lunes, 4 de enero de 2016

POEMAS DE ZBIGNIEW HERBERT


herbert00
Polonia, 1924- 1988

EL ÚLTIMO ATAQUE. PARA KLAUS


Permítanme abrir expresando alegría y admiración
que estamos marchando a la cabeza de nuestras empresas
con uniformes diferentes bajo un mando diferente
pero con un único objetivo-sobrevivir

Me dices-mira aquí, probablemente deberíamos dejar
que estos chicos vayan a casa de su Margot de su Kasia
la guerra es bella sólo en desfiles
pero aparte de eso, como sabemos, el barro y la sangre
y las ratas

Mientras hablas llega una avalancha de fuego de artillería
es ese bastardo de Parkinson que está tomando tanto tiempo
que se encontró con nosotros en el pasado, cuando dimos un paseo
en una ruta irregular de nuestros cuellos sueltos en la barbilla
nuestras manos en nuestros bolsillos nos encontrábamos de licencia ya
cuando Parkinson de repente nos recordó que no era
el fin, sin embargo, que esta guerra maldita aún no ha terminado

ARQUITECTURA


Más de un delicado arco -
una ceja de piedra -

en la frente serena
de una pared

en las ventanas jubilosas y abiertas
donde hay caras en lugar de geranios

donde rectángulos rigurosos
bordean una perspectiva para divagar

donde una corriente abrió los ojos al lado de un adorno
fluyó sobre la superficie de un campo tranquilo

el movimiento se encuentra la quietud de una línea, se encuentra con un grito
la incertidumbre temblorosa, la sencilla claridad

estás allí
arquitectura
el arte de la fantasía y la piedra

ahí reside tu belleza
sobre un arco
leve como un suspiro

en una pared
pálida por la altitud

y una ventana
llorosa con un panel de cristal

un fugitivo de las formas aparentes
Yo proclamo su danza inmóvil

UNA BALADA QUE NO PODEMOS PERECER



Los que navegan en la madrugada
pero nunca volverán
dejaron su huella en una ola -

una concha cayó al fondo del mar
hermosa como los labios convertidos en piedra

aquellos que caminaron por un camino arenoso
pero no pudieron llegar a las clausuradas ventanas
a pesar de que ya vieron los techos -

han encontrado refugio en una campana de aire

pero quienes dejan sólo detrás
en un cuarto frío madurando unos pocos libros
un tintero vacío, un papel blanco -

en verdad no han muerto del todo
su susurro viaja a través de los matorrales del papel tapiz
el nivel de su cabeza todavía vive en el techo

su paraíso estaba en el aire
de agua de cal y de tierra a un ángel del viento
que pulverizará el cuerpo en su mano
serán
llevados a lo largo de las praderas de este mundo



LA PIEDRA


LA piedra es la criatura
perfecta

igual a sí misma
vigilante de sus fronteras

exactamente repleta
de pétreo sentido

con un aroma que a nada recuerda
a nadie espanta no despierta
codicia

su ardor y frío
son justos y están llenos de dignidad

siento su duro reproche
cuando la apreso en mi mano
y su noble
cuerpo
absorbe el falso calor

-Las piedras no se dejan domesticar
hasta el final nos mirarán
con su mirada tranquila clarísima




CINCO HOMBRES


1

Los sacan de mañana
al patio empredrado
y los ponen contra el muro

cinco hombres
dos de ellos muy jóvenes
los otros de mediana edad

nada más
puede decirse sobre ellos


2

cuando el pelotón
apunta sus armas
todo de repente aparece
en la luz estridente
de la obviedad

el muro amarillo
el frío azul
y en lugar del horizonte
el alambre negro sobre el muro

ese es el momento
en que se rebelan los cinco sentidos
con todo gusto escaparían
como ratas de un barco que se hunde

antes que la bala llegue a su destino
el ojo percibirá el vuelo de proyectil
y el oído registrará un susurro de hierro

la nariz se llenará de un humo cortante
un pétalo de sangre cepillará el paladar
el tacto se contraerá y luego se aflojará

ahora yacen sobre el suelo
cubiertos en sombra hasta los ojos
el pelotón se retira
sus ojales correas
y cascos de hierro
están más vivos
que aquellos que yacen junto al muro


