viernes, 8 de noviembre de 2019

POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL BUESA


Resultado de imagen para josé ángel buesa biografía"
(Cienfuegos, Cuba, 2 de septiembre de 1910—Santo Domingo, República Dominicana, 14 de agosto de 1982)

Amor prohibido


Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.

Solo tú y yo sabemos porqué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

Solo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y así, las dos orillas, tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

Amor tardío


Tardíamente, en el jardín sombrío,
tardíamente entró una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de estío.

Y, sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal se posa,
pues ya se deshojó la última rosa
con la primera ráfaga de frío.

Y yo, que voy andando hacia el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;

pero en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del día,
qué tarde llegas a mi corazón...

Arte poética


Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida,
la estrofa que mas vive, siempre es la mas vivida.

Un mal verso supera la mas perfecta prosa,
aunque en prosa y en verso digas la misma cosa.

Así como el exceso de virtud hace el vicio,
el exceso de arte llega a ser artificio.

Escribe de tal modo que te entienda la gente,
igual si es ignorante que si es indiferente.

Cumple la ley suprema de desdeñarlas todas,
sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas.

Y sobre todo, en arte y vida, se diverso,
pues solo así tu mente revivirá en tu verso.

Canción a la mujer lejana


En ti recuerdo una mujer lejana,
lejana de mi amor y de mi vida.
A la vez diferente y parecida,
como el atardecer y la mañana.

En ti despierta esa mujer que duerme
con tantas semejanzas misteriosas
que muchas veces te pregunto cosas
que solo ella podría responderme.

Y te digo que es bella, porque es bella,
pero no se decir, cuando lo digo,
si pienso en ella porque estoy contigo
o estoy contigo por pensar en ella.

Y sin embargo si el azar mañana
me enfrenta con ella de repente
no seguiría a la mujer ausente
por retener a la mujer cercana.

Y sin amarte mas, pero tampoco
sin separar tu mano de la mía,
al verla simplemente te diría:
"Esa mujer se te parece un poco".

Canción de la noche sola


Fue mía una noche. Llegó de repente,
y huyó como el viento, repentinamente.
Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
Fue la noche sola de una sola estrella.

Si miro las nubes, después pienso en ella.
Mi amor no la busca; mi amor no la llama;
la flor desprendida no vuelve a la rama,
y las ilusiones son como un espejo
que cuando se empaña pierde su reflejo.

Fue mía una noche, locamente mía:
me quema los labios su sed todavía.
Bella como pocas, nunca fue más bella
que soñando el sueño de la noche aquella.

Su amor de una noche sigue siendo mío:
la corriente pasa, pero queda el río;
y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.

Amor de una noche que ignoró el hastío.
Somos las distantes orillas de un río,
entre las que cruza la corriente clara,
y el agua las une, pero las separa.

Amor de una noche: si vuelves un día,
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.
Más que la tortura de una herida abierta,
mi amor ama el viento que cierra una puerta.

El amor florece tierra movediza,
y es ley de la llama trocarse en cenizas.
El amor que vuelve, siempre vuelve en vano,
así como un ciego que tiende la mano.
Amor de una noche sin amanecer:
¡acaso prefiero no volverte a ver!

Canción del amor lejano


Ella no fue entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más, y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene mas reflejos.

Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.

Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en un cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.

Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre la llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más ... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Canción para la esposa ajena


Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cuál relata su historia,
pues será simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la página de la dedicatoria...

Y pasarán los años... Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta - como una rebeldía,
y leerás mi libro- tal vez como un despecho.

Y brotará un perfume de una ilusión suprema
sobre tu desencanto de esposa abandonada.
Y entonces con orgullo, marcarás la página...
y guardarás mi libro debajo de la almohada.

Carta a Usted


Según dicen, ya usted tiene otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.

Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa,
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.

Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho.

Pero el amor señora, cuando llega el olvido,
también tiene el derecho, de un final distinguido.

Perdón... Si es que la hiere mi reproche... Perdón
aunque sé que la herida no es en el corazón.

Y para perdonarme... Piense si hay más despecho
que en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.

Pues sepa que una dama, con la espalda desnuda
sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda.

Pero no como tantas de un difunto señor,
sino para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente,
al menos al principio, ya no, naturalmente.

Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.

Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.

O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y... y usted una aventura.

Sí... usted juró cien veces, ser para siempre mía
yo besaba sus labios pero no lo creía.

Usted sabe y perdóneme, que en ese juramento,
influye demasiado la dirección del viento.

Por eso no me extraña que ya tenga otro amante,
a quien quizás, le jure lo mismo, en este instante.

Y como usted señora, ya aprendió a ser infiel,
a mí así de repente, me da pena por él.

Sí, es cierto... alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.

O una tarde de lluvia se iluminó mi vida,
mirándome en los ojos de una desconocida.

Y también es posible, que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.

Sin embargo señora... Yo con sed o sin sed,
nunca pensaba en otra... si la besaba a usted.

Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas;
pero ni los rosales dan solamente rosas.

Y no digo estas cosas, por usted, ni por mí,
sino por... por los amores que terminan así.

Pero vea señora... que diferencia había;
entre usted que lloraba... y yo que sonreía.

Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro... Yo escribiendo estos versos.


Carta sin fecha


Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre.
No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
que es el único modo de hablar de una mujer.

Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,
aunque quizá mañana nos olvide a los dos.

Ya ves, ahora es de noche. Yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.

¡Qué importa lo que sueña!  Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.

Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.

Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí;
y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
sin saber que los hice por ella y para ti...

Tomado de:

CANCIÓN NOCTURNA


A los pies de tu cama, como un perro,
se echó mi corazón.

                    Noche tras noche
gime calladamente su reproche
y sufre injustamente su destierro.

Allí está. Nada importa que lo aparte
tu pie pequeño y cruel.

                  Allí, en la sombra,
calla el grito de amor con que te nombra,
para no despertarte.

Noche tras noche, hasta que llega el día,
gime un reproche y sufre su destierro.
Tú no lo sabes, —nadie lo sabría.
Y a los pies de tu cama, como un perro,
mi corazón espera todavía.

SÍMIL DE ÁRBOL


Árbol ya largamente florecido,
con el tronco tatuado de iniciales,
lo dejaron en pie los vendavales,
sin una hoja, ni una flor, ni un nido,

igual que un corazón envejecido
que aún palpita, sin bienes y sin males,
lleno de sal, como los litorales,
con fatiga de amor y sed de olvido.

Pero en el árbol se detuvo un día,
para cantar, un pájaro viajero,
y el tronco aquel sintió que florecía...

como florece un corazón huraño,
para después sentir que le hace daño
la flor tardía de su amor postrero.


POEMA VULGAR


La vi pasar con otro... Su semblante
resplandecía de felicidad.
Y me subió a los labios mi sonrisa galante,
con algo de impotencia y algo de vanidad.

En las manos del otro palpitaban sus manos;
en el brazo del otro se apoyaba feliz...
Y me envolvió una niebla de recuerdos lejanos,
y sentí que sangraba mi vieja cicatriz.

La vi pasar con otro, risueña y arrogante.
Me pareció más bella, más gallarda... No sé.
Sólo sé que de nuevo la amé en aquel instante,
más que cuando fue mía, si es que entonces la amé...

Y, de esa llamarada que aún me quema,
de ese dolor amargo como un golpe de mar,
ya lo veis: ha nacido este poema
          deplorablemente vulgar...


CANCIÓN DEL TRANSEÚNTE


Te envidio, hombre que pasas en el atardecer;
hombre de un solo anhelo y una sola mujer.

Sin que nadie te mire, sin que nadie te hable,
pasas, con tu sonrisa de animal saludable.

Desde tus pasos firmes hasta tu erguido pecho,
transpira por tus poros un hombre satisfecho.

Nunca miras las nubes que van quien sabe a dónde...
Tu alma nada pregunta. Tu alma nada responde.

Y acaso, hombre que pasas, nos vemos día a día,
yo, envidiando tu suerte; tú, envidiando la mía...
Tomado de:




jueves, 7 de noviembre de 2019

POEMAS DE CIARAN CARSON


Resultado de imagen para Ciaran Carson"
(9 de octubre de 1948 - 6 de octubre de 2019, Belfast, Reino Unido)



Campaña

Lo habían interrogado durante horas. ¿Quién era exactamente él? Y cuando
Él les dijo, lo interrogaron nuevamente. Cuando aceptaron quién era él, como
Alguien no involucrado, le sacaron las uñas. Entonces
Lo llevaron a un basurero en algún lugar cerca de Horseshoe Bend, y le dijeron
Lo que era. Le dispararon nueve veces.

Un oscuro ombligo de humo se elevaba de un montón de neumáticos en llamas.
El mal olor que olía era el olor de sí mismo. Vidrios rotos y Durex anudados.
Los nudillos de una cara con medias de nylon. Solía ​​verlo en el Gladstone Bar,
Dibujando pintas para extraños, sus dedos casi perfectos salpicados de escoria.

H

Los poderes fácticos decretaron eso por los rollos de salchicha, por razones
De seguridad, se contrataría a una empresa diferente. No dieron a los prisioneros ninguna razón.

Los prisioneros se quejaron. No podemos reproducir sus palabras reales aquí, ya que su portavoz se alega
Ser un subcomandante de un movimiento considerado ilegal.

Un actor habló por él en una sincronización de labios casi perfecta: no es la calidad
Estamos emitiendo sobre. Solo que parece que se están volviendo más pequeños. Estamos hablando de cantidad .

Su acento de 'Belfast' no era lo suficientemente occidental. ¿Es la H en el bloque H aitch o haitch ?
¿Importa? ¿Qué tenemos que tenemos ? Nuestro día vendrá ? ¿Dar o tomar una pulgada?

Bueno, dale una pulgada y alguien recorre una milla. Todo está en los caminos
Tú las dices. Como, la prisión que llamamos Long Kesh es para los poderes que son el laberinto.

El nuevo estado

Olvida la elegía del cascanueces. Oxidado
Iámbicos que escaparon a tu disciplina.
De céspedes esquilados, es sostenido por la naturaleza.
No te aflige ni a ti mismo.
Te acuerdas del oro enrollado de los campos de maíz,
Su susurro de oropel en el viento,
¿Un campo entero temblando como la seda soplada?

Un escalofrío ahora corre por el seto de laurel,
Y el lavado revolotea como las líneas que se mecen
De un nuevo verso. La alta fidelidad
La música de los recién casados ​​oscurece tu
Dedicación a una vida de amor
Dinero. ¿Para qué podrían ser esas canicas?
Sanitarios, el silencio de las camas de agua,
¿Ese libro de poemas que compraste ayer?


La historia de Madame Chevalier

¿Te acuerdas del increíble hombre que se encoge? Dije.
Bueno, anoche soñé que era él. Comenzó de la misma manera.

Los puños de la camisa fueron lo primero que me llamó la atención.
cayendo sobre mis nudillos en el espejo del dormitorio.     

Y mi cintura y mis zapatos se estaban aflojando cada día.
En unas semanas podrías posarme sobre tus rodillas como una muñeca masculina.

Más tarde me acostarías en la caja de fósforos vacía.
No lograste mirar a la araña que vino a explorarme.

Luché contra ella con una aguja zurcida, un botón en mi escudo.
Ella se retiró de mí en un hilo. La seguí abajo

a la bodega. Cómo volví nunca lo sabré.
Me llevó días viajar sobre la colcha hasta tu mano.

Ya no es una mano, sino una gama alpina de carne dormida.
Me metí en un poro abierto y entré en tu torrente sanguíneo.
Tomado de:

Inicio


precipitándose desde
el aeropuerto hasta
la carretera de montaña

de alambre pasado púas
enganchado con
bolsas de plástico

campos de chatarra
y cardo
corrales

desde el borde
de la meseta
mis zooms ojo

en la claridad
de Belfast
calles

astilleros
cúpulas
t heatres

ejército británico
helicóptero
a punto

inmóvil
en el pasado

veo todo

Labuntur et Imputantur

Estaba nublado. Ninguna hora en absoluto fue indicada por el gnomon.
Con dificultad entendí el eslogan: el tiempo y la marea no esperan a nadie.

Te había estado esperando, Daphne, debajo de los laureles que goteaban, cerca del
claro del reloj de sol donde nos conocimos. Me sentí como Hamlet en los parapetos de Elsinore,

alertado del momento ectoplásmico, cuando Luna desgarra su manto de nubes
y navega hacia un archipiélago estrellado. Entonces apareció tu reverencia y habló en voz alta:

no soy quien crees que soy. Porque lo que solíamos ser se ha ido. Se acabó el momento, sean
cuales sean los años que pensaste que pasamos juntos. No sabes la historia. Y además,

confundiste la fuente de agua con un reloj de sol. Puse mis labios en lo que sea,
Y con dificultad entendí el eslogan: Bebe de mí y vivirás para siempre.

