No deseo, que durante los partidos de fútbol, o cualquier justa deportiva, o las sesiones ordinarias del senado, se dedique un minuto de silencio, por la muerte y el maltrato de nuestros niños, lo que de verdad espero, es que la sociedad entera, deje a un lado su temor de auto-crítica, y se tome el asunto en serio, y de una vez por todas asuma su papel, y su responsabilidad en todo este remolino de violencia, que se ha desatado contra nuestros niños, y es que eso no se acaba, con capturar a dos o tres culpables, es un compromiso que hacer la sociedad en su conjunto, darse cuenta que está enferma, y que esta violencia no es más que un síntoma de su enfermedad.
jueves, 12 de febrero de 2015
miércoles, 11 de febrero de 2015
“A VIVIR DE LA POESÍA”
“A VIVIR DE LA
POESÍA”
Esta
semana, intentaré dar un pequeño paseo, por lo que ha sido, y ha significado,
mis días persiguiendo algo que desde niño me tiene atrapado, y que he querido
asir como a una amante viscosa “La
Poesía”, y escojo este tema, porque considero, que la mía no es una
experiencia única, y mucho menos fuera de lo normal. Estoy seguro, como lo
afirmaba la poeta María Mercedes Carranza: “En
Colombia se levanta una piedra y saltan diez poetas”. (Yo agregaría en el
mundo).
1. / Acercamiento
Colombia,
es un país privilegiado culturalmente, el colombiano, lleva consigo una suerte
de elementos vitales cotidianos, muy cercanos a la poesía y el arte en general,
aun, desde niños, y en especial en las zonas rurales se convive con una riqueza
representada en una serie de mitos y leyendas, así como de una gran cantidad de
relatos de personajes locales, todos enriquecidos, por las exageraciones y
relatos aumentados por los mismos narradores, que en casi todos los casos son
los familiares. En varias ocasiones, tuve contacto con grupos familiares
asentados en la ruralidad colombiana, allí sentado a la mesa, o en la cocina,
tuve oportunidad de ser testigo presencial de cómo los padres cuentan
maravillosas historias, no solo de ficción, sino como de un hecho trivial y
cotidiano hacen una novela entretenida, más si se tiene en cuenta, que algunos
son analfabetos; lo que no les impide con su pequeño bagaje lingüístico,
elaborar complejas y divertidas narraciones, con un lenguaje sencillo, más no
simple, que sería envidiado por cualquier nobel de literatura; es realmente
maravilloso, y muchas veces regreso a esos lugares, para intentar aprehender
esa sabiduría, y esa soltura en las maravillosas narraciones de los campesinos.
2. /Enamoramiento
Ya,
en las ciudades, y en medio de los estudios, tanto de la primaria, y más aun en
secundaria, el acercamiento a la poesía pasa de ser las narraciones de los
familiares de mayor edad, a una dinámica más juiciosa y académica, es el
momento en el que entran a nuestro universo las primeras letras de escritores
infantiles, es la entrada a las narraciones universales, de los hermanos Grimm, de Esopo, Gabriela Mistral,
Perrault y el colombiano Rafael Pombo, es este un momento muy
importante, pues se quedan grabadas en la memoria y el corazón estos textos.
