CLARA ES UN ROBOT FRENÉTICO
Se disfraza
de mujer con misteriosa habilidad, pero es
un robot de la peor especie.
Lo
adviertes cuando se acomoda los rizos con tubos
de cartón tripas de rollo de papel toilette.
Si se
traba chirria y hasta que no le quitas de la máquina
el cuerpo extraño no vuelve a sus modales
de ameba servicial.
Se sabe
que cultiva hábiles intenciones contra cualquier
sistema y eso le proporciona su ternura de rosada mucosa
que no permite escapatória.
Si la amas
chapúzala en la vida para verla alborotar
peinarse y arrojarse como un calamar herido por sobre
casi todo lo que existe.
(de Pasen a ver, 1982)
CONFUSIÓN Y LENGUAJE
Partes
nobles igual a partes pudendas
la nobleza da mucha vergüenza
confusión confusión
algarabía beréber bárbaro blablabla
“un penado se cortó las partes nobles con una hojilla
[de afeitar
con intenciones de quitarse la vida
noticiero de radio veintenueve de julio de mil
[novecentos setenta y tres
la vida
partes nobles
la muerte partes pudendas
el penado
tenía vergüenza de las únicas partes nobles
[que le quedaban
de nobles se convirtieran em pudendas
incapaz de soportar la vergüenza se les cortó
tenía vergüenza de la vida el pobre sinvergüenza de
[la vida
(de Pasen a ver,
1982)
Tomado de:
https://www.antoniomiranda.com.br/Iberoamerica/argentina/juan_antonio_vasco.html
Nada de historias
Ninguna solemnidad ningún corcel ningún futuro
ningún mapa ningún congreso de buscadores
de piojos ningún desayuno que no sea mortal
ninguna convalecencia de la opinión pública
ningún divorcio que no sea decretado por los amantes
ningún desembarco en tierra de ladrones
NINGÚN HOMBRE CON EL VIENTRE
ABIERTO DE UN TAJO TIENE INTERÉS
EN LA PERPETUACIÓN DE LA ESPECIE
Así que nada de historias ningún consuelo
ningún símbolo para el asco ningún pacto secreto
ningún receptor de televisión sintonizando
en mi reino no es de este mundo.
de Cambio de horario,
1954
Tomado de:
https://campodemaniobras.blogspot.com/2011/06/juan-antonio-vasco-nada-de-historias.html
LA TUMBA DE LOS AMANTES
La melodía de un fagot que regresa cargado de laureles,
el aire apenas tibio que exhalan las tumbas de los
amantes,
todo está en su lugar.
El halo de aceite que marca el lugar donde una vez
estuvieron sus pechos,
esa cera del insomnio manipulada por las manos de un
amante
, un mercader de especies vírgenes, virgen de nuevo.
Cae la calma, desplegando su serpiente de caramelo sobre
la faz del crepúsculo.
Juntos una vez más, lamidos por el hierro de la barca que
desaparece en el olvido de las palabras del deseo,
rezan, poniendo las cuatro manos en el vacío que deja la
muerte al alzar el vuelo sobre los techos de arcilla.
Ya lo saben todo cuando Dios desciende de su silla con el
gran silbato de hueso,
porque el retiro se celebra en la habitación donde
ardieron, arrojados a la pira del pudor.
Sin embargo, cada primavera que regresa cargada de
cadenas
cava allí en el lugar donde tuvieron amor
y los despierta de nuevo
con gargantas llenas de remordimiento.
EL ARPA DE MADERA
I.
Un país de espléndida piel de botella
pasa desnudo como una mujer
junto a los edificios del mar.
Sus alegres pechos arenosos conservan inextinguible la
marca de los dientes,
dientes adornados con ébano,
dientes que sonríen al sol.
Hermoso país de piel hinchada por la velocidad de sus
hijos,
camisa de serpiente que agita la humedad,
tambor precipitado desde la colina hacia el mar con su
guijarro dentro,
la piedra de la buena fortuna y la música de la piel.
II.
¿Saben que aplastaron el reloj de pulsera con una
montaña?
Señalan al norte con nubes de humo seco
de fuego
de conversación
y dejan pasar al extraño
a las colinas contorneadas por el sol desde sus pies de
luz aplastada hasta la cima.
Allí verás
subir de ventana en ventana
mejillas o vientres frenéticos de calor.
Son las colinas del coro por cuyos ojos de buey emergen
niños amarillos de inocencia
con las cabezas raspadas por duros palitos de yuca.
Allí verás a los santos de piel del tamaño de la palma
colgando en los corredores
incensados como
humo de ron.
Cabezas reducidas por el patriotismo bebiendo jarabe de
luciérnaga,
buenos amigos de un crepúsculo,
buenos ciudadanos de su horno de paja de alto fuego
atravesado por el bastón del hechicero.
III.
También hay grandes hormigueros donde se esconden las
mujeres.
Se oye el arpa de madera que resuena sobre los árboles
como la lluvia sobre los aviones.
Allí, se suda entre las espinillas
y se aprende a no esperar nada más que la escasa cuota de
calor del año.
Botín:
palanganas redondas de placer efímero,
instrumentos de serenatas
y una gota de agua por honor.
Oh, mensajero acostumbrado a la espesura de la memoria,
no se siembra en la piel.
Y, sin embargo, a veces el pelaje frondoso de estas
momias recuerda las medidas del Vals sobre las Olas
o el bambú de agua de coco que se acumula entre dos
pechos de mujer oprimidos por el deseo,
derramando amor sobre lo que se ve,
lo único que existe.
Aquí, lo que se ve,
lo único que existe.
Epitafio de un limpio (1967)
Quiero dejar escrito
pintado en la pared
todo el bien que me han hecho
los ríos de agua fría
el mar caliente
el sol desnudo
las ciudades con olor de ceniza
Mis amigos
con una bengala en cada mano
para mí
carpintero de la nostalgia
mudo de padre y madre
me dan la bienvenida
y mis mujeres
la vida
en Londres bajo la lluvia
en Caracas bajo el sol
Puedo llorar a mares
me voy porque me voy
no porque quiera
la pasarela del Samborombón
ya no se pasa
y la esquina rosada de Barinas
ya no se cruza
el avión ya no toca en Grano de Oro
el ferry no fondea en Palmarejo
la chalana no amarra en Soledad
Me voy
me llevo todo
me voy limpio
hablando en español
con mi boca de tierra
(Del Libro PASEN A VER – Universidad de Mérida,
Venezuela, 1982)
En la Casa de Postas
A Enrique Molina
El pájaro que se quita sus plumas de hierro
para marcar los rostros de las muchachas con un
signo
que reluce más allá de los días que
habitamos
esa comedia timidez hecha con restos de faros
marinos
con el alambre del desprecio rizado en menudos
ornamentos
esa presencia de hombre partido en dos
todo junto pulverizado guardado en un puño desde
una
noche hasta la otra
bajo la humedad de los besos cuyo sutil vapor
invade
las alcobas
una inagotable corriente de caricias
tu presencia exasperada hasta las lágrimas
entre los bambúes que oscilan en el viento
tu presencia exasperada de niño con un ojo saltado
rodando en el polvo como la esmeralda vomitada
por un
ajusticiado
Eres el agua negra donde toda blasfemia alcanza
la
transparencia del deseo
Tomado de:
https://www.generacionabierta.com.ar/2006/07/juan-antonio-vasco/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario