jueves, 3 de diciembre de 2020

POEMAS DE YELENA GURÓ

(10 de enero de 1877, San Petersburgo - 6 de mayo de 1913, San Petersburgo, Rusia)


No se puede enseñarlo a cada uno, ¿verdad?

 

Perdóname por cantar sobre ti,

Orgullosa línea costera.

Perdóname por sufrir por ti

Cuando la gente, que no nota tu belleza,

Injuria sobre ti y tala tus bosques.

Tan lejana

y tan inaccesible.

Desaparece tu alma como si fuera el destello

De tu bahía

Cuando la ves de cerca, debajo de tus propios pies.

Perdóname por llegar e interrumpir

La pureza de tu soledad,

Majestuosa.

Tomado de: 

https://transruspoetry.com/2014/12/28/yelena-guro/

*******

 

Veleidoso, delirante, volador,

hacedor de primaverales tormentas,

de pensamientos agitados escultor,

persiguiendo el azur!

Escucha, tú, demente buscador,

dispara, galopa,

fúgate desatado

embriagador de tormentas.

Tomado de:

https://revistaelcocodrilo.com/traducciones/poemas-de-elena-guro-trad-de-erica-brasca/

 

EL estornino en lo alto

 

en lo alto del estornino,

brilla Ella, ella mira, ella llama.

Sobre el temible bosque

Ella se ha elevado.

El temible bosque negro,

El bosque se erige.

Y habla: - A mi signo oscuro, ¡

Mi signo oscuro, no pises!

Desde dentro de mí no hay vuelta atrás -

¡Entiende!

 

* * *

 

Tras la estrella que perseguía un bicho raro,

Persiguiendo ...

¿Dónde la atrapó?

Ni la rompió

Ni la atrapó -

Y estaba feliz - ¡

Estaba perdido y por ella, por ella!

 

(Del libro "Heavenly Baby Camels", 1914)

 

El mar, suave y reluciente.

Las golondrinas se elevan, se

vuelve tiernamente rosadas,

Humedece la delgada cuerda del puerto,

nada en la pesquería,

Flyastray, flyastray, ¡

¡Pequeño acantilado!

¿Qué es este pequeño acantilado marino? No es nada en absoluto, solo una cosa que se me ocurrió. Es algo muy lindo, ¡un pequeño acantilado! ¡Pequeño acantilado! ¡Debería haber algo en el medio entre un pequeño bote y una pequeña golondrina! ..

 

(Del libro "Heavenly Baby Camels", 1914)

 

Tomado de:

http://www.silveragepoets.com/excerpts-from-the-book-heavenly-baby-camels-part-i

 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

POEMAS DE AUSIÀS MARCH

 

                                             (1400, Beniarjó - 3 de marzo de 1459, Valencia, España)


¿Qué seguros consejos vas buscando...?

 

¿Qué seguros consejos vas buscando,

desgraciado corazón, asqueado de vivir?

Amigo de llantos y enemigo de reír ,

¿cómo soportarás los males que te aguardan?

Apresúrate, pues, hacia la muerte que te espera,

aunque para tu mal prolongues los días;

tanto más lejos se halla tu deleitosa estancia,

cuanto más quieres huir de la muerte incitante.

Con los brazos abiertos sale al camino,

llorándole los ojos por exceso de gozo;

el melodioso canto de su voz escucho,

que dice: «Amigo, sal de casa ajena.

Tomo placer dándote mi favor,

que jamás tuvo hombre nacido,

pues rehúyo a quien me llama,

tomando sólo a quien huye de mi rigor.»

 

Llorándole los ojos, la cara aterrada,

mesándose el cabello con grandes alaridos,

la vida quiere darme heredades

y el señor de estos dones quiere que sea,

gritando con voz horrible y dolorosa,

cual la muerte llama al bienaventurado;

ya que para quien está avezado al sufrimiento,

la voz de la muerte le será melodiosa.

 

¡Cómo me maravilla la orgullosa

voluntad de muchos amadores!

Aun no preguntándome a mí qué es el Amor,

en mí hallarán su fuerza dolorosa.

Maldiciendo, todos jurarán

que nunca el Amor los poseerá,

mas si yo les hablo del cálido placer,

el tiempo perdido, suspirando, maldecirán.

 

No sé de hombre o mujer semejante a mí

que, atormentado por el Amor, dé lástima;

soy yo a quien hay que compadecer,

pues de mi corazón la sangre se retira.

Debido a la tristeza que se le acercó,

secóse para siempre el humor que sostiene mi vida,

contra mí la tristeza muestra arrojo,

y en mi socorro no acude mano armada.

 

Lirio entre cardos, siento acercarse la hora

en que civilmente mi vida está conclusa;

puesto que por entero mi esperanza está perdida,

mi alma en este mundo resta condenada.

 

Versión de José Batlló

 

Sexto canto de muerte

 

Si durante algún tiempo creí amar,

de tal sentimiento, poco conozco ahora en mí.

Si me comparo al común de la gente,

es verdad que hallo en mí gran amor;

mas si recuerdo a alguien de otro tiempo,

y lo que Amor puede en buena disposición,

ni tan sólo puedo darme el nombre de amador,

pues mi pasión no es tanta como debiera.

 

La que tanto amé, ya murió,

y yo sigo vivo, viéndola morir;

un gran amor no podría sufrir

que la Muerte de ella me alejara.

Tendría que ir a buscarla a su camino,

mas no sé qué me impide decidirme:

parezco quererlo, mas no es verdad, pues la Muerte

no se resiste a quien en sí la desea.

 

Claro está que mi vida no terminó,

cuando vi cómo la muerte se le acercaba,

y llorando decía: -¡No me dejéis,

sentid el dolor que el dolor causa en mí! -

¡Oh malvado corazón de quien en tal trance

no queda despedazado y sin sangre!

Un poco de piedad, un poco de amor

bastaría para mostrar un gran dolor.

 

¿Quién será aquél que llegue a dolerse

la bastante de los piadosos males que la Muerte trae?

¡Oh mal cruel, que la juventud arrebatáis

y hacéis que la carne se pudra en la fosa!

 

El espíritu, despavorido, va volando

a incierto lugar, temiendo la condena eterna;

todo el placer presente atrás queda.

¿Qué Santo no dudó ante la Muerte?

 

¿Quién será aquél que lamentará la muerte

propia o ajena, tanto como grande es el mal?

No se puede sentir el dolor mortal,

y menos aquél al que la muerte jamás tentó.

¡Oh mal cruel, que para siempre separas

los ánimos que siempre permanecieron unidos!

Mis sentimientos se hallan aturdidos;

mi espíritu perdió la sensibilidad.

 

Todos mis amigos me compadecerán

así que vean mi pasión;

el falso compañero se alegrará,

y el envidioso, que disfruta con el mal,

¡pues, tanto como puedo, sufro y sufrir quiero,

y si no padezco, siento fuerte disgusto,

pues deseo no volver a sentir placer

y que jamás cese el llanto de mis ojos!

 

No amo tan poco como para que no mojen mi cara

las lágrimas, al pensar en su vida y en su muerte;

rememorando su vida, vivo en la tristeza,

y su muerte lamento tanto como puedo.

No logro más, nada más puedo hacer,

sino obedecer lo que mi dolor ordena;

antes quisiera perder la razón que no el dolor,

y de poco amor me acuso, puesto que no muero.

 

No se excuse el amador de amar poco

si sigue vivo, estando muerta su amada;

que viva por lo menos apartado del mundo,

y que tan sólo tenga el nombre de cautivo.

 

Versión de José Batlló

 

Velas y vientos cumplan mi deseo...

 

Velas y vientos cumplan mi deseo,

siguiendo dudosos caminos por la mar.

Mistral y Poniente contra ellos veo fraguar,

más Siroco y Levante les ayudarán

junto con sus amigos Gregal y Mediodía,

que humildemente ruegan al viento tramontana

que les sea propicio en su soplar,

y así, los cinco, consigan mi regreso.

 

Hervirá el mar cual la cazuela en el fuego,

mudando su color y estado natural,

y mostrará querer mal a cualquier cosa

que un instante sobre él se detenga;

peces grandes y pequeños correrán a salvarse

y buscarán escondrijos secretos;

huirán del mar donde nacieron y crecieron,

y su salvaci6n en la tierra perseguirán.

 

Todos los peregrinos a la vez jurarán

y prometerán presentes hechos de cera;

el gran pavor sacará a la luz los secretos

que al confesor no fueron descubiertos.

 

En el peligro, no os borraréis de mi pensamiento,

antes bien haré votos al Dios que nos ligó

para que no mengüe mi firme voluntad

y en todo momento me seais presente.

 

A la muerte temo, que de vos me separa,

y porque Amor por muerte es anulado;

mas no creo que mi querer, superado

pueda ser por tal separación.

Me temo que vuestro escaso amor

me abandone al olvido, apenas yo muera;

tan sólo este pensamiento aturde mi placer

-pues no creo que tal suceda mientras viva-:

 

que tras mi muerte, perdáis poder de amar,

y todo él en ira se convierta,

en tanto que forzado yo a dejar este mundo,

todo mi mal sea el de no poderos ver.

¡Oh Dios! ¿por qué no hay limite en el amor,

si cerca de aquél yo me encontraría solo?

Sabría cuándo vuestro querer me quiere,

temiendo, confiándolo todo al porvenir.

 

Soy el más ferviente amador,

tras de aquel a quien la vida ya Dios arrebató:

pues yo vivo, y mi corazón no muestra duelo

tanto por la muerte como por su enorme dolor.

A bien o mal de amor estoy dispuesto,

pero mi mala fortuna a tal caso no me lleva ;

desvelado, abierta de par en par la puerta,

me hallará respondiéndole humildemente.

 

Yo deseo aquello que tanto puede costarme,

y esta espera de muchos males me consuela;

no me place el que mi vida esté a salvo

de un muy grave caso, el cual pido a Dios ocurra.

Entonces no tendrán las gentes que dar fe

de lo que Amor fuera de mí haga;

su poder se manifestará con actos

y mis dichos con hechos probaré.

 

Amor, siento de vos más que no sé,

y la peor parte me tocará:

sólo sabe de vos quien sin vos está.

Al juego de los dados os asemejáis.

 

Versión de José Batlló

Tomado de:

http://amediavoz.com/marchausias.htm

 

LXXX

 

A todo labrador se le paga el jornal,

y al abogado que pierde el pleito ganado.

Yo, por servir a Amor, quedo despojado

de todo cuanto tengo, que no me falta servir;

he hecho señor del juicio a mi querer,

al ver a Amor por mi juicio mal servido;

rapaz lo he hecho, y Dios dejado aparte,

y son dieciséis años que espero el galardón.

 

Amor, Amor, poco es vuestro poder

para hacer amar a otro tanto como yo;

¡andad, andad a probar vuestras armas

en contra de quien no quiere ser vuestro!

Tomado de:

http://www.archivopdp.unam.mx/index.php/46-almacen/almacen/1971-042-almacen-cinco-poemas-de-ausias-march

martes, 1 de diciembre de 2020

POEMAS DE MARLY OLIVEIRA

(11 de marzo de 1935, Cachoeiro de Itapemirim -1 de junio de 2007, Río de Janeiro, Estado de Río de Janeiro, Brasil)


Desde la parte de atrás del patio

 

1. Lily y brezo de mi jardín del desierto

y aquí está venuta al punto della rota

sin siquiera entender por qué la decisión que tomó

resultó en este impasse

que la llevó a irse, a irse, a

dejarnos a la escasez, sin esa

semilla esperada de eclosión, eclosión,

fuerza del tigre en el bosque suelto,

cuerpo blando entre los pliegues de la sábana,

la cabeza contra mi pecho,

el corazón ardiente, el corazón, y la luz

en los ojos siempre elevados

hacia ti

 

... de ella que está esperando que algo la

sorprenda, pero si algo no es

lo que esperamos, cómo estar a su lado ahora mismo

en la que nadie conoce a nadie

si esa espera al menos puede ser la espera

que alguien quiere a alguien querido,

sin siquiera saber si algún día

 

... la espera en un mundo que sin embargo nos permite

mantener la ternura cosechada en

cualquier lugar, incluso aquí,

en el objeto de uso más cotidiano:

taza llave cueva cama

carta viejos papeles mapas

que guían en la oscuridad este vacío

cavó en mi pecho

un hoyo

sin fondo.

