domingo, 3 de julio de 2022

POEMAS DE LÉON DIERX


La noche de junio

La noche se desliza lenta por la espesura,

y sobre el agua muerta de reflejos metálicos

el ocaso despliega su chal de terciopelo.

Del tapiz de las flores melancólicas mana

un cálido perfume que baña la floresta

y aletarga el ambiente con su lánguido vaho.

Su rítmica marea cargada de embriaguez

va pasando indolente, trasegada en la noche

por un vago suspiro que la mece y ondula.

Azulan los hierbales enigmáticos brillos;

como un raro letargo pesa sobre los bosques;

las ramas caen colgando como largos caireles

y ni un solo rumor asciende al cielo puro.

Sólo un alma en el aire flota sobre las cosas,

y sumisa al anhelo que la sigue apurando

de ella misma a sí misma transmigrase por siempre.

Palpita y se estremece, como una mariposa,

y a cada instante nace de un destello fugaz

su misteriosa forma puramente de luz

que brilla y que se apaga, vuelve y desaparece.

Por el claro del bosque vagan voces ahogadas

que espiran moribundas como una larga queja.

Cada impulso vital ralentiza su savia,

y todo se sosiega, quedo, menos los sueños,

que en su delirio rondan desesperadamente

el sopor de los cuerpos con bordoneos de enjambre,

y aletean, huyendo, por la fronda y los prados

rasgueando el espacio con sus mágicas alas.

Esbelta, con un porte radiante y altanero,

y arrastrando sublime como una reina el manto

solemne de sus largos cabellos por la hierba,

allá, bajo los árboles, a paso lento vaga

una mujer. Se le abren los pliegues del vestido

ceñido a sus caderas como un negro abanico:

Ella es la noche…

………………Mansa, va rozando las hojas

con la mano y prosigue, sin pajes ni sirvientes,

su sendero alfombrado de flores y perfumes.

Como asomara un hombro carnoso del satén,

de las nubes nocturnas la luna ya se asoma

para elevarse toda serenada y desnuda.

Y por el entramado de las ramas y el soto

se filtra su reguero de luz y de relente,

que acaricia las formas preciosas de la dama

cuyos ojos oscuros se vuelven hacia mí.

Envuelta viene entonces en húmeda aureola,

ya se me acerca y lleno de un ambiguo terror

al ver sus ojos grandes, oh mundos apagados

siento que se me fuera con un sollozo el alma.

La mano dulcemente posa en mi corazón;

su quietud me seduce y a la vez me perturba;

y rígidos mis nervios de un pujar sobrehumano,

yo que de ella no sé, ella que me posee,

allí permanecemos, dos espectros unidos,

mirándonos, callados, fijamente a los ojos.¹

 

¹Primera publicación: Le Parnasse contemporain (1866). Formó parte de Les Lévres closes (1867), con una dedicatoria “À José-Maria de Heredia”.

Tomado de:

https://buenosairespoetry.com/2019/03/06/poesia-parnasiana-leon-dierx/

 

 

LÁZARO

Y Lázaro a la voz de Jesús despertó.

Lívido, en las tinieblas alzóse de repente;

Con sus fúnebres trabas avanzó torpemente,

Después, de todo erguido, grave y solo, partió.

 

Solo y grave, de entonces marchó por la ciudad,

Como buscando en ella a alguien que no encontraba,

Chocando contra todo lo que a su paso hallaba,

De la vida en las cosas, en la hirviente ruindad.

 

Bajo su frente pálida, abrillantada cera,

Sus vidriosas pupilas, faltas de resplandores,

Como al tenaz recuerdo de eternos esplendores

Parecían privadas de mirar hacia afuera.

 

Y vacilante andaba, como un niño, abismado

Como un loco. A su paso la multitud se abría.

No osando nadie hablarle, al azar discurría,

Como hombre que se asfixia en un aire viciado.

 

No comprendiendo ya nada del vil zumbido

De la tierra, abstrayéndose en unsueño indecible,

Pavoroso advirtiendo su secreto terrible,

Pausado iba y tornaba en silencio sumido.

 

Con el temblor, a veces, que la fiebre provoca,

En actitud de hablar, las manos extendían;

Pero el vocablo incierto aún del último día

Un invisible dedo detenía en su boca.

 

Todos los de Betania, bravos, fuertes o flojos,

Tomaron miedo a este hombre; solo iba él gravemente;

Se le helaba en las venas la sangre al más valiente

Ante el horror inquieto que nadaba en sus ojos.

 

¡Ah! ¡Quién decir podría tu extrahumano suplicio

Al venir del sepulcro donde están descansando

Todos, y del que tornas, por la ciudad llevando

La mortaja a tu cuerpo ceñida cual cilicio!

 

¡Resucitado pálido, mordido de gusanos!…

¿Puedes tentar de nuevo las luchas de este mundo

Oh tú, que oculta llevas, en tu estupor profundo,

La misteriosa ciencia vedada a los humanos?

 

Apenas aún la noche volvió su presa al día

Tú en la noche reentraste, soñador misterioso,

Espectro inerte, ajeno de la vida al furioso

Batallar, que contemplas sin dolor ni alegría.

 

En esta otra existencia insensible y callada

No deja una reliquia tu recuerdo en la tierra.

¿Has sufrido dos veces el ósculo que aterra

Para en la azur esfera entrar, ya antes lograda?

 

-Cuántas veces, oh!, a la hora en que es la luz ya escasa

Tu gran forma en el cielo, lejos de los vivientes

Se vio, alzando al Eterno los brazos reverentes,

Dando su nombre al ángel que retardado pasa;

 

¡Cuántas, ¡ay!, solo y grave, en los céspedes bellos

Se te vio, entre las tumbas matizadas de hiedra,

Enviciando a los muertos que en sus lechos de piedra

Un día se acostaron para no alzarse de ellos!

Tomado de:

https://www.isliada.org/poetas/leon-dierx/

 

 

Esta noche

 

"Como por arte de magia una triple banda,

- ¡Oh noche! ¡Oh, soledad! ¡Oh silencio! - Mi alma

A través de vosotros, esta tarde junto a la chimenea, sin llama

Miré más allá de las puertas de la tumba.

 

Esta noche, todo el horror de un perdedor que te asalta

Siento los muertos queridos que surgen a mi alrededor.

Sus ojos, leyendo en el fondo de mi miedo,

Claramente brillan y tiemblan en la oscuridad.

 

Detrás de mí, esta noche, alguien está ahí, cerca.

Yo sé que él me mira, y siento que me toca.

¡Qué angustia! Está ahí, detrás de mi hombro.

Si me volviera, moriría seguro!

 

La parte oculta de la otra vida, una voz muy lejana

Esta noche, dijo mi nombre, ¡oh terror! Y el ruido

Escucho - ¡Oh silencio! ¡Oh, soledad! ¡Oh noche! -

¡Parece haber nacido una vez, con la raza humana!"

Tomado de:

https://www.epdlp.com/texto.php?id2=3920

 

A CASA DESDE LA FIESTA

¡El amor es el amo, la amante, Ocasión!

Al ritmo enardecedor y los encantos de la música

En el baile, en un momento de suave persuasión,

apreté tu hermoso cuerpo en mis brazos.

 

Y luego recogí de tu cabello

La fragancia que un amante lleva a su almohada;

Y tu mejilla florecida sostuvo allí los fuegos

Que en mi pulso eran una ola carmesí.

 

Pero pronto tuvimos que unirnos al resto;

Y a lo largo de la calle iluminada

Le seguimos lejos; parecíamos oprimidos,

no hablábamos, ni nuestras miradas se cruzaban.

 

Finalmente, hacia la oscuridad, nuestro camino rueda:

Como el relámpago, como la lluvia fresca,

Un beso repentino que unió nuestras almas.

Fundido como un filtro con el fundamento de nuestra carne.

 

¡El amor es el amo, la amante, Ocasión!

Y siempre en el bosque crepuscular,

Son los encantadores de una dulce invasión

Cuya orden muda obedecemos en silencio.

Tomado de:

https://www.poetryexplorer.net/poem.php?id=10055396

sábado, 2 de julio de 2022

POEMAS DE GUENNADI NIKOLÁIEVICH AIGUÍ


Lluvia

 

y llovizna y amaina

como si se atareara consigo misma la “casualidad”

 

(como el “talento” bueno sólo para lamentables bocetos)

 

como si “está” “vive”

 

(en un círculo – como yo – de inutilidad)

 

1977

 

De nuevo – notas en tiempo de insomnio

 

1

Sueño – de mosaico – adentro. Y con manchas y salpicaduras

Insomnio: en los huesos – en la sangre – dibujo salvaje.

 

2

Sueño-masacre. Sueño-luz. Sueño-lugar-estacional. Sueño-incendio.

 

3

Orgía de Insomnio: comezón – en el fondo de los ojos.

 

1978

 

De nuevo: aparición del herrerillo

 

A E. Épshtein

 

esto negro-verde

nube de fuerza inocente

más de una vez evoqué bajo el cielo –

 

de nuevo como en tiempos remotos

se contrajo ella en este pájaro – en el confiado-tímido temblor

del pimpollo – traído por el viento y la nieve:

 

expandiendo la tristeza

en la casa y el suburbio –

 

fue un golpe en la ventana la floración:

 

conservándose en el ruido de la llegada de los amigos

un par de minutos –

 

(los oí charlar

como si durmiera

más feliz y luminoso)

 

1985

 

Arce en el margen de la ciudad

 

pero qué hay en el árbol

de callado

como si en todo el mundo

estuviera él solo – un arce septiembre-calmo!

ay no ay más… – como aquella presencia:

vos – ante cierta puerta

te has calmado y sabés: hay – ahora sólo esto “allá”

que es más que los conceptos

sin explicación………-pero ocurrencia posible

(salida – paz – olvido)

con sólo un precio: no ver más

este arce – de septiembre

 

1989

 

Casa en el campo

 

es todo muy simple: un ratón – el temblor de la basura

y el viento tras la esquina

y allá – el camino en la noche lluvioso

y aquí – en la huerta – una mesa

abandonada: y la charla – oblicua y de costado

adhiriéndose y murmurando

de las hojas (cual camiseta vieja) familiares

y la patria-bruma – más y más grande más y más cerca

con el alma-mirada – más remota mucho más remota

(cómo decirlo) que la madre… –

 

– entonces canta la campana de Tirol

sólo para ella: río-o: abriéndose toda

como la sangre más pura………. –

 

la golondrina y el ratón se han escondido

y claman al corazón: cerrás las puertas

con penumbra del alma

a tientas en la casa… – así ha acabado el mundo:

 

cerrándose – con un susurro hace tiempo olvidado

 

1990

 

Pueblo como templo

 

Y las almas como velas, encendiéndose la una a la otra.

 

6 de enero 2002, nochebuena

aldea Romashkovo

Tomado de:

https://revistaelcocodrilo.com/poemas-de-guennadi-nikolaievich-aigui-trad-de-eugenio-lopez-arriazu/

 

 

Florecimiento de las rosas en tiempo de enfermedad

 

F.P.

 

 mucha

 

rosa-niebla

 

(y al igual que el tejido de luz

 

mi incapacidad

 

de inteligencia)

 

(al mismo tiempo

 

yo

 

como en la niñez

 

por una vez

 

puro)

 

en los brillos

 

como en las portezuelas

 

pero aun así

 

niebla

 

en la repetición

 

y en los brillos

 

la debilidad

 

convirtiéndose en arabesco

 

en los codos

 

(como si

 

de aquel

 

tras la herida no-cercana

 

costado)

 

algo sobre la sangre (como un susurro)

 

volviéndose vastedad (con un temblor)

 

como hasta los claros del bosque

 

a mí

 

en la repetición

 

hacia adelante

 

en la transferencia

 

como hasta los claros

 

en movimiento y gritos

 

(mucho tiempo – por la infinitud de dolor escalofriante)

 

1979

 

 

 

Sin nombre

 

Y el hombre va por el campo

 

como si fuera Voz y Respiración

 

entre los árboles, como si estos esperaran

 

por primera vez sus Nombres.

