jueves, 7 de mayo de 2026

POEMAS DE DINO SIOTIS -DESDE GRECIA CONTEMPORANEA-


Primer día del año

 

 

La ola me habló con detalles,

su inesperada imagen

sombra de voz de flor blanca,

su círculo vacío

destilación salada de grandeza,

pero no veo el mar

aunque lo oigo en la playa

aunque escucho los gritos de las gaviotas en las rocas

el mar permanece invisible, inmóvil

hundido en el tenebroso caos

con las alas de Ícaro rompiéndose en pedazos,

el tiempo agotándose en aristas de alegría,

el barquero empujando su invisible barca

hacia las orillas de la palma abierta del universo.

 

                    Isla de Tinos, 31 de diciembre 1995

 

 

Silencio

 

 

En las sombras de la ciudad

el viento se vuelve sonámbulo,

acecha a las calles con las camelias,

conversa con las flores

y los coches lloran

dando vueltas cerradas

en las despintadas playas con estatuas

que vigilan desde arriba

el movimiento de la ciudad.

 

(Todos desean lo mejor).

 

Con corrosiones y estrías

voces temblorosas indican

los restos de la noche:

los cronómetros cubiertos con tinieblas

y los visitantes buscan las palabras

clavadas en los galones de la luna.

 

Mientras tanto la noche se esparce por todas partes

y el amanecer tarda.

 

Silencio,

¿qué decir de ti

oxidado por las gotas de la noche?

 

   Traducciones de Rigas Kappatos

 

 

La nevera del soltero

 

 

Soy soltero

Y siempre como afuera

pero mi nevera está llena todo el tiempo

 

En el estante más bajo

lechuga, tomates y achicoria prosperan

sobre el próximo estante

quesos de Francia, Holanda, Grecia e Italia,

en la puerta del refrigerador vino, leche, jugos

huevos y mantequilla

 

Cuando abro la nevera

para ver lo que hay dentro

Me imagino que detrás de mí

en la sala vacía

una familia espera el almuerzo

y mientras me inclino a sacar la ensalada

con el rabillo del ojo veo niños

sentándose a comer

 

El más pequeño va a decir la oración

pero voy a ponerme el abrigo

y saldré a comer

ya que soy un soltero

Tomado de:

https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/25/News/Siotis.html

 

 

Profecía

 

Y el penúltimo día se llamó Día

de los Recuerdos y vinieron poetas de todas

las naciones con sus palabras acogiendo

 

al hombre dolorido y aletearon los

arcángeles en el margen del mundo

futuro y las palmas olieron a seguridad

 

     

Aullido

 

Organizo temáticamente mi vida como otros

organizan temáticamente sus bibliotecas,

en un sitio las Uvas blancas en otro de sus obras

 

de Satanás, en otro estante los boletines de

tormenta, en otra habitación los secretos del

Elli, en el comedor todos los sabores, en el

      salón

 

todos los espíritus, el sueño con las

      ensoñaciones en la habitación

de la cama, en el patio la vasija de agua

del vecino prenda de ayer,

 

mis mañanas pertenecen a los preparativos

del día, mi optimismo viaja con

las velas de una galera cuando todo a mi

      alrededor

 

me ciega y la vida es enteramente barros

orino en las macetas, después tomo el

metro, voy a encontrar el aullido perdido

 

     

Barco

 

Esta noche embarcaré para tierra firme

en un lejano viaje hasta los bosques

teniendo como compañía los aullidos

 

de los lobos, el verde de la naturaleza,

la música del mirlo y las

consignas de la revolución

 

     

Los poetas

 

Con los poetas nunca sabes si los verás

entrar por la puerta de al lado o por el mundo

peculiar, si van a humillar al cielo

 

o si brillan sus palabras en las nubes, si

mueren por una primera página o un premio,

nunca sabes si intentan corroer

 

el ímpetu del viento, alargar los límites de

la ecúmene o perder cualquier simetría,

finalmente no se desvanecen los años de su

      destrucción y

 

dentro de este caos de la vida les alcanza

una armonía universal sin precedente, un panal

de suficiente renta que canta tranquilamente

Tomado de:

https://buenosairespoetry.com/2023/11/15/aullido-otros-poemas-dinos-siotis/

 

 

ALTERCADO EN EL CENTRO

Sabía qué me ocurriría cuando vi

que se iba el paisaje cayendo el regalo

que quería no existía para darlo en algún sitio

no había destinatario que juntara la confusión

por la oscuridad que rodeaba la noche

lacrimógena el himno nacional de los

vagabundos salía vehemente de sus bocas

las fuerzas de seguridad habían

cercado la plaza con las tiendas

y las galerías la realidad

jugaba un juego sucio y lo

gracioso era que no estabas allí para

ver con tus ojos todo aquello

como lo vieron los testigos los perros

cojos que lamían sus heridas

 

Tinos, 12 de septiembre de 2008

 

 

ÉPOCA

 

Época de la fiebre baja del ganso

desplumado de la vana separación época del rosal

seco del pezón duro de la tapicería

rosa época de batir récord

de codicia época de trenes sin maquinista

que no paran época de guardabosques ciegos

motorizados en tractores estropeados que

matan zorzales ciervos y osos

época del tiempo huérfano que perdió

el redil y no tiene donde ocultarse

de la nieve y la escarcha época de

día gemelo que perdió su par y

deambula por agencias de noticias época

de canciones que ya no suspiran época

de cambio de orientación hacia algo más rock

Atenas, 7 de marzo de 2008

 

 

DESCUBRIMIENTO

 

Descubramos otras palabras descubramos

palabras molotov que se opongan a los

boletines informativos que hablen la

lengua de los despreciados que

hablen a la población civil de

hambre sufrida descubramos

otra memoria que evoque otra

aurora sin mutilaciones

de sol y tormentas contrariadas

descubramos un tictac de reloj

que nos diga algo caído en el

suelo o dentro de una rota mesita de noche

mareada una muerte que

no se pegue como sanguijuela sobre nosotros un

vocabulario más desnudo incluso que la poesía

 

Atenas, 9 de diciembre de 2008

Tomado de:

https://circulodepoesia.com/2015/07/poesia-griega-actual-dinos-siotis-tinos-1944/

 

 

MAR EXTRANJERO

 

A este lado del Mediterráneo,

un terreno desconocido

lava nuestros sueños.

Los correos electrónicos reemplazan las noticias

, y las fotografías enmarcadas sobre el piano

se alegran de vernos.

 

Solo a veces

Cuando nos cepillamos los dientes o preparamos la ensalada

Llega una tarde incomparable de la nada

Llevando consigo partes extrañas

Y un alma con muchos usos

 

Evidentemente,

así como necesitamos estar en cuidados intensivos

para llegar a un nuevo acuerdo con el reparador local,

aprendemos algo diferente sobre nuestra tierra,

sobre aquellos a quienes amamos y las cosas que aman.

 

Es entonces cuando tomamos el barco

y navegamos hacia el otro lado del mar Egeo

para inventar nuevos sueños.

 

Boston, 9 de julio de 2000

Tomado de:

https://www.odyssey.pm/contributors/dino-siotis/

martes, 5 de mayo de 2026

POEMAS DE EDUARDO MITRE -DESDE BOLIVIA-


Con la lengua

 

Deseo escribir una loa

en honor de tu sexo:

Nido oculto entre la fronda

y las lomas de tu cuerpo.

 

Abro el Diccionario

de la Lengua Española.

Suavemente mis dedos

separan sus sabias hojas.

 

Leo, releo y, tras una pausa,

transcribo al pie de la letra:

Adufa: plancha, compuerta

para cortar el paso del agua.

 

Corola: segundo verticilo

de las flores completas...

Brasa: carbón encendido,

rojo por la total incandescencia...

 

Salto, chispeante, a la zeta:

Zaguán: espacio cubierto

situado dentro de una casa,

y que sirve de entrada a ella...

 

De "De Seca en Meca"

 

 

Escritura

 

Dejar caer una por una

todas las máscaras

hasta la soledad desnuda

frente al tiempo sin cara.

 

Buscar en el silencio

donde manan las palabras

su ofendida inocencia,

su vocación de alianza.

 

Fijar su gracia elocuente

como el fuego y el agua.

Y atravesarlas como un puente

en un cuerpo y un alma.

 

De "Líneas de Otoño"

 

 

Húmeda llama

1

Tu desnudez expuesta

entera

como el pan en la mesa.