 

En Lisboa, donde estás, donde estoy

pensando todo el tiempo, el calor

cada vez más insoportable,

desde la ventana se puede ver el mar:

qué paisaje es de Río,

todo el mundo dice, qué paisaje,

y yo con el pensamiento en esta habitación de hotel

donde estas esperando sin saber

y solo ...

entre nosotros el océano entre nosotros

miedo miedo un secreto

que poco a poco nos destruye, soy

un naufragio algo

arrojado a la arena fina, Una cosa.

 

De alguna manera podría haberlo sabido

y no

sirvió de nada , el árbol creció alto , creció y no ayudó

que supieras que quizás yo sabía

que era inútil intentar algo;

la luz del fuego te atrajo a la luz del fuego

encendida en la cocina.

 

De alguna manera todos nos quemamos algún día;

de alguna manera incluso sin fuego bajo el frio bajo la lluvia

que no pasa el calor es terrible

en Río de Janeiro, quién diría,

cuando yo vivía aquí a tu edad

no era así, ahora todo el mundo sufre,

todo el mundo dice calor infernal

lo que todo el mundo dice y todo es

muy extraño todo ...

 

soy un macizo de flores donde floreces

y ni siquiera sabes, soy el tallo

indeciso de tu intenso querer,

la recta que nunca se puede alcanzar,

la hipotenusa de un cualquier triángulo,

la tetera en la mesa, la música de Bach,

el pájaro posado en la vid en

el fondo de un patio o un jardín

donde nadie sabe, nadie ha sabido nunca,

que existe

este macizo de flores , que este macizo de flores existe.

 

 

En una calle de Amsterdam

 

En Amsterdam en Diezestraat 6

alguien me espera alguien me quiere

alguien le da vida y brillo a mi vida

tan dividida que apenas se define entre

qué y qué.

 

Alguien me espera entre tulipanes

Alguien me espera entre hojas caídas

al sol bajo la lluvia en el frío

Alguien me espera, espera.

 

Alguien construye su casa

como un delicado artesano de abejas;

en el sofá una pintura, una explosión,

que cada año entiendo más

y más, y otros muebles, cortina,

cocina, un baño

todo blanco.

 

Y para mí una habitación, una cama,

un edredón azul, un cepillo,

papeles y muchos otros objetos,

lienzos pintados una pieza de hierro,

otra de oro, otra de acero.

Alguien de lejos me llama

hace sobre una chimenea encendida.

 

Psicología del recuerdo

 

Tan fácil salir de la habitación así:

pañuelos de ropa apilados

papeles de tenis por todas partes,

libros escolares, un vaso de agua,

pero una forma de amar habla más fuerte

y hará la cama, renovando las

sábanas; el calor es tan fuerte, le duele

la columna, pero ya ni me duele, cuando tiene

sueño entra

y sonríe adormilada, un ángel

descansando

en mi hombro por un momento ; ahora la cama siempre está

hecha, el armario siempre está ordenado, ella está

muy lejos en un

más que perfecto marco, y todo el

día miro su habitación, las fotos, ¡

ese desorden es tan necesario!

está ahí y está aquí

dentro de mí,

y cuando ni siquiera hablamos

por teléfono es como

 

no hubiera océano entre nosotros , como si ninguno de los dos.

Tomado de:

http://revistamododeusar.blogspot.com/2016/04/marly-de-oliveira-1935-2007.html

 

SANGRE EN LA VENA - IV

 

Una joya que estaba todo fría

 

pero en apariencia, y todo cálido por dentro,

 

y que tuviera la superficie lisa

 

de lo que se usa con gran audacia,

 

pero en el corazón, una joya muy tranquila,

 

casi un agua que nos duele el fuego,

 

un silencio que era una cascada,

 

pero que el fuego mismo era el centro

 

y que el fuego mismo era agua.

 

Entonces amor, entonces lo que se extiende

 

y no se derrama, y ​​vive de lo que vive,

 

y es móvil y capaz de tener un límite,

 

entonces lo que entra y se expande

 

como la sangre en la vena, y todo es gratis.