Una
vez superada esta parte inicial de la infancia, y con este mínimo bagaje,
cruzamos, al tiempo con la educación, a un momento crucial, en donde entre los
primeros romances, todos nos convertimos de cierta manera en poetas en ciernes,
es el instante, en que el amor llega a nuestra pubertad, entonces empezamos a
practicar textos dulces, y en esa búsqueda muchos llegan, desde la música de
letras románticas, a los poetas del enamoramiento, como Neruda, cuántos de nosotros puede decir que no recayó en ser un nerudito,
o nerudiano al momento de escribir una nota para dejar en el cuaderno de una
chica, y cuantos no soñamos o soñaron, con un amor lleno de la miel y las
palabras melosas de Neruda, y dedicaron canciones de moda, de igual manera,
muchos escribieron, o mejor escribimos pequeños versos en rima, para decirle a
una mujer que estamos enamorados y deseamos atraerla, cuántos, luego de esa
desilusión, no aprendimos que existen para cada estado de ánimo, poetas y
poemas que poco a poco vamos descubriendo y serán nuestros compañeros por
siempre. Algunos, no contentos con este acercamiento somero, intentamos ir más
allá y tratar de cometer poesía, es en nuestra adolescencia; en casi todos,
aparecen los primeros versos en cuadernos, para este caso las mujeres más
cuidadosas elaboran delicados cuadernos adornados con dibujos de colores que
guardan con celo entre sus maletas, y comparten apenas con su muy cerrado grupo
de amigas íntimas en momentos de tristeza, y en una suerte de fe en el amor,
así se pasa por un momento muy bello en la vida, pero algunos que lo
intentamos, empezamos a buscar cómplices, y con ellos escarbar más allá de esta
poesía amorosa, y llegamos al descubrimiento, que la poesía más que una
colección de palabras es una posibilidad de vida, sin reparos iniciamos un
trasegar acometiendo una suerte de textos, que consideramos poemas, y poco a
poco descubrimos toda una gama de poetas, de ahí escogemos a quienes nos acompañarán y
llevarán en su barca, como lo hizo Virgilio con Dante, así día a día decidimos algunos dedicarnos a
Vivir de la poesía, y no vivir en el sentido de oficio económicamente rentable,
No, es vivir en un estado que no es el de la realidad palpable, es un estado de
casi ensoñación, que hace de cada poro una antena receptora del mundo, que
entra a nuestra piel y sale de nuestro cuerpo en palabras que cada día
intentamos que sean poemas, este a Vivir de la poesía, es una labor, una vida,
un estado del alma.
3. / Compromiso
Cuando
se asume un compromiso con este Estado del Alma, es un momento, en el que nos
despojamos de nosotros mismos y hacemos de lo que queda uno con la literatura,
y asumimos el compromiso de una entrega total y sin esperar nada a cambio, por
lo menos nada en lo que significaría esto contraprestaciones económicas o
materiales, no significa esto, que la miseria sea un común denominador, es más
bien, no mercantilizar la palabra, y mantenerse en una independencia y recibir,
si se logra algo, con desprevención las cosas que ella traiga, y sostenerse de
cualquier manera, sin hacer del oficio de creador una posibilidad de vida, sino
más bien que esta sea una vida. El creador, debe buscar su sustento, no en el
comercio de sus palabras, sino en otros trabajos, que a su vez enriquezcan y
apoyen su labor como cometedor de poemas y le permita dignamente vivir y tener
a su alcance las herramientas, y los medios para seguir en su proceso creador.
4. / ¿Hasta cuándo?
Este
es un compromiso a cadena perpetua, quien se enamora de la poesía o el arte,
siempre estará en función suya, esta pasión se mete en las venas, circula por
todo el cuerpo, y hace de tu piel su piel. Es una suerte de compromiso hasta la
muerte, e incluso más allá, de eso dan fe, los grandes inmortales: Miguel de
Cervantes Saavedra, Cesar Vallejo, Jorge Luis Borges, y tantos, como las artes
han nombrado, y que sería un listado tan extenso, que no voy a hacerlo, y que
es más bien una tarea individual, cada uno tiene su biblioteca personal, así
como su discoteca, y en general su universo de gustos.
Espero,
que estas líneas les lleven a una inflexión sobre su muy personal aporte, si lo
desean, al panorama del arte.
martes, 10 de febrero de 2015
SOBRE LA NECESIDAD DE DESARMAR LAS PALABRAS Y DESMOVILIZAR LOS DISCURSOS
SOBRE
LA NECESIDAD DE DESARMAR LAS PALABRAS Y DESMOVILIZAR LOS DISCURSOS
Notas
en aras de la construcción de la paz
Desarmar las palabras…
La verdad, si deseamos
realmente crear un ambiente propicio para lo que, ojalá llegue, la
firma de un acuerdo de paz, es necesario que de la mano vayamos
cambiando, o mejor, modulando las palabras, para así crear un ambiente propicio
para el debate civilizado de las ideas.
Y, no solo en los medios de
comunicación, donde día a día hemos visto, como el nivel de pasión y
polarización alrededor de los temas de paz y en general de los temas políticos,
no solo ha venido en un escalonamiento, que en algunos momentos cumbres han
terminado en demandas y contra-demandas, nada democrático, y, todo por supuesto
aun más preocupante, pues la palabra tiene una capacidad, tanto de ser
generadora de paz, como de ser propiciadora de conflicto. La palabra, como
elemento casi mágico, puede sacar lo mejor de las personas, como también
desatar un monstruo.
