Las murallas del yo
Me quemo en un impulso ardiente,
ya no por aquello que me encadena,
sino por lo que me abre —amplio, luminoso—
como un fuego claro en el corazón del silencio.
Me fundí en la embriaguez del espacio,
donde cada soplo se convierte en impulso,
y mis venas fluyen de cielo y luz,
en el vértigo de una libertad sin fin.
Allí donde se derrumban las murallas del yo,
se eleva un canto puro, una fuerza desplegada,
la de los seres que se atreven a ser íntegros,
llevados por la tranquila ola del infinito posible.
Saboreo el aire, la claridad, la travesía,
pues no hay nada más vivo que aquello que se eleva,
y en el fuego que libera, me convierto en pluma,
lista para volar, por fin, hacia la inmensidad del día.
Estrasburgo,
24.07.2025
(Inédito)
No nací fuerte
No nací fuerte,
me construí con el sudor de los silencios,
en los intersticios de los gritos.
Avancé sin mapa,
me forjé en el yunque de los días
y las noches sin espejo.
Albas lúgubres,
censuras llenas de sentido,
cadenas en las muñecas del alma,
herencias anudadas a las constelaciones familiares.
Arrastrada
por los vientos cortantes de tu olvido.
Ya no quiero contar las horas,
ni seguir las cifras que me imponen.
Sin fuerza mayor,
sin visibilidad,
solo fondos rotos,
apoyos que ceden.
No nací fuerte
trabajé hasta olvidarme de mí,
respondí al llamado cuando me agotaba,
me detuve para preguntar, por fin:
¿Dónde estoy cuando ya no soy útil?
¿Quién me escucha cuando ya no doy más?
y, sin embargo, aquí estoy, de pie,
no nací fuerte,
pero sí libre.
(Inédito)
Traducción al español
por Mariela Cordero.
Tomado de:
https://www.enlamasmedula.com/2026/03/alli-donde-se-derrumban-las-murallas.html
Entre los pliegues de la norma
No he escapado a la norma.
Para ellos,
el tiempo es un ala.
Los lleva.
Los eleva.
Los absuelve.
Para mí,
el tiempo es un cinturón.
Aprieta.
Mide.
Molesta.
Es un primer paso,
pero el túnel es largo,
y la sombra es más obstinada que la luz.
Avanzamos.
Nos estiramos.
Nos agotamos.
Persistimos.
Concuerda con «el hombre»,
como un nombre mayúsculo,
un mito imbatible.
La mujer, por su parte,
debe plegarse.
Alisarse.
Disculparse por existir
más allá de cierta edad.
Él envejece
y se convierte en leyenda.
Ella envejece
y se convierte en silencio.
La historia continúa,
pero sin ella.
El homenaje resuena,
pero no para ella.
El reloj avanza,
pero la aguja la olvida.
Estrasburgo, 18 de
junio de 2025.
No me aliso
No me aliso
ni siquiera en la clara mañana
soy así
a veces áspera, pero sincera.
No me ajusto
me mantengo como soy.
Tengo la piel de los días grises,
silencios colgados al hombro,
esquirlas sin barnizar
y caídas necesarias.
No me ajusto
me mantengo como soy.
No finjo,
dejo las esquinas en bruto
el corazón adelante,
incluso cuando teme.
No me ajusto
me mantengo como soy.
No estoy para ser rehecha
ni para pulir, ni para complacer
soy esa voz
que no puede ser imitada.
Y si hay que guardarme...
prevean la extrañeza.
12/07/2025
Donde ya no hay sufrimiento
Soñar con ese lugar
esa orilla sin gritos
esa zona de paz
ese tiempo suspendido
ese punto de referencia enterrado.
Sentir en uno mismo
esa necesidad de otro lugar
ese deseo de partir
incansablemente
como un suspiro
un llamado al dilema.
Partir
de un punto
de una gota
de una migaja
de un instante.
No llevarse nada
salvo la ausencia
de dolor
de desgracia
de carga.
Buscar
una felicidad desnuda
silenciosa
sin espejos
sin retorno
una felicidad unilateral.
Y quizá alcanzarla
allí
al otro lado del mundo.
Estrasburgo, 21 de
julio de 2025
Tomado de:
https://circulodepoesia.com/2025/08/dossier-de-poesia-africana-hanen-marouani-tunez/

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