jueves, 6 de junio de 2019

POEMAS DE EVARISTO RIBERA CHEVREMONT


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(16 de febrero de 1890, San Juan, Puerto Rico - 1 de marzo de 1976, San Juan, Puerto Rico)


CREACIÓN


Cuando el Señor, la mano fatigada
de modelar en barro las figuras,
quiso formarle a él, notó que el barro
era muy poco, preparó el que había
para plasmarle, y meditó un momento:

"Con el poco de barro lo haré enjuto,
pero lo apretaré con energía;
lo haré delgado, resistente, como
vara de acero".

Realizó la obra;
y después coronándola de gracia
para suplir la ausencia
de robustez, le transmitió un espíritu
de los mejores, y quedó gozoso:
a falta de la fuerza del atleta,
dotóle del poder maravilloso
de la inmortalidad: ¡Lo hizo poeta!


IDIOMA CASTELLANO


Verbo macizo y señorial, lenguaje
de recia y transparente arquitectura.
Voz extrañada de la tierra pura,
la tierra paridora del linaje.

Horadas la centurias de tu mensaje,
urdido de vigor y de finura,
de grande consistencia en su textura:
oro, marfil, piedra preciosa, encaje.

La rancidez de tu riqueza brilla
en los viejos infolios de Castilla,
que prestigiase el imperial sigilo.

Suma de eternidades, tus legados
ofrecen, por las gracias enhebrados,
los más nobles decires en su estilo.



LENGUA CASTELLANA


La lengua que arropara de vocablos mi cuna
es la lengua brotada del solar de Castilla.
Del Romancero a Lope, sin dejadez ninguna,
ofrécese en romance, soneto y redondilla.

Ni un átomo en mi forma corporal es reacio
al toque rutilante, musical y perfecto
de la lengua que en libro, cuartilla o cartapacio
le da, por su pureza, vigores al concepto.

Levántase la lengua de clásicos sabores
en los pergeñadores ciertos de la belleza.
Los doctores del canto, los puristas mayores,
me la sirven en cláusulas de altitud y justeza.

La lengua -voz de siglos-. a mi verbo se enlaza.
No habrán de destruirla, porque es la mejor parte
-lo substancial, lo eterno- del todo de mi raza.
Y mi raza es, en todo, fe, dolor, amor, arte.



LA DÉCIMA CRIOLLA


La décima criolla -jalón del continente,
puntal de lo indohispano- de espíritu se llena.

De autoctonía vasta, de espíritu potente,
corre por nuestras zonas de planta, mar y arena.
Propio es su contenido, propio es su continente.

La décima es caliente, la décima es morena;
y uña de gato y diente de perro juntamente
brinda cuando, con rústicos instrumentos, resuena.
Al cuerpo, que es flexible, la gracia se le anuda.

Pica si se sazona, quema si se desnuda.
Pegando o requiriendo, la décima es de bríos.

Son ácidos y dulces los jugos de su entraña;
y en mi país, vestida de sol y miel, huraña
y amante, se da en sombra de tierras y bohíos.

Suma de eternidades, tus legados
ofrecen, por las gracias enhebrados,
los más nobles decires en su estilo.



LA PALABRA


Palabra que te niegas a mi empeño;
palabra esquiva, más ardiente y pura,
cede al milagro de mi antiguo sueño
y entrégame tu amor y tu hermosura.

Yo sé que eres resumen y diseño.
Yo sé que eres espíritu y figura,
y que, si al dios de tu metal desdeño,
nunca podré tener tu arquitectura.

Sé para mí columna y también arco.
Sé para mí la flecha que del arco
hacia la luz del infinito parte.

Sé, por dominio creador, la cima
en la que, por empuje de la rima,
he de gozar la excelsitud del arte.




DEFINICIÓN


La frente, el ojo, el cuello y el cabello.
Fúlgidos oros el cabello exuda.
En luz desnuda el cuello se desnuda.
En luz desnuda se desnuda el cuello.

No sé que gracias a su gracia anuda
el semblante elegido, que no hay sello
que no sea de gracia en cuanto es bello
en la belleza sin posible muda.

No hay muda en la belleza. La mirada
-claror del ojo-, en honda y desvelada
dulzura, ciñe mundos de pureza.

No hay muda en la belleza. Consecuente
con sus tantas virtudes. Ojo y frente,
cabello y cuello en perennal belleza.



ESPUMA


De lo ligero de la madrugada;
de lo sutil en lo fugaz -neblina,
vapor o nube- queda en el mar fina,
fluyente y tremulante pincelada.

