domingo, 29 de marzo de 2026

POEMAS DE AL-KHANSA


Eran mis hijos

 

Mis hijos se llevan mi dolor, lo levantan con cuidado.

Han caído hoy por la causa del Islam.

¿Quién dice que están muertos?

Están muy vivos

y vivos con honor.

Me siento orgullosa de ser la madre de los mártires.

 

 

Su hermano Sakhr

 

Ningún día ha sido tan triste como el día que Sakhr

me dejó. Dulce y amargo para siempre.

Sakhr era nuestro señor, nuestro jefe.

En el invierno Sakhr hizo una fiesta

y nos llevó.

Sakhr murió cuando teníamos hambre.

Sakhr fue nuestro guía

como una montaña cuya cima es el fuego.

Firme, cara perfecta, piadoso,

encendió la guerra en la mañana del miedo.

Él llevó banderas, salvó nuestra sangre, fue

testigo de asambleas, creó un ejército de los ejércitos,

sacrificador de camellos, un refugio para los oprimidos,

liberador de los presos, componedor de huesos.

Yo digo que no había nadie como él en el mundo.

 

 

El tiempo me invadía

 

El tiempo me ha roído, mordido y cortado.

El tiempo me ha dañado, me ha herido,

y ha destruido a mis hombres que han muerto juntos.

Esto ha conseguido inquietarme.

No había un puerto para el cruel

Que al igual que el sol halla refugio para el pueblo.

Vimos caballos galopar

y levantando polvo.

Y a los jinetes, con espadas brillantes, y grandes lanzas grises;

¿Aquel que con sus lanzas destroza cuerpos

se convierte en blanco mortal de las espadas?

Derrotamos a quienes pensaban

que nunca serían derrotados.

Y aquel que piensa que no se verá perjudicado

piensa en lo imposible.

Evitamos acciones deshonrosas y honramos a nuestros huéspedes.

Y guardamos los elogios (de personas).

Llevamos las armas en la guerra

Y la seda, la lana y el algodón durante la paz.

 

 

Oh, mis ojos

 

Oh, mis ojos derramaron lágrimas generosamente.

¿No llorar por Sakhr, el generoso?

¿No derramar lágrimas por el joven audaz,

alto y bien parecido que poseía

cualidades de liderazgo y condujo a su pueblo?

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-al-khansa/

 

 

El tiempo me ha roído, mordido y cortado…

El tiempo me ha roído, mordido y cortado.

El tiempo me ha dañado, me ha herido,

y ha destruido a mis hombres que han muerto juntos.

Esto ha conseguido inquietarme.

No había un puerto para el cruel

Que al igual que el sol halla refugio para el pueblo.

Vimos caballos galopar

y levantando polvo.

Y a los jinetes, con espadas brillantes, y grandes lanzas grises;

¿Aquel que con sus lanzas destroza cuerpos

se convierte en blanco mortal de las espadas?

Derrotamos a quienes pensaban

que nunca serían derrotados.

Y aquel que piensa que no se verá perjudicado

piensa en lo imposible.

Evitamos acciones deshonrosas y honramos a nuestros huéspedes.

Y guardamos los elogios (de personas).

Llevamos las armas en la guerra

Y la seda, la lana y el algodón durante la paz.

 

 

Ningún día ha sido tan triste como el día que Sakhr…

 

Ningún día ha sido tan triste como el día que Sakhr

me dejó. Dulce y amargo para siempre.

Sakhr era nuestro señor, nuestro jefe.

En el invierno Sakhr hizo una fiesta

y nos llevó.

Sakhr murió cuando teníamos hambre.

Sakhr fue nuestro guía

como una montaña cuya cima es el fuego.

Firme, cara perfecta, piadoso,

encendió la guerra en la mañana del miedo.

Él llevó banderas, salvó nuestra sangre, fue

testigo de asambleas, creó un ejército de los ejércitos,

sacrificador de camellos, un refugio para los oprimidos,

liberador de los presos, componedor de huesos.

Yo digo que no había nadie como él en el mundo.

Tomado de:

https://ciudadseva.com/autor/al-khansa/poemas/#google_vignette

 

 

La noche era dolor

 

Ojos nublados, llenos de lágrimas abundantes,

lloro a Sakhr con lágrimas inagotables.

No pude dormir, pasé la noche en vela,

como si mis ojos estuvieran pintados con ceniza.

Vigilo las estrellas sin encargarme de su protección,

cubierta, al mismo tiempo, con mi ropa desgarrada.

Escucho y no me alegro con la noticia narrada,

que llegó superando a las noticias anteriores

diciendo: “Sakhr estaba de pie y después en su tumba;

cerca del sepulcro está enterrado entre piedras.”

Ve, Alá no se separa de hombres

que rechazan la injusticia y piden el pago por la sangre derramada.

Solías cargar un corazón generoso, puesto en su lugar, valiente.

Así como la punta de la lanza ilumina la noche,

tu imagen más amarga es libre e hija de hombres libres.

Te lloraré mientras se lamente la paloma,

siempre que las estrellas de la noche iluminen al viajero nocturno,

y no me reconciliaré con el pueblo que les hizo la guerra

hasta que la noche más oscura se vuelva blanca.

 

 

Noche larga

 

Mi larga noche se ha negado a ofrecerme

un leve sueño después de la noticia horrible

“¡El hijo de Amir ha muerto!” -gritó el heraldo

“¡Asesinado!” Podría yo morir de tristeza

¡Con él, el siglo cruel me ha destrozado!

La desgracia ha arruinado una vida ejemplar

Un héroe tal como mi amado el ojo seco

arroja llanto, se conmueven las almas de roca

Yo tenía un hermano, leal a sus compañeros,

aliento de su caravana legendaria

Vibraba en la batalla, luchando en la arena,

tanto como vibra el filo enceguecedor del sable

¿Qué le he hecho al siglo, fecundo en maldades?

¿Será que, en el reparto, nos han correspondido todos los males?

Tomado de:

https://jesuscarmena.wordpress.com/2021/01/04/poemas-arabes/

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