jueves, 5 de marzo de 2026

POEMAS DE YI SHA -DESDE CHINA LA POESÍA TAMBIÉN EVOLUCIONA -


CONSPIRACIÓN

 

Se acerca y me pide dinero

porque justo a mi lado

se encuentra

una linda mujer.

Le doy el dinero

porque esa preciosa mujer

que está junto a mí

mira.

 

(2000)

 

 

BORRACHO DE SOL

 

Esa tarde de otoño

un sol espléndido en Chang’an

¡Qué gozo!

Sentado en las escaleras del edificio

de la facultad donde trabajo

como un borracho sin soltar la copa

me encuentro ebrio por las luces del sol

Media hora de luz solar

equivaldría la energía de tres copas de vino

Mis ojos embriagados

ven estas luces

como un licor que,

entre los extensos vasos sanguíneos

de un cuerpo blanco bajo rayos X,

corre a toda velocidad

 

(2004)

 

 

UNA PALOMA

 

Miro el horizonte.

Una paloma blanca

atraviesa el fuego ardiente

y sigue volando hasta convertirse

en un pájaro negro.

Tal vez la que vuela

sea su sombra o su alma.

Tal vez sus cenizas

mantienen la forma de una paloma

para volar cada vez más alto.

Tomado de:

https://www.laotrarevista.com/2021/04/poemas-de-yi-sha/

 

 

Jiaoizi

 

En el último día del año

él y su padre inclinados sobre la tierra

trabajaron sin parar todo el día

por eso en el camino de vuelta a su casa

le quedó grabada la forma redonda del sol

cayendo en el último día del año de la Serpiente

Al llegar a casa

su madre sirvió

jiaozi recalentados

y al terminar de comer se fue a dormir

porque al día siguiente

él y su padre debían volver al campo

Debían hacerlo

porque cada año el dinero de sus estudios

era (y sólo podía ser)

extraído de la tierra

 

Un estudiante de mi clase

de la universidad venido del campo

le contó así a todo el mundo

en una exposición oral

cómo pasaba el año nuevo

En los cinco minutos de su exposición

habló muy tranquilo

en un tono neutro

Sólo al mencionar los jiaozi

apareció en su cara

una pequeña sonrisa.

 

 

Sentido común

 

En verano

en la calle barrida por el calor

 

una chica

salta en un pie con la mano en una oreja

 

este movimiento es algo extraño

en su cuerpo hay una especie de hermosura

 

Con rareza y la llamada hermosura

las personas consiguen lo que desean

 

Pero a nadie le preocupa este movimiento

ni de dónde viene

 

yo sé

he dominado ese tipo de saber

 

en mi infancia

al volver a casa desde una pileta

 

ese movimiento

era el que me ayudaba a sacar

 

de la oreja el agua que había quedado

Caliente goteaba al salir

 

y volvía a escuchar el mundo alrededor

al igual que esta chica

 

en este momento sin duda

debe sentirse muy bien

 

saltando en una pata con la mano en la oreja

en calle cubierta por la ola de calor

 

Así el sentido común de la vida

me ha permitido penetrar en el poema de la naturaleza.

Tomado de:

https://nuevaprovenza.blogspot.com/2012/09/tres-poemas-de-yi-sha.html

 

 

Cuando el tren pasó sobre el río amarillo

 

Cuando el tren pasó sobre el río Amarillo

yo estaba orinando en el baño

Sé que no debía hacerlo así

sino sentarme ante la ventana

o ponerme a la puerta del vagón

con la mano izquierda en jarras

y la derecha sobre las cejas

divisando las lejanías

o al menos como un poeta

reflexionando sobre el río

o los momentos de la historia.

Todos los demás contemplaban el río

y solo yo estaba en el cuarto de baño.

Por mucho tiempo

este tiempo era mío.

Había esperado día y noche

un chorro de orina,

pero el río Amarillo

estaba ya lejos.

 

 

Sueño

 

En la celda de la prisión

hay una persona

delante de un pequeño escritorio

 

Sobre el escritorio

hay un papel y un lápiz,

sobre el papel un poema

 

La luz entró por la ventana

y arruinó el poema

Tomado de:

https://www.arquitrave.com/Yi-Sha.html

 

 

UNA PALOMA

 

Miro el horizonte.

Una paloma blanca

atraviesa el fuego ardiente

y sigue volando hasta convertirse

en un pájaro negro.

Tal vez la que vuela

sea su sombra o su alma.

Tal vez sus cenizas

mantienen la forma de una paloma

para volar cada vez más alto.

Tomado de:

https://www.laotrarevista.com/2021/04/poemas-de-yi-sha/

miércoles, 4 de marzo de 2026

POEMAS DE SOHRAB SEPEHRÍ - UNA JOYA DESDE IRÁN -


Oasis en el instante

 

Si venís a buscarme

estaré más allá de la tierranada.

Más allá de la tierranada hay un lugar.

Más allá de la tierranada las venas del aire

están llenas de milanos que nos traen noticias

de una flor recién abierta en el arbusto del extremo confín de la tierra.

En la arena hay dibujos de cascos de caballos,

de sutiles jinetes que al alba se dirigieron hacia

las alturas ebrias de la asunción de la amapola.

Más allá de esa tierranada, el abanico del deseo permanece abierto:

en cuanto la brisa de la sed corre por el fondo de una hoja

se oyen las campanas de la lluvia.

Aquí el hombre está solo

y en su soledad

la sombra de un olmo se extiende hasta la eternidad.

 

Si venís a buscarme,

venid, pues, lenta y suavemente para que no se raye

la porcelana de mi soledad.

 

 

Dirección

a Abulghasem Saidi

 

“¿Dónde está la casa del Amigo?

Fue al alba cuando el jinete hizo la pregunta.

El cielo se detuvo, el transeúnte entregó a las tinieblas de arena

la rama de luz que tenía en los labios,

luego señaló con el dedo un sauce blanco y dijo:

 

“Antes de llegar al árbol hay una alameda

más verde que el sueño de Dios,

de donde el amor es tan azul como el plumaje de la sinceridad.

Irás hasta el final de esta calle que aparece pasada la adolescencia,

luego torcerás hacia la flor de la soledad.

A dos pasos de la flor,

te detendrás al pie del alto surtidor de los mitos de la tierra.

Allí te envolverá un pánico transparente;

en la intimidad fluida del espacio oirás cierto crujido:

verás a un niño encaramado en un pino alto

dispuesto a coger los polluelos del nido de la luz

y le preguntarás:

“¿Dónde está la casa del Amigo?”.

 

El jardín de los compañeros de viaje

 

Llámame.

Tu voz me hace bien.

Tu voz es como la savia verde de la rara planta

que crece en los confines del íntimo sufrimiento.

 

En los pliegues espaciosos de esta hora muda

estoy aun más solo que el sabor de la compasión en el texto comprensivo de una

calle.]

Ven y te diré qué grande es mi soledad.

Y esta soledad, que nunca había podido prever la nocturna irrupción de tu presencia,

es lo propio del amor.

 

No hay nadie,

ven, robaremos la vida, y entonces,

entre dos miradas, la compartiremos.

Ven, e intentemos entender algo de la forma de la piedra.

Ven, vayamos más deprisa a ver las cosas.

Mira, en el estanque-reloj las manecillas

pulverizan el tiempo.

Ven a fundirte como una palabra en mi línea de silencio.

Ven a fundir en la palma de mi mano el cuerpo destellante del amor.

 

Caliéntame

(también una vez en el desierto de Kashán se nubló el cielo

e irrumpió una lluvia torrencial,

y me enfríe, y entonces, detrás de una piedra,

el horno de una amapola me calentó).

 

En estas calles oscuras

temo la inquietante conjunción de la duda y la llama.

Temo las superficies asfálticas del siglo.

Ven para que no tenga ya miedo de las ciudades donde el suelo negro sirve de pasto

a las grúas.]

 

Ábreme como una puerta al descenso de la pera en este siglo de asunción del acero.

Hazme dormir bajo una rama, lejos de la noche de la fricción de los metales.

Si llega el descubridor de las minas matinales, llámame.

Y me levantaré cuando se habrá el alba de los jazmines detrás de los gestos

de tus dedos.]

 

Y entonces

cuenta la historia de las bombas que cayeron mientras yo dormía,

cuenta las mejillas que se humedecieron mientras yo dormía

y di cuántos ánsares volaron por encima del mar.

Y en estos tumultos en que las ruedas blindadas cruzaban los sueños de los niños,

dime al pie de qué sentimiento de paz el canario anudó el hilo amarillo de su canto.

 

Di, ¿cuáles son las mercaderías inocentes que alcanzaron nuestros puertos,

y qué ciencia descubrió la música positiva de las balas,

y qué sabiduría segregó el aroma desconocido del pan en el paladar de la profecía?

 

Y entonces yo, con una fe que se calienta por el reflejo del “Ecuador”,

te haré sentar en el umbral de un jardín.

Tomado de:

https://fernandonombela.blogspot.com/2011/04/tres-poemas-de-sohrab-sepehri.html

 

 

Y AHORA LA CAÍDA DE LOS COLORES

 

Semejante a los misterios del nacimiento

los instantes escoltaron al año entre dos parpadeos.

En las mojadas cumbres del encuentro

se levantaba poco a poco

el santuario de la luz.

El suceso se tejía con la materia del pavor.

Un pavor

que penetraba en la estructura primordial de la piedra.

En la fresca gravedad del viento

murmuraba una garganta

la nostalgia del Amigo.

Desde el principio de la lluvia

hasta el fin del otoño

fluían huellas de palomas.

 

 

SOLEDAD EN EL PAISAJE

 

Pinos muy altos

cuervos muy negros

cielo suficientemente azul,

pedregales, contemplación, abstracción,

alamedas que se prolongan hasta la nada,

canalón adornado de gorriones,

sol directo,

tierra llena de alegría.

 

 

Al alcance de los ojos

sólo la agudeza del otoño.

 

 

¡Oh bella insólita,

de mirada llena de húmedos acentos

como un sueño henchido del verdoso tartamudeo de un jardín,

de ojos vírgenes como la timidez articulada,

de párpados vacilantes

como los dedos inquietos del viajero insomne

bajo el desierto sauce!

A la orilla del río

la intimidad esparcía a puñados cenizas familoiares

sobre el rescoldo de la percepción.

Lento era

el pensamiento.

Lejano el deseo,

como ave fabuladora cantando en un árbol.

 

 

En qué lugar de los otoños futuros

relatará una boca arbolada

historias de tan sublimes viajes.

 

 

SENTIDO DE LA IMAGEN DEL AMIGO

 

para K. Tina

 

La luna,

interpretando con su color el cobre,

ascendía tal la tristeza de lo explícito.

El ciprés

era claro relincho de la tierra.

El pino cercano

sombreaba a la sencilla página de la estación

como la comprensión generosa

y podía leerse la escritura cúfica de los espinos.

De las tierras oscuras

llegaba el olor de la percepción gestándose.

El Amigo

tocaba sobre las cosas el tul de la inteligencia,

oía la fluyente frase del arroyo

como si a sí mismo se dijera:

no hay palabra más clara.

Junto al riachuelo pensaba yo:

¡Qué recto es esta noche

el camino ascensional de las cosas!

 

 

HASTA LA FLOR DE LA NADA

 

Caminábamos.

¡Altos eran los árboles,

negro el espacio de la visión!

Un sendero se abría desde nosotros hasta la flor de la nada.

Una muerte en las laderas,

una nube en la cresta de las montañas

y los pájaros a la orilla de la vida.

Cantábamos:

"Sin ti era una puerta hacia el exterior,

una mirada a las riberas

y una voz en el desierto de sal."

Caminábamos,

la tierra se asustaba a nuestro paso

y el tiempo nos inundaba de lluvias.

Reíamos: el abismo se despertó súbitamente

y los ocultos interiores esparcieron la voz.

Nosotros en silencio, el desierto cuidoso y el horizonte: un hilo de mirada.

Nos sentamos: tu ojo lleno de lejanías, mis manos llenas de soledad y las tierras sumidas en suave somnolencia.

Nos quedamos dormidos. Y dicen que, en un sueño,

una mano cogió una flor.

 

 

 

CLARIDAD, AGUA, FLOR, YO MISMO

 

No hay nubes.

No hay viento.

Me siento en el borde del estanque:

juego coleante de peces, claridad, agua, flor, yo mismo.

La pureza de la espiga de la vida.

 

 

Mi madre me coge albahaca.

Pan, albahaca y queso.

Cielo sin manchas, petunias húmedas.

Salvación inminente: entre las flores del patio.

 

 

¿Cuántas caricias vierte esta lu

en un cuenco de cobre!

La escalera, desde la cima del muro hace descender la mañana sobre la tierra.

Detrás de una sonrisa cualquier cosa se oculta.

El muro del tiempo tiene una brecha

a través de la cual se ve mi rostro.

¡Tantas cosas desconozco!

 

 

Lo sé, me moriré si arranco una brizna de hierba.

Lleno estoy de alas y plumas.

Asciendo a la cumbre y veo un camino en las tinieblas:

lleno estoy de faroles.

Lleno estoy de luz, de arena,

ramaje, árbol.

Lleno estoy de caminos, puentes, ríos, olas,

de reflejo de las hojas en el agua.

Pero, ¡qué soledad en lo hondo de mi ser!

