miércoles, 5 de octubre de 2016

POEMAS DE WISLAWA SZYMBORSKA

 Resultado de imagen para WISLAWA SZYMBORSKA
(2 de julio de 1923, Kórnik, Polonia - 1 de febrero de 2012, Cracovia, Polonia)



Primera fotografía de Hitler


¿Y QUIÉN ES ESTE NIÑO con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?

Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
u presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.

No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de la historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.

 La habitación del suicida 
Seguramente crees que la habitación estaba vacía.
Pues no. Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
¿Crees que no estaban en ella nuestras direcciones?

Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una reanimante trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se mantenían erguidos.

No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.

Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.

Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.


Las tres palabras más extrañas



Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.


INSTANTE


Camino por la ladera de una verdeante colina.
Hierba, florecillas en la hierba,
como si fuera un cuadro para niños.
Un neblinoso cielo ya azulea.
Una vista sobre otras colinas se extiende en silencio-

Como si aquí nada hubiera de cámbricos, silúricos,
ni rocas gruñéndose las unas a las otras,
ni abismos elevados,
ninguna noche en llamas
ni días en nubes de oscuridad.

Como si no pasaran por aquí llanuras
en febriles delirios,
en helados temblores.

Como si sólo en otros lugares se agitaran los mares
y desgarraran las orillas de los horizontes.

Son las nueve y media hora local.
Todo está en su sitio en ordenada armonía.
En el valle un pequeño arroyo cual pequeño arroyo.
Un sendero en forma de sendero desde siempre hasta siempre

Un bosque que aparenta un bosque por los siglos de los siglos, amén,
y en lo alto unos pájaros que vuelan en su papel de pájaros que vuelan.

Hasta donde alcanza la vista, aquí reina el instante.
Uno de esos terrenales instantes
a los que se pide que duren.

-

UNA DEL MONTÓN


Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para otros brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera
lo que habría significado
ser alguien completamente diferente.

  

LAS NUBES


Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
en una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.

Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.

Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.

¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.

Comparada con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.

Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.

Que exista la gente si quiere,
y después que se muera uno tras otro,
poco les importa a las nubes
esas cosas
tan extrañas.

Sobre toda Tu vida
y también la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.

No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas para poder pasar.


NEGATIVO


En un cielo pardo
una nube más parda todavía
y el negro círculo del sol.

A la izquierda, es decir a la derecha,
la blanca rama de un cerezo con sus negras flores.

En tu oscuro rostro blancas sombras.
Te sentaste a la mesa
y pusiste en ella tus agrisadas manos.

Pareces un espíritu
que intenta invocar a los vivos.

(Como aún me cuento entre ellos
debería cobrar presencia y dar unos golpes:
buenas noches, es decir, buenos días,
adiós, mejor dicho, bienvenido.
Y no escatimarle preguntas a ninguna respuesta
si el sujeto es la vida
o, lo que es lo mismo, la tormenta que precede a la calma.

  
-

EL TELÉFONO


Sueño que me despierto
porque oigo el teléfono.

Sueño la seguridad
de que me llama un muerto.

Sueño que estiro la mano
para alcanzar el teléfono.

Pero ese teléfono,
distinto al que era,
se ha vuelto pesado,
como si agarrara a algo,
como si se clavara en algo,
como si sus raíces se enredaran con algo.
Tendría que arrancarlo
junto con toda la Tierra.

Sueño mi forcejeo
inútil.

Sueño con el silencio
porque ya no suena.

Sueño que me duermo
y me despierto de nuevo.



-

LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS


Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.

Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.

Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.


-

EL SILENCIO DE LAS PLANTAS


La relación unilateral entre vosotras y yo
no va mal de todo.

Sé lo que es hoja, pétalo, espiga, piña, tallo
y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.

Aunque mi curiosidad no es correspondida,
me inclino especialmente sobre algunas
y hacia otras levanto la cabeza.

Tengo nombres para vosotras:
arce, cardo, narciso, brezo,
enebro, muérdago, nomeolvides,
y vosotras no tenéis ninguno para mí.

