viernes, 27 de marzo de 2015
POEMAS FAUSTO
POEMAS FAUSTO
El fin de semana
Van de compras
Suben al bus,
Se pierden
En la distancia
Aquí
La guerra
Es un rumor,
Una canción
Que se repite
En la buseta
Apenas
Un sonido ambiental
RETRATO 6:50
En el bus de la mañana
Los enamorados rozan
Sus cabellos húmedos
Recién salidos
De las duchas
Sus corazones
Están tibios
La noche aún respira.
El tiempo
Lo entendí
Cuando el amor
Desató su odio
Sobre mí.
Cuando las historias
Para contar
Se acabaron
Dimos rienda suelta
A nuestras manos
Hicimos el amor
Cerca de la ventana
Fue sexo triste
No volveré
A tu piel
Así no salga más
De mi soledad
Fabriqué muñecos
De plastilina
Para ahuyentar
Mi soledad
Gravé mi voz
Para tener
Con quien hablar
Soñé paraísos
Para creerme ángel
Corté mis cabellos
Para verme decente
Dejé de consumir alucinógenos
Para compartir la alegría
Y ahora
Soy otro
Que no cambio
Recita mi madre
Mientras consumo
La última cerveza
De su refrigerador
Que no cambio
Recito cada mañana
Mientras tomo
El desayuno insípido
De una cafetería barata
Arreglo el nudo
De la corbata
Y salgo
Con mi maletín
Lleno de facturas
Que no cambio
Recito
Masco chicles
Para que nadie se entere
De mi embriaguez
Extraño
Las tardes infantiles
Los días en que las cometas
Remontaban el cielo
Las piernas de la sordomuda
Que generosamente
Me las regalaba
Forradas en licra
Extraño
Los amores pasajeros
Y los besos a hurtadillas
Detrás de la pared
Del parque
Extraño hacer el amor
Su perfume barato
Extraño su ropa interior
De dulces estampados.
Mis alas están quebradas
Y mis pasos
Arrastran el peso
De mi fracaso.
De ser posible
Alzaría el vuelo
Pero aun
Soy presa
De mis errores
A diario
Partimos
Huimos
Corremos
Salimos
Para no llegar
Solo
Para huirnos
Corrernos
Dejarnos
Perdernos.
Vivo en esta casa
Puedes llegar
Cuando te sientas solo
No tengo licor para ofrecerte
Tampoco una cama tibia
Ni palabras de aliento
Te ofrezco mi silencio
Y el placer
De unas horas
Consumidas en el ocio.
Dos pequeños
Juguetean con sus risas,
Se esconden
En los laberintos
Del recuerdo
Recogen flores
De su jardín inventado,
Dos pequeños
Auguran
En un balde
De arena
Castillos y temores,
Canciones y soles
Aletean con sus sombras
Al aire de la tarde
Izan cometas
Con cola de trapo
Y patean
Pelotas ajadas
Heridas entre las rocas
Del viejo parque
Dos pequeños
Mi sombra y yo
Jugamos al escondite
En las grietas de la vida
POEMAS DE BORGES
A QUIEN ESTÁ LEYÉNDOME
Eres invulnerable. ¿No te han dado
los números que rigen tu destino
certidumbre de polvo? ¿No es acaso
tu irreversible tiempo el de aquel río
en cuyo espejo Heráclito vio el símbolo
de su fugacidad? Te espera el mármol
que no leerás. En él ya están escritos
la fecha, la ciudad y el epitafio.
Sueños del tiempo son también los otros,
no firme bronce ni acendrado oro;
el universo es, como tú, Proteo.
Sombra, irás a la sombra que te aguarda
fatal en el confín de tu jornada;
piensa que de algún modo ya estás muerto.
los números que rigen tu destino
certidumbre de polvo? ¿No es acaso
tu irreversible tiempo el de aquel río
en cuyo espejo Heráclito vio el símbolo
de su fugacidad? Te espera el mármol
que no leerás. En él ya están escritos
la fecha, la ciudad y el epitafio.
Sueños del tiempo son también los otros,
no firme bronce ni acendrado oro;
el universo es, como tú, Proteo.
Sombra, irás a la sombra que te aguarda
fatal en el confín de tu jornada;
piensa que de algún modo ya estás muerto.
A QUIEN ESTÁ LEYÉNDOME
Eres invulnerable. ¿No te han dado
los números que rigen tu destino
certidumbre de polvo? ¿No es acaso
tu irreversible tiempo el de aquel río
en cuyo espejo Heráclito vio el símbolo
de su fugacidad? Te espera el mármol
que no leerás. En él ya están escritos
la fecha, la ciudad y el epitafio.
Sueños del tiempo son también los otros,
no firme bronce ni acendrado oro;
el universo es, como tú, Proteo.
Sombra, irás a la sombra que te aguarda
fatal en el confín de tu jornada;
piensa que de algún modo ya estás muerto.
los números que rigen tu destino
certidumbre de polvo? ¿No es acaso
tu irreversible tiempo el de aquel río
en cuyo espejo Heráclito vio el símbolo
de su fugacidad? Te espera el mármol
que no leerás. En él ya están escritos
la fecha, la ciudad y el epitafio.
Sueños del tiempo son también los otros,
no firme bronce ni acendrado oro;
el universo es, como tú, Proteo.
Sombra, irás a la sombra que te aguarda
fatal en el confín de tu jornada;
piensa que de algún modo ya estás muerto.
A UNA ESPADA EN YORK MINSTER
En su hierro perdura el hombre fuerte,
hoy polvo de planeta, que en las guerras
de ásperos mares y arrasadas tierras
lo esgrimió, vano al fin, contra la muerte.
Vana también la muerte. Aquí está el hombre
blanco y feral que de Noruega vino,
urgido por el épico destino;
su espada es hoy su símbolo y su nombre.
Pese a la larga muerte y su destierro,
la mano atroz sigue oprimiendo el hierro
y soy sombra en la sombra ante el guerrero
cuya sombra está aquí. Soy un instante
y el instante ceniza, no diamante,
y sólo lo pasado es verdadero.
hoy polvo de planeta, que en las guerras
de ásperos mares y arrasadas tierras
lo esgrimió, vano al fin, contra la muerte.
Vana también la muerte. Aquí está el hombre
blanco y feral que de Noruega vino,
urgido por el épico destino;
su espada es hoy su símbolo y su nombre.
Pese a la larga muerte y su destierro,
la mano atroz sigue oprimiendo el hierro
y soy sombra en la sombra ante el guerrero
cuya sombra está aquí. Soy un instante
y el instante ceniza, no diamante,
y sólo lo pasado es verdadero.
HILARIO ASCASUBI
(1807-1875)
(1807-1875)
Alguna vez hubo una dicha. El hombre
aceptaba el amor y la batalla
con igual regocijo. La canalla
sentimental no había usurpado el nombre
del pueblo. En esa aurora, hoy ultrajada,
vivió Ascasubi y se batió, cantando
entre los gauchos de la patria cuando
los llamó una divisa a la patriada.
Fue muchos hombres. Fue el cantor y el coro;
por el río del tiempo fue Proteo.
Fue soldado en la azul Montevideo
y en California, buscador de oro.
Fue suya la alegría de una espada
en la mañana. Hoy somos noche y nada.
aceptaba el amor y la batalla
con igual regocijo. La canalla
sentimental no había usurpado el nombre
del pueblo. En esa aurora, hoy ultrajada,
vivió Ascasubi y se batió, cantando
entre los gauchos de la patria cuando
los llamó una divisa a la patriada.
Fue muchos hombres. Fue el cantor y el coro;
por el río del tiempo fue Proteo.
Fue soldado en la azul Montevideo
y en California, buscador de oro.
Fue suya la alegría de una espada
en la mañana. Hoy somos noche y nada.
A UNA MONEDA
Fría y tormentosa la noche que zarpé de Montevideo.
Al doblar el Cerro,
tiré desde la cubierta más alta
una moneda que brilló y se anegó en las aguas barrosas,
una cosa de luz que arrebataron el tiempo y la tiniebla.
Tuve la sensación de haber cometido un acto irrevocable,
de agregar a la historia del planeta
dos series incesantes, paralelas, quizá infinitas:
mi destino, hecho de zozobra, de amor y de vanas vicisitudes,
y el de aquel disco de metal
que las aguas darían al blando abismo
o a los remotos mares que aún roen
despojos del sajón y del fenicio.
A cada instante de mi sueño o de mi vigilia
corresponde otro de la ciega moneda.
A veces he sentido remordimiento
y otras envidia,
de ti que estás, como nosotros, en el tiempo y su laberinto
y que no lo sabes.
Al doblar el Cerro,
tiré desde la cubierta más alta
una moneda que brilló y se anegó en las aguas barrosas,
una cosa de luz que arrebataron el tiempo y la tiniebla.
Tuve la sensación de haber cometido un acto irrevocable,
de agregar a la historia del planeta
dos series incesantes, paralelas, quizá infinitas:
mi destino, hecho de zozobra, de amor y de vanas vicisitudes,
y el de aquel disco de metal
que las aguas darían al blando abismo
o a los remotos mares que aún roen
despojos del sajón y del fenicio.
A cada instante de mi sueño o de mi vigilia
corresponde otro de la ciega moneda.
A veces he sentido remordimiento
y otras envidia,
de ti que estás, como nosotros, en el tiempo y su laberinto
y que no lo sabes.
AL ESPEJO
¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…
jueves, 26 de marzo de 2015
POEMAS DEL POETA JUAN MANUEL ROCA
Y se duplica en los charcos de la lluvia
Tiene un ropaje de sombras.
El viento que viene del páramo de Cruz Verde
Con su negro levitón nocturno
Rasguña los vitrales de la casa,
Se cuela en los campanarios,
Golpea
Los aldabones de bronce de La Candelaria.
Resuenan las guerras del país
Mientras tintinea el quinqué
Con el que alumbro mis confusos libros
De comercio.
Murmuran a mi paso. Figuras fijas al paisaje,
Estatuas de nieve a la entrada de una iglesia,
Maniquíes
Apenas movidos por el frío cuchillo del
Páramo.
¿Quién traza un centro a la ruta de mi fiebre?
La hermana muerta atraviesa el patio:
Su voz ya pertenece
A las construcciones secretas del vacío.
Filtra una luz en los costados de la plaza
A una hora en que la ciudad parece viva.
Hablo de su lentitud, de su pasmosa fijeza:
Mientras concluye el gesto de un hombre
Que lleva de la mesa a la boca su pocillo,
Cruza la eternidad, el mundo cambia de
Estaciones,
Pasan las guerras, hay futuros en fuga
Y el hombre no termina el ademán
Que funde sus labios a la taza de café.
Acaso miren en su quietud
El pajaro invisible
Que les señala un oculto retratista.
Y de nuevo, el viento.
Un disparo más en las eternas guerras
Del olvido.
La vida, esa feroz bancarrota.
Como un ladrón por senderos de fieltro
Los poetas beben aguas rumorosas
Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna
Y el ángel del burdel se abandona a su suerte,
La orquesta toca un aire lastimero.
Una yegua del color de los espejos
Se hunde en la noche agitando su cola de cometa.
¿Qué invisible jinete la galopa?
Los romanos eran maliciosos.
Llenaron Europa de ruinas
Confabulados con el tiempo.
Les interesaba el futuro,
Las huellas más que las pisadas.
Los romanos, Casandra, eran mañosos.
No fraguaron el Acueducto de Segovia
Como un ducto de agua y de luz.
Lo pensaron como vestigio,
Como un absorto pasado.
Sembraron de edificios roñosos Europa,
De estatuas acéfalas
Engullidas por la gloria de Roma.
No hicieron el Coliseo
Para que los tigres devoraran
A su antojo a los cristianos,
Ni para ver ensartadas
Como entremeses del infierno
A las huestes de Espartaco.
Pensaron su ruina, una ruina proporcional
A la sombra mordida del sol que agoniza.
Mi amigo Dino Campana
Pudo haber saltado a la yugular
De uno de sus dioses de mármol.
Los romanos dan mucho en qué pensar.
Por ejemplo,
En un caballo de bronce
De la Piazza Bianca.
Al momento de restaurarlo,
Al asomarse a su boca abierta,
Encontraron en el vientre
Esqueletos de palomas.
Como tu amor,
Que se vuelve ruina
Mientras más lo construyo.
El tiempo es romano.
Me acompañaron a un estanque
Donde el único sonido lo hacían Dios
Y un caballo tragalunas.
Alguna vez se empinaron
Frente a una madona de cabaret,
Una mujer que parecía
Subida en dos gatos de lomos erizados.
Estos zapatos desaliñados
Se agitaban solos,
Cuando la voz de Big Mama Thornton
Brotaba de algún lugar del vecindario.
No fueron de un inválido,
Pero mi pereza les recetaba
La cuarentena del reposo.
No fueron de un ahorcado
Pero nunca traicionaron su vocación de aire.
Alguna vez subieron
Al pequeño pedestal de un lustrabotas
En una alameda olvidada.
Jamás se negaron,
Cuando les caía del cielo un balón perdido,
A romper un trozo de lejanía.
No hicieron fila con los veteranos de guerra
Y se mantuvieron lejos del reparto de mendrugos.
El zapatero que los fabricó
Debió ser descendiente
Del judío errante que huye de sí mismo
Tras el viento tragaleguas.
Volteaban a su aire la esquina de los bares
Y en ciudades desconocidas
Me acompañaron a buscar calles sin fondo.
Estos hermanos siameses como espejos
Que ahora viajan en el camión de la basura,
Se llevan el secreto de caminos desandados
Mientras la noche esconde millares de zapatos
ANTE LA FALSA MORAL DE LOS DIRIGENTES POLÍTICOS CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA SOCIEDAD
ANTE LA FALSA MORAL DE LOS DIRIGENTES POLÍTICOS
CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA SOCIEDAD
Apuntes…
1. / La moral en la dirigencia política
No
es para nadie un secreto, que día a día queda al descubierto la falsa moral
esgrimida por los dirigentes políticos, y no es un problema único de Colombia,
o de la sociedad capitalista; por el contrario, cada vez me convenzo más que
este tipo de comportamientos corruptos, y deformes, de los políticos, hacen
parte de su esencia, es algo así, como una característica filogenética, que
hace que un ser humano, se convierta en político, pues se han vislumbrado, este
tipo de comportamientos en todo tipo de políticos, de izquierdas, de derechas,
y en ambos casos en sus extremas. Esto me causa bastante inquietud, pues si tan
solo fueran de una tendencia, se podría aclarar, y decir que los políticos de
esta o de aquella línea, son corruptos, y carecen de moral, pues como nos damos
cuenta en general todas las tendencias experimentan este fenómeno, entonces no
nos queda otra salida que generalizar, pues en este caso podemos decir que los
políticos solo obedecen a una moral, y es aquella que únicamente busca su
beneficio individual, y que su trabajo se desarrolla únicamente en torno a su
persona, una suerte de culto a sí mismo. Por esto, es que los políticos, se han
convertido en una especie de burbuja, de clase aparte, y por lo mismo en una
clase de mafia, o de club social.
2. / Los políticos tienen moral
Claro,
como lo vimos en el punto anterior, no es que carezcan de moral; lo que sucede
es que su moral va en contravía del bienestar de la mayoría de los ciudadanos,
o de los individuos que componen la sociedad. Entonces vemos, que los políticos
efectivamente son fieles a una moral, que es aquella que no busca el bien
común, sino aquella que se rinde al carácter individualista, y egoísta del
político, es un hecho ego centrista, ególatra y de culto personal, y esto siempre
va en oposición al bienestar de la sociedad.
3. /La búsqueda del bien común, un verdadero fin político
La
búsqueda del bien común, esto representado, en ejercer la política, no como una
plataforma de lanzamiento, ni como un medio para escalar en la sociedad, sino,
como una efectiva herramienta de la cual servirnos para mejorar las condiciones
de vida de la sociedad en general, y la búsqueda de una mayor equidad, y
beneficios para los menos favorecidos, hacen parte de la misión de un político,
y no como hasta ahora, que se han dedicado a escalar en la sociedad, y a
enriquecerse, haciendo gala de un discurso populista, que solo desea garantizar
un número de votos para acceder a posiciones privilegiadas en el medio
político, y de allí hacerse beneficiarios de una gran cantidad de comodidades,
que en casi todos los casos, superan por mucho a los más favorecidos dentro de
la sociedad, en este caso, vemos que los políticos actúan en contra de la
búsqueda de una condición social más ecuánime y que permita que el grueso del
componente social pueda superarse, de esta manera crecer, y prosperar, como
debe ser lo ocurrido en una sociedad moderna.
4. / La formación de nuevos líderes políticos para el futuro
Ante
un panorama tan dantesco, solo nos queda una opción: CAMBIAR, y es este un
punto álgido y que debe ocuparnos a todos los sujetos que componemos la
sociedad. Es este el momento de convertirnos en protagonistas del cambio
necesario si es que creemos posible una sociedad más justa, ecuánime y con
proyección. Pero llegar a este punto, hace que definitivamente quien desee
hacerse líder, tenga un punto de vista crítico, una conciencia franca y un
camino bien definido, y ojalá este dispuesto a dejar la vanidad y el egoísmo,
además debe ser un sujeto, con un pensamiento claro y definido, alguien, que no
se dedique a recitar sus lecciones, sino alguien capaz de proponer y generar
ideas que aporten a la construcción de un mundo a la medida de todos, y no de
una parte de la sociedad, debe ser alguien sin compromisos con las viejas
prácticas politiqueras, un sujeto transparente, de convicciones firmes y con un
elevado sentido del sacrificio, pues de eso debe ser capaz un líder de verdad.
Debemos
formarnos, formar nuevas figuras políticas, y esto tiene como principio, que la
sociedad debe cambiar, cambiar es sinónimo en este caso de educación, y no de
una educación como hasta ahora nos la plantean no, se refiere más a la
construcción de individuos capaces de pensarse y pensar en un nuevo modelo
social, y para lograr este grado de pensamiento es absolutamente necesario
replantear la educación, debemos dejar atrás ese modelo de educación basado en
la memoria, y darle un lugar de predilección, a la educación que cree hábitos
críticos, y de ejercicio del pensamiento, no basta con recitar fórmulas,
nombres y párrafos de libros, hace falta pensar esos términos, y reflexionar,
es la única manera de hacer personas sensibles, críticas y constructoras,
debemos dejar atrás esta educación dedicada a crear mano de obra, y pasar a la
educación que produzca seres consientes de su medio y de su valor histórico, de
la sociedad. Es este el momento de convertirnos en protagonistas del cambio
necesario si es que creemos posible una sociedad más justa, ecuánime y con
proyección.
5. /El
líder
Pero
llegar a este punto, hace que definitivamente quien desee hacerse líder, tenga
un punto de vista crítico, una conciencia franca y un camino bien definido, y
ojalá este dispuesto a dejar la vanidad y el egoísmo, además debe ser un
sujeto, con un pensamiento claro y definido, alguien, que no se dedique a
recitar sus lecciones, sino alguien capaz de proponer y generar ideas que
aporten a la construcción de un mundo a la medida de todos, y no de una parte
de la sociedad, debe ser alguien sin compromisos con las viejas prácticas
politiqueras, un sujeto transparente, de convicciones firmes y con un elevado
sentido del sacrificio, pues de eso debe ser capaz un líder de verdad.
6. / Conclusión
Solo
resta, analizar el momento actual, y ante todo ACTUAR, es el momento indicado,
no debemos permitir que nos sigan llevando a un abismo, del cual nunca
regresaremos.
miércoles, 25 de marzo de 2015
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