Tomado de:

http://www.antoniomiranda.com.br/poesie_bresilienne/marly_de_oliveira.html

 

Plaza

 

Silencio, azul. Nosotros,

en lo íntimo de la plaza

como pájaros pensados

que una palabra desguaza.

 

En la intimidad del azul

levitar de ala suspensa,

tomando la claridad

de una primavera tensa.

 

Como pájaros pensados

que una palabra desguaza:

sobre el azul de la tarde,

en lo íntimo de la plaza.

 

XVIII.

 

Veo su rostro en los distintos retratos:

cada uno capta algo, nada de la totalidad

de lo que fue, de lo que es todavía,

en cada momento otro / renovado.

Sé que tocó lo Prohibido en la oscuridad

y conoció a la Pasión

con todas tus caídas.

Quien estuviera a tu lado sabe

lo que es un abismo ardiente

y estrellas parpadeantes en la oscuridad.

 

               De la alianza (1979)

 

EXPLICACIÓN DE NARCISSUS

1. La carne es buena, debe ser alabada.

La carne es buena, no triste ni débil.

Lo que la golpea es la debilidad en un hombre, la

tristeza, más grande que un hombre, la mata.

La carne no tiene nada, excepto su sueño,

arcilla tranquila de forma armoniosa, un

cuerpo que entretenemos de manera distraída, la

verdadera fuente de toda nuestra gloria.

La carne es el instrumento del principio,

es por ella que yo vivo, que vivimos,

y el amor se revela como necesario;

lo que está afuera se une a lo que está adentro,

alma y cuerpo en el cuerpo confundidos,

y la sensación completa de ver.

 

18.

 

En un tiempo ajeno al tiempo,

una vez más a solas conmigo ante mí, me escucho a mí mismo:

mi rebaño estaba lejos, muy lejos,

y solo soy un pastor de mi dolor.

El amor fluye de mí como un silencio

y una angustia, una estrella en la que me escudo

extremadamente para no morir,

de mis propios recursos inseguros.

¡Qué añoranza me llega ahora

cuando vuelvo a visitar la fuente con su resplandor

donde mi rostro una vez urgió!

La permanencia del amor o el desafío

del tiempo, en el corazón de mí, vota un

sol eterno y cada vez más frío.

 

               De Narcissus Explanation (1960)

 

- en el silencio y la suavidad -

la fuerza de tu maldad,

y la dulzura, la dulzura,

que corre por tus piernas

y piernas, se acostumbra

a esta forma de caminar,

de ser tuyo, ser tuyo,

en el perfecto equilibrio

de tu vida abierta: uno

y otro. atenta consigo misma,

pantera muy suave.

 

11.

 

Como la perla en el fondo de la ostra

yace aterciopelada,

pero

su corazón camina con patas rebeldes con gloria.

Hay un ritmo de silencio,

la fuerza con la que despliega

sus patas en cada momento,

en una especie de secreta ansiedad.

Violento es el sueño de tu cuerpo,

pero sin aspereza, como

la caída de una capucha

repentina y silenciosa sobre el verdor,

sin rumbo, como el dolor

pero una garra concentrada,

pero una garra vigorosa,

su sueño ciego, lleno de alas.

 

ALREDEDORES DE PRIMAVERA

 

Mojé mi cabello negro

en las aguas de la noche, cuando

lleno de sombra encendiste

unos ojos limón,

iluminando el silencio

con el simple toque de una mano.

 

Un rumor de vino claro,

de bocas y manos unidas,

y olor a miel y flor, allí

raspó, como una espada,

mi cuerpo lleno de noche

y el tuyo, perdido en el amor.

 

Ciertamente no quería,

pero tenía la cintura y la manera

de abrazarte fuerte,

y en la sombra

el agua verde de tus ojos brillaba

en mi cabello mojado.

 

Temblores de viento y luna

rodearon mi sangre,

y plumas de sal y fuego

hablaron del oscuro silencio,

hiriendo nuestras sillas

y arrugando el duro piso.

 

En el frío y el fuego del amor,

solo la luz se extendía, se

curvaba desnuda.

Y en las sombras el silencio

agitaba

sus brazos largos y afilados como flecos.

Tomado de:

http://www.algumapoesia.com.br/poesia3/poesianet272.htm