Hacemos el viaje juntas.
Y durante los viajes se conversa ¿o no?
se intercambian opiniones al menos sobre el tiempo
o sobre las estaciones que pasan volando.

Temas no faltan, porque nos unen muchas cosas.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Proyectamos sombras según las mismas leyes.
Intentamos saber cosas cada una a su manera
y en lo que no sabemos también hay semejanza.

Lo aclararé como pueda, preguntadme y ya está:
qué es eso de ver con los ojos,
para qué me late el corazón
o por qué mi cuerpo no echa raíces.

Pero cómo contestar a preguntas nunca hechas,
si además se es alguien
para vosotras tan nadie.

Musgo, bosque, prados y juncales,
todo lo que os digo es un monólogo
y no sois vosotras quienes lo escucháis.

Hablar con vosotras es necesario e imposible.
Urgente en una vida apresurada
y está aplazado hasta nunca.


-

PLATÓN O EL PORQUÉ


Por oscuros motivos,
en desconocidas circunstancias
el Ser Ideal ha dejado de bastarse a sí mismo.

Podría haber durado y durado, sin fin,
hecho de la oscuridad, forjado de la claridad
en sus somnolientos jardines sobre el mundo.

¿Para qué diablos habrá empezado a buscar emociones
en la mala compañía de la materia?

¿Para qué necesita imitadores
torpes, gafes,
sin vistas a la eternidad?

¿Cojeante sabiduría
con una espina clavada en el talón?
¿Desgarrada armonía
por agitadas aguas?
¿Belleza
con desagradables intestinos en su interior
y Bondad
-para qué con sombra,
si antes no tenía-?

Ha tenido que haber algún motivo
por pequeño que aparentemente sea,
pero ni siquiera la Verdad Desnuda lo revelará
ocupada en controlar
el vestuario terrenal.

Y para colmo, esos horribles poetas, Platón,
virutas de las estatuas esparcidas por la brisa,
residuos del gran Silencio en las alturas...

CHARCO


Recuerdo muy bien ese miedo infantil.
Evitaba los charcos tras la lluvia,
sobre todo los recientes.
Alguno podría no tener fondo,
aunque se pareciera a los otros.

Me meto y de pronto me caigo toda,
comienzo a volar hacia abajo,
y más y más abajo,
en dirección a las nubes reflejadas
y a lo mejor más allá.

Luego se seca el charco,
se cierra sobre mí,
y yo atrapada para siempre –dónde-
en un grito que no sale al aire.

Solamente después llegó el entendimiento:
no todos los accidentes
siguen las reglas del mundo,
y aun si lo quisieran,
no pueden suceder.

-

PRIMER AMOR


Dicen
que el primero es el más importante.
Eso es muy romántico,
pero no es mi caso.

Algo entre nosotros hubo y no hubo,
sucedió y tuvo su efecto.

No me tiemblan las manos
cuando encuentro pequeños recuerdos
y un fajo de cartas atadas con una cuerda
-si al menos fuera una cinta-.

Nuestro único encuentro tras los años
fue una conversación de dos sillas
junto a una fría mesita.

Otros amores
hasta ahora respiran profundamente en mí.
A éste le falta aliento para suspirar.

Y sin embargo justo así, como es,
puede algo que los otros no pueden todavía:
no recordado,
ni siquiera soñado,
me acostumbra a la muerte.

-

ALGO SOBRE EL ALMA  


Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.

Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.

A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.

Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas,
como mover los muebles,
cargar las maletas
o recorrer caminos con zapatos apretados.

Cuando hay que cortar carne
o llenar solicitudes,
generalmente está de asueto.

De mil conversaciones
toma parte sólo en una,
y no necesariamente,
pues prefiere el silencio.

Cuando el cuerpo nos empieza a doler y doler,
escapa sigilosamente de su hora de consulta.

Es algo quisquillosa:
con disgusto nos ve en la muchedumbre,
le repugna nuestra lucha por supuestas ventajas
y el rumor de los negocios.

La alegría y la tristeza
no son para ella sentimientos distintos.

Sólo cuando se unen
está presente en nosotros.

Podemos contar con ella
cuando no estamos seguros de nada
y tenemos curiosidad por todo.

De los objetos materiales
le gustan los relojes con péndulo
y los espejos que trabajan afanosos
aunque no mire nadie.

No dice de dónde viene
ni cuándo se irá de nuevo,
pero evidentemente espera esa pregunta.

Según parece,
así como ella a nosotros,
nosotros a ella
también le servimos de algo.

-

HORA TEMPRANA


Todavía duermo
y mientras tanto suceden cosas.
Blanquea la ventana,
la oscuridad se vuelve gris,
el cuarto se desprende del espacio turbio,
buscan en él apoyo, titubeantes, pálidas estelas.

Sucesivamente, sin prisa,
porque es una ceremonia,
amanecen las superficies del techo y las paredes,
se separan las formas,
una de otra,
el lado izquierdo del derecho.

Clarean las distancias entre los objetos,
pían los primeros destellos
en el vaso, el picaporte.
No sólo parece, sino que es plenamente
aquello que ayer fue movido,
lo que se ha caído al suelo,
lo que se encierra en los marcos.
Solamente los detalles
no se han hecho aún visibles.

Pero atención, atención, atención,
muchas cosas indican que regresan los colores
y hasta la más pequeña recuperará el suyo,
junto con el matiz de la sombra.

Muy rara vez me sorprende, y debería.
Suelo despertarme como testigo tardío,
cuando el milagro está ya hecho,
el día establecido
y lo alboreante magistralmente transformado en matinal.


Retrato de mujer

Debe ser a elección.
Cambiar para que no cambie nada.
Es fácil, imposible, difícil, vale un intento.
Sus ojos son, si cabe, una vez azules, otra vez grises,
negros, alegres, sin causa llenos de lágrimas.
Duerme con él como una cualquiera, única en el mundo.
Le parirá cuatro hijos, ningún hijo, uno.
Ingenua, mas la que mejor aconseja.
Débil, mas podrá con el peso.
No tiene cabeza, pues la tendrá.
Lee a Jaspers, y revistas de mujeres.
No sabe el porqué de este tornillo y construirá un puente.
Joven, como siempre joven, todavía joven.
Sostiene en sus manos un gorrión alirroto,
su propio dinero para un viaje largo y ajeno,
un mazo, una compresa y una copa de vodka.
¿A dónde corre? ¿no está cansada?
Que no, un poco, mucho, no pasa nada.
O le quiere o se empeña.
Por lo bueno, por lo malo y por el amor de Dios.


Prospecto

Soy un tranquilizante.
Funciono en casa,
Soy eficaz en la oficina,
me siento en los exámenes,
Comparezco ante los tribunales,
pego cuidadosamente las tazas rotas:
sólo tienes que tomarme,
¡ disolverme bajo la lengua,
tragarme,
sólo tienes que beber un poco de agua.
Sé qué hacer con la desgracia,
cómo sobrellevar una mala noticia,
disminuir la injusticia,
iluminar la ausencia de Dios,
escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas,
confía en la piedad química.
Eres todavía un hombre (una mujer) joven,
deberías sentar la cabeza de algún modo.
¿Quién ha dicho
que la vida hay que vivirla arriesgadamente?
Entrégame tu abismo,
lo cubriré de sueño,
me estarás agradecido (agradecida)
por haber caído de pies.
Véndeme tu alma.
No habrá más comprador.
Ya no hay otro demonio.


martes, 4 de octubre de 2016

POEMAS DE HRISTO SMIRNENSK



Resultado de imagen para POEMAS DE HRISTO SMIRNENSKI
(17 de septiembre de 1898, Kilkís, Grecia - 18 de junio de 1923, Sofía, Bulgaria)

Calle-Walker


Usted ha nacido en el regazo de la privación, 
Su infancia fue la lucha inútil, 
Hoy en día se baila, sus ojos llenos de lágrimas, 
Para el violín sin melodía de la vida. 

Su madrastra implacable, Noche, 
Es una criatura maligna de mala fama; 
Ella arrancó el narciso de su seno, 
Y arrastrado por el camino de la vergüenza. 

A celebrar el festival del pecado 
Debajo de la luz crepuscular de la farola; 
Nadie puede escuchar el dolor en su risa 
Cuando ríes en la noche tranquila. 

Ebrio de ilusiones y esperanza engañosa, 
Con un jacinto marchita en su seno, 
Volverá a su pequeño cuartucho de cenar 
Con el hambre, el único invitado. 

Cuelga en la pared de la foto de un niño 
Con cara bonita e inocente; 
La mirada melancólica que tiene es ahora el único rastro 
Padecimiento que no se ha borrado. 

Los días y las noches se alargan sin cambios ... 
Cuando feo y muerte implacable 
Llega en el otoño frío de su vida 
Para extraer de que su último aliento. 

Se descubrirá con sorpresa, 
Ese poderoso Vida tiene por delante, 
Para no dejar nada a la muerte destructiva, 
Que ha sido durante mucho tiempo muerto ... 


Los Escuadrones Rojo

Heraldos de un día más feliz despertar asombro y consternación - 
escuadras poderosas se precipitan en estrecha matriz. 
Por la mañana triste y gris, como bandadas de aves rapaces 
Shrapnels caen en medio de ellos o caen por mal camino. 

Un caballo se alza alto, relinchando en voz alta, y el luchador justo y orgulloso, 
Colapsos atravesado por un trozo de plomo. 
El caballo asustado se queda corta, da un resoplido violenta, 
Luego, corriendo sobre, deja la muerte entierre a sus muertos. 

Un millar de crines y colas de flujo de o'er de colinas y valles, 
Como torbellinos escuadrones después escuadrones vuelan, 
Cascos que apenas toque el suelo llenar el aire con un sonido de timbre, 
Y levantar los velos de color bronce a través del cielo deslumbrante. 

Por desgracia los sauces, armas ocultas están locamente salir a borbotones, 
Ondas de choque fuego con sangre, y el pecho se reúne pecho. 
En una tormenta implacable humana, acero extrae sangre - viva y cálida; 
Sólo una escaramuza, a continuación, la escuadra se va corriendo para unirse al resto. 

Mosca en, escuadrones sin miedo, volar! Pisoteará a engaño y la mentira. 
Todo el mundo sorprendido por su hazaña, 
Y todos los hombres, con ajustes apretados firme, decidida y están viendo la popa, 
Dispuestos a luchar y morir por su credo sagrado. 

Golpeado por un susto primitiva y cegado por la luz que brota, 
La estructura de la injusticia con moho se derrumba, 
Aplastamiento debajo de su peso envidia, la enemistad y el odio, 
Los cánones sin alma de la cruz y la corona. 

Mosca en miedo a través de la lluvia de balas, fuego, la muerte y el dolor; 
Usted, heraldos felices de los días de sol, 
Declarar mediante el rugido tormentoso que los esclavos están librando una guerra, 
Las ondas rojas victoriosos han incendiar el mundo! 

Y cuando los accidentes quema del castillo, enterrar en cenizas 
La putrefacción y la vergüenza, desmontar sus caballos, doblar la rodilla, 
Y reverentemente besar la tierra para saludar el nacimiento alegre 
De la justicia, el amor y la felicidad, del hombre libre para siempre!
 

El cuento de honor

Fue un honor que no tenía 
Era de esperar, para estar seguro. 
El diablo me pidió y ofreció 
Yo su mejor licor. 

Una vela cerda joven su perfil. 
Hinchando anillos de humo en una neblina, 
Con los ojos húmedos Mefistófeles 
Sobre mí fija mirada. 

Su semblante, aunque teñida de tristeza otoño, 
Se mostró orgulloso y alegre también. 
Gritó: "In vino veritas - 
Voy a ser franco con usted! 

"Ya no puedo soportar el yugo 
De la astucia y el engaño. 
aquí está a mi calor de otro mundo 
Y los problemas que nos encontramos mundanos! 

"Hace mucho tiempo me vino a la tierra 
Y para una broma, se ve, 
Tomó la verdad mundana a ser mi vida 
Pero ella me los cuernos. 

"Mi honor de vengar Juré 
En los celos y el dolor. 
Pisoteé el honor de los demás hacia abajo 
Pero la mía no me he recuperado. 

-Pensé En exploits para sobresalir. 
Morí en muchos una refriega. 
Aunque las causas dignas que sostúvome 
Sin honores vinieron a mi manera. 

"Luego, en la calle un día me presenté 
Una señal de que había preparado. 
"Este es un hombre sin un trozo 
De honor ", declaró. 

Pero, extrañamente, nadie miraba con recelo! 
Con el interés que se ha visualizado 
Y en todas partes los hombres se quitaron sus sombreros: 
"No honor? ¡Bien por usted!' 

"Un caballero me abrazó:" Hermano, 
¡¿Igualmente?! ¡Hombre vivo!' 
Dos bellas mujeres dijeron: 'Mañana 
Ven a tomar el té a las cinco! ' 

'¡Asombroso! Tal atención rara 
Todo lo hicieron a mí dedico. 
Reyes, ministros, damas de la corte justo 
cartas a Fond me escribió. 

'He aquí, yo rodando ahora en oro. 
Un hombre de lugar y orgullo! 
Un ladrón, un descarado granuja - Sé - 
Pero ... honrado a lo largo y ancho! ' 

Se detuvo, volvió a llenar las copas 
Y creció un brindis de alegría 
Como, soplando anillos de humo, fijó 
Sus brillantes ojos verdes en mí. 


Johannes

La noche se ha extendido su cabello negro, 
O'er de la casa y alrededor de los árboles, 
Y nada se mueve el aire del invierno, 
La calle está vacía, y así es la plaza, 
Y nada muestra la inquietud de la ciudad. 

Un crujido perturba la calma pesada, 
Un hombre sale y explora la calle, 
Una mujer sigue en estado de alarma; 
Estiró el brazo implorando, 
"Quédate aquí, Johannes! ' sus labios repiten. 

El hombre se vuelve hacia atrás y mueve su mano, 
La luna pálida ilumina su rostro, 
Y luego sobre la tierra somnoliento 
De nuevo, la paz y el descenso del silencio, 
La luna hace girar hacia fuera de su encaje plateado. 

Debajo de la hoja de reluciente nieve, 
Berlín duerme cansado de su difícil situación. 
Y luego - un rugido, una explosión, un golpe, 
Un flujo continuo chisporroteo, 
Y los ecos por tierra desgarran la noche. 

despierta de Berlín, temblando de miedo. 
Los chillidos y gritos aumentan su aflicción. 
Un rayo de fuego corta a través de la noche, 
Y entonces - otro, un brillante fuego 
Lanza que sobre el pueblo un brillo rubí. 


En la barricada que se desconoce, 
Y nadie se pregunta ¿cuál es su nombre. 
Johannes se arrastra detrás de una piedra, 
Un anciano no ha agachado solo, 
Disparar como uno que conoce su objetivo. 

La tormenta no rabia con todas sus fuerzas. 
Un hombre tras otro herido cae muerto, 
Con una pistola en su mano cerrada con fuerza. 
vetas de sangre abajo caras mortal blanco, 
Y pinta la nieve en rojo deslumbrante. 

Desde abajo el flash de la calle ametralladoras 
Con hocicos asesinas-escupir fuego. 
granizos incesantes de balas latigazo 
En contra de los hombres en choque fatal 
Con enemigos, desesperación y dudas. 

En la barricada que es ahora solo, 
postrado del anciano a sus pies, 
Su sangre está engañando alrededor de la piedra; 
Antes de que se queda sin aliento su gemido moribundo, 
Él débilmente dice: 'Retreat! ¡Retirada!' 

Las filas de los húsares se acercan mucho, 
Johannes agarra firmemente su arma, 
Se pone de pie en posición vertical para hacer frente a los enemigos, 
Y grita: 'Ven, te resuelvo sus golpes! 
Ven, hijos de la delincuencia, no voy a correr ... 

Ustedes, desgraciados, cada gota de sangre 
Que tiñe la nieve inocente, 
Se levantará en una poderosa inundación, 
Se lava la tierra y limpiar el barro 
De su gobierno despótico - enemigo del pueblo ' 

Enfurecido, un soldado silbidos de vuelta: 
"Cállate, esclavos y levanten la mano! 
Usted debe haber estado alojado en su cabaña sucia? ' 
Majestuosa como una pila rocosa 
Johannes cumple con las bandas de enjambre. 

"¡Abajo los tiranos! es su respuesta orgullosos. 
Una docena de tiros malos anillo hacia fuera, 
Y su eco golpea el cielo helado. 
Johannes hunde, todavía con alta 
Su cabeza. Muere desafiante y erguida. 


En la casa pobre esposa Johannes ', 
Juntando firmemente su hijo bebé, 
List'ning se tensa a la lucha distante, 
Y cada golpe es un cuchillo afilado filo- 
¿Qué apuñala a esta criatura, frágil y suave. 

En silencio los labios exangües repiten: 
Johannes, ¿por qué te vas? ' 
En la desesperación y la tristeza completa. 
La niebla cuelga pesado en la calle, 
La mañana temprano es frío y gris ... 


Coalminer

Ir abajo y más profundo hacia abajo, abajo! 
Ir abajo en el pozo frío, 
Donde los cuerpos se retuercen brillantes y la libra 
Tras una pared iluminada por la oscuridad - 
Una vida de trabajo en la oscuridad ahogado, 
sofocantes tierras y profanas. 
En los túneles serpenteantes golpes resuenan 
De selecciones se mantuvo firme por las manos vigorosas, 
Suenan como protesta y en la esperanza 
Para cielos abiertos y los días soleados, 
Ir abajo y más profundo hacia abajo, abajo! 
en el espacio sin espacio. 

Ir hacia abajo en el útero sin luz 
De la madre Tierra rapaces, 
Donde los hombres están condenados a la oscuridad constante, 
Privados de su valor humano 
Y el brillo de la lámpara 
Se encenderá este templo de trabajo, 
Siniestra accidentado y húmedo, 
Construir de accesorios, negro de piedra y tierra simple. 
Hay ídolos monstruo tic y el ceño fruncido 
A los que adoran tiempo dayless. 
Ir abajo y más profundo hacia abajo, abajo! 
en un clima climeless. 

Aquí los incontables años se han acumulado 
Capas y capas de negro 
Y alfombras de piedra de modelos salvajes, 
pila generosidad de la Naturaleza sin límites 
del poder encerrado en humo y llamas, 
Áspera y fría como el dolor humano. 
Bajar a esta fuente de vergüenza, 
De la esperanza y la desesperación, del sudor y la ganancia. 
Ir abajo a lo largo del camino estrecho, 
Y asaltar las cuevas oscuras abismales 
Para romper las capas de espesor y negro 
y las cadenas de los esclavos. 

Empujar la masa brillante de carbón 
En el horno de furia de la lucha, 
Y fuera de las nubes de plomo rodará 
Un brillante río siempre fluyente, 
flujos luminosos y olas de fuego 
Corriendo por la noche cansado, 
En la furia y la ira que le corresponde, 
La Tierra va a bañarse con destellos de alegría, 
Con arcas llameantes colores del arco iris, 
Con fuegos llameantes en todas partes, 
y miríadas de chispas.