 

2003



Invierno suburbano

 

me dormí y me cubrí de nieve

 

y la vida “de algo” –como-con-sentido

 

estaba en el pre-decir tan cerca de mí–

 

un blanco resplandor se sostenía en el campo cerca

 

como un desmayo

 

cada vez más alejado del día que se apagaba

 

1985

 

 

 

Por el lado de los barrancos

 

y − manifiéstanos

 

los pedazos – se consiguen como desolladura de piel

 

cuando el brillo de los barrancos saja el mundo:

 

la sonrisa (saliva preciosa)

 

para mí por ejemplo –del niño

 

es como una flor la enfermedad para alguien: ya muy criada

 

y es como una astilla soportable–

 

simple pobreza

 

(cierta pobre luz)

 

“aunque hay algo” de inútil susurro en el mundo

 

en ese aire en el que sólo hay la descomposición

 

del ardimiento de las miserables zanjas-visiones –

 

aún no-formalizadas en tumbas

 

de Bocas-Barrancos del País

 

1983

 

 

 

Phloxes de noche en Berlín

 

G.A.

 

como si de la cabeza

 

cayeran fuerzas invisibles!

 

y en esa impotencia llamada “alma”

 

cantan-gritan nieblas-y-aldeas

 

donde los soles son como vitales

 

tristes –enormes− lejanías!

 

entre sus despojos

 

(así –un arbusto: como apartado de la Patria:

 

no la llamo “natal”:

 

tiembla)

 

1992

 

 

 

Al “libro de la larga despedida”

 

Atraviesan mis hermanos la luz del sol

 

y “Señor” dicen las paredes y cantan los campos

 

y son tibios los robles – como si en ellos la sustancia de la

 

gratitud

 

se oyera como un habla

 

mas sólo el agua ya cerca no tiene olas

 

y sin el rasgo de la comunicación – el pasto

 

los hermanos pasan fulgurantes bajo el dominio de los

 

irrevocables

 

y no puedo yo meterme de un salto en esta cadena

 

3-4 de mayo 2002

 

Denisova Gorka, bosque

 

 

 

Sueño-epílogo

 

un fogón

 

como dispuesto

 

en lo mórbido-y-óseo: tanto más vacuo!

 

y la acción: si ni siquiera es probable

 

que consiga algo − alimentándose de él!

 

y por el extraño sobre-nos-insuflante fuego

 

de otros fuegos cierta herrería

 

sin vínculo visible! – erigiendo selectivamente

 

sus movimientos: vivos – como espiando

 

algún trabajo – de tormento

Traducido por Eugenio López Arriazu

1982

https://ffyh.unc.edu.ar/coda/2018/12/05/aun-mas-lejos-en-la-nieve-seleccion-de-poemas-de-guennadi-nikolaievich-aigui/

viernes, 1 de julio de 2022

POEMAS DE AMPARO DÁVILA

 



Brindis

 

Recordemos el ayer y bebamos por lo que fue; por lo que ya no es!

Levanta la copa y brinda por lo que fue vida y fue muerte;

por lo que un día fue presente y ahora es pasado.

Recordemos el ayer y los amores color de flama; flama esencial

que incendiaba el alma.

Yo sólo tengo vino color de llama; la hoguera de sus amores

se quedó atrás en el pasado.

Llena la copa y bebe; ¡bebamos por el pasado que no puedo

olvidar!

 

 

 

Acuática

 

Iré por la noche hasta el río musical, cuajado de estrellas;

iré a bañarme en sus aguas color de turquesa.

Escucharé los lamentos de las ramas inquietas; creeré piedras

movibles, los sapos grises.

Correré por la orilla de arenas dormidas, persiguiendo

luceros; en la arena quedarán las huellas de mis infantiles

goces.

Navegaré por el río con mis brazos por remo; el río cruzaré

con remos alados, y brotarán de mis manos las flores

del agua.

Desafiaré los peligros de las aguas profundas; sumergida

en su seno, me pensarán acuática.

Interrumpiré el sueño de los pececillos leves; a los peces

de mil colores les robaré sus sueños de perla.

Liberaré los cabellos con ansias de redes; pescarán estrellas

de coral y de nácar.

Cansada de juegos, descansaré a mi antojo sobre el regazo

del río; el río adornará mi cuerpo con encajes de espuma.

 

 

 

Gimen las flautas

 

Gimen las flautas

en las manos del aire

y en vano las brisas

azotan los cristales.

¡Es tan duro el corazón de la piedra!

Arcilla desolada,

el peso de los astros

lacera tu frágil epidermis

y hace trizas, cenizas y sollozos

la rosa de la luz.

Dejadme gritar y ensordecer

con mi propio grito

hasta escuchar la esquina

más sola de mis venas.

Quiero pensar, creer

y, sin embargo…

están ausentes de ternura

los ojos de la tarde

y lloran solos

las fieras en el monte.

Si lo sabéis, decidme:

¿en dónde está el secreto manantial,

el agua virgen?

Busco bajo la niebla cuajada de horizontes…

Y ni siquiera lo sabía:

¡soy muda y ciega!

Tomado de:

https://elcomentario.ucol.mx/cuatro-poemas-de-amparo-davila/

 

 

 

CUANDO DESPIERTA EL TACTO

 

Cuando despierta el tacto y se alarga el infinito en el tiempo suspendido, cuando cada poro es como tentáculo ávido se sensaciones, de color, de sonidos precisos; cuando las imágenes desleídas vuelven otra vez, habitadas, y cruzan en procesión por el abierto escenario:

 

Pasan ciudades bajo la niebla, oscuros pueblos cerrados, sombrías ventanas húmedas; pasan máscaras, muñecas rotas, lentos desenterrados sin rumbo, lágrimas secas y oscuras sonrisas, apenas entreabiertas;

 

Siguen pasando: mutiladas estatuas, fragmentos de luna, esqueletos rosas, amarillos papeles de olor, a despedida, a clausuradas esperanzas;

 

Pasan también en agobio los lejanos horizontes del sueño y caminos y mares y mundos imposibles.

 

Hay cadenas que detienen, raíces que se aferran a la tierra que las sustenta como el hijo a la madre, y se ahondan, se alargan en el origen definiendo posiciones:

 

—Esta es mi casa— la tierra atormentada; en mi sustancia, el barro desolado, el sueño y el agua, la ceniza y el fuego.

 

 

DECIR TU AUSENCIA

 

Aquí, donde comienza tu ausencia, en este litoral del olvido donde una esperanza se consume,

 

estoy como molino sin aspas; como barco sin velas,

 

soy el eco de otros gritos; amarga sal concentrada de otros llantos,

 

me circunda un horizonte de ruinas; me acecha una noche sin luna y sin estrellas.

 

El cuerpo es una llama viva

 

Pasión en movimiento

 

La noche con luna y con estrellas.

Tomado de:

https://elcircoylabruma.com/amparo-davila-poemas/

 

 

POSTALES

 

 

*

 

Se irá lento el verano

y con él amor y canto

se irá la ilusión niña

que corría por el verde campo,

se irá el agua de ayer

espejo de narciso enamorado

emigrarán los pájaros

y se acabarán las flores

todo se irá, es cierto,

y sólo quedarán

recuerdos y sueños.

 

 

POEMAS OLVIDADOS

 

 

*

Soy silencio y

                       sombra

memoria perdida

de un ayer

                 inolvidable.

 

 

*

 

Me miras

como a través del recuerdo

o a través del sueño

como a través de un recuerdo

que se quiere revivir

o de un sueño

que se quiere aprisionar.

 

 

TARJETAS

 

 

*

 

En un aleteo

de golondrinas

se va la vida

dejando las tardes

soleadas y tibias

                  del verano

y los cielos estrellados

dejando sueños

y tantas ilusiones

anhelos y frustraciones

esperanzas

que nunca llegaron.

 

Poemas de Poesía de ayer y de hoy, de Amparo Dávila, se terminó de imprimir y encuadernar en marzo de 2019.

Tomado de:

http://www.revistaelhumo.com/2020/04/amparo-davila.html

 

 

La noche hunde

su prestigio de tigre

muerde al sueño

y al cuerpo

el tigre de la noche

en el agua

 

Este cuerpo que grita

y no se escucha

que se abisma

para salir huyendo

cuerpo sin luz

en sí cerrado

 

Ni un solo pájaro

en la noche

ni nada que nos retoñe

el cuerpo olvidó su rostro

su sombra

su recuerdo

 

Noche sin alba

profunda

eterna

el cuerpo cae en ti

como fruto maduro

y consumado

 

Como pregunta sin respuesta

el cuerpo va cayendo

de silencio en silencio

en la noche embozada

Tomado de:

https://akantilado.wordpress.com/2011/12/12/poemas-de-amparo-davila/