miércoles, 10 de abril de 2024

POEMAS DE AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

 



***

 

4:30 de la madrugada, no podía dormir,

 

como si hubiera perdido la fe en el sueño.

 

Nunca fui el hombre que él creyó ser, pero sí

 

en el que hasta el final confió heces y sueños.

 

Caminé doce kilómetros hasta el inicio del valle

 

-pasa un animal, dentro un humano que me mira y desaparece-,

 

no sé qué significa que a un grupo de casas no llegara la Guerra

 

pero sí Internet. Mi hermana mayor me pregunta

 

por qué no como fruta, le digo que no me gusta

 

usar el cuchillo antes del crepúsculo. Acumulo cosas

 

que no me necesitan, tampoco la lluvia cae sola,

 

la conduce su peso. Valle (definición, Geol.): depresión más larga

 

que ancha. Los árboles derrochan clorofila,

 

la puntas de las hojas anotan frases

 

abstractas como tu caligrafía, un cuerpo empieza

 

en cualquier parte y termina también en cualquier parte.

 

Donde la luz crece ordinaria los niños van haciendo

 

ablaciones a las flores, era verano. La fruta, muda,

 

nos parece ahora un búnker.

 

No era aquello la lógica de los malos poemas:

 

saquear tu intimidad sin ofrecer nada a cambio.

 

Y de pronto la urna, cilíndrica, azul mate, del mismo color

 

que las cenizas que iban dentro.

 

Abrimos la losa de mármol,

 

apenas unos centímetros,

 

eché una mirada dentro

 

-la linterna del acomodador barre el patio de butacas

 

y lo ensucia para siempre-.

 

Como aquel gato que dentro de una caja estaba vivo

 

y muerto al mismo tiempo.

 

El radio de esta noche no es

 

la mitad de su diámetro.

 


***

 

Al fondo del recipiente del tiempo hay una costra [siempre] de domingo, huele al óxido de los cuchillos lanzados al mar [diana sin centro], y al de la tierra. Hace tiempo que agoté el recipiente, sorbo a sorbo me ayudó tragar tus besos, y ahora sólo queda allí abajo este continuo domingo, con su silencio mineral, sus bares cerrados, su anestesia, sólo isla, sólo hotel, sólo piedras, y sólo un hombre, que es lo mismo que decir  sólo isla, sólo hotel, sólo piedras. Me siento en la escollera y supongo que el principio y fin del mundo fue y será esto, una especie de domingo. Acudo a los lugares que fueron nuestros, algo parecido a una fe o superstición me impide destruirlos, dice que con tal de mirarlos, cada día un poco, se irán desvaneciendo, mansamente, bordeando la pregunta directa, la roca desde la que te lanzabas desnuda para romper la piel del agua, de ese mar que, alguna vez lo he dicho, eras tú [diana sin centro]. Sé que el tiempo es mortal, me digo, porque lo ha inventado el hombre, que es mortal, y mientras aguardo ese destino las horas nacen peculiares, convergentes, presagiando asuntos importantes y delicados que no llegan, no, acumulan pronósticos errados, resultado de haberlo calculado todo, porque lo hermoso no se calcula, me digo [es incalculable], se pisa una sola vez y ya se gasta, aunque, eso sí, no se olvide, nunca.

 

***

 

1

 

Horizonte recostado, tardes de sábado,

 

arde el sofá y lo que de materia le sobra al día.

 

 

 

¿Es la poesía una gangrena en la prosa

 

que la desguaza y esparce en torno a un epicentro

 

que no se ve? [tu Women´s Secret por ahí tirado]

 

 

 

¿Fue la poesía la Ecuación Unificada

 

deshecha a los 3 minutos de nacer,

 

y ahora sólo el tibio placer de cada cifra

 

en tus terminaciones nerviosas?

 

 

 

Todo está escrito y lo que llamas escribir

 

es ir quitándole palabras.

 

Los pájaros pasaban.

 

Desde la ventana los mirábamos.

 

Pasaban.

 

La Musa come ajos en vinagre

 

[sofisticado feísmo]

 

y comenta que el paraíso es un lugar

 

de lo más inhóspito, el surco que abre un pájaro

 

no lo abre nadie más,

 

YO: ¿Porque lo inunda el mármol?

 

MUSA: No. Porque desaparece.

 

1.1

 

Quedan las afueras de las cosas

 

con su masa de cielo quieto y

 

su horizonte adulterado,

 

[siéntate a esperar todo el día

 

que la penumbra vaya disolviendo el día]

 

la belleza desnuda en la bombilla que pende apagada,

 

y nuestra cara ON/OFF

 

y nuestra cara ON/OFF.

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/6-poemas-de-agustin-fernandez-mallo/

 

 

[Yo he ganado y perdido]

Yo he ganado y perdido muchas horas mirando el ascenso vertical de las burbujas del agua con gas en un vaso. Una velocidad constante que según cierto principio de relatividad equivale a decir nula. Un ascender para hundirse en la atmósfera [que según San Juan de la Cruz equivale a decir tierra]. La mano sin óxido en la que me sumerjo. Y me la das sabiendo que no hay futuro en el fondo de los vasos salvo para organismos simples, unicelulares, fango que queda tras la caída de un cosmos, el hueco que deja su propia trayectoria. No hay célula más simple que el beso aunque su fuerza invalide las distancias y el espacio [o la luz [que es el espacio]], aunque todo aquello se corrompa ahora en este ascenso de burbujas vertical y nulo, en esta sombra de la luz que es decir más luz, esta semblanza del silencio, este moteado cuántico en la pantalla del cual no se puede hablar y hay que callar como dijo el maestro en el Punto 7 y al que llamaré [es natural] pixelado n.º 7.

Tomado de:

https://www.lyrikline.org/pt/poemas/yo-he-ganado-y-perdido-16458

 

 

El reloj de arena

 

El tiempo cae y de pronto se estrecha.

Gran parte de la arena de los mares de coral es producto

de la digestión del pez loro, cuyo estómago muele la piedra

para expulsarla en forma de excremento.

El hormigón está hecho de arena: las ciudades son lentísimos

relojes de arena. Caemos en el estómago del tiempo o una

lágrima cayó en la arena [aquí sigue la canción].

De pronto algo se estrecha.

 

.

Ajedrez

 

La noche del 11 de mayo de 1997 dio

esta conversación,

de Deep Blue a Kasparov,

¿acaso creías,

iluso,

que había táctica en mí?

La vida comienza cuando,

revueltas,

a la caja regresan las piezas.

 

.

Los espejos

 

Una computadora del MIT ha calculado

que en la obra de JLB se halla 25.307 veces escrita

la palabra espejo.

 

En ninguna ocasión viene

asociada a la palabra ascensor

o elevador.

 

.

Elvira de Alvear

 

A ti no

te conozco.

 

.

Susana Soca

 

Intenté recuperar tu cuerpo en vídeo,

10 megapíxeles, purificar

la entropía del accidente.

 

Conocías tu futuro, te despediste,

regalaste tus libros y subiste en París

a una aeronave Lufthansa,

que nunca aterrizó

al otro lado del Océano

 

[¿un residuo sin memoria

es un residuo?]

 

Bebamos antibióticos, te digo,

que la noche es el horno

donde la vida muere sin saber

que fue corcho.

 

Aquí

nada flota.

 

.

La luna

 

Llena

(de Bayer)

 

.

La lluvia

 

El tamaño de la gota oscila

entre 0,5 y 6,35 mm. Su velocidad de caída

entre 8 y 32 km/h.

A medida que se precipita

va ganando masa al chocar inelásticamente

con otras gotas,

 

xxxno hay Desayuno con diamantes,

xxxno hay Cólera de Dios,

xxxno hay taxi drivers ni replicantes,

 

que sepan por qué la gota

nunca se hace infinitamente grande.

 

.

A la efigie de un capitán de los ejércitos de Cromwell

 

Respeta el pH

de las lágrimas

 

(frase encontrada en un prospecto de una crema hidratante

de ojos)

 

.

A un viejo poeta

 

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar

 

Volverán las oscuras golosinas

en tu balcón sus niños a colgar

 

Volverán las oscuras revistillas

en tu cajón los niños a alcanzar

 

Revolverán las oscuras sulfamidas

en tu cajón los niños al jugar

 

Revólver and las oscuras sulfamidas

sexo, mentiras, cintas TDK

 

Revólver and Los Curas Sulfamidas

xxxxxxxxxxxxxxxx[ya en los cines].

Tomado de:

https://hectorcastilla.wordpress.com/2023/06/02/algunos-poemas-de-el-hacedor-de-borges-remake-de-agustin-fernandez-mallo/

 

 

[Detecta tu aleta]

Detectarlos al final, transparentar sus cuerpos,

ver cómo se funden con el paisaje, a través de ellos y del paisaje.

Es paradójico porque más que nunca la carne reclama

en estos momentos porque

 

-una flecha se clava en el aire y se hace aire y tira fuego y cae y levanta

un pulpo sin dueño-.

 

Ya nadie se llamará como tú,

digo yo.

Tomado de:

https://www.lyrikline.org/pt/poemas/detectan-su-fin-16460

 

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