TUS SABORES
Para
Julia
Tu sexo me sabe a naranja
a campo
a miel
Me sabe a volcán que se alza
a leyenda
a raíz que se prende a su ser
a puño cerrado
a patria
a ti
Tu sexo me sabe a mujer.
ALGUNA QUE OTRA VEZ
Hasta mi noche llegas
y te recuerdo fiera
celosa en mi caverna
y te recuerdo sirena
nadando entre mis pechos
y te recuerdo tierna
como paloma, tierna
y te recuerdo fuego
encendida de deseo
y te recuerdo plena,
antes del miedo
CÁNTICO
Me gustan las mujeres esdrújulas
sin brújula
sin mítica
con tónica
las que aman con las vísceras
las células
las glándulas
las rítmicas
intrépidas
impúdicas
las pérfidas
ingrávidas
poéticas
las mágicas
las lésbicas
lunáticas
Me gustas tú, Andrómeda,
erótica
magnífica
política
MUJÉRICA
Tomado de:
https://saficas.blogspot.com/2008/07/rosamara-roffiel.html
“Sobrevivientes”
Yo conozco tu locura porque también es la mía
somos locas rebeldes
locas de estar vivas
locas maravillosas
estrafalarias, floridas
ovejas negras
descarriadas sin remedio
vergüenza de la familia
piezas de seda fina
amazonas del asfalto
guerrilleras de la vida
locas de mil edades
llenas de rabia y gritos
buscadoras de verdades
locas fuertes
poderosas
locas tiernas
vulnerables
cada día una batalla
una norma que rompemos
un milagro que creamos
para poder seguir siendo
locas solas
tristes
plenas
mujeres locas, intensas
locas mujeres ciertas.
“10 en conducta”
La tarde se acaba
y nosotras,
una vez más,
como buenas amantes
se va cada una
a su casa.
“Quise ser hombre”
Una vez quise ser hombre
para casarme con mi hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación mueren un poco.
Quise ser hombre
para fecundar sus vientres,
no de hijos, sino de poesía,
vino tinto, relojes parados,
unicornios azules.
Para decirle a Josefina
cuanto admiro su forma de entregarse.
Para escribirle a Rosi
esas cartas que no llegan nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola
y le tiene miedo a los temblores.
Quise ser hombre,
para amarlas a todas y no sentir más
el frío de sus lágrimas en mi playera,
ni mirarlas apagarse,
ni presenciar sus funerales
en sus ataúdes de treinta años.
Quise ser hombre
para invitarlas a volar el periférico,
a bailar descalzas porque el América
le ganó al Guadalajara,
para llevarlas del brazo hasta una cama
donde no tengan que fingir orgasmos.
Pero soy mujer y, aunque puedo
compartir con ellas la poesía,
escribirles cartas,
llamarlas por teléfono,
llenarlas de caricias prolongadas,
volar el periférico,
bailar descalzas,
secar su llanto,
tocar su alma…
No es suficiente.
No les alcanza.
Porque, desde niñas, aprendieron
que los hombres son un premio al que hay que amar,
sin importar si ellos las aman.
Tomado de:
ESO SÍ QUE NO
Yo puedo todo menos eso.
Puedo decaerme un poco
permitir que la nostalgia se me acerque
jugar con la idea de suicidarme
quizás hasta llorar a gritos
tomarme dos tequilas
o meterme en la cama a la una de la tarde.
Todo, menos sentarme
a esperar junto al teléfono.
de Amora, Col. Sentido Contrario, Hoja Casa Editorial,
México, 1999
Tomado de:
https://libroemmagunst.blogspot.com/2019/01/rosa-maria-roffiel-3-poemas-3.html

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