martes, 3 de agosto de 2021

POEMAS DE LUIS OMAR CÁCERES

 


(mayo 7, 1904, Cauquenes, / Septiembre 6, 1943, Renca, Chile)


Anclas opuestas

 

Ahora que el camino ha muerto,

y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,

con su lengua atónicas,

arrancando bruscamente la venda del sueño

de las súbitas, esdrújulas moradas,

hollando el helado camino de las ánimas,

enderezando el tiempo y las colinas, igualándolo todo,

con su paso acostado;

como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos,

cada uno de nosotros se siente solo, estrechamente solo,

oh, amigos infinitos.

 

(100, 200, 300,

miles de kilómetros, tal vez).

El motor se aísla.

La vida pasa.

La eternidad de agacha, se prepara,

recoge el abanico que del nuevo aire le regala nuestra marcha;

en tanto que enterrado su osamenta de kilómetros y kilómetros,

los cilindros de nuestro auto depáranse a la zona de nuestros propios muertos;

he ahí los antiguos héroes dirigiéndonos sus sonrisas de altivos y próximos espejos;

mas, junto a ellos, también resiéntense,

los rostros de nuestros enemigos,

los de nuestros amigos,

y los de todos los hombres desaparecidos;

nuestro automóvil les limpia el olvido con el roce delirante de sus hálitos.

 

Como esas manos de mármol que se saludan a la entrada de las tumbas,

nuestro automóvil seráfico ratifica el gran pacto,

que a ambos lados de la ruta, conjuradas,

atestiguan las súbitas, esdrújulas viviendas golpeándose entre sí…

Ahora que el camino ha muerto,

y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,

con su lengua atónita,

como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos,

cada uno de nosotros se siente solo, indescriptiblemente solo,

oh amigos infinitos!

 

Contra la noche

 

Con sus rápidos ojos que parten el viento,

Los tranvías hallan, copian la ciudad;

Las frías nubes despliegan, intensifican la vida…

…………………………………………………………………!

 

Mi pensamiento rueda y se alarga hasta mi casa,

Derramando sus lunas de sed en la tormenta;

Burgueses y mendigos y vehículos, todo lo que a mi encuentro viene,

Se agranda a su contacto, resplandece,

Y anula su existencia, acábase, en mí mismo.

 

Entonces canto mis límites, mi alegría desbordada

Como un collar de olvido en la extremidad de un verso;

Contra el rumbo de la noche voy ganando hojas de plata,

Y he de estar dormido cuando todas me pertenezcan.

 

Extraído de «Defensa del Ídolo», en Luis Omar Cáceres, El ídolo creacionista de María José Cabezas Corciene,  Santiago, Ediciones Lastarria, 2014.

Tomado de:

https://buenosairespoetry.com/2015/04/26/defensa-del-idolo-de-luis-omar-caceres/

 

YO, PALABRAS VIEJAS Y NUEVAS

 

“No debería escribir esto, ya que todo está dicho, o no, en cada uno de los poemas, y en cada una de sus palabras.

Es una selección de mis primeros trabajos, una selección que el tiempo y una mayor conciencia literaria restringieron; y que, demasiado solo para oponerse a la impura diversidad del mundo, no puedo publicar con la acentuada y natural distribución de su orden cronológico.

Así viví.

Mi actitud, sin embargo, no es la de un nihilista, la de un ególatra o la de un deshumanizador ...

No.

Él es el que ha ido demasiado lejos en el corazón de los hombres y en su propio corazón; ese orgulloso de orgullosas esperanzas que, de pronto, creyendo tener el universo en una enumeración insólita, tropieza, a su vez, con la omnipresencia lacerada de su ego, mientras un índice de revelaciones señala esa firmeza con su fuego individual.

Aquí está mi terrible problema.

Aquellos que amaron mucho, y que meditaron en el POR QUÉ sufrir al perder para siempre lo que amaban, estos tendrán que entenderme.

No escribí entonces, como le dijo un día a un poeta, “impulsado por el impulso de HACER LITERATURA, enfermedad tan común en nuestra tierra, pero obedeciendo a impulsos irresistibles; a la necesidad de definir, a través de la expresión de mis estados internos, la VERDADERA situación de mi yo en el espacio y el tiempo "...

Una nueva modalidad ético-estética debe llegar necesariamente a quien comienza en la línea extrema de sí mismo.

No pretendo haber logrado o intentar tal éxito soberano.

Hay, lo sé, en estos poemas influencias que todavía los condicionan a lo que se da tan arbitrariamente para llamar "el fondo y la forma".

Existen, sobre todo, a través de este último. Dos o tres poemas.

Sin embargo, a través de su presencia excepcional, el espíritu se recupera en cada página.

Y eso es lo que me interesa.

Finalmente sé que lo que dije se dijo; mis palabras solo me pertenecen.

Pero, después de todo, mi gran emoción y la trágica experiencia de mi espíritu son auténticas.

Y este es el punto de partida desde el cual, y con mejores esfuerzos, los jóvenes que de verdad odiamos, pasados ​​y presentes, la fuerza para amar el futuro, lograremos, si no alcanzar, al menos preparar ese vasto equilibrio que él tendrá. para liberar a la humanidad, haciéndola revelarse en su esencia más íntima”.

 

AZUL DESHABITADO

 

Y ahora, recordando mi antiguo yo, los lugares donde vivía

y que aún guardan mis pensamientos sagrados,

comprendo que el significado, la oración con la que cada extraña soledad nos sorprende

no es más que la evidencia de que permanece la tristeza humana.

 

O, también, la luz de quien rompe tu seguridad, tu atmósfera consecutiva,

sentir cómo al regresar todo tu ser estalla en gran número,

y saber que "todavía" existe, que "todavía" anima y empobrece los pasos de la tierra,

pero quien está allí absorto, igual, sin rumbo,

solo como una montaña diciendo la palabra entonces:

para que nadie pueda consolar al que así sufre:

lo que busca, aquellos por los que ahora llora,

qué amor, él también se fue muy lejos, ¡poniéndose al día!

 

CANCIÓN AL FUGITIVO

 

Golpeando la meta afilada con su escudo monótono, hay,

desde que eras, diez almas en tu porte;

Rompe este cielo inmediato, lineal, para que tu vida se una

y me dé, oh fugitivo, el último oasis de este viaje, tus pasos

desnudos por el único camino y el sol cerrado

que lava la pluma de esta tierra sabia, tu frente ácida., dame

el sentido solo que existe aquí para hablar

y estaremos juntos SIEMPRE

!

Tomado de:

https://escamandro.com/2019/10/02/luis-omar-caceres-1904-1943/

 

PALABRAS A UN ESPEJO

 

Hermano, yo jamás llegaré a comprenderte;

 

veo en ti un profundo y extraño fatalismo,

 

que bien puede que fueras un ojo del Abismo,

 

o una lágrima muerta que llorara la Muerte.

 

 

 

 En mis manos te adueñas del mundo sin moverte,

 

con el mudo estupor de un hondo paroxismo;

 

e impasible me dices: “conócete a ti mismo”,

 

como si alguna vez dejara de creerte! …

 

 

 

De hondo como el cielo, cuan dulce es tu sentido;

 

nadie deja de amarte, todo rostro afligido

 

derrama su amargura dentro tu fuente clara.

 

 

 

Dime, tú, que en constante desvelo permaneces:

 

¿se ha acercado hasta ti, cuando el cuerpo perece,

 

algún alma desnuda, a conocer su cara?

Tomado de:

https://escritorjorgearturoflores.wordpress.com/omar-caceres-poeta-tragico/



INSOMNIO JUNTO AL ALBA 

 

En vano imploro al sueño el frescor de sus aguas.

Auriga de la noche!.. (¿Quién llora a los perdidos?)

Vuelca la luna sobre su piel el viento, mientras

Que de la sombra emerge la claridad de un trino.

 

Tambalean las sombras como un carro mortuorio

Que desgaja a la ruta el collar de sus piedras;

E inexplicablemente crujen todas las cosas

Flexibles, como un arco palpitante de flechas.

 

Amor de cien mujeres no bastará a la angustia

Que destila en mi sangre su ardoroso zumbido;

Y si de hallar hubiera sostén a esa esperanza,

Piadosa me sería la voz de un precipicio.

 

Volcó la luna sobre su piel el viento.

Suave fulguración de nieve resbala en los balcones:

Y al suplicarle al sueño me aniquile, los pájaros,

Dispersan un manojo de luz en sus acordes.

Tomado de:

https://www.vallejoandcompany.com/acercamiento-y-poemas-de-defensa-del-idolo-1934-de-luis-omar-caceres/

 

lunes, 2 de agosto de 2021

POEMAS DE IBN SARA AS-SANTARINI

 

 (Taifa de Badajoz , 1043 - 1123 )

FUEGO N°. 5

Tráenos ese brasero que en el bosque

tiene sus orígenes

y la frente del sol muestra en sus rayos.

Desde su seno saltan los carbúnculos

con susurros que curan la melancolía;

es para el solitario compañía,

amanecer para los ojos que lo miran,

vestido del que no lo tiene.

Las rojas orlas de su túnica

arrastra con orgullo

en la negrura de la noche:

herida abierta, se diría,

en el linaje de los abasíes. * 

 

*La alusión a la dinastía abasí, cuya enseña era de color

negro, es bastante frecuente en la poesía andalusí; aquí

se la sugiere al poeta la oscuridad de la noche donde

destaca el rojo de la llama. Nota de la traductora.

 

INVITACION II

Oh tú, en quien concurren las virtudes,

incapaces aún de concebir tu esencia,

en el cuello de la nobleza

el collar de nuestra amistad

no tiene perla central:

ven a serlo tú.

 

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)

(Traducción: Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)

 

DESENGAÑO

Los hombres, ignorantes, glorifican al mundo,

a sus ojos magnífico, siendo despreciable,

y combaten por él unos con otros

como los perros se pelean por un hueso.

Recopilación y traducción de Teresa Garuldo, Universidad Complutense de Madrid

 

HERMOSURA FATAL

Oh, tú que me atormentas, cuando eres dueño mío,

¿qué quieres con dañarme y torturarme?

Causas admiración por tu hermosura,

mas en ti la muerte se une a la belleza

como al brillo en la espada y en el fuego a la luz.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)

 

NOCHE OSCURA

¡Qué negra noche! Se diría

que el Tiempo la ha alargado sumándole su vida

y, vuelve, al terminar, a su principio;

habla la gente de su longitud

cuando sólo el crepúsculo ha pasado.

La sombra de las nubes se hizo más densa,

no distinguían los ojos el cielo de la tierra

y, al brillar el relámpago a lo lejos,

parecía un negro etíope sonriendo entre lágrimas.

Entonces con la espada de la resolución

la cabeza corté de esas tinieblas

y con su sangre he teñido

la túnica de la aurora.

Para el hombre de miras elevadas

no hay nada que produzca más desdichas

que el viaje nocturno:

cuando muere el apoyo de la voluntad,

no es posible iniciarlo.

Saludo a quien encuentro según lo que en él veo,

no hay nada extraño en eso:

el agua adopta el color del recipiente.

 

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo)

 

LA BERENJENA

Redonda y agradable al gusto,

agua abundante la alimenta

en todos los jardines;

y tal como el peciolo la sustenta

parece el corazón de una oveja

en las garras de un águila.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)

Tomado de:

https://diarioinca.com/poemas-de-ibn-sara-as-santarini

 

Censura de la época

Que el hombre libre permanezca

en moradas indignas es signo de flaqueza:

parte, y si no encuentras hombres generosos,

tendrás que seguir yendo

detrás de hombres mezquinos.

 

El infierno después del paraíso

 

El que fue paraíso de la casa

se fue, y en su lugar vino el infierno:

heme aquí desdichado después de venturoso.

Llegó el ocaso del sol

y le siguió una negra noche.


El mal aliento 

Uno con mal aliento habló

y los presentes exclamaron:

‘Pedorreó el muchacho’.

Y yo les dije: ‘Marchaos sin demora;

el pedo es el heraldo de la mierda’

 

La espada

Es una lámina brillante

donde se encuentran los caminos de los astros

aunque sobre ella nadie,

desde que existe, ha caminado.

Purificó la paja su fulgor

y ahora es un agua

en cuya superficie arde la llama.

 

Los impuestos

 

 Si no existieran los impuestos,

saldría de la miseria,

y las vicisitudes de la fortuna

no se presentarían a mi mente.

Dicen: ‘ Son los impuestos’. Y les digo:

‘Quitad im y serán pústulas en los ojos’.

 

La muerte de una hija

Oh muerte, has sido compasiva con nosotros,

y has vuelto a visitarnos.

Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud,

pues has traído abundancia y has cubierto

algo que había que ocultar;

hemos casado a nuestra hija con la tumba

sin pagarle la dote y sin ajuar.

Tomado de:

https://blogpoemas.com/ibn-sara-as-santarini/

 

domingo, 1 de agosto de 2021

POEMAS DE ARTURO CAPDEVILA


(Marzo 14, 1889, Córdoba / Diciembre 20, 1967, Buenos Aires, Argentina)


Epitafio 

 

Del repecho más alto del acantilado que fue

se despeñó hasta el fondo de sí mismo.

Tardó toda su vida cayendo.

Ya llegó.


Desde el más personal de todos los silencios 

 

Desde el más personal de todos los silencios

tu vestido desciende

para aclarar el mundo

 

 

Cubres de sol mi piel

Propagas en mis muslos el motín de la carne

 

 

Mis párpados se cierran

Siento tu tacto hundiéndose

Buscando suaves luces

piel adentro.

 

Canto en voz baja 

 

Triunfará del olvido tu hermosura

Francisco de Quevedo

 

 

Éste es un canto para ti

Entero como el aire que pasa y acaricia las flores del durazno

Feliz como una noche total

Dulce como los niños que se enamoran de su maestra

y no saben decir dónde les duele y lloran

 

 

Éste es el canto de tu cabello largo como la tarde

Arroyo donde el sol se sumerge

Agua donde mis dedos arden como peces

Red que sale del mar cargada de colores

Arena fina entre mis manos

 

 

Éste es el canto de tu mirada que hace danzar los árboles

Que hace hermosos a los perros y al aire triste de la ciudad

y a la ciudad y sus muertes innumerables

 

 

Canto a tu mirada Refugio de la luz

casa del día como quien canta las pozas bajo la espesura

de los bosques

Canto la frescura y el brillo

la calma y la tentación del hundimiento

 

 

Este es un río que de golpe avanza

y se transforma en viento sobre los pastizales

y se hace luz sobre el espacio azul.

 

 

Canto tus labios que tienen el grosor de la dicha

y se encienden como mínimos astros

en el instante en que los rosa levísima el ala del deseo

 

 

Canto tu lengua frutal

que deja reposar su tacto sobre los labios rojos

que se posa en los dientes y los envuelve y acaricia y enloquece

y los hace morder

raíz oscura

la pulpa del deseo

 

 

Canto tu talle besado por el día

Luminoso tobogán que va de la razón hasta el delirio

 

 

Canto tu grupa tensa de potranca

Viva como el trino de todos los pájaros del mundo

Tus ancas plenas como sandías

jugosas y mordibles como manzanas madurísimas bajo

el ocio del sol

Nido de mis manos hechas palomas tibias

Libro en que se lee la historia verdadera del hombre

De los hombres

 

 

Tus nalgas pesan en mis muslos con la densidad de la tibieza

Se mueven con un sentido exacto de rotación

Duermen junto a mí por el tiempo necesario

Y no se sacian nunca

Y no me sacian nunca

 

 

Canto tus rodillas vivas relucientes

Tus muslos tersos y fragantes como el interior de un mango

Tus pies tibios y dulces suaves y delicados

amorosos y tiernos como la mirada del huérfano

 

 

Canto tus pechos que se levantan de la blancura total

Tus pechos y su redondez total

Tus pechos y su aureola perfectísima

impresionable como la planta sensitiva al soplo al toque

mínimo

 

 

Canto tus pezones

Canto el color de tus pezones

Canto el color de tabaco en tus pezones

 

 

Éste es en fin el río que gota a gota te construyo

 

 

He querido cantar sobre el papel como sobre tu cuerpo

 

 

He quedado rendido

Lacio y fatigado como los días después del temporal

 

 

Déjame descansar junto a tu cuerpo

Sobre tu vientre

 

 

Arrópame.

 

Ni al amor ni al mar

 

 

Es refrán de España

que sabe a cantar!

Ni al mar ni al amor

los queráis gritar;

que siempre lo suyo

tornan a buscar:

el amor sus rosas,

sus tierras el mar.

 

 

Es refrán de España

que sabe a cantar.

No lo olvide nadie

Ni al amor ni al mar.

Tomado de:

https://blogpoemas.com/arturo-capdevila/

 

Sobre las ruinas

              

      Ayer pasó la muerte por mi casa...

Se hizo una noche solitaria en torno,

y en medio de las sombras de la noche,

se hacinaron escombros sobre escombros.

 

      El isócromo golpe de las picas

desmoronó el hogar. Así fue cómo

se desplomaron los antiguos muros,

y hoy ya no son más que ceniza y polvo.

 

      Un agrio ruido de hachas rechinaba

en el huerto infeliz. Tronco por tronco,

los árboles cayeron en un vasto

montón sobrío de ramajes rotos.

 

      Noctívagos murciélagos, rondando

por el húmedo ambiente borrascoso,

con sus alas de trapa y de tiniebla

marcaban el compás de mis sollozos.

 

      Unos búhos graznaban en la sombra...

Transido de terror, clamé socorro...

Dos búhos de la sombra me escucharon...

Se asentaron los dos sobre mis hombros.

 

      Desde entonces, de pie sobre las ruinas,

a los recuerdos del ayer me acorro;

y cuando nadie mis angustias sabe,

doblo la frente, y por mis padres lloro.

Tomado de:

http://www.poetaspoemas.com/arturo-capdevila/sobre-las-ruinas

 

Magia negra

¡Atadla! ¡Desnudadla! ¡Suetadle

los brazos con la propia cabellera!

¡Sujetadle los puños por la espalda!

¡Cerradle el nudo con sus mismas trenzas!

 

Machacad entretanto en el mortero

hasta que polvo imperceptible sea,

la antigua pasta... ¡Machacad de modo

que en un polvo infernal cuaje la mezcla!

 

Mientras esto se cumple, vieja maga,

no olvides a las cómplices estrellas.

Yo cuidaré del trébede maldito,

donde el incienso que enbrujaste humea.

 

Y cuando tú lo mandes, profetisa,

yo mismo entre las carnes traicioneras,

le marcaré el tatuaje, poco a poco,

conforme al rito de la magia negra.

 

La hechizaremos con tan grave hechizo

que una roja locura la enceguezca,

y con los ojos ciegos, desolada

por infinito horror cruce la tierra.

 

De modo tal que el sacrilegio horrendo

que así me libra a la tieniebla eterna,

sea el crimen más cruel que hayas cumplido,

¡sacerdotisa de la magia negra!

 

Que así la amo y así por su pecado

pierdo el alma en las hórridas tinieblas...

¡Sacerdotisa!... Sí... Nada me digas...

¡Sé que el octavo círculo me espera!

 

Pues yo mejor que tú sé de tus artes,

y mucho más que tú sé de tu ciencia...

Por eso, por tus signos te lo juro:

¡Ay de ti si la cábala te yerra!