De lo que el mar en su extensión afina
-perla en matización, concha irisada-,
queda un halo brillante en la oleada.
Halo que en pulcra irradiación culmina.

Los pétalos del lirio da la tierra
al mar, y el mar los tiene. El mar encierra
gracias, y gracias a sus gracias suma.

Y va mostrando, cuando la aureola
de la belleza ciñe en mar y ola,
el blanco indecible de la espuma.



SAN JUAN


El sol cubre los muelles alongados y hundidos
en el mar, que salpican cáscaras y tablones.
En los muelles, azúcar, carbón, mulatos, ruidos;
y en el mar, buques, yates, bergantines, ancones.

La onda es azul, es verde; fulge, en lumbradas plenas,
desde el pétreo castillo que se yergue a la entrada
de la rada; en la orilla del mar, cocos, arenas.
La luz y los colores anclados en la rada.

Pintados caseríos; cortos y férreos puentes;
muros de España sobre la cambiadiza onda;
jardines polvorosos, quemantes y crujientes;
y el alcatraz, de agudo pico, que hace su ronda.

San Juan junta sus piedras, tal como el cielo junta
sus nubes; y su mole se abrillanta, se afina.
EL trópico sus pastas de ardor y sueño unta
al Morro, a San Cristóbal y a Santa Catalina.



SINFONÍA EN AZUL


Voy cosechando azules en el azul escueto
de la zona del trópico. Los campos, invadidos
por vegetales masas, denuncian el secreto
de abril, el de los fuertes y lúbricos sentidos.

Por tanto azul, los aires se muestran exaltados;
palpita, en expansiones gozosas, la arboleda;
y revélanse lúcidos e hirvientes los poblados,
de los que se desprende brillante polvareda.

Vibra el azul, nutrido de fuerzas y alborozos,
sobre la verde isla; Refulgen escarlatas.
Esplenden amarillos y azules. Toques mozos
tienen en los jardines las resurrectas matas.

Algunas flores, túmidas y azules sus corolas,
se inmergen en las luces magnéticas del día.
En las riberas cálidas su azul curvan las olas.
Dice el azul su aérea, compleja sinfonía.

EL PATIO


EL patio, en su trinchera de alambres y cordeles,
goza la paz, templada de sol, del mediodía.
Advierto en sus rincones arrugados papeles,
montones de botellas, tirada trapería.

Soleados, orondos, maduros, dilatados,
irrumpen los tomates, irrumpen los pimientos.
Junto a los acentuados verdes, los encarnados
apuntan, con vigores sumos, sus ardimientos.

El aire se satura del olor de las tinas;
y, adueñados del simple, doméstico recinto,
su copula efectúan el gallo y las gallinas
en los desbordamientos vitales del instinto.

En detalles que indican simplicidad, abunda
el patio. Muy gozosa de su vida ligera,
de su vida que es vida llameante y fecunda,
descubre allí sus frutos colosales la higuera.



BAILA MANUEL


Un farol y dos velas. Baila Manuel. La bomba.
Se voltea en el fondo su tostada figura;
y, a los golpes del cuero primitivo, se comba.
Ardor de animal joven descubre su cintura.

Resalta su finura de estilo en el conjunto
de ágiles bailadores. Vigor el de su traza.
Su piel oscura y lisa tiene brillos de unto.
Cuanto hay en él, denuncia su calidad de raza.

Surge canto de niñas tras el brusco sonido
de la bomba. Hervorean de etíopes los senderos.
El cielo, de azul puro, fieramente mordido
de soles. En los campos, cocales, limoneros.

El aire está cargado dcl aroma caliente
de la tierra y los hombres. Baila Manuel. Sus manos,
sus pies dicen todo lo que es él. Raudamente,
cruzan en la noche sombras de cuadrumanos.



VALLE DE YABUCOA


Valle que al clima tórrido, basto y vital conformas
tus anchurosidades y tus renacimientos.
Valle que al clima ofreces tus multiformes formas;
formas de exuberancias y de desbordamientos.

Azul de radiaciones, cargado de crudezas,
de acentuación robusta, cubre tus extensiones.
Los picos que te ciñen, guardas de tus bellezas,
enarbolan su verde sobre el verde que expones.

En tu amplitud, con trazos calientes, encendidos,
con trazos decididos, brillan las palmas reales;
y, en tu silencio, impónense sinfonías y ruidos;
sinfonías de insectos y ruidos de cañales.