Déjenos ir entonces

a través del viaje,
conectó el campo de minas

con los
ojos de la mano para nada

más que para nosotros
solos,

desanimados por
las trampas y pozos

de tierra desperdiciada
hasta que

te agachas
y arrancas

un tallo
de luz

La asignación

Creo que debo haberle dicho que me llamaba Juliette,
con cuatro sílabas, dijiste, para ir con violette.

Imaginé el aire violeta que presagia la nieve,
los campanarios oscuros de una ciudad comenzando a difuminar

un letrero de farmacia de neón violeta que funcionaba mal
toda la noche a través de las cortinas oscuras.

Cerca del amanecer, los abrió a una caída profunda y descubrió
una línea de huellas solitarias que conducían a un porche:

un olor a cera de vela e incienso; el murmullo tenue
de una liturgia que conocías pero cuyo idioma no sabías.

Las estatuas estaban envueltas en violeta cuaresmal, salvo una,
una Virgen en una capa de velo tan blanca como azul.

Como era costumbre allí, su anfitrión le informó después:
La iglesia estaba dedicada a Nuestra Señora de las Nieves.

Tomado de:


miércoles, 6 de noviembre de 2019

POEMAS DE MIRTA AGUIRRE


Resultado de imagen para POEMAS DE MIRTA AGUIRRE"
(La Habana, 18 de octubre de 1912 - 8 de agosto de 1980)

Doña iguana

Por la mañana,
girandolilla,
va Doña Iguana
con su sombrilla,
giradorola,
puesta en la cola.
Señora Iguana
de Varadero,
girandolana,
girandosoles,
con un sombrero
de caracoles.
Con una saya,
girandolaya,
de espuma fina;
con su abanico,
girandolina,
verde perico.
Girandulera,
si te doy piña,
dame una pera.
Girandochuela,
para una niña
que va a la escuela.
Una manzana,
girandolana,
y una ciruela.

Despedida

Yo me llevo mi amor, mi desvarío.

lo que está ya a mi ser incorporado
mi caricia en tu párpado cerrado,
el roce de tu pecho junto al mío.

Me llevo una nostalgia como un río
manándome incesante del costado.

Al pobre corazón enamorado
le es duro retornar a su vacío.

Por haber compartido la locura
que floreciera en mi como una rosa,
aunque ya nunca junto a mi las vea,

benditas sean tu boca y tu ternura,
bendita sea tu carne vigorosa,
tu suave comprensión, bendita sea.
Tomado de:

EXPIACIÓN


Al tiburón Tiburo
le duele un diente;
pero ningún dentista
acepta el cliente.
A mares llora.
Y la marea, en la costa,
sube a deshora.

DÉCIMA


Décima es caña y banano,
es palma, ceiba y anón.
Décima es tabaco y ron,
café de encendido grano.
Décima es techo de guano,
es clave, guitarra y tres.
Es taburete en dos pies
y es Cuba de cuerpo entero,
porque ella nació primero
y nuestro pueblo, después.

LIED


Mi corazón
lo trajo el mar.
Y suena a caracol junto al oído.
a caracol
de arena y sal,
hecho de oleajes y en el mar pulido.
Mi corazón
lo trajo el mar
Si le arrojara
mi corazón
de noche el mar latiera a pecho mío.
De noche, el mar
tendría su voz,
su alegre voz de corazón-navío.
Si le arrojara
mi corazón.
En unas redes
de pescador,
al mar regrese, amigos, cuando muera.
Al mar regrese
mi corazón,
mi corazón de barca marinera.
En unas redes,
de pescador.
Tomado de:

Canción antigua a Che Guevara

"Sans peur et sans reproche..."

—¿Dónde estás, caballero Bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
—En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.
—¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
—En la flor que a mi vida concedo:
en el cardo, señora, en el cardo.
—¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
—Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.
—¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
—Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.
—¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
—En la sangre, en el polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en la muerte.
—¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil y andante?
—En aquel que haga suyo mi guante
y mi suerte, señora, mi suerte.
—¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?
—Hecho saga en la muerte que muero:
hecho historia, señora, hecho historia.

Pájara pinta


Pájara pinta,
jarapintada,
limiverde,
alimonada.

Ramiflorida,
picoriflama,
rama en el pico,
flor en la rama.

Pájara pinta,
pintarapaja,
baja del verde
del limón baja.

Duda


Tanto esplendor por delante
y por detrás tan menguado...
(La trompa del elefante,
¿no será un rabo mal colocado?)
Tomado de: