Cuando me hice fruta
Hombre y mujer fui concebida bajo la sombra de la luna,
Pero Adán fue sacrificado en mi nacimiento,
Inmolado a los mercenarios de la noche.
Y para colmar el vacío de mi otra esencia
Madre me bañó en aguas del misterio,
Me instaló en la orilla de cada montaña,
Moldeó la luz y la penumbra
Para hacer de mí mujer-centro y mujer-lanza,
Traspasada y gloriosa,
Ángel de los placeres innominados.
Extranjera crecí y ninguno cosechó mi trigo.
Diseñé mi vida en una hoja blanca,
Manzana a la que ningún árbol dio a luz.
Y la horadé y salí,
En parte vestida de rojo y en parte de blanco.
No solo estuve en el tiempo o fuera de él
Porque maduré en los dos bosques
Y recordé antes de nacer
Que soy un tumulto de cuerpos,
Que dormí largo tiempo,
Que viví largo tiempo,
Y cuando me hice fruta
Supe lo que me esperaba.
Pedí a los magos que cuidaran de mí,
Y entonces me llevaron consigo.
Dulce era mi risa
Azul mi desnudez
Tímido mi pecado.
Volaba sobre la pluma de un ave
Y me hacía almohada a la hora del delirio.
Cubrieron mi cuerpo de amuletos,
Y untaron mi corazón con la miel de la demencia.
Protegieron mis tesoros
Y los ladrones de mis tesoros,
Me obsequiaron historias y silencios,
Desataron mis raíces.
Y desde aquel día me voy
Me hago nube de cada noche
Y viajo.
Soy la única en decirme adiós
La única en acogerme.
El deseo es mi camino y la tormenta mi compás,
Y en el amor no echo anclas.
Gemela de las mareas,
De la ola y de la arena
Del candor y de los vicios de la luna,
Del amor
Y de la muerte del amor.
Durante el día mi risa es de los otros
Y la cena solo a mí me pertenece. .
Quien sabe mi ritmo me conoce
Me sigue
No me alcanza.
Traducción de
Renato Sandoval
Tomado de:
https://www.laotrarevista.com/2010/03/joumana-haddad-libano-1970/
Sombras apenas
Yo pretendo que soy yo misma
Pero desconocidas criaturas viven en mí.
Ojos que no son míos ven el mundo por mí,
Y otros cuerpos se pasean con mi vida.
Yo pretendo que soy yo misma
Pero yo soy la conocida, encubierta.
Ni mis minas han sido descubiertas
Ni mis metales pulidos.
Lo que aparece de mí
Son sombras apenas que tú lanzas
Y ellas actúan por mí.
Son meras ideas que tú inventaste.
Tú puedes pensar que vivo aquí,
Pero no he llegado todavía, ni estoy a punto de
hacerlo.
Para cruzar hacia ti no existe espacio para mí,
Ni luna para hacer una cita,
Ni noche para descender desde la luz del día.
Yo pretendo que soy yo misma
Pero vago en mi inexistencia.
El ocio sigue siendo una invitación allí,
El caos pastorea las estaciones todavía.
El tiempo allí no se ha convertido en tiempo todavía,
Ni las formas han llegado todavía a convertirse en
formas.
Los labios son labios por naturaleza,
Y las nubes no persiguen a las lluvias de ellos.
Libre, yo desaparezco en mi espejismo.
No tengo identidad de la cual desistir,
Ni pertenencia para peligrar por ella.
Multiplico hasta extenuar los números
Y soy ignorante de ellos como de sus nombres lo es el
mar.
Nadie me llama,
Nadie me conoce.
Solamente palabras
Lentamente me hacen.
Yo pretendo que soy yo con ustedes todos
Pero otras criaturas viven en mí.
Y si no he nacido todavía
Si mi ilusión me ha precedido para ti
Es porque he preferido retrasarme un poco
Hasta que llegue mi momento
Y entonces aquellas otras criaturas que he sido
desaparecerán
Y yo me convertiré en mí misma.
Tu país, esa noche ardiente
1
¿Quién eres extranjera?
Tus máscaras borrando los rasgos de tormentos
son tu ventana ciega.
Con la avidez del relámpago robas el sueño
y de la lujuria de tus sueños te estremeces
Entregada al infierno de la carne,
tu fisura se abre sobre el vaso.
Cómo puede reposar tu soledad al fondo del corazón
a pesar de los días que hormiguean de nombres,
cómo puede revestir tu tristeza los párpados
y tu tarde profunda arrancar la mirada de la sima?
2
¿Quién eres tú, extraño recuerdo a la caricia,
raíces extrañas a la huida,
relajamiento oscuro como la densidad de la nube,
recogimiento semejante a sí mismo?
Tu carne ávida se sacia en su deseo
desierto extasiado en su arena sedienta.
Estrecha es tu tierra estrecha,
pero más vasta que el torso del amante.
Y una gota de tu desnudez basta
para que llueva la luna.
3
No te engendró un árbol,
ninguna estación te maduró.
Tus puertas están cerradas
pero tú eres tierna como un placer que se abre.
Tu cabeza
en lo profundo
en lo profundo
se impregna de imágenes.
4
Tu cielo, que permanece alto,
endulza el aburrimiento,
lo rocía de un gusto vencido,
tal el horizonte que sabe.
Di cómo tu imaginario guarda la esencia,
cómo al alba se cicatrizan tus deseos
y encienden tu sed de desnudo.