Anégome en tu aire de trópico, compacto,
en el que las guajanas aligeras enfilas;
y tu insondable esencia concentradora capto
en los bueyes de enormes y solares pupilas.



NOCHE DE SAN JUAN


Esta noche coruscan soles despavoridos
entre nubes monstruosas y en amontonamiento.
En la ciudad, cortada de voces y de ruidos,
vense irradiar los focos con enardecimiento.

Los buques aparecen negruzcos, irreales,
febriles, sonambólicas sus iluminaciones,
en el fuliginoso betún de los canales.
Las luces en el agua con finas reflexiones.

Su amplio fanal proyecta la farola del fuerte
sobre el mar, donde cárvase la endemoniada ola.
De orillas a horizontes, hervor blanco se advierte.
Alumbra las espumas la luz de la farola.

Música de otro tiempo desparrama la orquesta.
Ebulle el populacho, vivaz la fantasía.
Irrumpen en la noche de bullaje y de fiesta
los fuegos de artificio -fuego y policromía.



ELLOS


La tierra de las cumbres en su barro los cuaja.
Esplenden por el sobrio valor de sus figuras.
Muestran líneas del río, del matojo y la laja.
Ajustan sus espíritus a sus musculaturas.

Huelen a hierbas propias del solar. ¿Quién los guía?
¿Quién los defiende? Nadie. Pero, ¡qué resistencias
las de estos hombres! Tienen intacta la energía.
Sanas, como sus cuerpos, mantienen sus conciencias.

Como en la altura moran, de altura es su legado.
Dan lo que recibieran de los mejores cielos.
La precisión gozosa del día soleado
se capta en sus pupilas, que excluyen los recelos.

Suavizan su asperezas las sabias mansedumbres.
Bajo la piel quemada la sangre es generosa,
como es de generosa la vida de las cumbres,
donde la luz alcanza tonos de blanco y rosa.



EL JÍBARO


En su casa de campo, que es sencilla y pequeña,
veo al jíbaro nuestro. Triste es, como su casa.
Gris, cae sobre su frente, que es rugosa, la greña.
Su cuerpo es amarillo, de escasísima grasa.

Enfrente de la casa brilla un fuego de leña;
y, al calor de la brasa, plátano verde asa.
Mísero y dolorido, con lo más puro él sueña.
El es una gran forma de la más pobre masa.

Amante del terruño, con el terruño muere.
A un bienestar sin honra, pobreza honrosa quiere.
Su hierro, que es templado, dice de su bravura.

Su lengua es rural, pero muy abundante en tinos.
Barro dan a sus plantas los peores caminos.
Y es su deleite único la amarga mascadura.



EL TAMARINDO


EL verde tamarindo bríndale al patio estrecho,
sin hierbas y arenoso, sombra ceñida y mansa;
y, dulce de amistades y años, en el techo
de zinc de la vivienda su ramaje descansa.

De los soles blancuzcos, rígidos, no se cansa
el árbol oleoso, tremador y derecho;
junto a él, el extático rumiador se remansa,
distante del propósito, del afán y del hecho.

El patio reducido goza su compañía
en la uniforme y lenta seguridad del día,
persistente en un ritmo despejado de lutos.

Me exalto cuando el árbol, en su mejor momento,
esparce por el patio caliente y polvoriento,
donde el lagarto inflámase, sus agridulces frutos.



NOCHES DE PUERTO RICO


I

Esta noche de agosto, cuando la luna esplende
clorótica y pesada, yo noto la dureza
de la estación. Mi sangre, trastornada, se extiende
por mi cuerpo, apretándome corazón y cabeza.

Bajo el calor y el polvo curva el árbol las ramas,
aflojándose. El aire, durísimo y violento,
tal como traspasado por las salvajes llamas
de primitiva hoguera, dificulta el aliento.

Substancias corrompidas por la temperatura,
unen su olor maligno con el de fango y flores;
y multitud de insectos, de obstinación oscura,
en húmedos recintos roncan sus estridores.

En mitad de la cósmica tragedia, verdes, rojos
y azules, resplandecen los soles. Irritados,
hacia el brillante cielo levántanse mis ojos.
Los perros vigilantes ladran en los cercados.


2

La noche, larga en soles amarillos y azules,
desciende sobre el patio, dándole vaguedades;
y la tuna, ya altísima, relumbra en los gandules.
Profundas, en la noche, se sienten las edades.

El amor, el que nunca concluye, porque es puro,
trascendental y eterno, me envuelve y me acaricia.
La tuna da, con golpes de luz blanca, en el muro.
El sueño en su compleja virtualidad me inicia.

