domingo, 2 de junio de 2024

POEMAS DE SUSANA CABUCHI


El viajero

 

ayuda a la madre

 

en la cocina

 

y al padre

 

en la carpintería.

 

Cuando los dos trabajan la madera

 

hablan de ir a pescar

 

el próximo verano.

 

Y aunque todos creemos

 

que para aquellas fechas

 

nuestro amigo se irá,

 

es una alegría ver al padre

 

reír

 

y gesticular

 

mostrando

 

cómo serán de grandes

 

los peces

 

que traerán para la cena.

 

 

EL DULCE PAÍS

 

Entonces, tus ojos eran caramelos de miel

 

y hablabas

 

de las bicicletas que regalaba el Niño Dios

 

a los que no podíamos comprarlas.

 

El río se callaba para que tú contaras figuritas.

 

Yo era alegre,

 

y eran alegres los nísperos del patio.

 

Y tú eras otro,

 

no el hombre de hoy

 

lejano como todos.

 

Cada domingo era una sorpresa de ciruelas,

 

de plaza con hamacas.

 

Tu padre cantaba en el taller

 

mientras tu madre

 

lavaba mamelucos de amor y aceite.

 

El mío no había partido todavía

 

y llegaba al hogar con dulces y regalos.

 

Yo oía con asombro tus mentiras

 

y creía en gigantes voladores

 

y en ángeles guardianes

 

que cuidaban tu ropa y mis zapatos.

 

Por cada diente el ratón nos compraba mandarinas.

 

La abuela, abría el gran ropero

 

y sacaba

 

turrones envueltos en papeles crocantes.

 

Si vuelves, como entonces,

 

con sombrero de piel y las manos con barro

 

verás, que guardo aún

 

el corazón de las manzanas.

 

 

VISITA

 

Un viajero

 

ha llegado a la casa.

 

Salimos todos

 

a abrazarlo

 

porque trae noticias del hermano.

 

Habla de campos secos,

 

del hambre en las ciudades,

 

muestra fotografías.

 

Después del almuerzo

 

le servimos

 

la fruta más dulce del ciruelo.

 

Y la ha comido,

 

        pero sin alegría.

 

 

VINCENT VAN GOGH

 

Aquí estoy

 

en esta soledad luminosa,

 

plena, habitada

 

de fuegos y ventanas.

 

La casa

 

arde de girasoles

 

como un infierno congelado

 

entre aceites

 

y vientos amarillos.

 

Sordo de tanto silencio

 

y dispuesto

 

a entreabrir

 

cada lirio celestial,

 

cada cristal de paja,

 

cada gota de acero,

 

cada ojo de sangre,

 

cada vidrio de miedo.

 

Así te escribo.

 

Sobre las torres de la desesperación,

 

a orillas del Ródano,

 

entre la mezcla brumosa de los óleos,

 

a la hora del ángelus,

 

a pleno mediodía,

 

sobre el caballo áspero

 

         de la pena,

 

con la piedra roja

 

    de la desgracia,

 

con la arena negra de la locura,

 

con las sílabas celestes del amor,

 

con la sorpresa blanca de la tela

 

            vacía,

 

con el cuervo del hambre

 

            sobrevolando mi cama,

 

con la mordedura hirviente

 

          del deseo,

 

entre el humo agrio de la luz,

 

en el paraíso húmedo

 

        de los manteles,

 

en los bares nocturnos,

 

así,

 

       hermano mío,

 

  hermanito menor,

 

   casi mi padre.

 

 

VISITA AL PURGATORIO

 

 

 El cartel anuncia

 

    “El Paraíso”.

 

Aquí están

 

la directora del colegio,

 

la fundadora del Teatro Vocacional,

 

el carnicero,

 

el prestamista, el notario.

 

–Sí madre,

 

traigo galletas,

 

sacaremos una mesa,

 

jugaremos a la confitería,

 

tomaremos el té.

 

Las pequeñas carrozas

 

      –trípodes, andadores,

 

      sillas de ruedas–

 

giran.

 

Aferrados al pasamanos

 

los caminantes

 

repiten la peregrinación,

 

como antes en la plaza,

 

ahora a orillas de la ciudad,

 

a orillas de la vida,

 

con las máscaras de la vejez,

 

con los pesados trajes,

 

          marchitos.

 

Sí madre,

 

soy la tía Emma

 

y también soy Susana.

 

Entre sombras

 

la comparsa emite

 

entrecortados llantos, gemidos secos.

 

–No madre, sus padres

 

no la olvidan,

 

están muy ocupados.

 

Cuando puedan

 

      vendrán

 

con un ramo de rosas.

Tomado de:

https://laparadapoetica.blogspot.com/2021/07/susana-cabuchi.html

 

 

Árbol Solo

Árbol solo

en la mitad del campo.

Alrededor

distancia de sequías.

Empobrecido y único.

Victorioso y único.

……………………….. Proponiendo

sus juegos a los vientos.

 

 

La Carta

 Ha llegado la carta.

 

Está sobre la mesa,

al lado de las flores.

La miro

…………….largamente.

Conozco la letra.

 

Pero la leeré

a la medianoche,

cuando los trenes

que pasan hacia el norte

hagan temblar

los vidrios de la casa.

Tomado de:

https://opcitpoesia.com/susana-cabuchi/

 

 

Estuvo aquí 

 

Estuvo aquí,

en mi vida.

Trajo todas sus cosas,

ni su tristeza se olvidó.

Dobló su ropa en los estantes,

tomó un lugar para guardar su pipa,

puso dos tazas con café en la mesa

y vio pasar los pájaros

detrás de la ventana.

 

Pero miró el reloj

y dijo que era tarde.

Afuera, el cielo estaba azul.

 

 

Paisaje II

 

 

Hay un olor a pasto

removido

por la lluvia de enero.

Ni una brisa

sorprende,

y un indeciso sol

ilumina la tarde.

Algunas cabras

lentas

se refugian

bajo los árboles

y están limpios los postes del alambre

y transparente el aire.

¿Sabrá esta mansa lluvia

que hace crecer el río?

 

 

(de "El corazón de las manzanas")

 

 

4

 

 

Llovía

para que la hermana mayor

se lavara sus cabellos.

Entonces

danzaba por el patio

persiguiendo la lluvia,

sostenía su balde

bajo el hilo más grueso

y el agua

cantaba sobre el agua.

El viajero

colocaba pequeñas vasijas

en los desagües

y ayudaba

poniéndolas al fuego.

Océanos misteriosos

los baldes de la hermana:

nos quedábamos

mirando,

entre las astillas del fondo,

distancias infinitas.

Y todos

nos sentíamos orgullosos

después,

cuando con la mano

               abría

sus oscuros cabellos

y brillaban.

 

 

11

 

 

El viejo Duque

ha seguido inmediatamente

al viajero.

Cuando lee, a las siestas,

sobre los troncos grandes

de la leñera,

Duque apoya su cabeza

sobre los gastados zapatos del hombre.

Desde que llegó

nuestro perro lo ha elegido.

Por el olor a jume, quizás,

como la madre.

 

 

14

 

 

El viajero

ayuda a la madre

en la cocina

y al padre

en la carpintería.

Cuando los dos trabajan la madera

hablan de ir a pescar

el próximo verano.

Y aunque todos creemos

que para aquellas fechas

nuestro amigo se irá,

es una alegría ver al padre

reír

y gesticular

mostrando

cómo serán de grandes

los peces

que traerán para la cena.

(de El viajero)

Tomado de:

https://laparadapoetica.blogspot.com/2021/07/susana-cabuchi.html

 

 

MEMORIA

 

 

En el mar

               recuerdo

los suaves campos

de mi pueblo natal,

sus colinas verdes,

las azules y lejanas montañas;

si te beso

pienso en el beso

                           de aquel

que no veré más.

 

 

(de Patio solo,1986)

 

 

CERTEZA

 

 

Llevo

una ventaja

a los que habitan

en las grandes ciudades.

Conozco

los rostros

que asombrará

mi muerte.

(de Álbum familiar, 2000)

 

 

PASOS

 

 

He bebido las aguas

del Shu–Am

como si no estuvieran

contaminadas.

A orillas

del río silencioso

crecen flores amargas

sobre las que he descansado,

                                leyendo.

Y no he pecado

sino

lo necesario.

 

 

(de Álbum familiar, 2000)

Tomado de:

https://escuchara.com.ar/el-ganso-negro/susana-cabuchi/

 

 

ÁLBUM FAMILIAR

 

Los padres

 

fueron una vez

 

a Mendoza.

 

Me dejaron

 

una foto con nieve

 

a orillas del camino

 

con un gran auto negro

 

y con amigos.

 

 

 

Me dejaron

 

una foto con nieve

 

y este frío.

 

                         De Álbum familiar, 2000

 

 

CIELO

 

Sobre las montañas nevadas,

 

como una flecha oscura,

 

van los patos salvajes.

 

Cruzan.

 

Como tu sombra

 

sobre mi corazón.

                         De Álbum familiar, 2000

Tomado de:

https://www.excentrica.com.ar/nuevo/un-paseo-por-la-poesia-de-susana-cabuchi/

sábado, 1 de junio de 2024

POEMAS DE LILI NOVI


CADÁVER

Alguien está posado en el fondo de mi corazón

 

como un cadáver en el fondo del mar.

 

Como si el agua meciera sus manos,

 

tiende hacia arriba, pero no llega a la luz.

 

Un pie se separa del otro dando pasos,

 

pero sigue tendido en el lugar.

 

Levanta la cabeza y es lívido su rostro,

 

su expresión es callada y abatida,

 

me mira fijo en silencio, con los ojos abiertos:

 

“Para ti, para mí, no hay salvación alguna.

 

¿Sientes mi peso, este enorme peso?

 

Yazgo en tu corazón como un cadáver.

 

Sopórtame por fin dondequiera que vayas

 

¡Carga conmigo en tu viaje postrero!”

 

 

EL OLOR DEL AMOR

El olor del amor es tan preciada gema

 

como el olor de hierba en flor en primavera.

 

¡Ah, sólo una vez en el vuelo de la vida

 

conoces el misterio de todas las semillas!

 

Sientes sólo una vez el soplo ardiente

 

de este mundo feliz, tibio y despierto,

 

los latidos del agua en el planeta,

 

la dulzura del peso terrenal.

 

Y sólo entonces te es dado

 

llegar a las plateadas raíces

 

del arroyo, a las alturas

 

celestes, al encendido rosa,

 

allí donde la nube que florece

 

bebe el jugo cristalino de la tierra.

 

II

Entonces eres todo lo que sientes,

 

silencio y hierba en la sombra,

 

poema y espejo de agua,

 

grito de pájaro y sangre del abeto.

 

Es el ardiente corazón que sufre,

 

profundidad oculta de la tierra,

 

tu rostro de ella es la superficie

 

que ríe con el sol de la mañana.

 

Entonces eres aliento, que siempre sopla,

 

como vena que late por doquier,

 

riegas el brote, alimentas el fruto,

 

eres como el viento que cuenta estrellas

 

y eres a través del tiempo y la distancia

 

el olor eterno de hierba florida.

 

 

POLVO

Dispersa como polvo leve

 

cae la penumbra sobre el día dorado

 

cae el temor en mi alma

 

en mi alma entristecida.

 

En la oscuridad están en un puño

 

el claro día y el alma toda.

 

El viento suspira tímido

 

donde encontramos la felicidad.

 

 

MIENTRAS VIVAS

Mientras vivas, serás el estorbo en tu camino

 

te haces sombra en la luz, mientras vivas,

 

en tu conmiseración, tu eterno error

 

ay, todos te ven manchada.

 

Y es cierto, sabes que estás manchada,

 

tu herida sangrante se va pudriendo,

 

tu profunda herida de la vida misma,

 

que no está limpia siquiera en los bordes.

 

Tu rostro se transfigura por el sudor y el polvo

 

¿quién ha de reconocerte, mientras vivas?

 

Bien cuando muerta, seria y retraída,

 

flotas en el vapor entre las velas,

 

entonces ya no estorbas tu camino,

 

y tu rostro está limpio y a la luz,

 

tu otro dirá en silencio bondadoso:

 

“Sí, ésta es ella. Y también soy yo.”

 

 

¿Y NO ES EXTRAÑO…?

Las noches son más serias y más frías,

 

aunque agosto acaba de empezar

 

y pienso que por fin y a fin de cuentas

 

soplará pronto el viento del otoño.

 

¿Y no es extraño? Flores y capullos

 

marchitan y se pierden en el polvo húmedo

 

y sin embargo –raro–, aún vive la vida,

 

en las entrañas de la tierra espera el recio brote.

 

Y la tierra sola, indescifrable,

 

se hunde bajo las olas de nieve,

 

pero aún sabe, en su deseo incansable,

 

que el mundo vuelve a entibiarse y a clarear.

 

Entonces será como el pez de Jonás,

 

arrojará al día su presa robada.

 

Su prole verde de lo bajo hacia la cima

 

peregrina sana, robusta por el sol.

 

Por eso no me importa si en agosto

 

por la noche el otoño ya nos mira.

 

¡Qué me importa mi época fría, larga, estéril!

 

¡Qué me importa el negro sepulcro fauce de pez!

 

Quien está vivo, vivo sale de todos los cambios.

 

 

DIOS OSCURO

El deseo, enfermizo, me estremece tan fuerte

 

me ahoga y rebasa de corazón a boca

 

se ríe todo en mí como de miedo

 

y de felicidad llora y solloza.

 

En medio de la noche llegó un dios oscuro

 

volvió a poner su mano sobre mi pecho;

 

mi cuerpo quedó inerme como un junco

 

y mi sangre palpita a su merced.

 

“¡Canta!” ordena. Y mi latir es más fuerte

 

–el silencio es sonoro–. Me hago oír

 

–¿en secreto mandato todo canta? –

 

Como si un fuerte viento de allende la frontera

 

en el bosque soplara, oigo un murmullo.

 

Y el dios oscuro dice: “Serás mía,

 

como fuiste en el alba de tus días,

 

aún lozana, no tocada por la luz,

 

que enciende el alma cuando abrasa.

 

Como un gran pájaro rondé todas tus noches

 

mis alas susurraron sobre ti,

 

y a la mañana tus sentidos blandos

 

se reavivaron y en ellos yo vertí

 

mágicas gotas de mi propio elixir,

 

y hasta el tuétano embebí tu crecimiento;

 

ensayé sobre ti todo poder

 

y aún eres mía, mía más que tuya,

 

y mía serás hasta el misterio de la desintegración.

 

Relámpagos. De nuevo. Veo el paisaje

 

que se despliega oscuro en esta noche;

 

con el trueno veo el río y la llanura,

 

montañas con sus riscos hacia abajo.

 

Salvaje y susurrante el dios oscuro

 

estrecho y prieto se alza entre los truenos

 

lo reconozco: él es la mi vida

 

y es el comienzo y completa el círculo

 

felicidad y dolor en él se enlazan.

 

Concita el canto de los pájaros desde sus nidos

 

y el sonido de estrellas en el cielo nocturno.

 

Todo lo teje en coro. Cuando desaparece,

 

el silencio somete lo creado, y lo arroja al vacío.

 

Y me estremece el corazón diciendo:

 

“El dios de luz quemante y hierbas florecidas,

 

Tras juegos dulces y sangrientos, te dejó.

 

sangrando él mismo por tus heridas.

 

Jamás te he abandonado yo

 

y no te dejo. Sólo en la hora

 

cuando la muerte te llame a la puerta,

 

me voy. Y cuando parta, tendrás silencio y frío

 

como en la helada planicie del norte,

 

para que si el pasaje está para ti abierto,

 

te encuentre muerta la muerte sorprendida.

 

Entre las sombras mudas partirá contigo,

 

entonces gritará a lo lejos este pájaro oscuro.”

Tomado de:

https://www.literaturaeslovena.org/poemas-de-lily-novy/


 

 

Antes de la primavera

Fría y silenciosa noche antes de primavera

respira en mi rostro un sueño pasado.

Hacia él más y más se adentra el camino,

todo es como fue una vez.

 

Poder de medianoche de ocultos encantos

le da al alma un saber maravilloso.

Comprendo el respirar de todas las cosas,

sus alientos se vierten en ellas.

 

El árbol alza ahora sus delgadas ramas,

alcanza débil luz desde el peso de la sombra,

alcanza las nubes que van

 

como redes suaves y plateadas.

Las ha arrojado por el cielo alguien,

que sigue añorando y desde siempre une.

 

 

Lluvia de otoño

La lluvia de otoño, que sin cesar cae,

cuenta tristes relatos;

como un viejo viajero que en la calle

revelara el pesar de sus oscuros días.

Y como ya es costumbre desde antaño,

se aquerencia otra vez este dolor taimado

que no quiere asomar de mi conciencia

que un amargo placer me da en su aroma.

 

Este aroma me embriaga cual semilla de amapola,

me acuna y me invita al lecho,

que está a la espera de mis cansados miembros.

La lluvia del otoño cae de las nubes

y cada gota quiere guarecerse

y encuentra su camino hacia la negra tierra. –

 

 

Penumbra

En la penumbra. Las sombras como tímidos venados

llegaron desde el bosque que oscurece.

Del lado cálido el cielo se descubre

florece el sembradío de las estrellas,

y mi viaje no vuelve

y es sin luna.

 

En el borde del cielo, montañas negras, crueles,

y los días últimos, sangre espesa.

¿Dónde fueron a llorar aguas de plata?

El último recuerdo en olas llega

y mi viaje no vuelve

y es sin luna.

 

Los arbustos se enlazan con espinas,

todo teme y todo acecha.

El silencio responde a cada susurro del árbol,

ni el aliento del pájaro se arriesga,

y mi viaje no vuelve

y es sin luna.

 

El monte de mil brazos me amedrenta,

la mirada y el gesto me tensan el aliento.

No miro el círculo que se estrecha

siempre más como ojos vacíos,

y mi viaje no vuelve

y es sin luna.

 

Tomado de:

https://opcitpoesia.com/tag/lili-novy/