Regreso
Hoy entreabrí la puerta de la infancia
con la nostalgia vuelta hacia la cuna
y no encontré ni un rastro de la luna
que ayer nomás iluminó mi estancia.
Hoy me inundó la mar de la distancia
al evocar mi vegetal laguna
y en la vieja resaca una por una
fue anclando sus pisadas mi inconstancia.
Hoy me perdí en las ruinas de mi ayer
en busca de un alero, de un cimiento,
de un mango, un cafetal o mi nacer
y al verme en los umbrales de mi aliento
honda desolación cruzó mi ser:
oí que sollozaba mi lamento.
De Almácigo 2
(1980)
La mano
Salve, mano, alfarera de mis versos,
por quien recobran mis sonetos vida
en el cuarto anular de la partida
y en el sexto pulgar de sus reversos.
Salve, meñique, y sus acentos tersos
y tú esdrújulo índice en salida,
donde cabalga siempre en embestida
la furia de mis ritmos circunversos.
Mis dedos, mis cordiales camaradas,
silenciosos orfebres de mis rimas,
se saben de memoria mi universo.
Tal vez cuando se escuchen las palmadas
con que llame la muerte allá en sus simas
esté mi mano componiendo un verso.
De Almácigo 6 En
tiempo de Paz (1993)
Empezamos
Empezamos midiendo con la mano
el patio, el cielo de la antigua escuela;
ahora solamente sopesamos
el llanto de la muerte en pie de guerra.
Cuando niños jugamos al castillo,
los sueños se mecían en las sienes,
diciembre -lumbre en colosal niñura-,
algo mejor para el mañana ignoto.
De nuevo niños -el reloj del tiempo-.
¡Que nunca se nos nuble el horizonte!
¡Que nunca más la nieve se enrojezca!
Ante el niño fundido en la trinchera:
¡Menos fuerza, Señor, para la guerra
y más valor para fraguar la paz!
Nada te detenga
ermitaño augusto
vigoroso camarada
esquiva naufragios y centellas
vuele libre tu alma centinela
Armémonos de nuevo contra la injusticia
Demos por sagrado el desorden de nuestro espíritu
por ineludible el insomnio y la noche que nos cruzan
Indispensable llegar a lo desconocido
Porque en el tiempo no fuiste un pájaro
sino un rayo en la noche de la especie
una persecución sin tregua de la vida
una raza que canta en la tormenta
relumbra vela brilla resplandece
para que el canto siempre permanezca
Penumbra
De un tiempo acá las noches no son mías,
las aspas del insomnio se han varado,
porque un lúgubre viento huracanado
me dejó solamente con mis días.
De tarde en tarde van mis rebeldías
tras el antiguo puño alucinado,
donde siempre sus furias han anclado,
y en alto empuñan nuevas acedías.
Del brazo del amor que la convida,
por calzadas de gritos en penumbra,
huérfana de la noche va mi vida
tras un amanecer que al fin alumbra
un día con la noche esclarecida
de azul mañana que la fe vislumbra.
De Almácigo 2
(1980)
Tomado de:
https://www.poemas-del-alma.com/pablo-mora.htm
Palermo
De regreso del campo, del Amparo
-fresco follaje que tocaba el cielo-
antes, mucho antes de llegar a casa,
pasábamos, silentes, por Palermo.
Para mí, Palermo era pura luna
-mansa finca dormida en la floresta-.
Desde Los Alpes nunca fui a Palermo
mientras Palermo me llevó a la luna.
Perfectamente yo podría decir
que, niño, Pablo visitó la Luna,
que de Palermo viene su locura.
Si no, de aquellos duendes que una tarde
-me dijeron- saldrían de la huerta
sin que nunca en la huerta aparecieran.
Hicimos la mochila
y nos volvimos vagabundos
Apoyamos las palabras sobre la sangre
Cargamos los dados en la apuesta
Arrestamos al viento al sol las mariposas
Supimos del alma del silencio
de la piedra que alguna vez fue estrella
del sagrado terror de la locura
Fuimos un retrato del alma de la tierra
Dejamos pasar la noche por encima de nosotros
mientras las islas no se cansaban de bañarse
Nos hicimos a la lluvia
Matamos la tristumbre
Rompimos alfileres paraguas y repisas
Inventamos ratos penas alegrías y tardanzas
Echamos un vistazo al mundo
Nos provocó quedarnos solos en la tierra
Faltó ponerle trampas a la muerte.
De Asombro al
descubierto (1996)
Travesía
Amplio solar de pena y amargura,
recinto para el llanto y la alegría,
larga tonada, larga travesía.
Viejo estribillo en clave de ternura.
Duro aguijón para la suerte dura,
ardua vereda la de cada día,
ancho portón para la misma vía,
hondo estallido en tiempo de premura.
Ruta sin fondo en la lejana infancia,
donde el azul peregrinaba un día
sin darnos cuenta de su gris fragancia.
Lanza en ristre, con firme rebeldía
va nuestra vida en fúlgida arrogancia
componiendo su propia sinfonía.
De Almácigo 6 En
tiempo de paz (1993)
Insomne lumbre
Que cada palabra lleve lo
que dice. Rafael Cadenas. Expresar asombros y nochuras. Enterrar la muerte.
Inventar la vida. Abrirle los postigos a la noche. Cerrar los ojos a la luna.
Dar con el árbol del primer camino. Con la vereda que nos vio salir. Tomarle el
pulso al hambre. Saber del diapasón del pobre. De las creencias de Dios y sus
costumbres. De los rituales del viento y sus cofrades. De la imagen horrenda
del futuro. De la luciérnaga y su antiguo enigma. Saber de la escritura de las
piedras. De la alta transparencia de los mudos. Del colosal silencio de los grillos.
Tantearle a los sueños sus luceros. Conocer las entrañas de las hojas. El
corazón del bosque y sus vitrales. El páramo, sus cuitas y plegarias.
Desenterrar el misterio de la rosa. Ahuyentar la sombra y sus reveses. Escapar
del ladrido de la calle. Del hosco muñón del peregrino. Del puñal que en la
acera nos espera. O del barco que acecha nuestras costas. Dar con el ámbar del
primer arroyo. Traspapelar la terquedad del lunes. Aullar juntos delante de los
cielos. Escucharle al pobre su alarido. Compartir esperanzas con el árbol.
Esperar a que baile el arco iris. Sabernos vivos todavía bajo el granado trigal
de la noche insomne. Registrar ventoleras, arrebatos y miserias. Expulsar el
despojo mutilado. Ser libres así el fuego nos cercene. Quitar algunas comas al
crepúsculo. Ver la noche sin que nadie contradiga. Morir de pie a pesar de los
milagros. Eludir la risa ensangrentada. Salvar la luz, sin la cual la tierra
gemiría de espanto. Dar con una migaja de soledad marina. Con el grano de arena
que a las costas de la divina antigüedad nos ata. Atravesar, siempre a la
intemperie, incertidumbres, agonías, interrogantes y tragedias. Dar forma al
vacío de modo que éste sea posible; ojos al poema para que pueda cruzar la
calle; alas a Dios para que pueda llegar al hombre. Robarle sin que sepa una
sonrisa al sol en la arboleda. Mirar el cielo solamente en el momento
necesario. Cruzar, no la aurora, sino el alma en que ampara su soñar. Ventilar,
aupar, asolear la eternidad cada día. Verse en el cielo gris, en la trémula
víspera del júbilo. Escuchar a la soledad y dirigirle la palabra. Llegar con
los ojos abiertos a la mirada final. A punta de hombre, tempestad y grito. Por
obra y gracia del asombro a secas. Por el relámpago final del hambre. Por la
luciérnaga y su insomne lumbre. Contar con la vigilia para el día. Con porvenir
para fraguar enigmas. Defender el milagro de la vida. La fogata que lleve al
alumbraje. A tiro limpio, la bondad del hombre.
Tomado de:
https://www.lainsignia.org/2002/febrero/cul_010.htm
El luto
El luto humano anuncia
grandes cementerios bajo la Luna. O bajo los soles de arena y viento, donde los
seres de este mundo asistimos a un nuevo Apocalipsis.
Sombrío señorío sobre la
vida y la ilusoria paz, el exterminio de todo lo que suspira y palpita, en
soledad, en multitud, por mar, aire y polvo, en cita atroz.
Ya no somos lo que somos.
Ya no hablamos por nosotros mismos. Ya piensas como ellos. Tienes la libertad
que ellos te permiten o te dan. En sus manos está el salvoconducto. Está la
muerte, la bola negra. Tu palabra la detendrá la maquinaria de los imperios.
Ya no somos lo que somos.
Somos lo que ellos quieren que seamos. Desde las orillas del mundo, nuestra
palabra corre el riesgo de no ser. El gran dilema, ser.
al alimón
Pedro Salinas – Pablo Mora
Mientras haya
en el mundo alguna puerta,
una gota en el alambre
o una lágrima en la
estrella.
Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del
sueño,
otra mañana que empieza.
Mientras haya
mar con olas trajineras,
trajinando en alegrías,
llevándolas o trayéndolas.
Mientras haya
un hombre asomado al
tiempo,
en orfandad encendido,
alejándose y viniendo.
Mientras haya
lino para la hilandera,
árboles que se aventuren
y vientos para la vela.
Mientras haya
bosques que sueñen en
árboles,
cielos en sueño
hombrecitos
y amores en los amores.
Mientras haya
tanta fronda en la
alameda,
tanto pájaro en las ramas,
tanto canto en la
oropéndola.
Mientras haya
un colibrí mañanero,
un suspiro, un alarido,
un relámpago, un acecho.
Mientras haya
un mediodía que acepta
alegremente su sino
de ser la tarde que llega.
Mientras haya
un par de versos descalzos
tras una luna desnuda
al pie de un sol de
venados.
Mientras haya
jazmines, claveles, rosas,
que se marchen al ocaso
y regresen a la aurora.
Mientras haya
polvo, barricada, fuego,
turpiales de medio luto
y soldados por el suelo.
Mientras haya
una mirada serena,
un día que se va yendo
y un recuerdo que se
queda.
Mientras haya
celadas contra la muerte,
delfines surcando el mar
o un niño que el hambre
lleve.
Mientras haya
lances, clarines,
laureles,
timbales y clarinadas,
monteras sorteando
muertes.
Mientras haya
pasos y pasos que dejan
tan seguros como en mármol
en la memoria sus huellas.
Mientras haya
trajes de luces, de seda,
jardines en las vocales
y gritos entre las
piedras.
Mientras haya
amor, y amor que le
quiera,
vida que pide más vida
o algún poema que vela.
Mientras haya
esperanzas y recuerdos,
alguien buscando
imposibles,
enigmas bajo el misterio.
Mientras haya
en el mundo primavera,
una nube que se va
y un arrebol que se
encienda.
Mientras haya
soles que al mundo lo
alienten,
trajines para el ensueño
y amores para quien
quiere.
Mientras haya
la querencia del poema,
unos versos que amanecen,
muchas palabras que
esperan.
Mientras haya
un camino, una faena,
un mugido, una luciérnaga,
una palabra, una espera.
Mientras haya
memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará
muerta.
Mientras haya
trasluces en las
tinieblas,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.
Mientras haya
susurros por las
estrellas,
atardecer que pregunta,
anochecer que contesta.
Mientras haya
tantas palabras que
esperan,
invenciones, clareando,
amanecer de poema.
Mientras haya
alguien por la noche
insomne,
siendo el insomne el
delirio,
siendo la noche la
insomne.
Mientras haya
alguien, diestro, toro,
ruedo,
una capa, una muleta,
un capote, un burladero.
Mientras haya
un bramido, un rejoneo,
lidia, muletazo, vara,
algo nada más que siendo.
Mientras haya
ángeles que lleven
cuernos,
volcanes, rayos,
tormentas,
soles que afilen
destellos.
Mientras haya
un camino para el tiempo,
una lumbre para el hombre,
una cuna para el viento.
Mientras haya
una brizna a todo ruedo,
una arena a sol y sombra,
un indulto en el pañuelo.
Mientras haya
sombras, sombras
inventoras,
penumbras en las barreras
que hacen y deshacen
formas.
Mientras haya
un Camborio, bien gitano,
juego de sombra y arena,
bajo una luna soñando.
Mientras haya
dos hacia el final a
tientas,
dos de frente hacia la
tumba,
dos hacia la muerte a
ciegas.
Mientras haya
pena limpia, negra y sola,
hermana de sueño ajeno,
bajo el piafar de las
horas.
Mientras haya
embestidas de la guerra,
lirio crecido en castigo,
madrugadas nazarenas.
Mientras haya
Albricias, Aldebaranes
y Arturos para elevar
Altaíres en los mares.
Mientras haya
al alimón en corridas,
al alimón con la noche,
al alimón con la vida.
Mientras haya
alguien nada más que yendo
al alimón, al quiebro, al
cuarteo.
Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que
hay hoy
lo que venga.
Tomado de:

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