Y yo sueño, yo sueño. Me embriaga el cucubano,
que en el aire translúcido se enciende y se apaga;
y me embriaga la luna con su luz. Lo lejano,
lo que es inalcanzable, totalmente me embriaga.

La entonación del Cosmos a delirar me lleva.
En sus diversos pianos la noche se me ofrece;
y, al poseer la noche, que es fulgurante y nueva,
siento cómo mi carne palpita y se estremece.

3

En el pequeño parque, que al mar se aproxima,
oigo brotar el agua de la moderna fuente;
y en la fuente, tal como la onda que la mima,
irrumpe el loto místico, la excelsa flor de Oriente.

La fina luna deja caer su luz plateada
sobre la negra fuente, que en la noche rumora.
Golpeando los muelles, sube la marejada.
En los muelles respira, con lentitud, la hora.

Un gigantesco buque, todo él iluminado,
en mitad de la rada vivamente destella.
Yo veo cómo contra su parduzco costado
la sombra, de azulina diafanidad, se estrella.

Y me sacude el ansia vibradora del viaje.
Desde los toscos bancos de este parque pequeño
-parque de loto y tuna-, yo contemplo
el celaje que se entinta de tuna. Yo, capitán del sueño...


4

La luna da en el agua. Los muelles, soñolientos,
apuntan sus contornos. Y los barcos, unidos
a los muelles, vigilan. El mar, con ondeamientos
de agilidad, se muestra. Se enmohecen los ruidos.

Las firmes y elegantes construcciones de España
se imponen con orgullo. San Juan, de luces fuertes,
en las ondas pulidas por la luna, se baña.
Realzados de luna, también lucen los fuertes.

En el cielo, franjado de blancas nubecillas
e invadido de estrellas de pulcras radiaciones,
La luna sugestiona. Roñoso, en las orillas
del mar, se agrupa el barrio, de hostiles callejones.

Mientras la luna llena, por superabundante,
en el pomposo cielo, que le sirve de marco,
obsesiona, en el agua llena de luna, y ante
una boya de púrpura, se arrumba viejo barco.


5

En la ligera noche, la luna, pura y fría,
discurre por el patio, donde, hondamente inquietos,
los grillos confeccionan su agria sinfonía,
y donde se dibujan, blanqueados, los objetos.

Concéntrase en el patio la reflexión lechosa,
de tonalidad suave, de la delgada luna;
el chayote reluce; reluce la lechosa.
Reluce, entre las hierbas ordinarias, la luna.

Ubérrima, se brinda maravillosa planta;
planta que, en la riqueza de sus tantas bondades,
vertiendo sus sagrados olores, se adelanta.
La planta se adelanta, llena de claridades.

El coco, iluminado, fulge. El almendro mueve sus hojas.
El murciélago, veloz y fosco, vuela,
en tanto que, en la noche, la luciérnaga leve
fascina con el mágico verdor de su candela.


6

Una luna de cuernos punza la madrugada.
Yo contemplo su enorme carátula amarilla;
y su luz, que es luz mórbida, que es luz atormentada,
en mi carne se hunde, tal como una cuchilla.

Yo advierto la temible, la infernal influencia
de su luz en mi carne. Largamente me inquieto.
Esplende, apretujando, aporreando mi conciencia,
la luna, tercamente velada en su secreto.

Se alza en la luz, cargada de rítmica dulzura,
respiración de seres dormidos a mi lado.
La noche es una noche calientemente dura;
y arde, en pesada atmósfera sensual, el poblado.

Y mientras que la luna difunde en el ambiente
La magia venenosa de su vapor lucido,
mastín encandilado, La pupila candente,
aúllale a la luna con pertinaz aullido.


CANCIÓN EN BLANCO Y EN ROSA


Mujer blanca, mujer rosa.

Se me acerca o se va lejos.
Por virtud maravillosa,
se me vuelve mariposa
en un mundo de reflejos.

Mujer blanca, mujer rosa.

Se me acerca o se va lejos.
Incendiándose, se endiosa
en la luna misteriosa
del país de los espejos.

