Ausencia de amor
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
Certezas
A ver cómo es.
Estaba quieta la inquietud por una vez.
La desazón en sazón y
¡cómo se parecía el mundo a Gerarda
envuelta en sensaciones de encaje!
Las palabras chocan contra la tarde
/y no la descomponen.
La furia no me deja solo conmigo.
Habrá que recortar la sombra militar.
¡Camaradas especialistas en esperar cansancios:
apaguen el amor dudoso
que baja humilde y despacito!
Hasta el revés del cosmos morirá!
Comentario I
(Santa teresa)
querido amor que partís como un pájaro
acostado sobre los horizontes
¿estará bien darnos todos al todo/sin
ser parte de nada/ni siquiera del vuelo que
te lleva?/¿piensan hermanas y hermanos
que rodeando se puede llegar/o
partiendo y quedándose a la vez se llega
a la unidad buscada como manjar celeste?
o sea/dura es la vida o esta
salud que cavo para encontrarte como luz!
o palabra/ramita donde te poses como
la mano tuya sobre mi corazón
Costumbres
no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal
El juego en que andamos
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
Epitafio
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.
Escribo en el olvido...
Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.
Fábricas del amor
Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
La economía es una ciencia
En el decenio que siguió a la crisis
se notó la declinación del coeficiente de ternura
en todos los países considerados
o sea
tu país
mí país
los países que crecían entre tu alma y mi alma
de repente duraban un instante y antes de irse
o desaparecer dejaban caer sábanas
llenas de nuestros sexos
que salían volando alrededor como perdices.
¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor
dejábamos nuestros sexos allí,
y ellos seguían vivitos y coleando como perdices
suavísimas?
Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas
con subordinación y valor
para que los jugos de la noche pasada
no inauguraran el pasado
y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros
para ordenarnos el hoy
porque el alma amorosa es desordenada y perfecta
tiene mucha limpieza y lindura
se necesita todo un Dios para encerrarla
como le pasó a Don Francisco
que así pudo cruzar el agua fría de la muerte.
Es bien raro eso de nuestros sexos volando
pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu
sexo
y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
y dulzura y valor
me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos
como amor encendiendo otro amor,
o más, es cierto que cada vez nuestros sexos
resucitaban
y se ponían a dar vueltas entre ellos
como maripositas encandiladas por el fuego
y se querían morir de nuevo
buscando incesantemente la libertad
y había un país entre la vida y la muerte
donde todo era consolación y hermosura
y no poseíamos nuestro corazón
y nuestros sexos se perdían como almas en la noche
y nunca más los volvíamos a ver para entender
estudio los índices de la tasa de inversión bruta
los índices de la productividad marginal de las
inversiones
los índices de crecimiento del producto amoroso
otros índices que es aburrido hablar aquí
y no entiendo nada.
La economía es bien curiosa
al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street
los sueldos de la ternura son bajos
subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor,
el aprendiz está rodeado de nubes que parecen
elefantes,
eso no le da dicha ni desdicha
en medio de las razones
las redenciones
las resurrecciones.
Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
estoy viendo volar los pajaritos que te salían del sexo
mejor dicho
de más allá todavía
de todo lo que valías
o brillabas
o eras
y dabas como jugos de la noche.
La muchacha del balcón
La tarde bajaba por esa calle junto al puerto
Con paso lento, balanceándose, llena de olor,
Las viejas casas palidecen en tardes como ésta,
Nunca es mayor su harapienta melancolía
Ni andan más tristes de paredes,
En las profundas escaleras brillan fosforescencias como
de mar,
ojos muertos tal vez que miran a la tarde como si
recordaran,
eran las seis, una dulzura detenía a los desconocidos,
una dulzura como de labios de la tarde, carnal,
carnal,
los rostros se ponen suaves en tardes como ésta,
arden con una especie de niñez
contra la oscuridad, el vaho de los dancings.
Esa dulzura era como si cada uno recordara a una mujer
Sus muslos abrazados, la cabeza en su vientre,
El silencio de los desconocidos
Era un oleaje en medio de la calle
Con rodillas y rostros de ternura chocando
Contra el "New Inn", las puertas, los
umbrales de color abandono.
Hasta que la muchacha se asomó al balcón
de pie sobre la tarde íntima como su cuarto con la cama
deshecha
donde todos creyeron haberla amado alguna vez
antes de que viniera el olvido.
La puerta
abrí la puerta/amor mío
levantá/abrí la puerta
tengo el alma pegada al paladar
temblando de terror
el jabalí del monte me pisoteó
el asno salvaje me persiguió
en esta media noche del exilio
soy yo mismo una bestia
La rueda
El arco o puente que va
de tu mano a la mía cuando
no se tocan, abre
una flor intermedia.
¿Qué toca, qué retoca, qué trastoca
ese vacío de las manos
solas en su fatiga?
Nace una flor, sí,
se agosta en mayo como una
equivocación de la lengua
que se equivoca , sí.
¿Por qué este horror?
En la página de nosotros mismos
tu cuerpo escribe.