Tomado de:

https://www.airesdelibertad.com/t48349-sohrab-sepehri-1928-1980


lunes, 2 de marzo de 2026

POEMAS DE AHMAD SHAMLOU - DESDE IRÁN LLEGA POESÍA -


En este callejón sin salida

(Versiones de Antonio Gamoneda basada en las de Clara Jánes)

 

‌‌‌

Buscan en tu boca por si hubieras dicho: te amo.

Buscan en tu corazón

     es un tiempo extraño, amigo mío.

Al amor

le dan latigazos

junto a los postes del camino.

 

      Hay que esconder el amor en el rincón más oculto de la casa.

 

En este callejón serpenteante y frío

mantienen el fuego con los leños de la poesía y de la canción.

No te arriesgues a pensar,

es un tiempo extraño, amigo mío.

El que de noche llama a la puerta

ha venido a matar al farol en su llama.

 

Hay que esconder la luz en el rincón más oculto de la casa.

 

Alto, ahí están los carniceros dominando los caminos

con una tabla y un machete ensangrentado;

        es un tiempo extraño, amigo mío.

Van a cicatrizar la sonrisa de los labios y las canciones de la boca.

 

Hay que esconder la alegría en el rincón más oculto de la casa.

 

Un pincho de carne de canario sobre el fuego de azucena y jacinto.

                            Es un tiempo extraño, amigo mío.

 

Satán, ebrio de victoria, está celebrando en la mesa nuestro llanto.

Hay que esconder a Dios en el rincón más oculto de la casa.

 

 

 

Del frío que albergamos

 

Todo el temblor de mis manos y de mi corazón se debía

a que el amor ha de ser cobijo,

no un vuelo

un lugar de fuga

 

Ay amor, ay amor,

tu rostro azul no aparece.

 

*

 

Un frescor apaciguante en la llamarada de una herida,

no el incendio de una llama sobre el frío que albergamos.

 

Ay amor, ay amor,

tu encendido rostro no aparece.

 

*

 

Una fosca y tenue veladura en las presencias imaginarias

y un rincón de libertad en la fugacidad de la presencia,

una sombra

         sobre la calma azul

y el verde de una hoja leve

   en el árbol de Judea.

 

Ay amor, ay amor,

tu color más nuestro

no aparece.

Tomado de:

https://archivopdp.unam.mx/?view=article&id=4466

 

 

EL RÍO

 

Abandonarse al cauce del destino

y con cada canto rodado

dejar escapar un secreto.

¡Qué dulce es el susurro del río!

Bajar de la altura del propio orgullo

en picado desde la claridad altiva del autoencierro

con el grito de pánico propio de la caída

¡Qué glorioso es el estruendo de las cascadas!

Y hundirse cada vez más en el hondo tajo

y con cada roca

lanzarse a una pelea.

¡Qué leyenda es el río, qué leyenda!

 

 

CANCIÓN DE LOS DESTERRADOS

 

Para Pariyush Gangí

 

Nada murmura

               ya

en mi camino:

ni la brisa, ni el árbol

ni el agua que corre.

Herrumbroso ondea un canto fúnebre

                       solo

más negro que la noche

sobre los hombros errantes del viento.

 

 

***

 

Lejos

allí está mi tierra

queda sola

en un monótono crepúsculo

que nunca acaba.

 

La oscura ciudad

espera mi trágico regreso

en un callejón recóndito

con dos amables ventanas.

 

 

CANCIÓN DE AMOR

 

El que te dice te quiero

es un triste encantador de serpientes

que ha perdido el don.

        ¡Oh, si tuviera el amor

        lengua para hablar!

Mil alegres abalorios

              hay en tu mirada

Mil canarios mudos

hay en mi garganta.

        El amor, ¡oh, si

        tuviera lengua para hablar!

El que te dice te quiero

es el triste corazón de una noche

en pos de la luz de luna.

        ¡Oh, si el amor

        tuviera lengua para hablar!

Mil soles sonrientes hay en tu grácil andar,

mil estrellas en llanto

en mis súplicas.

        El amor, ¡oh, si

        tuviera lengua para hablar!

Tomado de:

https://orienteymediterraneo.blogspot.com/2018/10/fenix-en-la-lluvia-antologia-poetica-de.html

 

 

Resurrección

Yo fui todos los muertos:

los muertos de los pájaros que cantan

y están silenciosos,

los muertos de los más bellos animales

de tierra y agua,

los muertos de todos los hombres

buenos y malos.

Y estuve allí

en el pasado

sin canción. -

sin una sonrisa

ni un anhelo.

Tu afecto

hizo que me vieras

de noche

en tu sueño

y desperté

contigo.

Tomado de:

https://cielosquedanmiedo.wordpress.com/category/ahmad-shamlou/