La negra muele su grano

LA negra muele su grano.           
Muele su grano la negra.           
Muele que muele su grano            
en el pilón de madera.             
                                   
La negra muele su grano.           
La negra, que es mansa bestia.     
La negra muele su grano           
en el pilón de madera.             
                                    
Y mientras que muele el grano     
sus blancos dientes enseña.       
La negra muele su grano           
en el pilón de madera.             
                                   
La negra muele su grano.           
Muele su grano la negra.            
El sol le toca los bronces         
que por los brazos se templan.     
                                   
La negra muele su grano           
en el pilón de madera.             
El grano -grano molido-           
se torna blanca belleza.           
                                   
La negra muele su grano           
en el pilón de madera.             
Y mueve negros y blancos           
en cruda luz que marea.           
                                   
Es su alegría salvaje             
cuando lo blanco la llena,         
cuando es el blanco el que toma   
su ardiente masa de negra.         
                                   
La negra muele su grano.           
La negra, que es mansa bestia.     
La negra muele su grano           
en el pilón de madera.             

miércoles, 5 de junio de 2019

POEMAS DE DEZSÖ KOSZTOLÁNYI


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(29 de marzo de 1885, Subótica, Serbia - 3 de noviembre de 1936, Krisztinaváros, Budapest, Hungría)

Últimos poemas

                       
1

Quien eres tu A menudo estás gritando para
     encender una llama
y sentir que nunca fui feliz
     y solo te estamos odiando.

Con tu belleza oscura,
     rompiste brutalmente mi dulce sueño,
y no te importa ser
     huérfana, mujer santa en casa .

¿Quién es usted,
     quién es un niño con fiebre , que, como una visión febril
, está brillantemente
     iluminado, en una habitación lustrosa y exuberante ?

¿Quién eres, quién nunca morirá de besos, quién
     no maldecirá, silenciosa acusación,
tú a quien todos los hombres besan
     y maldicen a las madres asustadas?

2


La mujer muerta es mi amor,
     que no siente ni vive,
y se quedó mirando su cara
     larga y negra que se cierne sobre sus largos ojos .

Duerme en una tumba oscura y oscura,
     y no sé dónde, dónde, por la
noche, siento que tiran su tumba
     y que fluyen sus lágrimas.

Luego abre su brazo débil,
     espera, a los amantes como amantes,
pero entonces mi novia solo estará
     si yo muero.

3

En mi rastro, la mujer negra,
     el chupasangre , débil, gentil, con
una buena palabra la mima
     y la mata con un beso ...

En mi rastro, la mujer negra
     y si sufro de una
pésima noche , no me rasgará
     ni rasgará mi almohada cuando duermo ...

En mi rastro, la mujer negra
     y mi camino de trekking ,
donde la triste multitud abandona,
y el rostro sangriento y sangriento ...

4

¡Ten un huérfano, mi joven vida!
     Mira, todos mis misiles se agotaron,
una vez tuve el gran infinito,
     y ahora me desempolvé en silencio.

Ponga a su pobre y joven amigo,
     que el terrible demonio me golpeó,
mi pluma se rompió, mi llama cayó,
     ustedes fueron mi gloria y mi meta.

Cae una cabeza desafiante, el corazón da
     vueltas atascado salvajemente.
Ellos estrangulan tus besos sonrientes
     y te entierran en tu cabello oscuro.

5

Terminas en la gran noche infinita
     cuando las luces se encienden
ligeramente, encoges los pensamientos de los durmientes, lo que
     dificulta el corazón y la mente;
te sacudes a ti mismo, a tus compañeros las sombras,
     y tu rostro es calcáreo por la mañana, pálido, en el
torbellino, los muchos secretos misteriosos,
     hemos sido aturdidos con semillas de amapola;
vas por el callejón hacia la niebla,
     donde el silencio sofocante es mayor,
y tus brazos débiles se estiran , y
     abrazas la noche de invierno.

6

Todavía te amo ahora,
     pero como un hombre muerto.
A
     veces, solo un alma débil se queda dormida.

Y créeme, todavía amas a
     mi antiguo amor,
y enciende la
tumba del antiguo monumento en tu corazón.

Nos miramos el uno al otro todavía,
     pero nuestros labios tartamudean ...
¿ De qué pueden hablar
     dos muertos tan fríos?

7

El viento rasgó el cable, lo sacudió, las
     escamas lloviznaron en la penumbra,
y era tranquilo y blanco a la medianoche
     que estaba desgarrador.

Una profundidad oscura y en movimiento de la bahía se
     tragó a medida que avanzaba
y miraba una tenue luz de linterna
     cuando salía de la ventisca.

Algo le pasó al gran edificio de apartamentos.