¡Cómo puede tener para cada salida del sol
su cuchillo, extranjera,
cómo te atreves!
5
Te pierdes en tu noche
y en los lugares de paso,
en cuanto a tu sombra ella busca tus manos múltiples
y oscila contigo bajo el arco de la voluptuosidad.
Extranjera tú eres
y tu lo sabes,
tú te rompes sobre tu reflejo,
después esperas la conclusión del viaje.
6
Tu país es esta noche ardiente
y no hay soles para apagarla.
Tus brazos ebrios bailan al borde de la presencia
cada vez que una mano se dispone a partir.
Tu país no tiene nombre,
ni fin tampoco.
Tu alma, cada vez que se acerca el instante de llegada
lo aleja.
7
Tú llevas tu soledad que corre en las llanuras
en busca de pájaros para el bosque
Tu soledad ligera
tal un seno que no ha atravesado el umbral de lo
imaginario.
¿Dónde apoyas tu estrella cuando las tinieblas te
tocan,
dónde brillas, astro peregrino?
8
Tu palidez te guarda, extranjera en desorden
y en la sombra tus rostros deshechos te esperan,
tu humor alfombra el sendero secreto
y en la noche tu alma
llora la realización de su delirio.
Las tristezas no son tu manantial.
Tampoco son el estuario,
sino el viaje que hace el oro del alma.
9
¿Extranjera, alma mía, quién eres?
Se te toma por la rebelde,
y no eres más que lubricidad que se traspasa.
Lo que se toma por rechazo
no es más del vértigo del extravío.
Y el exceso de las máscaras borra tu rostro.
Tomado de:
https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/71_72/haddad.html
Geología del “yo”
Soy el 6 de diciembre de mil novecientos setenta;
soy la hora justo después del mediodía.
Los gritos de mi madre alumbrándome
y sus gritos alumbrándola.
Su útero soltándome para emerger por mí misma,
su sudor alcanzando mi potencialidad.
Soy los ojos de mi familia sobre mí,
las miradas del padre, del abuelo, de las tías.
Soy todas sus perspectivas posibles;
las cortinas corridas, y las paredes detrás de esas,
y soy la que no tiene nombre, ni mano, por lo que viene
detrás.
Soy las expectativas sobre mí, los sueños malogrados,
los vacíos suspendidos como amuletos en torno a mi
cuello.
Soy el abrigo rojo ceñido, que lloraba al llevarlo,
y todas las constricciones que aún me hacen llorar.
Soy las tablas de multiplicar que aún ahora no domino.
El dos que suma uno, siempre uno.
Y soy la teoría de las líneas curvas, nunca juntas.
Soy mi fe, de niña, en que la Tierra giraba en torno a
mi corazón
y mi corazón, en torno a la Luna.
Soy la mentira de Papá Noel,
que aún hoy creo.
Soy la mentira de Dios,
que no creo más.
Soy la astronauta que soñaba ser algún día,
las arrugas de mi abuela que se suicidó;
mi frente apoyada en su regazo ausente.
Soy chantaje, mi vicio inaugural.
Soy guerra
y el cadáver del hombre que los combatientes
arrastraron ante mí,
y su pierna intentando seguirlo.
Soy la adolescencia de mi pecho derecho,
la sabiduría del izquierdo,
el poder de ambos bajo una camiseta ajustada
y luego mi conciencia de su poder: el inicio de la
caída.
Soy mi aburrimiento rápido, mi primer cigarrillo, mi
atrasada obstinación,
las estaciones pasadas.
Y soy la nieta de la niña que fui;
su falta de mi rabia,
mis decepciones, mis triunfos,
mis laberintos, mis mentiras,
mis cicatrices y mis virajes erróneos.
Tomado de:
https://akantilado.wordpress.com/2011/09/25/un-poema-de-joumana-haddad/
El Retorno de Lilith
Yo soy Lilith, la diosa de dos noches que vuelve de su
exilio. Soy Lilith, la mujer destino, ningún macho escapa a mi suerte y ningún
macho quisiera escapar.
Soy las dos lunas Lilith, la negra no está completa
sino por la blanca. Ya que mi pureza es la chispa del desenfreno y mi
abstinencia el inicio de lo posible.
Soy la mujer paraíso que cayó del paraíso y soy la
caída paraíso.
(…Texto a dos voces, siento no haber podido tomar nota)
Soy la mujer destino y los convidados al festín me
llaman la hechicera alada de la noche, la diosa de la tentación y del deseo, me
han nombrado patrona del placer gratuito y de la masturbación y liberada de la
condición de madre para que sea el destino inmortal.
Soy Lilith el secreto de los dedos que insisten, el
pueblo, el sendero. Divulgo los sueños, destruyo ciudades de hombres con el
diluvio, no reúno dos de cada especie para mi arca, más bien los transformo a
todos para que el sexo se purifique de toda pureza.
(Canto a dos voces...)
El sino de los condenados y la diosa de dos noches, la
unión del sueño y de la vigilia. Yo, la puerta feto perdiéndome me gané mi
vida, regreso de mi exilio para ser la esposa de los siete días y las cenizas
de mañana.
Soy la leona seductora y regreso para cubrir de
vergüenza a las prisas y reinar sobre la tierra. Regreso para sanar la costilla
de Adán y liberar a cada hombre de su Eva.
Yo soy Lilith y vuelvo de mi exilio para heredar la
muerte de la madre que he criado.
Tomado de:
https://batalladepapel.blogspot.com/2010/05/poesia-de-joumana-haddad.html

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