La secreta dulzura del dolor...
la secreta dulzura del dolor
es transparencia/sale
de la furiosa resignación del sueño/
suena en la boca del perdido
en su origen/en su
rumor de existencia que
le clava la cabeza al gran espanto/
al doble andar/al doble hilo/a la
no verdad del estar como no estar/
el vuelo torpe que los cría/
lo que rompe la luz/memoria
confusa por sus números/
pecho que dura como huella/
la nada que te ama/
Límites
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
Lo que cava
La sangre corcovea
en todos los rincones, en
el alma superior, en su orgullo,
en los perros con olor a furia.
El ser amado convierte
la humillación en asombro y vengo aquí
para decir que te amo. El domingo
del payaso prueba la desolación.
La emoción contra la pared
espera que la fusilen.
Nuestros cuerpos conocen esa pared.
Es una atadura del sol
que cava y cava.
Lo que pasa
Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.
Tomado de:
http://amediavoz.com/gelman.htm
Otras partes
¿oíste / corazón? / nos vamos
con la derrota a otra parte /
con este animal a otra parte /
los muertos a otra parte /
que no hagan ruido / callados como están / ni
se oiga el silencio de sus huesos /
sus huesos son animalitos de ojos azules /
se sientan mansos a la mesa /
rozan dolores sin querer /
no dicen una sola palabra de sus balazos /
tienen una estrella de oro y una luna en la boca /
aparecen en la boca de los que amaron /
pasan noticias de sus sueños /
arrastran sus lágrimas con un pañuelito detrás como
barriendo el
padecer /
como no queriendo mojarlo /
para que el padecer estalle y arda y haga asiento donde
sentarse a
pensar otra vez /
nos vamos / corazón / a otra parte /
hace mal que no podás sacar los pies de la tristeza /
aunque es tristeza que besa la mano que empuñó el fusil
y
triunfó /
y tiene corazón y guarda en su corazón una mujer y un
hombre
pasando como tigres por el cielo del sur /
una mujer y un hombre como tigres enjaulados
en la memoria
del sur /
besando hijitos que nunca más van a crecer /
compañeros que nunca más van a crecer y ahora cosen
la tierra al aire / cosen
tu corazón / corazón / sus animales /
una mujer y un hombre
caminando por el cielo del tigre
como tigre que canta /
vámonos con esta perra a otra parte /
no tenemos derecho a molestar /
nuestro solo derecho es empezar otra vez
bajo la luz del sol sereno /
los límites del cielo cambiaron /
ahora están llenos de cuerpos que se abrazan
y dan abrigo y consolación y tristeza
con una estrella de oro y una luna en la boca /
con un animal en la boca mirando el centellear
de los compañeritos que sembraron corazón
y levantan su corazón ardiente
como un pueblo de besos /
Vuelos
¿qué es este vuelo entre la vida y su ser? /
¿este temblor como un sombrero gris? /
¿este cielo que se abre como fierro
candente en su batalla
o punto de morir? / ¿para qué
te trabajamos / cielo / llenamos
tus vestidos de todo lo que crece? /
vos esperas la muerte / yo espero la victoria /
alguien ha puesto hermosura en mi corazón /
alguien movió mi dolor /
arriba / abajo / después / antes / alguien
rodeó mi corazón de hermosura /
si la hermosura cantara en la noche /
la noche tendida sobre mi corazón /
mi corazón tendido en el país /
envuelto en la hermosura que arde /
abre sus brazos contra la desgracia
como las dos caricias del pecho de diana /
pecho que gira en mi país /
país que gira como pecho en la noche /
un otoño que viene los compañeros volarán /
consolarán a Dios / tan triste /
crecerán como vieja pasión /
diana será dos soles en la dicha del sur /
Otro tango
el monstruo de la razón engendra sueños / dijo /
hundió sus manos en la noche y las dejó acostaditas /
su voz adolescente
tenía ojeras donde empezaba el sueño /
cayó en combate un día de estos tiempos /
ese día las mujeres se enojaron con Dios /
con los pechos furiosos golpeaban contra los aujeritos
por donde julio se estaba yendo de aquí /
no para irse / abandonar /
sino porque sucede que hay que irse /
muchas veces pasa eso /
hermanas / manos / hay que irse / chan-chán /
algunos cuidan madres amargas en el patio /
otros pierden la voz /
otros duermen con camisas de fuego /
ese día las mujeres golpeaban con los pechos furiosos /
¿por qué tenías que morir? /
¿acaso la dulzura no te seguía como un buey? /
tenías una ventana en el pecho /
tu almita calentaba como un fuego pero él se murió /
también el jorge se murió y ninguna tibieza lo rodeaba
/
¿dónde estabas / vos / mundo / o cierva / o astro que
brillás entre el trabajo y la lucha? / julio cayó con
un sol
en el cuerpo
/
alrededor giran mujeres / pechan / furian / chan-chán /
vamos a hacer una mañana alta como una ventana /
los compañeros se asomarán /
verán los cielos no nacidos
donde colgaban astros para vidas más bellas /
Mujeres
decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito
debía tener unas 12,397 mujeres en su mujer /
era difícil saber con quién trataba uno
en ese pueblo de mujeres / ejemplo:
yacíamos en un lecho de amor /
ella era un alba de algas fosforescentes /
cuando la fui a abrazar
