jueves, 5 de febrero de 2026

POEMAS DE TERESA ORBEGOSO DESDE PERÚ NOS HABLA CON DOLOR Y CONSTRUYÓ SU POESÍA -


ABRO EL MIEDO

 

Inger: ¿sabías que los quipus existen?

los quipus existen

son marcas silenciosas

sosteniendo los órganos de una cultura sumergida

el mono titi y el hombre de Chivateros

las gardenias existen girasoles Gianuzzi

y el hostal el ají amarillo

sobre todas las cosas existen también los totorales de Huanchaco

las tortugas gigantes de las Galápagos existen únicas durmientes y aburridas

en una isla de únicos durmientes y aburridos existen longevidad

evolutiva

y los muñecos piratas de peluche de King Kong de Polvos Azules

de Polvos Rosados de Polvos Morados existe si existen los Polvos Azules

si el ají amarillo en Polvos Azules existe el ají amarillo

sobre todas las cosas existe sobre todas las cosas donde existe el hambre de

los ricos sobre todas las cosas donde existe la justicia

de los indios como paz como rabia como paz molida

en el batán milenario el mate-Gianuzzi el ají amarillo

sobre todas las cosas por supuesto que existirá por supuesto

que existiremos el ají amarillo que comemos existe

Pachacamac Paracas existen y la Biblioteca de Babel de Borges

junto al Axolotel de Cortázar Garabombo el invisible escondido

tras su miseria con muchos otros existirá, Ino Moxo existe

y la muñeca Chancay como el color anaranjado

del ají amarillo

y tallada en la piedra de los doce ángulos la lágrima de la última

princesa inca la rana semejante a la soga y en lo más suave

de la soga la dulzura plegada vieja

como mis orejas por entre la lengua húmeda de mi esposo esta belleza

desenfocada trinitaria que envuelve a los recién nacidos donde come

un caníbal que ha perdido la memoria existen los miles de ismos

destruidos tu hocico salivoso como mis pies

y Túpac Amaru Túpac Amaru descuartizado existe

Túpac Amaru amarrado a su camisa de fuerza

Existe Túpac Amaru lloroso como un niño

existe Túpac Amaru sentado sobre el río Canta

donde la muerte lava la ropa y los zapatos de los muertos

los héroes las víctimas existen los uniformes de los héroes junto a

los clítoris cortados de las niñas de Emberá

las mujeres esterilizadas del Fujimorismo

las paredes de madera de una fabela y los besos

existen los seguidores de Túpac Amaru mestizos como el oído

del que sabe escuchar todos los sonidos por supuesto que existirán

por supuesto que existiremos y el ají amarillo bajo el cuchillo del ají amarillo

como el disco de Newton existiremos como aurora boreal existiremos

como el ruido de las finas gotas de agua

de mi lavadero malogrado del viento en las raíces

del ciprés octogenario

existiremos

como las sillas voladoras empolvadas del juego

mecánico de un parque,

como la tuberculosis de María que no se pudo curar quizá como

el nombre raro de Chivi

quizá como la hoja de la espinaca acelga unos granos de café

prensados en el viejo mundo pero el huevo

es la gallina decía mi abuela el huevo del viejo mundo es la gallina

pero no la gallina torpe de la que hablaba Lispector

si es que existe Lispector gallina es gallina

dice mi abuela el huevo es la gallina pero no

la gallina verde que pintó el artesano de Ayacucho

cuando todas las cosas eran de barro y tenían ojos tan gallinas

en su origen

el huevo es más gallina los nidos desaparecen cuando lo mira el perro.

Tomado de:

https://casabukowski.com/poesia/teresa-orbegoso-abro-el-miedo/

 

 

 

En el interior del indio muerto

el recuerdo de una niña

me contempla me habla

 

yo levanto los huesos de tu alma

yo mastico los sonidos que no dices

yo beso tus ojos para que puedas ver

 

 

 

De niña caminé por los muros

de los cuatro mundos

cada raza un mundo

cada mundo un pozo

 

¿Habrá alguien que pueda cruzar

por las cuatro historias?

 

De un lado a otro

mi línea pintada para unirlos

de un lado a otro

cada mundo un pozo

 

mis pies al borde

 

 

 

Te ríes de mí

¿A quiénes tienes de tu lado?

 

En la otra orilla

están los que encienden velas

y piden por los que hemos caído

en una fosa profunda y sin nombre

 

En algún lugar

somos girasoles

cuidados por ángeles

 

 

 

Madre ¿adónde vives?

¿en el fuego?

 

Muéstrame tu rostro

Tengo miedo de mi misma

 

 

 

Veo mi rostro en el pozo

en mis ojos

tus ojos extraviados madre

Eres la taruca

que deambula en el bosque quemado

la que balbucea:

 

Achakay, akapacha chhaqtañi jumaru

 

¡Hoy este mundo dejará de ser visible para ti!

 

 

 

Hablé con mi madre muerta

En ella todo era más viejo que el lenguaje

murmuraba tiempo

Su cabeza giró hacia mí

para contar a los recién nacidos

 

1, 2 nadie los quiere

3,4 se perderán

5,6 no volverán

 

Números dijo

y al pronunciar el último

vi una lágrima caer de uno de sus ojos

Me eché a llorar

Ese número era el mío

 

 

 

Hija

tengo frío

Todo me está llamando

al otro lado del océano

 

¿Por qué estoy aquí?

Madre no lo entiendo

Domingo de 1620

453 indios menos

Escucho cómo late mi corazón

en el medio

un silencio

Yo no quiero ir detrás de un sentido

Padre dice que pensar es agradecer

Yo no quiero ese pensamiento

Yo ¿valgo?

Tomado de:

https://www.tuertorey.com.ar/php/autores.php?idAutor=205

 

 

Mi cáncer dice:

 

Tu lucha está dentro de la poesía como un pequeño huevo. En ella no hay odio. Torpe como la gallina viniste a mí, lenta como la infancia. La balanza rompió. De tu telaraña manaba mi temor. ¿Qué olor tenías? Tu búsqueda era implacable. Todo el paraíso reducido a una ancha línea roja. Del principio al fin de la Historia.

 

El cáncer del consumo abre su tienda. Se vende. Deja caer su monedero. Niega el discurso, el sentido. Se inauguran los hospitales, los cuerpos que ya no importan. El capital es una vitrina que te atrapa. Los enfermos miran tras la ventana de la vanidad. Su imaginación converge con el desgaste.

 

 

América también existe

 

América existe

Inger, no nos niegues

América existe

el aymara existe; y la flor de papa, la flor de papa

y el quechua existen; y Resígaro, Resígaro

las alpacas existen; Resígaro, aire;

y quinuales existen; las alpacas existen;

alpacas, abarema, aiphanes, arterias

los ronsocos existen; los mayas, las llicllas

los orejones existen; los ronsocos, los ronsocos

yana wayra, la momia Juanita y los intis; los intis

existen; los intis la chicha de jora; y los mitos

existen; los mitos, los intis, la chicha de jora

anata existe; la furia y la fiesta

existen; y el Señor de Muruhuay; Rosa de Lima,

los huérfanos y la vizcacha existen; los suyos

existen, la fragilidad; la fuerza de la fragilidad;

y la oscuridad plena existe, el sauce y el sauco

existen, y brunellia, la mezcla, la indiferencia

existen; y el cebú y el pejesapo existen,

y el petróleo de Venezuela existe, y las causas, las causas

el ukuku existe, con su hielo amarrado a la espalda

existe, con su danza protectora

y su devoción para el Señor de Q’oyllur Riti existe; alegre

existe; en Paucartambo y Quispicanchi y en la montaña nevada;

también los perros existen; y el gallinazo carroñero, el

cóndor andino

el buitre; las bromelias y la soledad del oso melero;

los khipu kamayuq existen y lianas existen;

las verdades existen, las intensas, las católicas,

las éticas; el acelerador de partículas Ciclotrón existe y la cucaracha blanca;

y las flores carnívoras existen y el gracioso caminar sobre los ríos del

Amazonas del lagarto Jesucristo donde

los pajareros existen, los pajareros existen

en selvas donde la gente esculpe sirenas sobre la madera

que no conoce la nieve con la que juegan los niños de Alaska.

El cáncer de la necesidad es un gigante. Aplasta las chozas de los pobres. Aplasta las faldas voladoras de las mujeres. Aplasta. Los ciudadanos no existen.

 

Mi cáncer dice:

 

aquí también estás tú. Eres una niña que no sabe divertirse. Tus tímpanos crecen después de tu primera muerte. Escuchas la partida de tu padre. Juegas con tu sinceridad como si fuese una muñeca y con tu desastre como si fuese una cometa. La poesía curará tu cuerpo y el de tu padre. Se lavarán las culpas.

 

El cáncer de la alegría es rojo. La ameba se desliza en sus pies falsos. No hay bien que sea real.

 

La poesía existe como el primer animal

 

El racismo existe, los barrios, la memoria

 

e ichu y manzanas y conejos y floripondios,

 

la tristeza existe, el racismo existe;

 

las ruinas existen, los turistas que las visitan existen y la fotografía de las ruinas

 

piedras de ruinas milenarias sin nombre existen,

 

piedras de ruinas que se llaman Caral, Chichén Itzá, Teotihuacán existen y los miles de huacos retratos

 

existen, en la historia imperial de los caídos; existe también la emoción, y la maca y Pachacamac existen,

 

los terroristas, el minero peruano, los hijos del minero peruano;

 

y los ronderos campesinos existen, una callada aldea, sentenciado, seco y quemado a metrallazos,

 

los ronderos campesinos existen; a oscuras desaparecidos existen los ronderos campesinos,

 

con sus ponchos, sus polleras, con su mirada petrificada existen

 

los ronderos campesinos, y los apus existen, enormes

 

como señores temibles, los manantiales existen;

 

los manantiales, cristalinos, celestes y dulces,

 

del misterio, extinguidos,

 

este aliento de hambre, negro, que está esfumándose

 

Algo parecido a una jaula cae sobre nosotros. Es el cáncer de la tristeza.

Tomado de:

https://santarabiapoetry.com/teresa-orbegoso-abro-el-miedo-resena-y-seleccion-de-poemas/

 

 

Después de una guerra a nadie obliguemos a amar.

.

Amar, esa palabra resuena vacía, flota en el aire como si tú no la conocieras, sin poder entrar en ti. Como si no la hubieras pronunciado nunca. Y otra aparece y se repite. Un intento para que tu tierra esconda y niegue. Polvo sin oxígeno. Fuente de su poder tu herida, la herida de la hija. Fuente de su miseria tu sonrisa, la sonrisa de la hija.

 

 

 

 

 

 

 

Todo el Perú sumergido por una piedra de papel.

 

 

 

 

Repite la palabra Perú hasta olvidarla. Patria, ausencia de metáfora. Nuestros libros están escritos para no reconocernos. Nuestros libros tan blancos y nosotros tan rojos. Si alguien, quizá alguna hija, pudiera hundir la vara en el cerro nuevo. Si alguien, quizá algún hijo, quisiera mostrarnos el mar nuestro. Agrega tu nudo al quipu, entra en su poema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay descanso para el que trabaja, para el que no ha sabido más que hacer eso toda su vida.

 

 

 

 

Perú no: tus culturas te caminan: llegan juntas, serenas, insoladas y temblorosas, vienen tenebrosas tus culturas.

 

Tus culturas quebradas, como el carozo carcomido y amargo, como un cielo enterrado en la semilla del maíz, sin verbo, sin rastros europeos, sin compasión: leves, líquidas, embotelladas, sangradas culturas. Culturas neblina. Culturas guano. Casi culturas.

 

 

Padre, soy la mujer que fue aplastada por un sonido.

Tomado de:

https://poesia.uc.edu.ve/poemas-de-peru-de-teresa-orbegoso-pr/

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