                       
En el gran edificio de apartamentos, donde el lunático encoge
la vida muscular,
donde los pobres árboles tienen una
corteza rocosa, y todas sus dudas están estirando sus brazos,
donde las habitaciones murmuran en las profundidades profundas,
donde el hedor, el ruido y la suciedad, el polvo,
donde el humo de la fábrica es denso,
donde un niño pequeño corre hacia la tumba,
y
una ama de casa , un prisionero, un prisionero, donde se viste la doncella cantante;
donde tanto o solo,
donde se mezclan la miseria y la riqueza,
donde los
escritores oscuros, pésimos y húmedos escriben fiebre en la noche ,
y si el suave día despierta con una cara de rosa,
la luz de la noche sigue encendida;
donde noche dia y dia noche
¿Dónde desaparece el ruido de la vida,
donde a menudo se escucha una pincelada, confusión?
El gran edificio de apartamentos tiene algo ...

Estaba nublado en la tarde de otoño,
más oscuro, como la noche, y
el bebé sopló , el cielo estaba lloroso
, tedioso, lágrimas de otoño.
La dulce vida parecía estar dormida,
riéndose de los desagradables sirvientes,
ahogada por el humo, la garganta seca,
el viento era pesado, los sueños
embotados , un confuso patio borroso,
y los sordos mudos con sus exuberantes canciones,
y los dolores de los corazones crecieron. .

Y entonces, algo sucedió ...

El aleteo de un temblor tembloroso entró,
y se metió en esta confusión borrosa,
misteriosamente gritando,
suavemente, melancólicamente al piano.

A la mujer negra

                       
1

Con un ejército de rostros florales
, caminas
suavemente , inclinándote , apareciendo como una mariposa de pesadilla
y bailando.

Y las lágrimas
vuelven a estar locas por nuestros ojos , los labios se están hirviendo en nuestros labios
y está saliendo de nuestros corazones, susurrando
una tajada cruda .

2

Tú eres la noche y el torbellino,
la condenación y el cielo,
ahora lo estás empujando hacia abajo, empujándolo hacia el polvo
y levantándote de nuevo.

Mi poesía te arroja en mi
esplendor infernal, en un sedimento,
labios rojos rubí,
porque bebes mi sangre por la noche.

El mundo blanco de mis
recién casados ​​ha sido robado en sus caras de lirios,
y en los grupos de carbono, usted se retuerce durante la
noche hasta la tristeza silenciosa.

Ahora, asustado , preguntando por tu
voz que llora, esta suave canción ...
la maldita caja dorada de mi alma con tus
dedos flexibles y calientes.

3

Estabas sentado sobre la seda verde en la cama
mientras conducía hacia tu habitación,
allí había una primavera tibia, fuera del invierno, un
abrigo rosado ardía delante de mí.

Como un
gorrión asolado por la tormenta ,
me puse de pie porque sabía que tu corazón estaba entendiendo mi
poema, y ​​él escribió sobre su herida.

Susurró en su
manga ardiente y ardiente , sollozando somnoliento,
mi imagen se alzó, me levanté sobre la llama
y usted la escuchó ligeramente.

Y te dije, oh misteriosa mujer,
lo que sufrí por un secreto,
y mi cabeza atareada y mi cara febril
se deslizaron durante mucho tiempo.

4

¡Esta es la noche de la despedida!
El viento toca nuestra ventana,
la nieve cae en nudos blancos,
las linternas están todas flojas.

Nuestro fuego es cenizas,
frío y silencioso hoy,
y oscuro, oscuro como los
ardientes y ardientes labios humeantes del cráter.

Sean bendecidos por el beso, el tormento,
sean bendecidos porque su alma está atormentada,
usted es un bulto, un querubín malvado
para el sufrimiento y el deleite .

Tienes que irte ahora. Voltea tus labios de beso
Déjame matar el dolor sobre ella.
Ah, ahoga, mata, destruye ...
Esta es la noche de la despedida.


divorcio

                       
El útero de piel oscura está ligeramente iluminado por
dos puntos sangrientos y silenciosos ...
La boca de la campana de las campanas de señal es congruente.

Tolong es todos los pasajeros.
"El tren se acerca" y el ruido llega a esta palabra ... ¡
Solo conviértete en la hora del divorcio!

La lágrima es plateada, la boca boquiabierta
,
los anfitriones corren con sus manos , la multitud que comienza se apresura hacia arriba.

Nadie puede decir, el corazón de sus corazones duele, te miran en
silencio
y el maldito monstruo ya está durmiendo hacia ellos .

Las madres que tiemblan
tiemblan , y sus corazones se agonizan amargamente
cuando el grupo de ladrones comienza a sonreír.

Luego desaparece silenciosamente debajo,
y salen dos puntos sangrientos y silenciosos ...
La boca de la campana de las campanas de señales es un cono.

Carros a la luz de la luna

                       
¿Ves esa noche?
Cuatro carros de heno sacudiéndose a
la luz de la luna
, temiendo
el borde de la carretera.
Por la noche, cuatro carros pesados ​​están en
la noche misteriosa
.

Como una antigua superstición,
habla del pasado.
No hay entrenador.
¿Sabes a
dónde va Dios , dónde, en
la noche de la noche de ensueño
, hay
muchos carritos viejos?

Su rastro de horror ... El
bebé recién nacido grita en
voz alta
mujer llorando
y mirando donde
la noche misteriosa,
llena de sueños, en
el carro oscuro.

La novia está molesta,
llorando lágrimas de sangre.
El cielo es tan malo.
Como un mendigo
llorando, él gime , gimiendo
y olfateando en
la noche clara en
el carro llorando.

El rocío se enfría,
la luna llena es blanca.
Cientos de exageraciones
durante la noche.
¿Aquí viene la medida, la noche santa y sedosa, cuatro carros pesados ​​en
la noche misteriosa ?

Para un loco

                       
Estás frente a mí y estás en guerra: eres rey,
sangre sedienta, maestro salvaje y asesino,
y la gran corona de locura viene
a tu cabeza.

Estás tendido en la multitud, rompiendo
tu mano.
Tu cabeza magra es alta y
estás disfrutando de tu héroe real.

Ella se está derritiendo en las lágrimas de mantequilla,
la gran esclava vasizma.
Pobres tontos. Él no lo ve
ganando una sangrienta batalla.

En la soleada y polvorienta
palada hay un furioso movimiento de hierro:
dragones de acero, guerreros duros
para conquistarte ahora ...

Luego, decepcionado, levantas la vista
y observas tus orejas huesudas,
tu cerebro es una estupenda realización de la conciencia
y ningún frenesí está borracho.

Al reírte de la adoración,
tu mano está cortando el aire,
y estamos rompiendo el corazón, sonriendo,
mirándote ...

Mira, mi dulce rey,
pálido, enfermo gran mártir.
Vas a entrar en mis ojos con un trono caro,
y susurro ligeramente.

Mujer, creces, creces en mis ojos, en
las llamas de la locura,
y te beso en un harapiento,
inocente, rey de la imaginación.

Cabello, música, guardias,
espalda, vosotros muros!
Tu rey ordenará ahora,
este sufrimiento, pobre figura ...

Has sido robado por la sangre de una batalla sangrienta
,
pero él hizo su poder de su
cerebro imaginado y miserable.

Eres un monstruo sediento de sangre, tienes
cien vidas en la pared,
solo estás
matando tu fiera fiebre , ganando, oh pálido.

El encanto del oro de la pasión
brilla en tu frente, el
glorioso gigante de la imaginación,
el polvo en el polvo.

Tú eres mi rey, mi siervo,
ints, y si es necesario, ¡muero!
Yo, el sabio ... Yo, el poeta ... soy
tu primero.


martes, 4 de junio de 2019

POEMAS DE JOHN BOYLE O'REILLY


Resultado de imagen para JOHN BOYLE O'REILLY

(28 de junio de 1844, Dowth, Irlanda. - 10 de agosto de 1890, Casco, Massachusetts, Estados Unidos.)


Una rosa blanca

La rosa roja susurra de pasión,
y la rosa blanca respira amor; Oh, la rosa roja es
un halcón,   y la rosa blanca es una paloma. Pero te
envío un capullo de rosa blanco crema   con un
rubor en sus puntas de pétalos; Porque el amor
más puro y dulce   tiene un beso de deseo en los
labios.

Experiencia


Reproducción automática del siguiente video
EL mundo se hizo cuando nació un hombre,
Él debe probar para sí mismo las fuentes prohibidas;
Nunca puede advertirse de cosas pasadas de moda;
Debe luchar como un niño, debe beber como un joven,
Del amigo de su alma; debe reírse con desprecio
Los indicios de engaño en los ojos de una mujer ...
Son tan claros como los pozos del Paraíso.

Y así continúa hasta que el mundo envejece,
Hasta que su toung se ha vuelto cauteloso, su corazón se ha enfriado,
Hasta que la sonrisa sale de su boca, hasta que el anillo abandona su risa,
Y elude el brillante dolor de cabeza que le pides que haga.
Se vuelve formal con los hombres y con las mujeres educadas,
y desconfiado de ambos cuando están fuera de su vista.
Luego come por su paladar y bebe por su cabeza,
y ama por su placer, y es tiempo de que esté muerto.