Para todos, y para todas las
vertientes políticas con asiento en nuestra sociedad, y con una gran
convicción, estimo necesario que desde ahora iniciemos algo así como una
campaña desde nosotros mismos, para desarmar la palabra, entendido esto como
despojarla en lo posible de cualquier intento de convertirla en instrumento de odio.
Esto no solo en el ámbito
político, sino como una constante en nuestro diario vivir, y no quiero con esto
invocar el anacrónico manual de Carreño,
no, solo hago un llamado, a que desde nuestra intimidad, nuestro núcleo
familiar iniciemos una suerte de cruzada, aunque no me guste para nada el
término, en donde retomemos la palabra como instrumento de comunicación y
acercamiento y le demos la dignidad que merece, y desde nuestra casa misma
hagamos de ella un instrumento de afecto, una herramienta más para consolidar
desde la base misma un nuevo dialogo, un dialogo en donde la palabra recobre su
esencia comunicadora y no la usemos como arma de guerra, cuantas veces no
dejamos sino dolor a los demás, cuantos estudiantes jóvenes no han abandonado
sus estudios, y hasta se han quitado la vida, por la mala utilización de la
palabra, y ¿hasta cuándo vamos a seguirla maltratando? y ¿haciendo de esta
herramienta un arma de destrucción masiva?
Desmovilizar el discurso
Así, así como muchos
combatientes se han desmovilizado, así mismo es necesario que algunos
políticos, también desmovilicen el discurso, todo esto es necesario para crear
un mejor ambiente para un posible inicio del cambio de un país azotado por un
intenso conflicto armado, a un país en reconstrucción y reconciliación, pues
los discursos cargados de politiquería, y que defienden a ultranza su
ideología, y que no permiten el libre debate de las ideas y la discusión, está
visto que generan un ambiente enrarecido para el discurso de la paz, y esto
ocurre desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, y como la misma
historia lo ha dejado en claro y la experiencia del hombre lo ha sufrido, las
extremas solo causan dolor y violencia, y en el fondo son lo mismo, no porque
sean similares sino porque son tan represivas y castrantes como su antagonista
Para que Colombia inicie
bien su proceso de paz, que no es en sí el momento de la firma de los acuerdos
en la Habana, porque a decir verdad, este es apenas un primer paso; pues es la
primera puntada, y la necesaria, en
medio del conflicto, las pérdidas tanto humanas como económicas han golpeado
bastante a la nación, y espero no errar del todo, que la inversión social, o
eso nos han dicho, y el desarrollo han quedado en un segundo lugar, puesto que
el gasto militar ha ido absorbiendo grandes sumas del fisco nacional. Y este ha
sido el discurso que durante décadas nos han repetido y que de buena fe y de
manera inocente he decidido creer.
Esperamos, creo, todos, que
esos discursos cargados de odios y en muchos casos, de una manera de justificar
a los actores violentos, inicie un tránsito hacia un discurso más cercano a la
reconciliación y el reconocimiento del otro, y al reconocer al otro, validar su
discurso diferente y su postura política antagónica.
Porque con el advenimiento
de la paz viene la necesidad de darle cabida a los diferentes discursos y
tendencias políticas, de lo contrario nos exponemos a un nuevo levantamiento y
a un recrudecimiento de la violencia, pues cuando desconocemos y atacamos al
contrario, solo podemos esperar la misma respuesta, y esto es la semilla de la
guerra, así pues a moderar los discursos y no descalificar al otro, tanto en
política como en la cotidianidad.
Si es verdad, que estamos
cansados de la guerra, entonces estaremos dispuestos a ceder en nuestro
discurso y a no ser tan cerrados y permitir el desarrollo de la discusión, la
cual es constructiva y necesaria para evitar los escenarios violentos que hemos
vivido a lo largo de nuestra historia.
Ojalá aprendamos que la
guerra no es lo normal, que lo normal es disentir y hallar soluciones y no
asesinar al contrario. Como siempre, reitero es una opinión, a los estudiosos
les queda dictar cátedra, esto es una mera opinión de un ciudadano cansado del
belicismo de los discursos y de una guerra que perdió su rumbo.
lunes, 9 de febrero de 2015
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