 

In memoriam

Madre del alma, madre: Es la hora en que pienso

las cosas más amargas. De par en par abierto

está el ensombrecido palacio del recuerdo.

 

Por las desiertas salas, bajo los sacros techos,

la vieja pompa es humo; toda la casa, un hueco;

y en el hogar, tú sabes, que es ya ceniza el fuego.

 

Así es la vida: polvo. Menos que polvo: viento.

Menos que viento: sombra. Menos que sobra: un eco

Acaso un eco inútil. ¡O todavía menos!

 

¿Qué me quedó siquiera de tus sagrados besos?

¿Qué me quedó de aquellas caricias de otro tiempo?

Polvo en la frente... ¡Vana ceniza entre los dedos!

 

¿Qué me quedó siquiera de tus postreros besos?

Contigo se callaron. Contigo se durmieron.

-También los enterramos, dirá el sepulturero.

 

Por el callado alcázar de mi recuerdo, yerro.

Contémplanme las quietas cariátides de yeso,

y hay una que interroga:

- ¿Qué quiere acá, ese muerto?

Tomado de:

https://www.poemas-del-alma.com/arturo-capdevila.htm

 

¡Siempre!

 

De niño cuando a mi pueblo

todo llegaba por avión

o a lomo de caballo

entre la lluvia la noche el lodazal la selva

mi padre reposaba leyendo una por una

las páginas hermosas de la revista Siempre!

 

Yo aún no había tomado ni caballo ni avión para conocer México

México era el país y su espejo era Siempre!

 

Lo importante de México pasaba por esas páginas en sepia

que leíamos con mala luz eléctrica

Ahí aprendí a leer el rostro múltiple de la patria

bajo la mano sabia por apenas visible

de mi joven padre en sus treinta

Este es el doctor Atl me dijo un día cuando el pintor murió

y su noble barba ennobleció la portada de Siempre!

 

Y yo veía los rostros de Leduc Gómez Arias Domingo

y Suárez Alvarado Gutiérrez y González

Zabludovsky Pagés García Naranjo.

 

y deletreaba el nombre de la patria

como si fuera el rojo corazón del planeta

Todo esto me brota en la memoria ahora

justo ahora en que mi foto sale en la revista

y se habla bien de mí como del hombre limpio que mi padre soñó

y se honra en mí al poeta que con seguridad mi padre no soñó

Se habla de su hijo:

uno que pudo hacer que sus palabras fueran puras.

 

Y yo algún día soñé y si no lo soñé hubiera querido

que mi padre encontrara esos artículos donde se habla de su hijo

hojeando una por una las páginas de Siempre!

 

que treinta años después sigue llegando al pueblo

por vías menos ásperas mucho menos hermosas

que el lomo de un caballo

o las alas de un avión sobre el follaje espeso

Pero mi padre nunca podrá ver esas páginas:

la luz ha abandonado sus ojos para siempre

Aunque ahora tengamos en el pueblo tan buena luz eléctrica.

 

Reina del lodo

Tira tu tarascada sobre mi muslo

Hembra del jabalí

Que tus colmillos partan carne y trocen huesos

Que sieguen esta sangre tan dormida

¿A qué sabe la luz?

 

¿A qué la sombra?

 

Traga todo mi infierno bestia oscura

Tus perros negros ladraron contra mí toda la noche

Mordisqueaste los belfos del caballo

Ensayé trinos con mi lengua

pero los puercos se alimentaron con pájaros crudos

(Aún puedo ver pequeñas plumas en tu boca roja)

Soy tu espejo oh Maligna

Tu belleza pasmaba y hacía llorar

mas tu gemela oscura desenroscose

del negro aliento de la Gorgona

He aquí mi muslo hembra del jabalí:

tira tu tarascada.

 

Luego échate a dormir entre las palomas descuartizadas.

 

Entre la sangre seca y los huesos de los muertos.

 

Ronca.

Tomado de:

https://poemasamoryamistad.com/arturo-capdevila