lunes, 2 de octubre de 2023

POEMAS DE DESMOND EGAN

 


Para todos los que conozco

            (canción por Billie Holiday)

            Cariño la noche se envejece

            Cariño

            Mi amor no se declara todavía

 

como el perfume de gardenia marchita

o el brillo vago de un viejo 78

algo de juveniles callejeos

en esa voz cansada

                ahora cari blanqueada

 

como la muerte su último amante

acaricia su garganta

y aquella juventud

aquella vida

 

toda vida

 

se convierte en adiós

 

 

Epitafio

Tom Egan no yace aquí

ni el calor de su dedo meñique

ni su risa que rebosaba de vida

ni su espíritu que saludaba desde la puerta

entre la calle los años

 

ni nuestro amor más duradero que el granito

 

 

 

A Samuel Beckett

 

 

¿qué tenemos nosotros que ver con este hotel

con su cristal y sus boutiques y su cromo giratorio

y su camarero negro buscando propina?

 

donde nuevamente estamos sentados frente a un café doble

conservando cual exiliados entre los años

tu voz tan suavemente dublinesa como la de Yeats

y más ágil que unas manos como las de mi padre

sumidas en la vejez.

 

austero y amable como un monje en su día libre

                                    dispuesto a considerar cualquier tema para variar

¡incluso el de los escritores! Joyce y la máscara de la muerte

el verso de Auden acerca del cual albergamos nuestras dudas

un encuentro con Patrick Kavanagh en París

los quince minutos que estuviste sentado de sobremesa

en los que ni tú ni Pound articulasteis palabra

 

¿las exposiciones de París?  sólo con encoger los hombros

quedan ya más lejos de lo que queda Irlanda

(¿y quién podría imaginarte en cualquier caso

escudriñando al acecho catálogo en mano?)

La compañía con la faz amada y leal de tu mismo padre

llamándote desde las olas de Cuarenta Pies.

 

Marihuana en Ballymahon -¡ahí tienes un poema a tu medida!

y aún me sorprendes cuando te inclinas

sobre la superficie de mármol con un rostro desgastado

y ojos azules que nos hacen responsables de citar aquellas frases de Watt

del vacío corazón y de las manos vacías

de la mente oscura y tambaleante

entre las tierras baldías…´

 

y mi mente otra vez se anuda en soledad

y no estamos ya en el bar sino en algún sitio

en el espacio exterior de tus palabras

ese silencio casi intolerable en el que

debemos intentar aferrarnos a algún modo de dignidad

en la oscuridad cegadora que jamás eludiste

 

después nos abrazamos y llevas tu paso firme

a las calles ochenta años envejecidas

que Dios te bendiga Desmond

y a ti Sam nuestro navegante valiente y necesario

vagabundo nuestro por los bordes de este mundo interpretado

que Dios te bendiga

 

 

 

Dún An Óir (Fragmentos)

 

 

III.

 

tú puedes sentir todavía

la desolación

 

de españoles italianos mientras comprendían

que la muerte había zarpado con ellos desde casa

a la que nunca volverían a ver de nuevo

 

de nativos irlandeses exilados por el sufrimiento

refunfuñones estoicos Ár nAthairs

 

de mujeres y niños rodeados por

la fe de Grey y la misericordia de Raleigh

 

puedes escuchar las hojas segando

el sonido que una cabeza hace o una garganta

el porrazo que con el hueso se oye sordo

 

escucha

la arena se fila en derredor tras la piedra

 

y hay otras presencias que no escaparán

 

los listos generales de Isabel sus soldados

tan propensos a revelar y estropear antes

de descender a serios negocios

el torvo Diputado de Isabel tan ventripotente

poeta mascota de Isabel

la calva Isabel ella misma una glosa sobre

esta última empresa ejecutada por ustedes

tan grandemente para Nuestro placer

 

luego las pocas mujeres fueron violadas

una vez más y decapitadas como pollos

la última cabeza dio vueltas hasta la cueva

y el cuerpo desatado anduvo

después que el último niño fue atravesado a espada

las almadanas cayeron hicieron

escolta a Grey, Raleigh y Macworth

a través de la tierra esponjosa

para inspeccionar la obra póstuma de lo acordado y

¿advirtieron ellos a la belleza invernal como Febo

oculta sus húmedos vellones más allá

de las multitudes de cadáveres?

en los gritos de estos campos

 

Ár nAthairs: Nuestros padres

Revelando...  

carta de Bingham a Lane, 1580

Tomado de:

https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/68_69/egan.html

 

 

ELEGÍA PARA UNA NIÑA DE SEIS AÑOS

(En memoria de Eimar Cullen)

I.

tu esquela sobre mi escritorio

nos susurra a los tristes adultos su propio

secreto infantil

el campo en el que te arrodillas

con vestido de flores amontonado de

atentas amapolas

y parece en cierto sentido pequeña que

tú y ellas sois la desapercibida belleza del mundo

que todo lo que eres

juguetea en la flor carmesí hacia la que extiendes el brazo

en el espacio que abarcan los pocos

años humanos

tu cabeza perturba

los bosques oscuros misteriosos

veo a tus padres en tu rostro


II.

una ventosa mañana de junio chispeando

en que hacen más ruido los árboles que los pájaros

bajo un gris inmenso

tu aniversario

el día es el modo en que sentimos

es el tiempo que ha escapado

la espera de la luz


III.

¿qué nos dejarás en herencia?

tu bicicleta en la puerta

las ropas colgando con su vacío

libros de cuentos un legado de muñecas

la bolsa de la escuela arrastrando sus correas

tus certezas de seis años y medio

pero también una valentía que no tuvo que crecer bajo la cama

para ser encontrada más tarde como un par de zapatillas

un todo de amor absoluto

a lo largo de aquellos años preciosos

has dejado algo para cada uno


IV.

trenzas que nunca cortaste

un infantil deleite en

las cosas ordinarias

demasiado profundo para nosotros

simple e incomprensible como

una flor oscilante entre el barro

Eimear tu mano confiada suave

cruzando nuestra calle


V.

precoz en sus maneras

la yaya pensaba

¿y había algo en ti

algo más triste más feliz

años más allá de tus años

algún indicador de plenitud un

orden que empecé a sentir

a medida que la vida de mi propio padre se acortaba?

tu mirada en aquella última foto

una desaparición

como si


VI.

pero cuando el coche fúnebre quedó vacío

y la oración se hizo amén

y la caja blanca comenzó a deslizarse

más allá de la esperanza e incluso del amor

fuera de nuestro alcance

entonces el alto haya la nube

el mirlo los pájaros por doquier

las mismas briznas de hierba y

todo aquello en lo que consistía la plenitud del verano

cesó

y algo en todo ello

en nosotros

descendió

con

ti

go


VII.

nos dejaste de pie Eimear alrededor

de tu delicada tumba

sin llegar a inferir el reconocimiento de que

parece simplemente más fácil no creer

y de que si cada segundo es una despedida

una muerte en resumen

entonces el tiempo mismo es pura ilusión

una exhalación en lo eterno

ese estrecho montículo de coronas de flores

la nublada luz de las tierras del interior

las hojas la distancia de los bosques

el río Barrow desplazándose invisible subterráneo

la paloma fuera de la iglesia

demasiado lleno de un misterio confrontado

y que hace de tu familia y tus mudos amigos

observadores a un tiempo

en algún lugar solo el amor puede proseguir

 

VIII.

¿cómo es que igual que uno

descubre su casa sólo desde la distancia

así hemos sido arrastrados más cerca de ti

desde que te fuiste

o así lo parece?

ahora estás jugando persiguiendo

haciendo requiebros por el salón donde estamos

sentados charlando con Paul y Bernadette

tu cabello y nuestras niñas intentando alcanzarte

tan real como Cristo

que murió hace 2000 años


IX.

los meses corren como el río

ya ha pasado algún tiempo

y ahora hay una cruz celta

un motivo ondulante y los versos

Que seamos recogidos

en las redes de Dios*

tu nombre entre rosas

el mismo haya lanzándose hacia el cielo

otro mirlo cantando a

los bosques atentos

y una abeja avanzando lentamente y con cuidado como Dios

entre las flores que ya crecen


X.

y puesto que sólo el espíritu es real

todos nos volveremos a encontrar de nuevo en

algún otro Monasteverin

el verano estará subiendo por el Barrow

con árboles y altos campos

amapolas el ascenso de la canción de una alondra

y tú con tu vestido favorito

toboganes y lazadas mariposas en tu

cabello largo y brillante

y tu sonrisa nos explicará

el significado de todo el universo

* irlandés en el original, recogido de un poema: I líontaibh

Tomado de:

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5961714.pdf

 

 

PAZ

 

Sólo para salir a caminar por el camino

Sólo eso

bajo los profundos árboles

que susurran paz

 

Para partir el pan de las palabras

con alguien que pasa

 

Sólo que

cuatro de nosotros alrededor de un cochecito

y los dedos del bebé dormidos.

 

Sólo para unir la armonía

los campos, las

colinas azules de todos los días,

los charcos de luz del día y

 

Es posible que escuches el

eco de un faisán en el bosque.

 

o el chorlito puede vacilar

mientras la tarde se posa

con un mirlo

en su mesa de seto

 

Solo eso

 

y aquí y allá una puerta, la

ventana luminosa de un bungalow,

el olor a humo de leña de vidas

 

Solo eso

 

pero Dulce Cristo, eso

es más de lo que la mayoría de la humanidad puede permitirse

con el globo todavía trenzado en su propia

corona de espinas

. Demasiados ojos hambrientos .

Demasiados niños ancianos

acuclillados entre moscas.

Demasiadas reservas de miedo. Demasiadas cárceles

para perros. Demasiados generales.

Demasiados bajo tortura. por los

gritos impotentes en el aire que respiramos

 

Demasiados sueños atrapados en apuros de dinero

Demasiadas montañas de egoísmo de mantequilla

Demasiados pobres ahogándose en las calles

Demasiados barrios marginales en las afueras de la vida

Muchos de nosotros no estamos seguros de lo que queremos

, por lo que tratamos de alimentar un hábito para todo

hasta que el ego marionetas los militares

 

reflejar nuestra propia cara en guerra

 

muy poca paz.

Tomado de:

https://worldpoetrymovement.org/2019/05/02/poetry-and-war/

domingo, 1 de octubre de 2023

POEMAS DE MANUEL ZAPATA OLIVELLA


CANTO A CHANGÓ, ORICHA FECUNDO

 

¡Changó!

 

Voz forjadora del trueno.

 

¡Oye, oye nuestra voz!

 

Siéntate, descansa tu descomunal falo

 

tu gran útero,

 

la vida tenga conciencia de la muerte.

 

¡Oye, oye nuestro canto!

 

Oye la palabra del Muntu

 

sin el truenoluz de tus relámpagos.

 

¡Dame tu palabra saliva

 

dadora de la luz y de la muerte

 

sombra del cuerpo

 

chispa de la vida!

 

¡Oye, oye nuestra voz!

 

¡El tambor ahogado en la sangre

 

habla a los primeros padres!

 

 

 

¡Changó poderoso!

 

¡Aliento del fuego!

 

¡Luz del relámpago!

 

¡Dame tu trueno!

 

¡Oricha fecundo,

 

madre del pensamiento

 

la danza

 

el canto

 

la música

 

préstame tu ritmo,

 

palabra batiente,

 

acomoda aquí tu voz tambor

 

tu ritmo, tu lengua!

 

 

 

Changó, tu pueblo está unido en un solo grito.

 

El cervatillo amarrado desde anoche te llama

 

por tu nombre.

 

No temblará mi daga cuando corte su garganta.

 

No lloramos, ni tememos.

 

¡Gran Manga!

 

Solo esperamos que nos mantengas unidos

 

como los dedos de tu mano.

 

 

 

Caiga tu maldición sobre nuestras espaldas

 

renazca en cada herida nueva llama,

 

pero revélanos, Changó, tu rostro mañana

 

hacia donde corre el desconocido río del exilio.

 

 

 

ORUNLA, VIGILA TUS TABLAS

 

¡Orunla, primer dueño de las Tablas de Ifá

 

adivinador de los destinos,

 

te invoco, para que vigiles los partos de nuestras

 

mujeres!

 

 

 

Que cada hijo tenga un nombre

 

que su nombre sea una sombra

 

que su sombra sea una hermana

 

por los caminos inciertos.

 

 

 

¡Pero sobre todo, Orunla

 

pídele a Changó

 

herrero de la risa y el dolor,

 

no nos arrebate la alegría

 

la risa chispa que salta

 

al golpe de su martillo sobre el yunque!

 

 

 

¡Donde quiera el Muntu se renueve!

 

¡Donde dirija los pasos se anude!

 

Se multiplique en sus mujeres y no muera en el mar de las sangres.

 

(Tomados de Changó el Gran Putas. Como homenaje al maestro)

Tomado de:

https://panoramacultural.com.co/literatura/7439/dos-poemas-para-cantar-a-los-orichas-de-manuel-zapata-olivella

 

 

100

¡Por voluntad de los Ancestros

esta noche te consagro!

Abre los brazos

quédate inmóvil en el ritmo

que la vertical de tu cuerpo

sobre tus brazos abiertos

sea la cruz de Elegba

vida y sombra de nuestro pueblo

en el país desconocido.

La cruz, símbolo que te nombra

será tu palabra, tu lanza y tu sombra.

Levanta la tenaza del herrero

forjada en las fraguas de Ogún

y crúzala sobre tu lanza cazadora

 

 

101

la ponderosa lanza de agudo rostro

regalo de Ochosí.

Serán tus armas y escudos

sobre cadenas y amos vencedoras.

Hijo de Jalunga el Grebo

dos serpientes mordiéndose las colas

identificarán tu presencia

en la tiránica tierra del exilio.

Por voluntad de Elegba

serás su símbolo y mensajero

capitán de las revueltas tribus

su combatiente compañero.

Toma tu lanza

a tus hermanos hará fuerte.

Cierra la boca,

los oídos oigan tu pensamiento.

Escucha la palabra de Elegba

en el ritmo invisible de las cosas

solo oyéndolo conocerás el aliento

latente de la vida

que se agita

 

 

102

que se esconde

en el polvo, los mares y el aire.

Tu lengua oiga los sabores

en las aguas diluidas

en los poros y en el grano

en los jugos de las flores

y en la sal de las piedras.

Que tu piel parche de tambor

sea sensible a la lluvia percutora

al minúsculo respiro de la gota

y a la palabra trueno de la nube.

La telaraña de tu oído

capture el vuelo de la luciérnaga

y el sueño de los huevos en su nido.

Solo viendo los invisibles sonidos

descubrirás los mensajes escondidos.

Tu corazón

 

 

103

permanente llamarada

alegrará la rebelde sonrisa del ahorcado

y la lágrima de la madre

que deje embarazada.

En el grito de su hijo

estarás en su sombra

cubriéndole la huella.

¡Eía Nagó hijo de Jalunga

biznieto de Sassandra!

Caminante sin reposo

los Orichas te dejan mirar

la cristalina fuente del futuro

el porvenir que corre hacia tu encuentro

desde el más remoto confín hasta tus ojos.

Habitante en otros cuerpos

sembrarás el sol en sus noches

sabiduría en las palabras

fuego en la ceniza

vida en la muerte

risa en el dolor

 

104

risa en el dolor

belleza en la fealdad

y constancia en el rencor.

Por un camino cerrado

abrirás siete puertas.

Libre, al hijo que te maten

le nacerán siete cabezas.

Herrero de la vida

bala de la muerte

vencerás la angustia.

Mágico cuerpo de serpiente

cada anillo de tu cola cascabel viviente.

Protegido de [Tachado: Elegba. Escrito a mano: Changó]

caminante sin retorno

presente memoria

pasada experiencia

vivo recuerdo de los sabios

verbo creador

la vida sale

al golpe de tus labios.

Tomado de:

https://revistas.unicartagena.edu.co/index.php/visitasalpatio/article/download/2611/2188