 

2

Beso a beso,

caricia a caricia, se dora

al sol del deseo.

 

3

Llama que moja y quema,

llama que llama:

tu lengua.

 

4

Arqueros enardecidos

disparan sus flechas

los cinco sentidos.

 

5

Entre tus piernas el blanco:

carbón de sangre

corazón de la hoguera.

 

6

Doble latido y un solo ritmo.

Como la vida y la muerte

al principio.

 

7

Caracol del oído:

el oleaje de los suspiros

y la marea de los ayes

y los Dios mío.

 

8

La mirada se pierde.

Salivan las sílabas.

Las pupilas ascienden

hacia alta caída.

 

9

/\

\/

 

10

Memoria del vértigo:

hacia adentro el quejido

y tus ojos abiertos

enceguecidos.

 

11

Zumbido de abeja:

el silencio

de vuelta

sin haberse ido.

 

12

Te descubro a mi lado

todavía temblando

como recién rescatada

de un naufragio.

O de un incendio.

 

13

y tienen de nuevo sed

de nombrar los labios:

la almohada, tu cabellera,

una pared de ladrillos,

un trozo de cielo: tribus

con rumbo desconocido.

 

14

Cruzan el aire -ya quieto-

tu nombre y el mío.

A recordarnos han vuelto,

a recrearnos los mismos.

 

15

Sobre el tiempo intacto

nuestros cuerpos tendidos,

expuestos al vacío,

melancólicamente plenos.

 

De "Líneas de Otoño"

 

 

La ausente

 

Emigran los pájaros

pero se quedan

el árbol y el tiempo.

 

Tengo miedo.

 

Hay mucha trampa

y poca luz

en el recuerdo.

 

Tengo miedo.

 

Qué pena, amor,

que tu presencia

dependa tanto de tu cuerpo.

 

De "Líneas de Otoño"

 

 

 

Líneas de otoño

 

                                                           A Oscar Vega

 

1

Luz líquida de otoño:

en la copa de los árboles

beben los ojos.

 

2

No pasa el verano, no.

Arde, eso sí

y en mil ascuas.

                                  (El otoño

es su húmeda llama).

Del verde

                         al amarillo

                                                         al rojo

arde como el alcohol,

como la vida de Rimbaud,

como el cuerpo

cambiante

                          de la pasión.

 

3

Pasa el viento

como siempre pasa en el otoño:

haciendo caer las hojas.

Y en cada rama brota

la transparencia del invierno.

 

4

Me observan curiosos

desde la misma rama

la ardilla y el tordo.

 

5

El cuarto de hotel.

En la ventana el jilguero

también de paso.

 

6

Lección del otoño:

¿asirse a la tierra

o desprenderse de todo?

 

7

Árboles desnudos:

hojas las alas

y los pájaros frutos.

 

8

Los versos de Wang Wei,

desgajo uno,

lo injerto y prende bien:

otoño corto: el crepúsculo.

 

9

Hormiguero de astros.

Sola

               la luna

con fulgor prestado.

Pero no importa.

             Ya lo dijo

Antonio Porcchia:

nadie -ni aun el sol-

es la luz de sí mismo.

 

10

El invierno a la puerta.

El vino. La amistad

de los amigos

distantes o muertos.

Digo sus nombres:

oigo sus voces.

 

11

Los niños de Somalia.

Muda se quedará la página

ya oscuras mi casa

si no salto a otra línea.

 

12

El fresno

silencio de pie

el silencio

 

13

Se agita -barca su cuerpo-

mi mujer dormida.

¿El viento en su sueño?

 

14

La luz de la lámpara.

El poema:

                          árbol de las palabras.

Contigo

                          hablarán del otoño

si tu voz las despierta

si las palpan tus ojos.

 

De "Líneas de Otoño"

 

 

Prólogo al presente

 

Abre los ojos. Despierta.

El Paraíso está aquí,

de vuelta.

Con todos y todo

en la luz pasajera.

 

Es (no hay otro) esta tierra:

mesa de encuentros,

cuna de ausencias.

 

El Paraíso está aquí,

a la espera. Abre tus ojos

que abren sus puertas.

 

Despierta. Está aquí.

No es la dicha.

Es la presencia.

 

De "Líneas de Otoño"

 

 

Reencuentro

 

                                                                   in memoriam

                                    Marcelo Quiroga Santa Cruz

 

Entré en el bosque,

                                       a su pleno corazón

de silencio y luz inmóvil.

Con voz queda dije

tu nombre y otros nombres

como quien escribe

                                          en el aire

para memoria de los árboles.

Mas no movió ninguna hoja

el álamo ni el roble.

Ni una sola rama el sauce.

Igual de indiferentes

pasaron

                  (felices en su vuelo)

un mirlo y dos gorriones.

De pronto

                          el viento mago

sacudió nubes y follajes:

se encendió el relámpago

y entré en la lluvia

                                        contigo y los ausentes.

 

De "Líneas de Otoño"

 

 

Sonata

 

Ojos que descubren

la voz de las cosas.

 

Oídos que escuchan

el paso de las rosas.

 

Olfato que todo lo funde

en un solo aroma.

 

Lengua que añora

el sabor de otra.

 

Cuerpo la ausencia

que padece los cuatro

 

sentidos que la transportan.

Cuerpo que apenas goza.

 

Le falta el tacto.

Le sobra memoria.

Tomado de:

http://amediavoz.com/mitre.htm

 

 

INDAGACIÓN

 

mom semblable, mon frére.

(Baudelaire)

 

De qué herida vendrá el que te hiere.

Así, tan de filo, lujosamente.

 

De cuánta hambre o sed.

De qué adolescencia

humillada. De qué niñez

a golpes enterrada.

 

De qué piel perdida

o inútilmente deseada.

De qué desnudez

cortante como navaja.

 

De qué herida reciente

o lejana. De qué roto sueño.

De qué pronta muerte.

De qué primer muerto.

 

De qué, de quién vendrá a herirte

como si fueras un dios;

tú, tantas veces herido,

y tantas -como él- heridor.

 

 

AEROPUERTOS

 

Entre partida y llegada

somos

las dos caras de Jano.

 

Vemos unos ojos

con lágrimas (atrás

en la anochecida

distancia) y vamos

 

hacia otros

suspendidos al alba

por el fértil asombro

de la mirada.

 

 

ZONA DE EMBARQUE

 

Se angosta el paisaje

al filo de los pasos.

Huele a paraje

el amplio espacio.

 

Se pisa una calzada

de luces y sombras

donde duda la mirada

y tropieza la memoria.

 

Es la zona de embarque

en el aeropuerto del tiempo.

Cada cuerpo es el pasajero,

la nave y el equipaje.

 

Y aguardábamos las señales,

inquietos, sin saber

si llamarán para emprender

o cancelar el viaje.

Tomado de:

https://ciudadsiglocero.wordpress.com/2025/07/09/poemas-de-eduardo-mitre/

 

 

MORAL DE VAN GOGH

 

El blanco que sube como el humo

y baja a saltos de conejo,

y ese azul tan sólo tuyo

más abismo que de cielo.

 

Y al centro:

Brasa que nube,

zarza que mora en la llama:

tu moral de fuego.

 

Mirarlo

no es sólo verlo: es oír

un crepitar de miradas

hasta tiznarse la cara

de silencio.

 

Apóstol del sol

fundido en tu cerebro,

peregrino de la pasión,

herrero del amarillo, dime:

 

Cómo plantar en la página

como tú en el lienzo

el árbol de la palabra,

su follaje de sonidos

podado ya de fantasmas

pleno de nombres vivos

entre la luz y el viento

palpables como un erizo.

 

EL ÁRBOL

 

Hoy derribaron al árbol

que nos acompañó tantos años.

Sin más venda que una nube

la herida azul del espacio.

 

Palabra a palabra,

hoja por hoja,

vuelvo a plantarlo

en el huerto de la memoria.

 

Pero en vano.

 

No pasa el viento por su follaje

o pasa sin tocarlo.

 

No dora la luz sus hojas

ni en sus ramas

se posan los pájaros.

 

Ya pura imagen el árbol

sin fruto ni canto.

 

Como la realidad rugosa

hambre de sueños

sed de su sombra

padece mi cuerpo.

 

Alzo los ojos y sólo veo

un incendio de alas.

 

Y al fondo:

el sol sediento

errando sin raíz en su desierto.

Tomado de:

https://ciudadsiglocero.wordpress.com/2026/03/21/poemas-de-eduardo-mitre-2/