Vals anónimo
Curioso vals
el de la existencia
nos llevó y nos trajo
del estado de gracia fugaz
dejó la culpa
envolvió los sueños
con los trapos de la ruina
nos amontonó –para alentarnos–
pero terminamos solos.
40 años después
¿Era sólo arrogancia
la de aquellos muchachos que juntos
desafiaban el mundo que ignoraban?
¿Es felicidad la de esta mujer y este hombre
que en su condición de conocedores
de la común existencia
se tantean como por primera vez?
Reencontrados
o por último, reencontrados de verdad.
La vida misteriosamente
parece seguir diciendo
algo por nosotros.
Presentación de libro
Son dos los que
danzan.
José María Pallaoro
Marcelo Vernet pone su nuevo libro
a consideración de nosotros.
Gil Soria, fraternal, dice los versos
con una bufanda roja.
A los brindis, el pianista desgrana
Ojos negros de Vicente Greco
y nosotros salimos a bailar.
Apretados, uno al otro,
como en un naufragio inofensivo
El aliento íntimo de la música
parece convencernos que no es la primera vez
que nos lanzamos juntos.
De alguna manera venimos girando
desde el fondo de una historia
que no pudo destruirnos.
Y cuando los amigos condescienden al aplauso
sentimos alcanzar la orilla.
Mundos
Para sobrevivir es necesario
fuerza o ironía o cinismo.
Me inclino a creer que ella haya optado
por la fuerza porque al despertar
vuelve a empujar las cosas del día
y el mundo le retribuye esperanza.
Disculpas del irascible
En intimidad el irascible
entrega y recibe amor.
Afuera, en la realidad,
el irascible, como un derrotado,
grita contra el mundo.
Es posible que sangre por la herida.
Es posible que el amor
salve al irascible
Sueño con ella
Sin pudor alguno
entro a su casa
cargando artritis
prótesis dentaria
y tejido adiposo notorio.
Ella está detenida en el centro
de su juventud
y de su belleza invencible.
Y conversamos
como si nuestra historia
nunca se hubiera interrumpido.
Como si el mundo recomenzara.
Olores
En aquella época
mi padre se afeitaba
con una crema
de olor leve, único
y se iba a trabajar.
A veces sueño que lo espero
y que ese olor lo devuelve a casa.
Soñé que sentía
Soñé que sentía
el gusto
y el espesor de la esperanza
que volvía a escuchar
a los otros
como en un principio
que mal o bien, era parte de un todo
que lograba una página decente
que los brazos de ella
me abrazaban
y el corazón –sin temores–
ardía otra vez.
Tomado de:
https://lospoetasnovanalcielo.blogspot.com/2019/07/nestor-mux.html
Perros atados
Es posible que ese perro atado ladre
a estrellas que lo aturden con señales
o aúlle a quienes lo dejaron vigilando,
para nadie, una casa abandonada.
Los vecinos se quejan porque no pueden dormir,
escuchar la radio o lustrar sus automóviles.
Mientras tanto yo le adivino colmillos azules
como el amor o la muerte y lo imagino altivo
como algunos hombres o como muchos perros.
Porque su sonido tiene algo de delicada insensatez
o de agonía, y ese sonido me acompaña y me persigue.
Porque su ladrido se impone por sobre las voces
desafinadas y rancias de la gente
mezcladas como al fondo de una olla.
Y porque es posible que yo esté atado también,
pero sin su convicción para ladrar y aullar
ahora que siento finalmente que me han dejado solo
vigilando una luz casi deshabitada.
Remolques y memorias
Con el cascajo llevábamos
a los chicos a la escuela;
hacíamos las compras y las mudanzas
o cargábamos las hortensias desde el río.
Un día echó un humo desinflado
y se agotó provisoriamente en las afueras.
Con su automóvil, mi padre
lo traía con una cuerda
que no dejaba de cortarse
y yo insultaba a dios y al aire.
Él manejaba con el silencio natural que lo rodeaba
ya que sentía cumplir un deber más
de todos los que cumplía.
Me aseguran que el cascajo todavía recorre
los itinerarios modestos que le imponen.
Mi padre, cada tanto, me recorre
la memoria con su ausencia
y la cuerda apagada de otros días
con la que dejó de remolcarme.
Nadie le pide que escriba
Nunca llegará hasta la casa
en la que no es esperado.
No habla si no le piden opinión
porque entiende que la palabra
no modifica la historia
y en algunos casos puede ser
invasión al otro,
como de intruso que atropella la puerta.
Tampoco, nadie le pide que escriba.
No obstante, cuando nadie lo ve,
cuando todos están lejos
—con su confusión y sus convicciones,
con su sombra y sus jardines—
él coloca en la máquina el papel en blanco
como una forma de desobediencia,
de alivio o de revancha.
Almuerzo
Las voces queridas me llegan
desde muy lejos, confundidas.
Debajo de un álamo borroso
los amigos comemos, bebemos y reímos.
Uno de gorra o sombrero, me dice:
«¿Cómo estás entre nosotros
si todavía no te has muerto?»
Tomado de:
https://www.vallejoandcompany.com/2026/01/09/5-poemas-de-musica-imprecisa-2025-de-nestor-mux/
Ante La Radiografía Del Pie De Nuestro Hijo
Ahora no recordamos si el pie entonces
pateó una piedra o cayó de un árbol mientras jugaba
para quedar ante nosotros aprisionado en esta
radiografía.
A pesar de no ofrecer la consistencia de la carne
adherida
uno imagina una hoja seca con sus nervaduras
pugnando por flotar en las sombras de la placa.
Porque en su vida real este pie deberá pisar
en medio del amor y la desdicha,
en medio de la plenitud de la tierra y del precipicio,
luego de haber llegado hasta la casa
del único amigo que le quede en el mundo.
Y habrá de caminar con los sueños y el aliento
que tenga para construir su propia historia
complicado en la historia de los otros.
Este pie que continuará al mío
y empujará a ese otro pie que recomience
ya lejos de nosotros y del espacio breve
que ocupamos para comida del olvido.
Porque si bien la muerte y el tiempo
sólo respetarán nuestros huesos
uno no admite, mientras tanto, este recuerdo de mañana,
este simulacro pálido de la eternidad.
El espacio de cada uno
Porque cada hombre
debe continuar reclamándole
a la vida el propio espacio sagrado
que le corresponde desde el principio
probarnos a nosotros mismos
que la campana mutilada
de la razón y la inocencia
continúa volando en medio
de la infinita sordera de la tierra.
Tomado de:
https://poetasaltuntun.blogspot.com/2010/08/nestor-mux.html
Ropa tendida
En la cuerda ahora vuelan
camisas, sábanas, corpiños, repasadores,
y la indumentaria deportiva de los muchachos,
coincidiendo en un día de sol.
En otros días de utopías
hubiéramos hablado
de banderas de amor y de victoria.
Hoy, que hablamos menos,
la ropa tendida
nos señala con modestia
que juntos cada uno a su manera
aquí vivimos.
Tomado de:

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