lunes, 1 de abril de 2024

POEMAS DE MIRTA ROSENBERG

 

MINÚSCULO DICCIONARIO PERSONAL 

 

 

La poesía es tener la convicción

 

de que transformando el lenguaje

 

es posible transformar la realidad

 

La poesía es decir una cosa por otra

 

y que sea verdad.

 

La palabra jamás me hace morir.

 

La palabra ojalá me colma de angustia,

 

de ansiedad, y es mi agonía

 

 

DESPROPÓSITO

 

Toda la noche preparamos

 

nuestro día

 

aunque nunca

 

nos quede terminado. La hora

 

del café tiende los hilos

 

de la hibridez, que abre puertas

 

a un jardín

 

siempre cerrado.

 

Mito. Yo. Quien bordea

 

el centro de las cosas

 

no adelanta.

 

Dicho

 

de frente, sería

 

otra cosa: amo,

 

y seguiría

 

siendo otra cosa.

 

 

SUMARIO

 

Un territorio

 

una isla

 

un paisaje

 

hecho de lenguaje

 

viven sentimientos

 

pensamientos

 

metáfora

 

nueva, vieja,

 

belleza

 

sólo admite

 

vida

 

no queja

 

no queja

 

no queja

 

 

EN CAMINO

 

No es que no tenga pasado. Es

 

que no es lo que es

 

ni lo que se creía.

 

Hay

 

hechos concluidos

 

y hay lechos

 

donde he perdido la ilación

 

de ser yo misma.

 

O así

 

imagino. Miro atrás

 

difíciles sentidos.

 

De aquí

 

se reconstruye aquello

 

que en verdad no estaba

 

construido

 

sino

 

en proyecto.

 

Aquí es el lugar

 

donde se empieza

 

y donde vivo.

 

 

LA CONSECUENCIA

 

Esto es un árbol. La raíz dice raíz,

 

rama cada rama, y en la copa

 

está la sala de recibo

 

de un mirlo que habla.

 

 

 

La mesa donde escribo

 

—una fiesta de solteras—

 

está hecha de madera de ese árbol

 

convertida por el uso y por el tiempo

 

en la palabra mesa.

 

 

 

Es porque da frutos que caen

 

y por el gremio perenne de sus hojas

 

que se renueva el árbol

 

y que existe la palabra árbol:

 

 

 

aunque a veces el bosque

 

lo oculte a la vista, lo contiene

 

el árbol en la palabra árbol.

 

 

 

Y no es que este sea un poema abstracto.

 

Es que las palabras se repiten entre sí

 

por el sentido: son solteras y sociables

 

y de sus raíces crece un árbol.

 

 

RETRATO TERMINADO

 

The art of losing isn’t hard to master.

 

Elizabeth Bishop

 

 

 

Es una manera de decir

 

quiero quedarme sin palabras,

 

perder sin comentarios.

 

 

 

Hasta cuándo voy a hablar

 

de lo que ya no está.

 

 

 

De la que ya no está

 

viéndome escribir de ella.

 

¡Y con esos ojos!

 

 

 

También yo de noche los abro

 

y miro el silencio

 

en la oscuridad

 

donde el retrato termina

 

sin que lo alcance a ver

 

 

 

y pienso

 

y pienso

 

y pienso

 

 

 

en temas como vos

 

que no parecen tener

 

vencimiento,

 

 

 

en tu deseo de llegar a casa:

 

con la llave preparada,

 

aferrada a la puerta del taxi,

 

te dejabas caer en tu puerta

 

casi con la voluntad incierta

 

de una hoja en otoño,

 

 

 

esa clase de vencimiento,

 

y esos ojos más bien dorados

 

de los que decías en las descripciones

 

ojos verdes. Para mirar

 

cada ocasión con buenos ojos

 

que no me miran más,

 

aunque los recuerde.

 

 

 

Y ahora

 

quiero quedarme

 

sin palabras. Saber perder

 

lo que se pierde.

 

 

 

O eso parece.

 

 

 

Parece que las dos

 

nos hemos quedado sin madre:

 

yo sin vos

 

vos sin ella,

 

 

 

y sucesivamente,

 

como eslabones perdidos

 

y encontrados por un rato

 

con los padres,

 

 

 

pero esa es otra historia

 

que está mejor contada

 

en la foto de casamiento

 

para la que palabras

 

nunca tuve,

 

 

 

como si fuera anticipo

 

de mi propio vencimiento.

 

 

 

De los padres decías que el tuyo

 

tenía ojos verdes,

 

como vos, tu nieto Juan,

 

y nadie los tenía del todo

 

aunque merecían tenerlos:

 

tu manera

 

de embellecer el retrato

 

era tu manera de verlo.

 

 

 

De ella decías en cambio

 

desde su muerte no fui la misma,

 

y ésa sería tal vez tu manera

 

de no terminar el retrato.

 

 

 

La palabra no.

 

 

 

Lo mismo digo yo.

 

 

 

Aunque también se diría una ocasión

 

más bien vulgar: en general,

 

todos nos quedamos sin ella,

 

y esa ausencia de luz parece

 

descansar los ojos

 

sin vaciarlos. Los anima,

 

 

 

o los vuelve hacia la oscuridad,

 

que es donde el retrato termina.

 

 

 

Dijo mi padre de la suya:

 

nací con ella y ahora

 

voy a tener que morirme

 

solo. Y después

 

lo hizo.

 

 

 

Dijo mi maestro de la suya:

 

me pasé toda la vida para tener

 

la letra de mamá. Y después

 

la tuvo.

 

 

 

Era un dolor perfecto:

 

hablando de ella,

 

hablaban de sí mismos.

 

 

 

O eso parece.

 

 

 

Parece que perder

 

no es un arte difícil:

 

los muertos de verdad de uno

 

son víctimas amadas de los vivos.

 

 

 

De lo que cada uno dijo.

 

 

EL TIEMPO – DOMINGO 21

 

 

Les hablo a los sentidos. Sé

 

que no tengo razón y a veces no salva

 

el gusto, Lengua, por las palabras.

 

 

 

Soy una sílaba impuesta

 

sobre el Sentido del Mundo.

 

 

 

Una preposición mínima.

 

Sobrepuesta, contrapuesta,

 

una Apuesta del Ser apósita

 

del Verbo.

 

 

 

Hablo con los sentidos. Hay matices

 

levísimos que cambian el sabor total

 

del alimento, o totalmente

 

el sabor del alimento.

 

 

 

Y el gusto de la cocinera

 

es sólo una conjetura,

 

 

 

una rosa

 

que es una rosa construida con un tomate

 

es una rosa

 

metáfora para las papilas,

 

 

 

primero para las pupilas.

 

 

 

 

 

El alimento de tu alimento,

 

Lengua, es tu alimento.

 

 

 

La inspiración necesaria

 

 

 

También la hormiga que cruza la ventana

 

lo respira. Y el helecho del balcón lo hace,

 

sitiado por hormigas que respiran.

 

 

 

Se respira por experiencia.

 

 

 

Aunque la primera inspiración

 

haya sido inducida, involuntaria,

 

no recordada, yo, ustedes, nosotros, nadie

 

estaba en trance. Inspiramos para expirar,

 

como el orden de la sintaxis, se quiera o no,

 

porque la vida va en ese sentido. Sustantivo,

 

adjetivo, artículo del verbo respirar,

 

y el pronombre sujeto a la inspiración

 

o el objeto de ella.

 

 

 

Si te inspiro soy tu musa

 

y poeta si me inspiro a mí misma.

 

 

 

Los pronombres se llenan

 

del significado del momento

 

y todos vamos de aquí para allá.

 

Ella, la hormiga;

 

el helecho, él;

 

yo sujeto de la enunciación

 

que rara vez conjugo el verbo

 

nacer en primera persona del presente.

 

 

 

Ya lo hice y ahora respiro.

Tomado de:

https://laparadapoetica.blogspot.com/2021/11/mirta-rosenberg-8-poemas.html

 

 

Un rábano...

              

Me importa un rábano, y la figura de los santos

ascendió de la nada. Nada como

la indignación superior; El amor, sin duda, una

pregunta descabellada. Ay, la serena certeza

de quedarnos en casa, en el pasillo oscuro

con las persianas cerradas, y vivir como plantas

 

http://www.poemaspoetas.com/mirta-rosenberg

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