Tu corazón blanco como la nieve
Tu corazón blanco como la nieve
cae en copos
sobre mi corazón
para extinguir su
fuego
las llamas.
Tu corazón blanco como la nieve
paraliza los sentidos
y los aeropuertos.
Tu corazón blanco como la nieve
se complica
cuando falta la sal
con la que se espolvorea el pan
y las rutas
para devolverles la vida
y el sabor de la vida
que exalta la dulzura de
un
queso
y templa la amargura del vino
en la boca.
Tu corazón, oh mi amor maldito,
es como la nieve:
la cara inmaculada del infierno.
Bruselas, 21 de
enero de 2013
En el amor
En el amor
—durante
el amor—
aborrezco
la música
del equipo estéreo
tu corazón me es
guitarra
cuando late
y tus suspiros,
el soplo de una flauta.
Durante el amor
bailamos samba
sentados o
de costado
el amor, carnaval del
alma.
Durante el amor
aborrezco tu largo cabello,
cuyos mechones
en mi aliento
se enredan.
Durante el amor
aborrezco
las mantas,
yo soy tu edredón.
En el amor... durante
el amor
aborrezco
las palabras de amor,
el estrechamiento, en la pasión
prevalece sobre el verbo-.
¿Acaso el amor
no nos basta,
mi amor,
antes de dormirnos?
Bruselas, 9 de
diciembre de 2012
Eres tú lo que quiero
Tú me quieres
simple y bueno
como Mario
en El cartero.
Tú me quieres
dócil
como el esposo
armenio de tu amiga
autoritario
como tu padre.
Tú me quieres
todo fuego y flama
contigo
y huraño
junto a cualquier otra bella.
Tú me quieres
noble caballero
versado en la etiqueta
masticando con la boca cerrada
y el corazón abierto durante el amor
para contenerte.
Tú me quieres
transparente
como la luna llena
misterioso
como la mirada de la Mona Lisa
me quieres astuto
como un político
soñador
a la manera
de los poetas.
Tú me
quieres
ágil y delicado
como un bailarín estrella
robusto
como un gladiador.
Tú me quieres
enamorado
en la vida,
desvergonzado en la cama,
plegándome
a las necesidades del amor
o de la situación.
Pero yo, yo
te quiero a ti,
solo a ti,
tal como eres.
Bruselas, enero de
2013
Tomado de:
https://circulodepoesia.com/2026/04/poesia-africana-taha-adnan-marruecos/
Odio el amor
No me gustan las elegías,
simples cumplidos tardíos,
halagos que se mascullan siempre tarde.
Detesto los elogios, mentiras manifiestas.
No me gusta la poesía clásica,
necesita demasiados glosarios
y un ejército de intérpretes;
detesto la crítica contemporánea,
moneda barata.
No me gustan los borradores,
me recuerdan poemas
que nada significan.
Detesto los poemas publicados
y me deja consternado que se queden
inacabados para siempre.
No me gusta la fama,
las luces ciegan
y no soy tan estúpido
como la mariposa;
detesto la vida en la sombra,
exactamente como un fruto invertido
que no llega a madurar.
No me gusta tener una nariz,
–órgano que se inscribe como una frase incisa–.
Detesto tener dos piernas,
paralelas como una escalera que no sirve de nada,
pues no tiene travesaños.
No me gustan los coches,
vehículos ineptos que exigen cuatro ruedas
para conseguir un sencillo equilibrio.
Detesto también la bicicleta,
que corre como un pájaro metálico miedoso,
incapaz de volar.
No me gusta que me llamen
Tahar el Marrakechi,
detesto las sonrisas fingidas que me ofrecen
cuando destrozan mi nombre en los servicios municipales
llamándome “Monsieur Taa Adnan”.
No me gusta el odio,
a menudo gratuito, sin razones fundadas.
Odio el amor, que es tan costoso.
No mee gusta el domingo,
un día perezoso
que me recuerda que tengo que trabajar
al día siguiente.
Detesto el lunes (véase el domingo).
No me gusta vivir solo,
la soledad es glacial
como una noche de diciembre
con la calefacción descompuesta.
Detesto vivir acompañado, es el infierno.
No me gusta tener una sangre que circula
sin poder atraparla
y detesto no tener sangre.
No me gusta el reloj,
me recuerda la vida que se pierde;
detesto el reloj de pulsera
que compite con los latidos de mi corazón.
No me gusta la paz,
vuelve monótona la vida, le quita el gusto.
Detesto la guerra, antítesis de la paz.
No me gusta la vida, esa hija de perra.
Detesto la muerte, su ladrido último.
Tomado de:

