lunes, 6 de agosto de 2018

POEMAS DE ARTURO CAMACHO RAMÍREZ

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FRUTO DEL SUEÑO


A paloma de nieve condenado,
A flor de llama al viento sometido,
a lluvia desgajada estatuido
fruto del sueño, ciervo degollado.

Te meces en el aire, vulnerado
Fantasma de los ojos desprendido,
carbón en cuyo rostro se ha encendido
Lo que la muerte tiene anticipado.

Vienes con pasos turbios de cautela,
En las frondas del sordo duermevela,
como las huellas del asesinado

amor que ayer nos entregó la suerte
un minuto no más y que hoy se vierte
sobre el fulgor del pecho derramadio.


PESADILLA


Un ángel dolorido y polvoriento
abre los ojos sobre la pintura
y se arrastra en la gris desenvoltura
de la línea que inicia su tormento.

El color lame allí como un lamento,
hecho para la infamia y la locura.
espacios sin ventanas en la oscura
claustrofobia espacial del firmamento.

Vives al pie de la primera nube
Y tu rostro drolático se sube
Como un espectro al clímax del espanto.

Demonio por sí mismo poseído,
Faro sin lumbre, sin pecho latido,
Croquis del Bosco en explosión de llanto.

EL DÍA DE LA MUERTE


Lleno de certidumbres como un muerto
cuyo se ama con la tierra
ando de mar a mar, de puerto a puerto,
pidiendo olvido y perdonando guerra.

Y voy entre sonámbulo y despierto,
hecho a un amor de duelo que me aferra
la voz y oprime su vocablo yerto
como ceniza que al invierno aterra.

El día de mi muerte está en mi mano,
turbia moneda gris, lento pañuelo,
en vez de áurea medalla o vela henchida.

Y yo lo pongo al borde del verano
como un mordiente y trágico señuelo
que enceguezca los ojos de la vida.

LA DESCONOCIDA


Yo conocía la desconocida.

Tenía mejillas, trajes,
ausencias y desvelos,
pasaporte a morir, algunas joyas,
lápices para labios y un pañuelo.

Salía por las tardes,
soportando en silencio la invasión de las luces,
la ecuación del verano en su cintura,
su sonrisa espaciosa
como una orquesta suelta en los jardines,
el agua en pabellones ambulantes
y el entristecimiento
de ciudades apenas entrevistas.

LA NIÑA SIN SOMBRA


Ella se quería casar
pero no la quiso nadie.

Tenía senos de amapola
recién salidos del aire;
tenía los brazos delgados
como la voz de los ángeles;
las piernas girando siempre
falsa canción de compases;
el vientre y el corazón
en desacuerdo constante.
La niña no tenía sombra,
por eso no la amó nadie.
Porque los mozos del pueblo
comentaban: qué te haces
con una niña que no
tiene sombra para el aire?
Quién cuidará nuestro amor
si su sombra vigilante
no está en los altos rincones
contando rubios collares
de besos de madrugada
con un fugaz desenlace?
Cómo gritarle que viene
el viento azul saltimbanqui
para robarle la sombra
como una hoja de sauce?

Cómo amarla si no tiene
sombra verde, tierna, suave,
furtiva, alegre, profunda,
que la confunda con nadie,
o para poder decir:
me ha sido fiel y constante
pues su sombra iba con ella
y ella no puede faltarle?

-Por qué no diste sombra,
madre?
Por qué me ataste a los pies
esta luz siempre brillante
que me ha borrado la sombra
transparente, pura, frágil?

Madre, yo me mataré
para tener un cadáver.
Un cadáver y una sombra
no serán lo mismo, madre?
Madre, yo me casaré;
irá todo el pueblo al baile.
Entre el gentío no se nota
que no tengo sombra, madre.
Madre: si no tengo sombra,
no es lo mismo tener árboles?

-Las preguntas arrugaban
las mejillas de la madre-.
-Préstame tu sombra, brisa
destrenzada en los palmares.
-No, que tengo que llevar
los pájaros emigrantes.

-Préstame tu sombra, agua
de largo y oculto cauce.
-No, que tengo que llevar
el agua en flor de los mares.
-Ay,
que me voy a matar, madre!

Sobre la arena la hallaron
sonriente, feliz, errante,
con la raíz de su sueño
en las estrellas fugaces,
las pupilas ahuecadas
de luces en espirales,
a su pie estaba amarrada
la sombra de su cadáver.

El cadáver de su sombra?…
Eso no lo supo nadie.

ODA A CARLOS BAUDELAIRE


1. ESPACIO
 (El aire solamente)
 Dormía el rostro azul, la nieve oscura,
la furiosa neblina de la noche,
el río de caderas moribundas,
el aire de voz fría.

Dormía, sí, dormia el viento duro,
rostro boreal, al filo de la fiebre,
la calle sola y el farol sediento
y el aire de repente.
Y los puentes tirados sobre el agua,
y una mujer a proa de la muerte,
sus cabelos a punto de extinguirse
y el aire casi verde.

Un perro sin ladrido conocido,
una manera de mirar sin verse,
una luz de taberna acuchilada
y el aire siempre.

Un paseante, frente a un domicilio,
manchado por dos gritos divergentes:
entre los partos y las punhaladas
el aire vive y muere.

El aire nauseabundo de los puertos,
entre aroma de viaje y miel terrestre,
como una mariposa desalada
que en los mástiles duerme.

El aire siempre solitario, errante,
transportando la bruma; casi alegre
en la ventana de la poesía,
silbado entre los dientes.

El aire de oro ceniciento, ardido,
acerado azuloso, en las paredes,
encierro de la infâmia y de la gloria,
ala triste, se cierne.

Aire tuyo de yerto vagabundo,
especial silencioso, voz ecuestre
sobre las sombras y los paramentos
del aire solamente.

Este espacio de aire levantado,
bello el aire que la sangre envuelve,
pongo tu soledad ardiente y triste,
tu infierno helado, el escondido diente
que marcó heridas en la piel del mundo
y hacia un norte de lágrimas se extiende,
la plata y el coral de madrugada
que encienden la ola turbia de tu frente,
sola de soledad desamparada
en la cárcel oscura de las sienes.

Yo pido a una mujer sus puros labios,
sus lentos ojos, su repiro tenue,
su largo cuerpo de olvidada orilla
bajo uma fronda de pasión perenne,
para vestir de llanto o cabellera
el aire de tu amor qu em ódio crece,
soñar contido al margen de la tierra
y ardle un eco al grito que falece
em los rincones últimos del hombre
condenado y maldito para siempre
a soledad de espíritu y de cuerpo,
¡a soledad de siempre para siempre!


1. CABALLERO DE PALIDEZ

Caballero de palidez como la niebla,
mustio como los lirios que la noche ha violado,
hijo del gozo triste que el invierno há mordido,
olh, vertido entre rosas de amarilla lujuria.

Um gran río rodaba por tus lábios convulsos,
ciñendo tu presencia de ceniciento arcángel,
entre un ágio tumulto de avenidas sin nombre,
pobladas de sollozos y mujeres de espuma.

Porque siempre marchabas con la muerte y el vino,
oh, niño derrotado que en el sueño se esconde,
medalla descarriada de carbón y de nieve,
perfil de solitário com los ojos de Edipo.

Huérfano de las nubes, paria de las estrellas,
tu cabeza llenaba de plenitude la noche:
los astros son un poco de sueño suspendido
para los que no saben crear el universo.

Un color insepulto de esencias escapadas
manchó con su relâmpago tu solitaria atmosfera
y de tu pecho brotan fantasmas cenitales
con manos que soportan la flora sanguinolenta.

La muerte como um vivo sarmiento rencoroso
te dió su largo vino de uva desenfrenada
en los ojos trocados de Sara la judia
y en los labios cambiantes de Jenny sitibunda.

Oh, compañero amargo que miras el espacio
com la misma fijeza del tempo insobornable
y escuchas la existencia rodar en el vacío
literal al sonido de unos cuerpos amándose.

Oh, Baudelaire huído del ángel y la aurora,
visible en el espasmo que la noche deslíe:
tienes un cementerio donde guardar la frente
en el dintorno espesso de tu palabra oscura.

Ahora tienes todo lo que te fue negado:
el paraíso oculto de una pupila breve,
la lágrima que ciñe su cíngulo quemante
donde la luz solloza sobre su occíduo océano.

Caballero pálido como la congojal,
duerme en mi corazón, duerme en la tierra,
el mas es suficiente para encontrarse triste
y su ausencia maldisse la vida para siempre.

Solo la nieve puede dormir en primavera
y el mar tener un eco de doble ressonância,
donde la muerte tiembla como un recién nacido
y expressa su diamante de luz indisoluble.

Solo tu voz expande su tañido imperioso,
su movedizo idioma de eterna melodía:
esperar es en vano sobre la podredumbre
sin el amor que tiembla y el ódio que sonríe.

Gran herido, en el tempo, tu voz inmarchitable
cruza como um assalto de repentina espada,
y avanzas como una ola de polvo desmedido
que prende en el invierno su encendido rescoldo.

Taciturno, glorioso, solamente en el aire,
en el fuego y en todo remordimiento puro;
duerme en paz en el fondo de tu glacial império
que vigila el silencio de ronca muchedumbre.


1. APOSTROFE
(Juana Duval)

Amó la flor de tu esqueleto
carne de bronce devorado,
y revolviste en su cabeza
los sueños con los desenganos.

Amó la fronda de tu pelo
mies de averno desparramanday le cortaste con su filo

la dulzura de la mirada.


Amó la vida miserable,
deshilachada y corroída,
y maracaste sobre su frente
una luz cáradena y maldita.


Como a una uva  desolada
amó el espacio de tu cuerpo
y solamente halló en tu entraña
su movedizo cementerio.


Tu piel lamida por la noche
hecha de estímulo y desgracia,
opuso al golpe de su sangre
su delirante y densa playa.


Tu digital rosa perdida
en el clamor de su cabeza,
iniciaba su espesa muerte
de desplomada cabellera.


Amó hasta el odio enfurecido,
hasta morirse de desprecio,
hasta el sollozo y el castigo,
su humillación por tu deseo.


Como la sombra, como el paso
de un material derrumamiento
que mancha espejos y canciones,
hiciste impuro su silencio.


Campana oscura bajo el llanto, 
tu corazón se despeñaba
en un sonido funerário
de huesos rotos y fantasmas.


Encadenada como el trueno
en alta noche desbordado,
nave de ruta enlouquecida
bajo un destino de naufragio;


Juana, escultura del demonio,
arquitectura de blasfemia,
fruta del trópico arrojada
hasta las márgenes del Sena,


por un viento, por un designio, 
por una fatal esperanza,
luna podrida del infierno,
estremecida de batallas:


oh, subterrânea, en ti se encierran,
lentas de tempo desgarrado,
las amapolas funerales
de encendido y trémulo ramo.


Y como un rostro cadavérico
está por siempre em su penumbra
tu piel de luto que se extiende
como un sollozo en una tumba.



4. SALMO
 

(Jenny Sabatier)

Oh, amargura, oh, centella,
oh, palabra de nieve desprendida,
oh, destinada huella,
périplo de la estrela,
a su propia derrota sometida.


Oh, espacio en que la oscura
verdad de Dios tembló por un momento;
oh, trágica dulzura
de la herida ternura
que eternizó tu nombnre en su lamento.


Un río solamente
podrá decir en clara transparencia,
con ardida corriente,
el tácito relente
del ánima que ciñe tu presencia.


El rostro desvaído
de la infancia en el sueño encarcelada,
el espacioso ruído
que llega hasta el sentido,
en la alcoba de espectros alumbrada.


El predio desvelado
donde crecen las vides solitárias
del amor desolado,
em coro estrangulado
por levantadas manos funerarias,


la flor intravenosa
de la sangre que eleva su estatura,
acuchilada rosa,
témulamente esposa
del corazón transido en su espessura,


el éxtasis ardiente
de la primera estrela descubierta
que marca con su diente
la castigada frente,
por el caminho de la noche aberta;
darán,  ¡oh! sollozada,
la miel de soledad que en tí vierte;
su flor evaporada
—presencia de la espada—
en claro recinto de la muerte.


Un mineral de sueño
acendra em ti sus pálidos metales
y em acordado empeño
de amor, traza en diseño
su laberinto de oros abisales.


Habitas la penumbra
como um yerto fantasma de rocío
que su recuerdo alumbra,
y su passo acostumbra
a un jardín olvidado en el estío.


Donde tu rostro assoma
como un astro de nieblas escoltado,
y tu desnudo aroma
se expande en la redoma
corporal del amor sacrificado.



5.RECUERDO
(Edgar Allan Poe)


Allá estará contido bajo la misma noite,
hijos del mismo cielo, bajo la misma muerte,
partiendo el horizonte de sollozos del mundo
con la soledad única del canto ultraterrestre.


Allá estareis sentados sobre la misma piedra,
con el mismo recuerdo retorcido en las manos,
bajo el dolor oscuro de imprecisa memoria
en ojos de mujeres y pechos derrotados.


Estais siempre en el luto de los atardeceres,
vestidos por el peso de un solitário clima
y el mar se hace presente con la insistência torpe
de un mendigo que al golpe de las puertas oscila.


Estais materialmente deshechos por gloria,
especialmente huídos, mortalmente alumbrados
por una estrela fija que cose ciegamente
los párpados al cielo con doloroso estaño.


Mordeis ahora un fruto desconocido y vago,
secreto como el eco que tiembla en la palabra,
donde la nieve enciende su flor monstruosa y pura,
numerosa de frío, perdida de distancia.


Porque lo negro es toda la negación del iris
en la expresión exacta del giro matemático
y la existência mueve la múltiple falange
del espectro que esfuma su origen em el blanco.


Em um elaborado silencio que sostiene
el material intrínseco del sueño realizado,
cruzais por mechedumbres de persistencia como
dos cisnes corporales perdidamente pálidos.


Porque el fulgor del hombre se escapa solamente
hacia el espacio interno de la primera lágrima,
que sostiene los muros de su deslumbramento
en el suceso mismo de que fue deslumbrada.


Yo no digo palavras de lenta biografia,
no reconstruyo escombros ni defino silencios;
expresso solamente la oculta dinastia
que funde vuestras vidas de plural hemisferio.

Qué importan los espejos desnudos de la ausencia
que pulen vuestra imagen con incorpóreo labio
si el tempo se ha parado sobre vuestra mirada
como una nube en medio del trueno y el relámpago.


Si un rostro es suficiente para llenar el mundo
con sus eternas líneas por el amor trazadas,
que surge en el espacio con astral insistencia,
en lo súbito, unísono como la luz o el agua.


Enemigos de toda virginal existencia,
callais ante un desfile de doncellas intactas,
que cursa vuestros sueños en lento meridiano
como un perdido cuerpo que busca su fantasma.


Sobrepais la valla de olvido que se cierne
como un pesado velo de edad em vuestros ojos,
en donde las heridas pestanas de la muerte
se encienden ante un limite de presagios remotos,


que marcan vuestra pátria, del tempo desasida,
herederos de un largo dominio sin trascurso, 
mirando entre vosotros correr la poesía
como un delirio al borde del vértigo absoluto.

Allí, puerta al infiernoo al descanso,
espectro torrencial, ola nocturna,
está tu pedestal de siempre y nunca,
el plasma de tu sueño,
la maldecida rosa
y el mármol que soñó con tu cabeza.
 
6. FINAL

(Ola nocturna)

A veces en la noche, un soplo apenas,
las puertas duramente combatidas
huyen como monedas emigrantes
y su lengua pregunta
y sus estrechos filos se distancian.

¿Es el verano de cabellos duros,
con su tierna mirada de llovizna
y su cuerpo de niebla iluminada,
cuyos pies dominantes apaciguan el mar?


Son las puertas que invaden los recistos,
y sus falanges y sus dinastias
oraiundas de los bosques,
hija de la sorpresa, pliegan sus manos juntas
y sus secas rodillas se quibran como espadas.

Las puertas desbocadas, las puertas que sollozan,
las puertas mutiladas de los bares,
las puetas funerarias dond los huesos claman,
se agitan y retuercen su ardiente gelatina;
las abras despedidas,
los marcos empotrados en los muros,
esse nidal de puertas que crece en las ciudades,
esa marea de madera y hierro
que se entrelaza y choca,
que defende y oculta y descubre y oscuramente parpadea,
como te cierra lejos, cerca de ti, ausente la vida,
soberbio, desmesuradamente encarcelado,
escondendo tu rostro inutilmente
em desflorados limites de rejas y ventanas.


Es tu vistación, tu rauca huella,
un eco persistente y decidido,
como un enjuto océano de amarillas espaldas;
remos duros bracean
y sus formas glaciales se aproximam
y sus labios de acero se incorporan
con abrazo entrañable de doncellas violadas.


Irrumpes sordamente
en su río penetrable y desbordado,
como um pez fugitivo de arenas celestiales,
para hundirte en su légamo ondulante,
en su cerrada soledad insomne,
entre los silbos de la madrugada.


Oh, sostén de las casas, razón de las habitaciones,
vanguardia de los sítios

en los que te enlodabas cruelmente, ciegamente
y a veces dichoso o simplemente lleno de ternura.


El mundo en ti, con encapuzados ojos
y con manos tenaces,
escoge el sitio de la primavera
donde muere la flora, donde se oferece
el agudo clamor de esta manzana yerta
que un viento espesso de cuchillo muerde.



domingo, 5 de agosto de 2018

POEMAS DE GALAKTION TABIDZE

Resultado de imagen para GALAKTION TABIDZE
(17 de noviembre de 1892, Gubérniya de Kutaisi - 17 de marzo de 1959, Tiflis, Georgia)

El mundo está hecho de montes

Versión de Eliseo Diego
El mundo está hecho de montes,
de cielo y de bosques miles,
el mundo es sólo un debate
de dos voces infantiles.
De tierra, agua, la pregunta
y la respuesta, las dos.
A todo se dice: “oh, sí”.
Mas para cada un “oh, sí”
siempre se escucha el “oh, no”.
Por entre la hierba verde
donde la cosecha vi,
razón tiene este muchacho
cuando formula su “Oh, sí”.
Cuando contesta “Oh, no”,
razón tiene la muchacha,
razón tienen las palabras,
la medianoche y el alba.
Con el balbuceo primero
se agravan el no y el sí,
igual le sucedió a mi alma
en todo lo que viví.

Nieve
traducción de Christopher Michel.
Soy cruel con amor por la nieve índigo Sin
tocar, ya que cubre el río.
Mi amor loco sufrirá todos los infortunios, toda
la frígida y húmeda pena perdurará.
Querida, mi alma es una botella de nieve:
envejezco y los días huyen más rápido.
He viajado por mi tierra natal solo para conocerla
cuando era un mar de terciopelo azul.
Pero no estoy preocupado. Soy pariente invernal.
Y esta es la vida que conozco.
Sin embargo, recordaré para siempre la piel
de tus pálidas manos incrustadas en la nieve.
Querida, todavía puedo imaginar tus dedos,
en una guirnalda de nieve, humildemente doblada:
un destello de tu bufanda en el desierto azul perdura
Desaparece y vuelve a brillar.
Y así mi loco amor por la nieve índigo Sin
tocar, mientras cubre el río,
Se desplaza a medida que los vientos afligidos giran y fluyen,
Recubre cada flor azul quebrada.
¡La nieve viene! Un día brillante llega con su tiding.
Estoy cubierto de cansados ​​sueños azules.
De alguna manera, ya sea en invierno o debo seguir luchando.
De alguna manera, yo o el viento debemos permanecer.
Aquí hay un juego suave. Aquí hay un camino ...
Solo, solo puedes atravesarlo.
Pero amo la nieve, como una vez amé
La tristeza que tu voz mantuvo tan en secreto.
Me llamó entonces, era tan potente entonces: los
días plácidos, cristalinos y justos.
Tu cabello corriendo en el viento disperso
Y sale del campo en tu cabello.
Me muero por ti ahora. ¡Cómo me gustaría que fueras mío!
Soy un vagabundo que añora su hogar.
Ahora mi único compañero es un bosquecillo de pino blanco.
Debo enfrentarme a mí mismo una vez más, solo.
¡La nieve viene! Llega un día brillante con su marea,
estoy cubierto de cansados ​​pensamientos azules.
De alguna manera, ya sea en invierno o debo seguir luchando!
¡De alguna manera, yo o el viento debemos levantarnos!

Último tren

traducción de Christopher Michel.

Como el carro del tiempo, este auto
no se puede detener, pronto se irá.
Y espero, como la estrella voluble de Fortune se
está desvaneciendo lejos y rápido de mí.

Conozco el verdadero nombre de este viaje.
¿Por qué molestarse, ahora, en afligirse?
¿Cuándo recibí de un tren
consuelo o simpatía?

La trenza de lava retumba, dormitando.
Conductors call: ¡ Todos a bordo, por favor!
Debe partir, señor, las puertas se están cerrando.
Conductors call: ¡ Todos a bordo, por favor!

Ah. Ahora el hierro comienza a moverse.
Ahogado por las lágrimas, lo estoy persiguiendo,
llamándole por última vez a mi amor:
el último hablaremos el uno al otro.

Señor, ¿por qué maldecirme con tanta fortuna,
cada vez perdiendo la esperanza de nuevo?
Para el arte de la despedida,
¿nadie lo hará sino un poeta?

Incertidumbre


traducción de Christopher Michel.

Dentro de tu corazón hay
una muerte amarga y brutal,
un lugar de profunda tristeza
donde la lira no puede respirar.

Una vez que un fuego hirviendo,
ahora tu sangre está congelada.
Y tu ojo no tiene lágrima,
tu corazón, sin compasión.

Y cuando se le preguntó: "¿Qué sucedió? ¿
Qué es lo que anhela tu corazón?"
Levanta los brazos hacia el cielo
pero no da respuesta a los hombres.

Fue a fines de octubre

traducción de Christopher Michel.
Era el final de octubre,
el tipo de día en que cada nube
en el aire parece Versalles:
el sol está demasiado cansado para calentarlo.
Era otoño.
Incluso los árboles eran apáticos, ¡
tan apáticos!
De vez en cuando, como una lágrima,
se echaba una hoja de una rama sin esperanza,
dorada.
Ámbar dorado apilado en el sendero del jardín.
Y algo estaba inquieto
en las ramitas y hojas secas,
su crujido que genera
todo el misterio del otoño.
El jardín estaba desierto
y
las sillas de madera vacías
provocaron una ilusión
de verano en el pasado.
Entonces el verano desapareció.
Una joven soñadora
vestida
con ropas irisadas con cabello dorado,
la cara de Veronica
y un libro de color celeste en la mano
(con la etiqueta "Shelley")
vagaban lentamente por el sendero del jardín.
En un árbol de tilo, cortó con un
cuchillo la palabra:
María.
Su nombre.
En algún lugar estaban cortando leña.
El aire estaba cargado de cobre.
De repente, una pequeña nube que se
extendía melancólicamente
en el cielo rápidamente se convirtió en un
completo escondite del sol.
Los árboles apáticos temblaron.
Una dorada columna
de hojas se arremolinaba en el aire,
las ramas secas murmuraban.
Y el viento abrió Percy Bysshe
Libro azul de Shelly
hasta el comienzo
de esa línea inmortal
de Time Long Past.
Cada víspera de Año Nuevo
pienso en este momento: abro medio Musset
a un soneto en particular, que en la página twelth
termina de esta manera:
Car qui m'eut dit, madame,
que votre coeur sitt avait changé pour moi?
¿No son estas líneas realmente
vale la pena todo un poema?
Yo mismo, no sé qué me sucede:
no puedo mantener la calma ni siquiera un minuto.
Quiero atacar las montañas
amortiguadas en la niebla, mirar el mundo
desde todos los polos. Decir:
Préstame tus oídos.
¡Voy a mirar este mundo
y en voz alta declamaré que
te desafío!
¡Te amo!
Con dos millones de ojos
miro este Año Nuevo
Ninteen-Veintitrés
Y digo: ¡
al futuro!
¡Victoria! ¡Victoria!

La luna sobre Mtatsminda

Mis ojos nunca han visto la luna tan hermosa como esta noche;
En silencio envuelto es la música sin aliento de la noche.
Los rayos de luna bordan las sombras con un fino hilo de luz plateada;
¡Oh, los ojos nunca han visto el cielo tan encantador como esta noche!

La luna adornada con rayos de perlas parece una reina divina;
Las estrellas como moscas de fuego se enredaron en una telaraña sobre su brillo.
El Mtkvari fluye una corriente plateada de brillante belleza;
¡Oh, los ojos nunca han visto el cielo tan encantador como esta noche!

Aquí en inmortal calma y paz, el gran y noble sueño
Bajo el suave y húmedo césped en muchos mohos en descomposición.
Aquí Baratashvili vino con salvajes deseos de locura forjado,
Oprimido por los furiosos incendios de la pasión y el pensamiento desconcertante.

¡Oh, me gustaría que el cisne derrame mi alma en una melodía
que derrita el corazón mortal y respira inmortalidad!
Deje que mi canción libre vuele lejos más allá de este mundo a regiones altas
Donde en las alas de poesía glorificará el cielo.

Si la muerte acercándose hace que la fragancia de las rosas sea más dulce,
Attunes el alma a melodías que hacen más triste toda la tristeza,
Y si la canción de ese cisne se convierte en un habitante del cielo,
Si en esa canción siente que la muerte será más que éxtasis, entonces,
Déjame que le guste cantar una última canción, y en la muerte encontrar deleite.
¡Tan sin aliento y encantador que nunca he visto la noche!

Oh, poderoso muerto, déjame morir aquí a tu lado mientras canto.
Soy un poeta, y para la eternidad mi canción la arrojo,
y que sea el fuego que calienta y enciende el vuelo del espíritu.
¡Oh, los ojos nunca han visto el cielo tan encantador como esta noche


Deje que los Banners suenen en lo alto!

El día ha amanecido: un sol de fuego se desliza ...
                   ¡Dejen que los estandartes ondeen en lo alto!
El alma está sedienta de libertad y derecha
Como venado herido que busca un arroyo brillante.
                   Deja que los estandartes ondeen en lo alto.

Gloria a aquellos con almas sin miedo,
que por la causa del pueblo murieron valientemente ...
Sus nombres brillan como antorchas en la noche ...
                   ¡Dejen que los estandartes ondeen en lo alto!

¡Gloria a él que llena nuestros corazones de esperanza,
valientes Bravos con valor inigualable y ojo valiente!
¡Ha llegado el día! United nos dejó pelear!
                 ¡Deja que la bandera de Freedom sobre nosotros ondee en lo alto!

Nieve cayó en los jardines de invierno

La nieve cayó sobre los jardines de invierno,
se sacó un ataúd
y se desplegaron los estandartes
atrapados por la brisa desordenada.
El camino estaba desolado,
sin forma y sin forma.
Se sacó un ataúd más ...
La exhortación del cuervo:
¡Que las campanas peaje! ¡Sepúltenlos!
La nieve cayó en los jardines de invierno.

Con los ojos de María (ol ol)

Por varios días y varias noches
Mi corazón se ha oscurecido, cerrado herméticamente.
Como si fuera una celda solitaria,
Una puerta que está cerrada con cera de sellado.
Ninguna alegría puede alcanzar mi alma, no hay luz
De los cielos que alguna vez fueron tan brillantes.
Cada segundo de mi ser, mi vida
Ahora se ha convertido en un desierto salvaje. Por varios días y varias noches.
Pero ahora, ustedes, ¡detenganse! ¡Quedarse a un lado!
Largo, largo solo por una Muerte,
Disfrutando de Poesy, no hay amigos.
La esfera está profundamente envenenada aquí,
Dejé de confiar en los Cielos querido.
Deja que los cielos se atenúen! No más van a brillar
¡Y alegraos con los ojos de María!
Los dos grandes mares se han conocido.
Stormy es uno, la calma es el otro.
Ambos en emoción están diciendo de nuevo:
La vida llegará pronto con esperanzas tan nuevas.
La separación del césped verde de un barco de hadas,
El señor orgulloso está de pie, el tiempo es viejo.
Para Byron, las palabras son para María,
A través de los colores está flotando Shelley.
Un bote se balancea cerca de la orilla,
Las olas están adormiladas como un destino remoto.
Con olas altas suspirando a mi señora,
Un tobogán de nieve del deslizamiento de Poesy.

¿Que hora es?

Derechos de autor de la traducción 2007 de Adam J. Sorkin y Nana Bukhradze. Todos los derechos reservados. 
Ahora, sin duda, la hora debe llegar tarde. . .
La desesperación se conformó con la noche en mi corazón,
Torturado una vez más por amargo arrepentimiento
¿Que hora es? ¿Que hora es?
Más allá de la ventana donde estoy parada, noche implacable.
Solo el otoño ha amanecido para mí.
Tal vez son las tres en punto, ¿podrían ser realmente tres?
¿Que hora es? ¿Que hora es?
Tal vez de alguna manera un tercio de esto. . .
Pero una mirada afuera muestra negro.
Desde la estación, la campana grita trece--
¿Que hora es? ¿Que hora es?
Este oscuro corredor envuelto en pensamiento
No se puede resistir al cochero nocturno. . .
El teléfono suena, suena otra vez, nerviosamente ...
¿Que hora es? ¿Que hora es?
Dios, esta repentina lluvia de madrugada
Ataca como un torrente interminable de tono.
¿Esta odiosa noche conoce algún límite?
¿Que hora es? ¿Que hora es?
Pero escuche a Charles Baudelaire: "Hora amarga y preciosa,
Es hora de éxtasis, es vino en punto! "
Así es como respondería la pregunta-
¿Que hora es?


sábado, 4 de agosto de 2018

POEMAS DE HRISTO BOTEV

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(6 de enero de 1848 Kalofer , Bulgaria - 2 de junio de 1876, Vrachanski)

EL AHORCAMIENTO DE VASIL LEVSKI


Oh, madre mía, patria querida,

¿por qué tan triste, tan endeble lloras?
Cuervo, y tú ave maldita,
¿allí, a qué tumba tan sórdido graznas?

Oh, sé, sé, madre, tú lloras, madre,

porque tú eres negra esclava,
porque tu voz, madre, tu voz sagrada,
es voz sin eco, voz en la nada.

¡Llora! Allí, cerca de la ciudad de Sofía,

se yergue, la veo, la horca más negra,
y tu único hijo, Bulgaria mía,
pende de ella con fuerza tremenda.

Lúgubre, terrible el cuervo grazna,

canes y lobos el campo aúllan,
arduo a Dios los viejos rezan,
las mujeres gimen, los niños sollozan.

El invierno canta su feroz canto,

los vendavales barren cardos por el campo,
y frío, helor, y llanto sin esperanza
agolpan dolor sobre tu corazón.

A MI HERMANO



Oprime vivir, hermano,

entre necios idiotas;
consumen mi alma llamas,
mi corazón, rudas llagas.

Mi dulce patria amo,

su legado fiel guardo,
pero a mí mismo me pierdo
a esos necios odiando.

Deseos sombríos, tormentosas ideas

el alma joven crucifican.
¿Quién pondrá una mano
sobre el corazón que sufre?

¡Nadie, nadie! No conoce mi corazón

libertad, ni alegría, solo
locamente late
con el llanto del pueblo.

A escondidas, a menudo,

lloro en su tumba grave.
Pero, dime ¿qué respetar
en este cobarde mundo muerto?

¡Nada, nada! No hay eco

a la voz noble y sincera.
Sorda está y tu alma
al verbo divino, al llano del pueblo.



HADZHÍ DIMITAR


¡Vive él! ¡Vive! Allá, en el Balcán,

ahogado en sangre, yace y clama,
héroe con honda en el pecho herida,
héroe en flor de juventud y fuerza hombruna.

¡A un lado tirado su fusil bravo,

al otro, el sable en dos partido,
se nublan los ojos, la cabeza se mece,
la boca maldice el Orbe entero!

Yace el héroe y en el cielo

el sol, suspendido, furioso abrasa;
la segadora canta allí en el campo,
y la sangre, más y más fuerte se vierte.

De siega estamos... ¡Cantad, esclavas,

los cantos tristes! ¡Tú, sol, abrasa
a esta tierra de eternos esclavos!... Perecerá
y este héroe... Pero, corazón, ¡calla!

Aquel que por la libertad cae,

él no muere; a él le lloran
tierra y cielo, flor y fiera,
y los aedos cantares le cantan...

De día le guarda el águila sombra

y el lobo, sumiso, la herida le lame,
el halcón en lo alto, épica ave,
también del hermano, del héroe vela.

Adviene la noche, la luna se alza,

estrellas siembran la bóveda suma,
susurra el bosque, el aire exhala,
el Balcán canta cantares de gesta.

Y samodivas, de blanco vestidas,

milagrosas, hermosas, cantos elevan,
ingrávidas pisan la verde hierba
y al lado del héroe van y se sientan.

Una le venda la herida con hierbas,

otra con agua fresca le brizna,
la tercera, de pronto, en la boca le besa
y él la mira: dulce, risueña.

¡Dime, hermana, ¿dónde está Karadzha?!

¿Dónde mi fiel guerrilla?
¡Dime, y llévate a mi alma,
aquí yo quiero morir, hermana!

Retuercen las manos y se abrazan,

y con cánticos vuelan en el cielo las divas,
vuelan y cantan hasta el alba
y el espíritu buscan del Karadzhá...

¡Pero ya amanece! Y allá, en el Balcán,

yace el héroe, se vierte la sangre,
el lobo le lame la honda herida,
y el sol -otro día-, abrasa, abrasa.

EL DÍA DE SAN JORGE



¡Regocíjate, pueblo! ¡Jóvenes, viejos,

alabad un día más a Dios y al Rey!

¡Hoy es San Jorge! Así balaba tras el pastor

el rebaño de ovejas dóciles, mansas,
mientras su rey, feliz imbécil,
como todos los reyes de este mundo,
con el lindo cayado les conducía
entre los canes, fieles ministros
sin cartera, sin paga, más listos que el hambre.
Y si los viese un rey verdadero
¡Qué envidia, -diría- vive la ovejita
más feliz y contenta que mi pueblo....

Va el rebaño, con sus corderos,

trepa, avanza a duras penas, mortificado de tanta ruta,
trepa, avanza, para que pase bajo cuchillo la carne joven
en honor de San Jorge, el bandido de Dios
Desalmado, estúpido, podrido difunto...
                                                  ¿Exigirá sacrificios,
sangre, víctimas? No, el pastor, el pastor
la codicia, la garganta hambrienta, el pope
                                                                  borracho,
igual que a ti, tributo te cobra el rey, pobre pueblo,
para sus harenes abominables,
para aquellos que te quitan lo último,
y día tras día te martirizan
y les ofrendes tu sudor y tu sangre
y hasta bailas bajo el látigo.
¡Hala! Hoy ricos y vagabundos
cánticos cantan, delirantes, borrachos,
y con el pope juntos alaban al rey y a Dios...

¡Regocíjate, pueblo! Así las ovejas balan y balan

y entre canes al pastor siguen.

('Hristo Botev. Poesía'. Selección, traducción y prólogo de Zhivka Baltadzhieva. Editorial Amargord)


MI PLEGARIA



                    Bendito sea Dios nuestro...


¡Oh, mi Dios, Dios justo!

No tú, que estás en el cielo,
sino tú, en mí, en uno,
en mi corazón y alma...

¡No tú, a quien le rezan

los santones y los popes
y a quien queman velas
los ortodoxos capirotes;

no tú, quien has creado

al varón y la mujer del barro
y al hombre has dejado
ser esclavo en la tierra;

no tú, quien has ungido

a papas, reyes, patriarcas,
y marcado con desdicha
a mis hermanos hambrientos;

no tú, quien al esclavo dictas

rezar, someterse,
y le nutres hasta la tumba
con falsas esperanzas;

Sino tú, Dios del intelecto,

defensor de los caídos,
cuyo día los pueblos
festejarán ya muy pronto.

Inspira a cada uno

amor por la libertad vivo,
para que a muerte luche
contra los adversarios de la vida.

Afianza y mi mano...

Y cuando el esclavo se levante rebelado
que yo y mi tumba halle
en el campo de batalla.

No dejes que se enfríe

el corazón fiero en tierras ajenas
y mi voz se desvanezca
amortiguada en el baldío...

COMPARTIENDO EL BOTÍN


Somos hermanos de espíritu, tú y yo,
abrigando los mismos ideales,
y creo que no existe nada en este mundo
de lo que nos debamos arrepentir, tú y yo.
La posteridad nos juzgará,
hicimos el bien o el mal,
pero por ahora, mano a mano,
¡caminemos hacia adelante, con pasos más seguros!
El sufrimiento y la pobreza en una tierra extranjera
fueron nuestros compañeros de vida,
pero los compartimos como hermanos
y los compartiremos de nuevo, los dos...
Compartiremos coros de reprimenda, tú y yo,
y sufriremos la burla de los tontos,
sufriremos, pero no lloraremos
bajo tormento humano de ningún tipo.
Y no inclinaremos nuestras cabezas
ante pasiones e ídolos profanos:
nuestras dos tristes liras
nos han contado lo que hay en nuestros corazones.
Así que adelante ahora, con espíritu e ideales,
a compartir por última vez el botín:
a cumplir con nuestro juramento sagrado,
¡hacia la muerte, hermano, vayamos hacia la muerte!