Una vieja imagen

HAY momentos en que un sueño delicioso se
roba en una hora de meditación,
como un rostro con amor caprichoso
que asoma desde una glorieta del bosque;
Y una escena querida viene inmutable;
Una colina boscosa y un río;
Una curva profunda y fría, donde terminan los lirios,
y tiemblan las sombras del olmo.

Y estoy allí al borde, soñando
que la vida que vivo es un sueño;
Que lo real no es más que lo que parece,
y lo verdadero es la corriente salpicada de sol.
Debajo de mí, la perca y la dorada pasan
volando en las frías y frías profundidades del río;
La mosca luchadora rompe el cielo espejado
y las sombras del olmo tiemblan.

Hay voces de niños lejos en la colina;
Hay abejas a través del zumbido de las flores de la bandera;
El hombre más ligero llama a la cerradura, y el molino
En el lado más lejano está la batería.
Y me hundí para dormir en mi sueño de un sueño,
en la hierba al borde de un río,
donde las voces se mezclan y los lirios se acaban
y las sombras del olmo tiemblan.

Como un regalo del pasado es el sueño bondadoso,
por la tristeza, la pasión y el dolor
están a la deriva como las hojas en el pecho del arroyo,
y la vida del niño viene otra vez.
¡Oh, el dulce y dulce dolor de una alegría que murió! ¡
De un dolor que es alegría para siempre!
O, la vida que murió en la marea tempestuosa.
Ese fue una vez mi río salpicado de sol.

A LO MEJOR


El timón fiel manda la quilla,
De puerto a puerto la brisa de la feria sopla;
Pero el barco debe navegar el mar convexo,
Tampoco ella puede ir más recta.

Así, de hombre a hombre; de acuerdo,
Sobre el pensamiento y la voluntad los vientos pueden esperar;
Pero el mundo doblará la palabra que pasa,
Aunque su curso más corto sea recto.

De alma a alma la línea más corta.
En el mejor de los casos se doblará:
El barco que tiene el rumbo más recto.
Todavía navega el mar convexo.


El grito del soñador


Estoy cansado de planear y trabajar
en las colmenas de hombres;
Muy cansado de construir y echarse a perder,
Y echarse a perder y construir de nuevo.
Y añoro el viejo y querido río,
donde soñé con mi juventud;
Porque un soñador vive para siempre,
y un trabajador muere en un día.


Estoy harto de la apariencia llamativa
De una vida que es media mentira;
De los rostros alineados con maquinaciones
En la multitud que se apresura.
Desde el esfuerzo de los pensamientos sin dormir,
iría donde juegan los niños;
Porque un soñador vive para siempre,
y un pensador muere en un día.


No puedo sentir orgullo, sino lástima
Por las cargas que soportan los ricos;
No hay nada dulce en la ciudad,
pero la vida paciente de los pobres.
¡Oh, las pequeñas manos demasiado hábiles,
y la mente infantil se ahogó con las malas hierbas!
El corazón de la hija se volvió voluntarioso, ¡
Y el corazón del padre que sangra!


¡No no! del bullicio ajetreado de la calle, de
los trofeos de mart y de la etapa,
volaría al bajo murmullo del bosque
Y la página amable de los prados.
Déjame soñar desde siempre junto al río,
y ser amado por el sueño siempre;
Porque un soñador vive para siempre,
y un trabajador muere en un día.


Los inútiles

Los poetas no deben razonar:
¡Que canten!
El argumento es traición: las
campanas deben sonar.


Declaraciones ninguna, ni preguntas;
Palabras gnómicas.
Espíritus, gritos, sugerencias,
como los pájaros.


Puede usar la deducción.
¿Quién debe predicar?
Él puede alabar la instrucción
Quién debe enseñar;


Pero el poeta
cumple debidamente su parte
cuando la canción brota verdaderamente de
su corazón.


Para ningún propósito el salto;
Para ningún pelf:
Él debe hacer el canto
por sí mismo.


No en las líneas austeramente
Deje que él construya;
No es la superficie, simplemente
déjalo dorar.


Sin miedo, sin invitación,
como un resorte.
Palabras de ópalo, iluminadas,
que cante.


A medida que la hoja crece hacia el sol, la
canción debe crecer;
A medida que la corriente fluye, la
canción debe fluir.


¿Inútil? Ay, - por medida;
Las rosas mueren,
pero su aliento da placer, ¡
Dios sabe por qué!