?
¡Por fin llegaste luminosa como el sol del mediodía!
Estuve esperándote años con angustia doliente.
Se hicieron eternas las horas y muy largos los días,
empujando hasta el infinito sueños de amor ausente.
Llegaban en círculos sollozos de violines lejanos
que inundaban mi corazón de lánguida monotonía.
Eran días de ruidos sordos y cantos casi velados
y noches de falsa sonrisa e interna melancolía.
De súbito, en la tarde, unos ojos cuyos destellos
imitaban el color del cielo, luminoso y brillante,
se me aparecieron bruscamente, abrasando ellos,
a mis pálidas pupilas, escarchadas y distantes.
¡Por fin llegaste con persuasiva complacencia!
Con tus ojos como braseros quemando sin piedad.
Con tus alas de fuego inclinándose con cadencia
danzando ligeras entre mi rebosante felicidad.
Llegaste joven embriagándome con tu olor a rosas.
Cálida y hermosa, como un soplo de aire fresco,
con aires de indolencia y de belleza silenciosa.
Con un imprudente interés en mí, que no merezco.
Es ya inevitable; ni las tormentas más feroces,
podrán alejar tu sombra enlazada a mi sentimiento.
Amo esta complicidad que sólo conocen los dioses
y el riesgo que provoca tu cuerpo y tu pensamiento.
La brisa de la otra noche ha derribado el muro.
Ahora vuelvo a vivir, vuelvo a creer y soñar.
Ahora existe otro mañana, existe otro futuro,
otro camino por el que tu luz me ha de guiar.
Cerremos apenas nuestros ojos y enternecidos,
dejémonos acariciar por el aire dulce y mecedor.
Fundamos nuestros cuerpos y nuestros sentidos
y extasiados dejémosle libertad a nuestro amor.
DIÁLOGO VIRTUAL
”...y este silencio
llega
con un lento
estribillo...”
Aurora Luque
En aquella noche
dialogando con mi sombra,
descubrí que el silencio
no sólo tiene oídos,
sino que escucha
aún por detrás de sí mismo;
y ahora que lo sé,
mis palabras no están solas,
viajan hasta el viento
y se convierten en sonido.
Y en otra oscura noche,
con parecida calma
y un aire violáceo,
misterioso y pasivo,
comprendí que a veces
la vida real no alcanza.
DESARRAPADA
“...todo lo que he
perdido
es mío,
irremediablemente mío,
tan lejano de mí,
que es desamparo”.
Mario Benedetti
Desarrapada, a hurtadillas, se coló la noche,
noche sin luz de luna que adormece el cuerpo y el alma,
alma desnuda que, como el cuerpo, reposa en calma,
calma infinita que arriba sin pregón ni derroche.
Derroche de pasiones que acaban parpadeando,
parpadeando como esa luz que anida en mis ojos,
ojos que tiritan al ver el cielo con cerrojos,
cerrojos obtusos que a la noche van desgajando.
Desgajando al trasluz menospreciadas cicatrices,
cicatrices oxidadas que acuden silenciosas,
silenciosas cual tristezas que irrumpen misteriosas,
misteriosas como peleas de amantes felices.
Felices, así fueron mis años en el pasado,
pasado que regresa como brasa inextinguible,
inextinguible, pertinaz, casi irreconocible,
irreconocible al igual que yo, transfigurado.
Transfigurado por los cambios, hoy casi soy nada,
nada me ilusiona, sobrevivo sin alegría,
alegría es palabra que ya me suena vacía,
vacía se ha quedado mi vida, desarrapada.
Callecita
(Dedicada a
Heraclio Fajardo, la calle donde nací)
Callecita de mis sueños
Juveniles y escondidos
Callecita hoy te recuerdo
La distancia no es olvido
Callecita de mi barrio
Con subidas y bajadas
Callecita cuanto extraño
Tus farolas de madrugada
Callecita de hormigón
Veo intacta tu silueta
Del botija sos pulmón
Sos pelota y bicicleta
Callecita te recorro
Cuando juego a recordar
Callecita no te borro
Hoy te vuelvo a evocar
Luces tu mejor vestido
En el cumpleaños del club
Vos sos cómplice y testigo
De mil noviazgos de juventud
Vos sos la mejor cancha
Para los pibes del lugar
Y sos tablado de risa ancha
Cuando llega el carnaval
Callecita sos historia
En las voces que se fueron
En recuerdo a su memoria
Canto estos versos sinceros
Callecita un día frío
De julio me viste nacer
Callecita con tu abrigo
Me ayudaste a crecer
Callecita entre tus brazos
Yo quisiera descansar
Cobijarme en tu regazo
Volver años hacia atrás
Callecita una mañana
En silencio te dije adiós
Miré otra vez a mi ventana
Y me alejé lento de vos
Callecita fuiste llanto
Cuando me viste alejar
Que tu llanto se vuelva canto
Cuando pueda regresar
Callecita de mis desvelos
Que un día me viste partir
Callecita cuanto anhelo
En tus brazos poder morir
Errores de cálculo
Retiran sujeciones
Hora prevista
Despegue, vuelo
Objetivo a la vista
Comunicado
Pulsado botón
Alcanzado objetivo
Cumplida misión
Diecisiete en Aleksinac
El cinco de abril
¿Cuántos en Pristina
El nueve de abril?
Cincuenta y cinco
Grdelicka Klisura
El doce de abril
Esto es una locura
Estruendo
Zumbidos
Escombros
Heridos
Djakovica
Catorce de abril
Fueron setenta y cinco
Pudieron ser mil
Surdulica
Zona residencial
Veinte, el veintiocho
Esto es demencial
Sangre, gritos
Confusión
Muerte
Consternación
Cuarenta y siete
Puente de Luzane, autocar
Primero de mayo
Matar por matar
Quince en Nis
El siete de mayo
Tres en la Embajada china
El ocho de mayo
Korisa, trece de mayo
Campamento militar
Ochenta y siete civiles
Que allí no debían estar
Hospital Dragisa Misovic
Barrio Dedinje, Belgrado
Fueron cuatro pacientes
Un veinte de mayo soleado
El veintiuno de mayo
Cayeron diecinueve
Cárcel de Istok
Un preso no conmueve
Kosovo
Guerrilla independentista
Veintidós de mayo
Siete más para la lista
Treinta de mayo
Varvarin
Al menos once
Masacre sin fin
Surdulica, Uno de junio
Veinte ancianos
Asilo geriátrico
Trozos de piernas y manos
Suenan sirenas
Desesperación
¿Por qué al asilo?
¿Equivocación?
Rueda de prensa
Despreocupación
Son errores de cálculo
No hubo intención
Doscientos cincuenta y cuatro
Daños colaterales indeseados
Para ellos es sólo un número
Son errores no calculados
QUIERO... EN VEINTE VERSOS LIBRES
Quiero imaginar el decorado de tu paisaje
y pasear lento por las calles de tu soma.
Quiero poder visualizar tu rostro actual
y ensamblarlo en el que guarda mi retina.
Quiero empezar desde tu mismo cimiento
y recorrer palmo a palmo tu estructura.
Quiero alcanzar el sueño con tus arrullos
y despertar mis sentidos con tus caricias.
Quiero subir hasta lo alto de tus montes
y escalar despacio tus turgentes colinas.
Quiero descender a tu valle tembloroso
y sumirme en tu flor meliflua y palpitante.
Quiero escanciar el néctar de tus sabores
y embriagarme con tu perfume milenario.
Quiero viajar hasta al fondo de tus cuevas
y descubrir tus estalagmitas caprichosas.
Quiero zambullirme a tu arroyo profundo
y nadar a croll por tus corrientes interiores.
Quiero circular sosegado por tus honduras
y detenerme al llegar al límite de tu esencia.
VOLVIO POR UNA NOCHE
Volvió aquella sonrisa
En su forma más pura
Confundida con la brisa
Envuelta en una nube oscura
Volvió radiante, sin tiempo
Con su brillo más caro
Como recordando momentos
Que regresan del pasado
Volvió la mueca de alegría
Dibujada en su rostro infantil
Con la misma inocente picardía
Que aún gira en torno a mí
Volvió el recuerdo casi olvidado
De viejos carnavales compartidos
De disfraces y rostros pintados
De tambores y lejanos sonidos
Volvió breve por una noche
Danzando entre algodones
Resplandeciente como un broche
Entre sábanas de colores
Volvió y se fue como llegó
Como llega y se va el viento
Volvió, se fue y me dejó
Este agridulce sabor que siento
Volvió en sueños
Volvió por una noche
Volvió en silencio
Para amarme sin reproche
REGÉNESIS
Cuando se hayan apagado todos los ecos
tras la larga noche de los tiempos...
¿Latirán aún el día y el verbo?
¿Comenzará todo de nuevo?
Un Lugar llamado... mañana
Un Lugar llamado... mañana
Jamás olvidaré aquella noche, cuando en el andén
observaba
La palma de tu mano apoyada quieta contra la última
ventana
Como si tu mano pudiera detener el tiempo para no
marcharte
Como si quisieras a mi mundo aburrido para siempre
aferrarte
El tren comenzó a andar lento y dejó oír su quejumbrosa
voz
Como dudando si arrancar y marcar ese espacio entre los
dos
Pero al fin llegó el momento, una vez más triunfó la
realidad
Y el tren, con su paso lento, se fue perdiendo en la
oscuridad
Dejando tras de sí, huellas de un tiempo que nos fue
hermoso
Las huellas de un tiempo inolvidable, mágico y
maravilloso
E internándose con seguridad en la noche espesa e
impoluta
Fue redescubriendo vagas e inesperadas cartas sobre la
ruta
Cartas de distancia, recuerdos, melancolía y soledad
para mí
Cartas de distancia, olvidos, regreso y continuidad
para ti
Regresaste a tu mundo y a esa tu vida agitada y
desordenada
Llena de misterios para mí pero que no cambiarías por
nada
Yo permanecí a solas con los recuerdos de ese tiempo
feliz
Tiempo único de juventud y placer que el tren alejó de
mí
El ayer fue para mí una mezcla azul de verano y
felicidad
El hoy no es más que un conjunto de invierno y soledad
Pero el ayer y el hoy tienen un secreto lugar de
encuentro
Cierto es que tienen un lugar de abrazos y
reconocimiento
Un lugar de fe y esperanza donde recuperar aquellas
ganas
Cierto es que hay un lugar para los dos, se llama...
mañana
Un sueño nada más
Estás y sé que no te tengo
Eres una ilusión nada más
Sé que eres sólo un sueño
Y que mañana ya no estarás
Me refugio en mis canciones
Me sumerjo en mis poesías
Forman un mundo de ilusiones
Pero son las únicas cosas mías
A veces se queda abierta
La ventana de mi tristeza
Y por ella se cuela cierta
Esta soledad con su pereza
El engaño me descompone
Me empuja hasta el encierro
Náufrago en mis ilusiones
Me enclaustro con mis desvelos
Sé que bailas para otros ojos
Sé que bailas para otra gente
Son escenas de rayos rojos
Y cantos de amor ausente
Se desvanece mi alegría
Cada vez que te vas lejos
Pues sé que llegará el día
Que nos quedemos sin regreso
Deshecho sin tu presencia
El encanto que nos envuelve
Envío al mar besos en tu ausencia
Pero una ola me los devuelve
La farsa me envía al lodo
Los misterios y tu desamor
El silencio lo devora todo
Con su ruido ensordecedor
Una noche te he visto acercar
Y mi llama comenzó a arder
Hurgaste pausada en mi litoral
Sin terminarlo de recorrer
No lograste poder atravesar
Mi tibia encrucijada genital
Comencé lento a despertar
Sólo fue un sueño, nada más
Tomado de:
https://www.poesiacastellana.es/poemas.php?id=Pavanetti+Guti%C3%A9rrez%2C+Julio+C%C3%A9sar
INCONCLUSO
Cuando se secan las orquídeas
y el pez se
queda sin océano,
cuando el vapor no gime en las calderas
y el sexo se transfigura en hartazgo.
Cuando los ríos besos no aparecen
y su humedad se
petrifica
en la desembocadura del mar
de la tranquilidad y del hastío.
Cuando el aire ahoga y -definitivas-
las alas del amor se
pliegan,
truncando a ese vuelo conjunto,
las palabras se quedan mudas,
imposibilitadas de entender
ese novel vacío
que produce la ávida prepotencia
de lo inconcluso.
Tomado de:
http://www.lechasseurabstrait.com/revue/IMG/pdf/azahar_revista_133.pdf