3

Yo no acabo de enterarme de esto
lo sabía desde antes de ayer

entonces por qué he estado escribiendo
poemas sin importancia sobre las flores

de qué hablaron los cinco
la noche antes de ser ejecutados

de sueños proféticos
de un escape a un burdel
de repuestos para carro
de un viaje por mar
de cómo cuando uno de ellos tenía espadas
no debió haber abierto en el juego de naipes
de cómo el vodka es mejor
después del vino te da dolor de cabeza
de muchachas
de frutas
de la vida

así que uno puede usar en poesía
los nombres de pastores griegos
uno puede intentar capturar el color del cielo en la mañana
escribir del amor
y también
una vez más
con un fervor muerto
ofrecerle una rosa
a este traicionado mundo




EPISODIO EN UNA BIBLIOTECA



Una muchacha rubia está inclinada sobre un poema. Con un lápiz filoso como una lanza, ella transfiere las palabras a una hoja en blanco y las convierte en trazos, acentos, hemistiquios. El lamento de un poeta caído se ve ahora como una salamandra que es devorada por las hormigas.
     Cuando lo cargamos bajo el fuego de las ametralladoras, yo creí que su cuerpo, aún tibio, resuscitaría en sus palabras. Y ahora, mientras observo la muerte de las palabras, sé que no hay límite para la decadencia. Todo lo que quedará de nosotros en esta tierra negra será sílabas dispersas. Acentos sobre la nada y el polvo.





EL PARAÍSO DE LOS TEÓLOGOS



Pasadizos, largos pasadizos bordeados por árboles tan cuidadosamente recortados como los de un parque inglés. De vez en cuando un ángel pasa por aquí. Su cabello cuidadosamente rizado, sus alas susurran con el latín. En sus manos lleva un pulcro instrumento llamado silogismo. Camina rápido sin agitar el aire o la arena. Pasa en silencio por los símbolos tallados en piedra de las virtudes, las cualidades puras, las ideas de los objetos y muchas otras cosas completamente inimaginables. Nunca se pierde de vista porque aquí no hay perspectivas. Orquestas y coros permanecen en silencio y aún así la música está presente. El lugar está vacío. Los teólogos conversan espaciosamente. También esto se supone que es una prueba.




ESCOGIDOS POR LAS ESTRELLAS


No es un ángel
es un poeta

no tiene alas
tiene tan solo emplumada
la mano derecha

aletea con esa mano en el aire
se eleva tres pulgadas 
y enseguida desciende otra vez

cuando ya está tocando el suelo
rebota con sus piernas
y por un instante se queda suspendido en lo alto
agitando su mano emplumada

ay si fuera posible desprenderse de la atracción de la arcilla
podría instalarse en un nido de estrellas
podría saltar de un rayo a otro
podría–

pero las estrellas
con solo pensar que
pudieran convertirse en su tierra
se precipitan aterradas

el poeta tapa sus ojos 
con la mano emplumada
ya no sueña con el vuelo
sino con una caída
que va trazando como un relámpago
los perfiles del infierno



LO INCORREGIBLE


Esta es mi belleza poco seria
y es frágil como los cabellos o como el cristal

coloco mis aparejos de cantar
en el linde de las capitales en vísperas del terror


aquí la pequeña copa del aturdimiento
y una cuerda como un grillo muerto
un laúd no más grande que la mano de un niño
una sombra falsa una risa fingida

he aquí un cofrecito con los colores del atardecer
un estuche de caricias un frasquito de lágrimas
un rizo de música y juventud

lo portaré como el pan y el amor
cuando mi cuerpo atraviese las vías de hierro

esta es mi frágil belleza
coloco mis aparejos de cantar
en el linde de los mares en la arena movediza

y la ola al ver mi frivolidad
me ofrece una piedra en vez de una flor



DOS GOTAS


Los bosques ardían–

mas ellos
en sus cuellos enredaban los brazos
como ramos de rosas

la gente corría a los refugios–

él decía que su esposa tenía cabellos
en los que uno podía esconderse

cubiertos con una sola manta

musitaban impúdicas palabras
la letanía de los amantes

Si la cosa se ponía fea
saltaban en los ojos del otro
y los cerraban con fuerza

con tanta fuerza que no sintieron el fuego
que alcanzaba sus pestañas

hasta el final fueron audaces
hasta el final fueron fieles
hasta el final fueron parecidos
como dos gotas
detenidas al borde de la cara




En casa no hay peligro 
pero detrás del umbral 
cada vez que el Señor Cogito 
sale por la mañana a pasear 
se abre delante de él 
un abismo 
no el abismo de Pascal 
tampoco el despeñadero de Dostoyevski 
es un abismo 
justo a la medida 
del Señor Cogito 
su calidad particular: 
nada insondable 
ni aterrorizador 

lo sigue como si fuera una sombra 
lo espera frente a la panadería 
en el parque junto con el Señor Cogito 
por encima de su hombro 
lee el periódico 

molesto como un tumor 
apegado como un perro 
y ni siquiera tan profundo 
para absorberlo con la cabeza 
las piernas y las manos 

un día 
el abismo tal vez se haga más grande 
más maduro 
se ponga serio
¡ay si se supiera 
qué agua darle 
con que semilla 
alimentarlo! 

ahora 
basta con que el Señor Cogito 
recoja un puñado de arena 
para taparlo 

sin embargo no lo hace 
al regresar a casa 
deja al abismo tranquilo 
detrás del umbral 
ocultándolo cuidadosamente 
con un viejo trapo


domingo, 3 de enero de 2016

PET SHOP BOYS - Go west

Eurythmics - Sweet Dreams (Are Made Of This) (Official Video)

POEMAS DE CARL SANDBURG


Carl sandburg.jpg
( ESTADOS UNIDOS, 1878- 1967)


De "Poemas de Chicago":


Acumulaciones


Han azotado las tormentas la tierra en este punto
y aquí se han ido a pique los barcos
                 y los transeúntes lo recuerdan
                 charlando en el puente de noche
                 cuando allí se aproximan.

Han golpeado los puños la cara de ese viejo boxeador
     profesional
                 y han aparecido sus combates en las páginas
                 de deportes y por la calle lo señalan con el
                 índice extendido por ser uno que una vez tuvo
                 el cinturón de campeón.

Se han publicado cientos de historias y se han rumoreado
     mil
a propósito del porqué ese hombre alto y tenebroso se ha
                 divorciado de dos jóvenes hermosas
para casar con una tercera que se parece a las otras dos
                 y sacuden la cabeza y comentan «ahí va»
                 cuando pasa de largo, con buen tiempo o con
                 lluvia, por las calles de la ciudad.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Bajo el ala de un sombrero


Mientras el murmullo y las prisas
de los pasos que de largo pasan
resuena en mi oído como las olas inquietas
de un mar que azota el viento,
vino a mí un alma
asomada a la mirada de un rostro.

Ojos como un lago
donde ruge un viento de tormenta
me sorprendieron bajo
el ala de un sombrero.
            Pensé en un naufragio en alta mar,
            los dedos magullados y aferrados
            a la puerta desvencijada del comedor.

Versión de Miguel Martínez-Lage


Baño


Un hombre vio el mundo entero como una calavera
riente y un par de huesos cruzados. La carne rosada de la
vida se encogió hasta desaparecer de todos los rostros.
Nada cuenta, nada. Todo es falsedad. Polvo al polvo, ceniza
a las cenizas, y una antigua tiniebla y un silencio inútil.
Lo había visto todo. Fue entonces a un concierto de Mischa
Elman. En dos horas, las olas de sonido le golpetearon los
tímpanos. La música se llevó por delante algo, no sé qué,
de su interior. La música derribó y reconstruyó algo en su
cabeza, no sé bien qué, o en su corazón. Aplaudió durante
los cinco bises que dio el joven judío ruso con el violín. Al
salir, dio con las suelas en la acera de una manera nueva.
Era el mismo hombre, en el mismo mundo de antes. Sólo
que existía un fuego que canta y un ascenso de rosas
perennes sobre el mundo entero que contemplaba.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Chicago


Salchichería del mundo,
Fábrica de Útiles. Almacén de Trigo.
Juego de Vías Férreas. Tirada de Mercaderías de la Nación;
ciudad tempestad, enronquecida, vocinglera,
ciudad de anchas espaldas.

Me dicen que eres perversa y lo creo, porque he visto a
tus mujeres acicaladas bajo los reverberos esperando a
los mozos del campo.
Y me han dicho que eres canalla y yo respondo: Sí, es
cierto, yo he visto al hombre con revólver matar y
quedar libre para volver a matar.
Y me han dicho que eres brutal y yo respondo: Sobre el
rostro de tus mujeres y de tus niños he visto las señales
del hambre desenfrenado.
Y habiendo contestado así me vuelvo aún una vez hacia
aquellos que desprecian esta ciudad, mi ciudad y les
devuelvo su desprecio y les digo:
mostradme otra ciudad que cante con la cabeza alta,
tan orgullosa de ser viva, robusta, fuerte y astuta.
Con sus juramentos magnéticos lanzados,
contristándose de hacinar obra sobre obra, he aquí una
gran alegre dadora de puñetazos que corta sobre las
pequeñas aldeas reblandecidas.
Feroz como una perra con la lengua alargada por la
acción, astuta como un salvaje, con el desierto como
adversario.
Cabeza desnuda
moviendo la pala,
rompiendo,
proyectando,
construyendo, demoliendo, reedificando.
Bajo el humo la boca manchada de polvo, riendo con blancos dientes.
Bajo el peso terrible del destino, riendo como ríe una mujer joven,
riendo como ríe un luchador ignorante que no ha perdido jamás en un combate,
fanfarroneando, riendo de que bajo su muñeca está el
pulso y bajo sus costillas el corazón del pueblo
¡Riendo!
Riendo con la risa de la tempestad de la juventud,
enronquecidas, vocinglera, medio desnuda, sudando
orgullosa de hacer Salchichas, de Fabricar Útiles, de
almacenar el Trigo, de Jugar con las Vías Férreas y de
repartir las Mercaderías de la Nación.

Versión de Ángel Cruchaga Santamaría

Dos vecinos


Rostros de dos eternidades me miran sin cesar.
Uno es de Omar Jayam y la roja materia
             en que los hombres olvidan el ayer y el mañana
             y recuerdan sólo las voces y las canciones,
             los relatos, los periódicos y las peleas de hoy.
Otro es de Louis Cornaro y el flaco favor
             de las lentas, breves comidas a través de los lentos,
                   breves años,
             para dejar que la Muerte abra la puerta lentamente,
                   una breve rendija.
Tengo un vecino que jura por Omar.
Tengo un vecino que jura por Cornaro.
                                                           Los dos son felices.
Rostros de dos eternidades me miran sin cesar.
                                                           Que miren.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Dunas


Qué vemos aquí, en las dunas arenosas de la luna blanca,
             a solas con nuestros pensamientos, Bill,
a solas con nuestros sueños, Bill, suaves como las mujeres
             que se atan una pañoleta a la cabeza al bailar,
a solas con una imagen y una imagen tras otra, imágenes
             de todos los muertos,
más muertos que todos esos granos de arena apilados
             uno a uno aquí, en la luna,
apilados contra la línea del cielo que adquiere formas tal
             como quiera la mano del viento,
qué vemos aquí, Bill, fuera de aquello en que se rompen
             la cabeza los más sabios,
fuera de lo que claman los poetas, fuera de lo que buscan
             con denuedo los soldados, hasta dejarse por ello
             el cráneo al sol... ¿,Qué será, Bill?

Versión de Miguel Martínez-Lage

En un suspiro


                                                    (A los hermanos Williamson)

Mediodía. La blancura del sol destella en el asfalto de la
           Avenida Michigan. El tambor de los cascos, el
           zumbar de los motores. Las mujeres de acá para
           allá con sus vestidos endebles; en sus pieles y en
           sus ojos juega el fuego del sol.

En el teatro, películas submarinas. Del calor de las aceras
           y el polvo de las cunetas, los transeúntes entran en
           un suspiro para atestiguar la existencia de grandes,
           frescas esponjas, de grandes, frescos peces, de
           grandes, frescos valles y cordilleras de coral
           tendidas en silencio, bajo el agua, en el lecho del
           océano, miles de años.

Se zambulle un buceador desnudo. En su mano derecha,
           un cuchillo lanza un tajo al vientre de un tiburón.
           El tiburón larga un coletazo. Un simple coletazo
           acabaría con el buceador... Pronto, el cuchillo se
           hunde hasta las cachas en el gañote del pez que
           vira... Las fauces llenas de dientes, cada diente una
           daga, hilera tras hilera, brillan cuando el cadáver
           estremecido es izado en un bostezo por los
           hermanos del buceador.

Fuera, en la calle, el murmurar y el canturrear de la vida
           al sol... caballos, coches, mujeres de acá para allá
           con sus vestidos endebles; en su sangre juega el
           fuego del sol.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Estatuas de bronce


I
La estatua de bronce del General Grant montado en su
         caballo de bronce, en Lincoln Park,
se apergamina al sol cuando pasan los automóviles
         ronroneando en largas procesiones, camino de
         alguna parte, para llegar a la cita prevista para la
         cena, o al cine, o a comprar y vender
aunque con el atardecer y de noche, cuando saltan las
         altas olas
en las lajas del paseo, a la orilla del lago, ahí cerca,
he visto al general retar a los basureros a que se acerquen
y pongan a galopar a su caballo de bronce, espoleado por
          los cascos y las armas de la tormenta.

II
Atravieso Lincoln Park en una noche de invierno
           mientras nieva.
En su estatua de bronce, Lincoln descuella entre la
           blancura de la nieve, su frente de bronce altiva
           ante los ecos de los vendedores de periódicos, que
           vocean que cuarenta mil hombres han muerto en
           el Yser, sus oídos de bronce atentos al amortiguado
           rugir de la noche que llega a sus pies de bronce.
Un indio ágil en un caballo pequeño, de bronce,
           Shakespeare sentado en bronce con sus largas
           piernas, Garibaldi con su capote de bronce,
           montan guardia en la fría y solitaria nieve que esta
           noche cubre sus pedestales, y así aguantarán hasta
           pasada la medianoche, hasta que raye el alba.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Mag


Juro por Dios, Mag, que ojalá nunca te hubiera visto.
Ojalá nunca dejaras tu trabajo para venirte conmigo.
Ojalá jamás hubiéramos pagado el permiso, ni comprado
          un vestido blanco,
para que te casaras el mismo día en que fuimos corriendo
          a ver al cura
y le dijimos que nos amaríamos y cuidaríamos uno al otro
por siempre jamás, siempre que el sol y la lluvia perdurasen
          en algún rincón.
Sí, ahora es mi deseo que vivieras en otra parte, bien lejos
          de aquí,
y que yo fuera un vagamundo montado en un mercancías,
          a dos mil kilómetros, totalmente en la ruina.
          Y ojalá nunca hubiéramos tenido niños
          ni el alquiler, el carbón, la ropa por pagar,
          ni el recadero de la tienda que viene a cobrar lo suyo,
          a cobrar en metálico por alubias y ciruelas.
          Ojalá nunca te hubiera visto, Mag
          Ojalá nunca hubiéramos tenido niños.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Negro


Soy el negro.
El que canta canciones,
el que baila...
con más suavidad que el algodón...
con más dureza que la tierra oscura,
los caminos apisonados por el sol,
por los pies descalzos de los esclavos...
espumarajos entre los dientes... estridentes carcajadas...
amor rojo por la sangre de la mujer,
amor blanco por los negritos que trastabillan...
amor perezoso por el tañer del banjo...
sudoroso, obligado al jornal de la siega,
altas risotadas con las manos como dos jamones,
endurecidos los puños con el mango,
la sonrisa de los sueños, la duermevela en las junglas de
     antaño,
loco como el sol y el rocío y el goteo, como la poderosa
     vida en la jungla,
meditabundo, triste, farfullando los recuerdos de los
     grilletes:
                    soy el negro.
                    Mírame.
                    Soy el negro.

Versión de Miguel Martínez-Lage

Personalidad


(Cavilaciones de un policía adscrito al Despacho
de Identificación)

Has amado a cuarenta mujeres, pero sólo tienes un
     pulgar.
Has llevado cien vidas secretas, pero sólo dejas una huella
     dactilar.
Vas por el mundo y combates en un millar de guerras y
     obtienes todos los honores del mundo, pero
     cuando regresas a tu hogar la huella de uno de los
     pulgares que te dio tu madre es la misma huella
     del pulgar que tenías en el asilo, donde tu madre
     te besó para despedirse.
Del útero revuelto del tiempo provienen millones de
     hombres, cuyos pies atestan la tierra, y se rajan el
     cuello unos a otros por un lugar donde seguir en
     pie, y entre todos ellos no hay dos huellas de
     pulgar que sean iguales.
En alguna parte debe haber un Gran Dios de los Pulgares,
     capaz de contar por dentro la historia de todo esto.

Versión de Miguel Martínez-Lage


De "Puñados":

Elige

      Un solo puño cerrado está en lo alto, listo,
si no, la mano abierta, tendida, a la espera, con su pregunta.
                                  Elige:
nos hemos de encontrar en uno o en otra.
Versión de Miguel Martínez-Lage




Octubre


Procedente del verano roto
la solitaria hoja roja es un recuerdo aplastado
muriendo mientras el viento y la lluvia
lloran el balbuceo de muerte del verano.
Los tambores de la lluvia tocan una marcha fúnebre a lo largo del día
y a lo largo de la noche el viento llora en lo alto de un árbol
el dolor del corazón por la separación
y la ruina de las rosas.

October

Out of the broken summer
The lone red leaf is a crushed memory
Dying while the wind and I rain
Mourn the death babble of the summer.
The rain drums playa dead march daylong
And nightlong the wind cries in a treetop
The heart's regret of parting
And the ruin of the roses.

Domingo


Campanas de domingo en septiembre
sonaban por los tejados
llamando a la gente sin importancia.
En mi jardín
donde los pétalos morados temblaban
recuerdo macizos amarillos de asteres
que se combaban bajo un viento suave y lento.
Un abejorro de vientre amarillo
zumbaba alrededor de un rojo dragón rojo.


Sunday

Bells of Sunday in September
Clanged across the roofs
Calling all the little people.
In my garden
Where the purple petals wavered
I remember yellow aster masses
Sagging under a slow soft wind.
A yellow-bellied bumblebee
Buzzed around a red, red dragon.

Febrero


Sin hojas, descarnados, inmemoriales,
los árboles han contemplado fijamente la hierba desolada.
Bajo la nieve han dormido las colinas
y el corazón del verano hace tiempo perdido.
Escondida en el centro
de las hondonadas y las tierras altas
espera, sólo espera, como el cielo y la tierra,
la silenciosa y hermosa niña Primavera.


February

Leafless, stark, immemorial,
The trees have gazed down on the desolate grass.
Under the snow the hills have slept
And the heart of the long-gone summer.
Deep and far
In the core of the hollows and u lands,
Waits, only waits, like sky and sod
The silent and beautiful girl-child, Spring.


ESTILO


Estilo, sí: adelante, hablad del estilo.
Es fácil saber de dónde saca un hombre su estilo,
como fácil es saber de dónde saca la Pavlova sus
piernas
o Ty Cobb el ojo con que mira al batear.

Que sigan hablando.
Eso sí: a mí que no me quiten mi estilo.
Es mi rostro.
Tal vez no sirva para nada,
pero es de todas formas mi rostro.
Hablo con él, canto con él, gusto y siento con él.
Sé por qué quiero conservalo.

Matad mi estilo
y le partiréis las piernas a la Pavlova,
y cegaréis el ojo con que mira Ty Cobb al
batear.

ELIGE


Un solo puño cerrado está en lo alto, listo,
si no, la mano abierta, tendida, a la espera, con su pregunta.
Elige:
nos hemos de encontrar en uno o en otra.

LEALTADES


Polvo amarillo
en el ala de un abejorro,
luces grises en los ojos
de una mujer que pregunta,
rojas ruinas a la luz cambiante
de los rescoldos del crepúsculo:
os tomo y amontono
los recuerdos.
La muerte ha de romperse las garras
en algunos a los que guardo.

Y OBEDECEN


Aplastad las ciudades.
Haced añicos las murallas.
Destrozad fábricas y catedrales, almacenes y hogares;
apiladlos como caigan, entre escombros y madera
renegrida y quemada:
sois soldados y os lo hemos ordenado.

Construid las ciudades.
Levantad de nuevo las murallas.
Reparad fábricas y catedrales, almacenes y hogares;
adpiladlos en fora de edificios para la vida y el trabajo:
sois obreros y ciudadanos todo, y os lo hemos
ordenado.



Un Revólver

He aquí un revólver.
Tiene un asombroso lenguaje propio.
Entrega ultimátums infaliblemente.
Es la última palabra.
Un simple, pequeño dedo índice puede contar una historia terrible con él.
Hambre, miedo, venganza, robo, se esconden tras él.
Es la garra de la selva vuelta rápida y poderosa.
Es el garrote del salvaje dotado de precisión magnífica.
Es más expedito que cualquier juez o tribunal.
Es menos sutil y traicionero que cualquier abogado o diez de ellos.
Cuando ha hablado, el caso no puede ser apelado a la suprema corte, no hay recurso alguno, ninguna acción de amparo, ninguna suspensión judicial que interfiera con el propósito original.
Y nada en la filosofía humana persiste más extrañamente que la vieja creencia de que Dios está siempre del lado de aquellos que tienen más revólveres.

sábado, 2 de enero de 2016

Poemas de Martine Broda


(Nancy,1947 - París, 2009)

“Deslumbramientos”

hay que caminar deslumbrado todavía
dejar que arda el hambre su larga
súplica
o caer en el día
con una gris sonrisa.
****
tras la muerte todo será suave
como un párpado tras la muerte
ojo tiembla: pestañeo de la tormenta
un país detenido
resurge con las aguas

I

corps posé dans le champ
aigu. yeux
d’alarme.

fermés dans le feu. blanchissant
à l’envers. ouverts: inondés de blancheur


cuerpo depuesto en el campo
agudo. ojos
alerta.

cerrados a fuego. albeando
al envés. abiertos: inundados de blancura


II

faut-il encore marcher ébloui
laisser brûler la faim     sa longue
supplication

ou tomber dans le jour
avec un gris sourire.


hay que caminar deslumbrado todavía
dejar que arda el hambre      su larga
súplica

o caer en el día
con una gris sonrisa.


III

l’heure
or     sa
palêur

(un flocon traverse le ciel)

dans la gorge    herbe
tiède

ce qui mourra
été


el instante
o bien     su
blancor

(un copo atraviesa el cielo)

en los pechos      hierba
tibia

lo que morirá
estío


IV

l’image avait changé     large et nue
ella avait avalé la lie
des jours


tremble douleur gelée tremble

venue des cheveux blancs
avec toutes ses eaux mortes.


la imagen había cambiado     ancha y desnuda
había ingerido el poso
de los días

tiembla dolor congelado tiembla

riada de los cabellos blancos
con todas sus aguas muertas.


V

deuil deuil deuil      main de feuilles
trouée par la pensée

duelo duelo duelo      pliego de hojas
horadado por el pensamiento


VI

existence.
toute petite
décolorée
presque sans poids
l’épaule secouée de sanglots

poupée morte au milieu des pensées
la main retombe.
éparpille des roses de cendre

jusqu’où ligotée par l’espoir
une machine à torturer le temps


existencia.
pequeñita
descolorida
apenas leve
agitan tus hombros los sollozos

muñeca muerta entre pensamientos
recae la mano.
esparce rosas de ceniza

hasta dónde maniatada por la esperanza
una máquina de torturar el tiempo


VII

d’un trop de sommeil englouties
les villes de la mémoire
à grand effort tu remontes l’eau

la souffrance blême qu’ainsi tu désaltères
tu n’aurais même pu l’imaginer

vivre persiste et signe un vouloir faible et un
en face des yeux gelés de l’avenir


sumergidas las ciudades de la memoria
por un exceso de sueño
con gran esfuerzo remontas las aguas

el pálido sufrimiento cuya sed así tú apagas
jamás lo hubieses podido imaginar

vivir persiste y anuncia una débil y desnuda
voluntad cara a los ojos congelados del porvenir


VIII

n’est question. une main
refendue de douleur.
ça monté
qui touche seulement. tu et cru.
remue terre vivante

no hay duda. una mano
hendida de dolor.
ya ha subido
solamente hasta tocar. callado y aceptado.
surco de tierra viva


IX

lorsque le corps vidé

d’avoir pleuré le jour
d’avoir pleuré la joie

(gerbe d’angoisse)

de chaume auréolé
on croise

le bleu regard qui fait jouir


cuando el cuerpo ya vacío

de haber llorado el día
de haber llorado la dicha

(gavilla de angustia)

de rastrojo aureolado
cruzamos

la mirada azul que hace gozar


X

avec ce que tu n’as pas dit
j’invente un jeu des larmes.

con todo lo que no dijiste
invento un juego de lágrimas.


XI

réveil-fracture
avec ange saignant:

dans la déception
le corps gire ébloui     bouche cherchant le bleu

l’affreuse douceur du possible

despertar-fractura
con angel sangrante:

en la decepción
el cuerpo gira deslumbrado     boca en busca del azul

de la horrible dulzura de lo posible
como un jardín de
cristal. en el instante
que aúlla. sin comprender.
en la mano.

en torno a una cosa dulce
y carne.

el crimen (ojos de esmalte)
respira a los pies de una
silla.


* * * * *
contra el ángel

pensar en ello
no puedo
sin morir
de un destello de alegría

sin morir de alegría
al instante

momento de nacer
alta
fusión


* * * * *
cuando el cuerpo ya vacío

de haber llorado el día
de haber llorado la dicha

(gavilla de angustia)

de rastrojo aureolado
cruzamos

la mirada azul que hace gozar


* * * * *
cuerpo depuesto en el campo
agudo. ojos
alerta.

cerrados a fuego. albeando
al envés. abiertos: inundados de blancura.


* * * * *
despertar-fractura
con ángel sangrante:

en la decepción
el cuerpo gira deslumbrado        boca en busca del azul

de la horrible dulzura de lo posible


* * * * *
deudora aún entre humanos.

a muchos años de ti         la pala

empuñada por una mano afásica


no puedo sino          en la furia


* * * * *
duelo duelo duelo        pliego de hojas
horadado por el pensamiento.


* * * * *
el instante
o bien          su
blancor

(un copo atraviesa el cielo)

en los pechos       hierba
tibia

lo que morirá

estío

* * * * *
en la mejilla la confesión relámpago
un. punto fijado lejos de
quien retrocede

jugué a las tabas
un. cuerpo desmembrado.
de luz.

ligado por sintaxis  -dolor. limo
del sueño que deposita

esa oscuridad a medida
que retrocede


* * * * *
espina
en mí
más clara

ya llego
dolor
horadado

olvido
clavado
de tierra


* * * * *
estallando inmóvil. sin memoria ni.

el gris encuentra
una historia. se esfuma
en el sueño de las piedras

con tal que se calle
abrumado de huesos blanqueados.

que sea yacente y pesado.

* * * * *
estás gris, casi extenuada,
tendida sobre el arenal, al lado del espectáculo del mundo

estás ciega y vista desde todas partes
resbalan lágrimas que no te pertenecen


* * * * *
existencia
pequeñita
descolorida
apenas leve
agitan tus hombros los sollozos

muñeca muerta entre pensamientos
recae la mano.
esparce rosas de ceniza

hasta dónde maniatada por la esperanza
una máquina de torturar el tiempo


* * * * *
existencia incendiada
deseando el incendio

la belleza hambrienta
incluso con su pesar

confirmación reclama
el árido viento sobre la alegoría


* * * * *
hachazo
al árbol desnudo
golpes
hasta el derribo
de tu morir en mi

por
abajo


* * * * *
hay que caminar deslumbrado todavía
dejar que arda el hambre       su larga
súplica

o caer en el día
con una gris sonrisa.

viernes, 1 de enero de 2016

Mis Poemas en progreso del libro "Poemas arrojados "

Los demonios rondan mi cabeza,
La sed agobia mi garganta
Y mi corazón
Arde en su propia sangre y muerte
Morir es el menor dolor de la vida
Caerse es levantarse 
Morir
Es nacer con otros ojos.

-------------------------------------------

El suicida se levanta,
Toma un corto baño,
Se alista para morir
Cuelga su corazón en las cuerdas de la ropa.
Luego,
Toma su droga hasta hartarse y saber
Que el suicidio está consumado así
Duela la panza
Y se escuche la zumbante voz de
La ambulancia


---------------------------------------------------

Tendré que soñar menos,
Vivir la realidad hasta hartarme
Y decidir apuñalar su propio universo
Como la forma más digna de morir

---------------------------------------------------

No quiero amaneceres azules ni días soleados
La playa llena de vacantes me molesta por su fiesta
Llena de alegría mentirosa,
Prefiero los amaneceres grises, lluviosos
Y melancólicamente solitarios
No quiero pensar en mañana,
El futuro incierto es más productivo y permite
Una forma más creativa de suicidio.

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Decidí cortar mis venas
Para pensar,
Para forjar,
Para obtener creatividad,
Astucia
Un poco de olor a muerte


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Matrimonio y mortaja del cielo bajan
Canta
La abuela
Muerte y soledad por mi propia mano
Es el grito de la autodeterminación


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Llegue del sueño de la poesía
Con un traje y cara nueva,
Con un amor bajo el brazo
Y
Ansias de morir intactas en las venas.

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Canción del lustrabotas

Por los zapatos sé el día de la muerte del viajero,
Por el brillo sus dolencias
Y por La soga que pende de su cuello
El motivo de su muerte.

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Reflexiones 3:30pm



Espero con ansias el día de mi muerte,
La vida es un dolor continuo en el corazón
Una puñalada diaria
Una uña clavada en los ojos es perfecta
Para una muerte lenta que saborearé con el gusto
Del cocinero que prueba su propio veneno


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Me aterra el fracaso,
No morir en el intento,
Pero hay cosas en las que nadie me ganara,
Apurare el paso de la muerte
Enredando agujas en mis venas
Libando con venenos terribles,
El cielo azul no es una promesa
Es un ave arrojando papelillos
De amor y optimismo
Gotean como sangre,  en Las tardes soleadas.

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Cada día me queda el dolor del sol,
Las heridas de las palabras no dichas,
El hombre muerto en el silencio de los perros
Hambrientos
Siguiendo el olor de estas ansias de muerte.


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En la madrugada, el frio hiela los huesos
Como cadáver fresco,
Hielo de gélido
Buzos y gabanes no sirven,
A esta hora.
En la madrugada
Solo deambulan
Versos por ser escritos,
Pequeñas gotas de poesía,

Ebriedad