se convirtió en singapur llena de perros que aullaban /
recuerdo
cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir /
parecía una constelación en la tierra /
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra /
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha /
como el sol que se ponía en su voz /
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa
mujer menos
uno /
y cuando se dio vuelta / su nuca era el plan económico
/
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorable
a la
dictadura militar / o sea
nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer /
yo estaba ligeramente desconcertado / una noche
le golpié el hombro para ver con quién era
y vi en sus ojos desiertos un camello / a veces
esa mujer era la banda municipal de mi pueblo /
tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba
a desafinar /
y los demás desafinaban con él /
esa mujer tenía la memoria desafinada /
usté podía amarla hasta el delirio /
hacerle crecer días del sexo tembloroso /
hacerla volar como pajarito de sábana /
al día siguiente se despertaba hablando de malevíc /
la memoria le andaba como un reloj con rabia /
a las tres de la tarde se acordaba del mulo
que le pateó la infancia una noche del ser /
ellaba mucho esa mujer y era una banda municipal /
la devoraron todos los fantasmas que pudo
alimentar con sus miles de mujeres /
y era una banda municipal desafinada
yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo /
yo / compañeros / una noche como ésta que
nos empapan los rostros que a lo mejor morimos /
monté en el camellito que esperaba en sus ojos
y me fui de las costas tibias de esa mujer /
callado como un niño bajo los gordos buitres
que me comen de todo / menos el pensamiento
de cuando ella se unía como un ramo
de dulzura y lo tiraba en la tarde /
Vínculos
El sin tierra ve ahora los otoños que su niñez no sabe
traicionar. Allí pasó mañana. Tiembla de siempre en nunca más. No cesa su
porción de infinito.
Retrato
Nadie debe hacer ruido en el secreto corazón. Amo las
apariencias del no ser natural. La verdadera nada es el espejo que envenena los
rostros del deseo, convierte a la memoria en cuerpo fugitivo de la unión. Desde
que nací estoy lleno y vacío de mí mismo y así conozco que la verdad más
inocente es un destino.
El baldío
Animal de baldío, memoria, comés pastos que no
crecieron más.
La forma
Alma que ahora pensás: decí por qué en amor la soledad
es forma de la luz.
La vuelta
Vos, que me das a mí en el espanto del pensar.
La vuelta al pueblo que no fue.
Ternura que se pudre.
La mano
Inventaba un país con tanto amor que estalló en el
invento. Ahora se lo ve en los circos que pobrean, los cerdos neblinosos, los
escondidos en un palo. Estaba untado de almas y abrigaba las cenizas de un
soplo que le escarbaba una mujer.
La claridad de sus migajas ulceraba a los engaños
conversos. Gritaba “¡muera, muera!” a su espanto reunido. La sufridera le
agachaba los buitres que supo conseguir. Tenía deseos y sarna de canario. Ardía
en un fuego que nadie concibió y no hacía tierra ni cielo con la mano.
Tomado de:
https://materialdelectura.unam.mx/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/333-183-juan-gelman?start=7
Nacimiento de la poesía
La mañana sin sol de la ciudad,
la mañana cantora,
árboles conversando del otoño,
picapedreros tiroteando
sirenas, caras rápidas, ladridos,
me ve salir lleno de bruma
o de pájaros vivos del último septiembre
o de rumores del amor, crepúsculos y pianos
o de todo lo que habrá de morir como si fuera nada
ya que el otoño partirá el amor.
los pianos ladrarán con cara de septiembre,
la poesía pasará como un animal desconocido
por la ciudad llena de bruma
y sonarán los tiros de la palabra, Gelman.
Somas
the times literary
supplement dice:
«golpear genitales con todo el puño implicaría
ruptura violencia y enorme daño para los
órganos envueltos»
¿y aplicar la picana en los genitales?
¡y quemar golpear el cuerpo tendido y volver a
aplicar la picana eléctrica en los genitales!
¡y volver a quemar golpear el cuerpo tendido y
volver a aplicar la picana eléctrica en los
genitales!
no hay rías para los genitales varados en el sur
implicaría aplicaría
los genitales están implicados por acá
sufren aplicaciones ruptura violencia enorme daño
por acá
los genitales se disiparon en la niebla de Londres
envueltos en las hojas amarillas del times literary
supplement
la tinta los excitó
la tinta convirtió su rabia en hechos somáticos
eróticos
acá lo somático es así
aplican la picana eléctrica en los genitales
queman
golpean el cuerpo tendido y vuelven a aplicar
la picana eléctrica en los genitales
vuelven a quemar golpear el cuerpo tendido y vuelven
a aplicar la picana eléctrica en los genitales
varados en el sur
Necesidades
el individuo que difiere de sus pares
que perturba o escandaliza a su familia o sociedad
suele ser calificado de insano acusado de enfermedad
mental y perseguido
como enfermo
este acto de siquiatría llena necesidades importantes
el individuo que ve piernas azules de mujer volar
arbolitos cantar el mundo heder
es encerrado golpeado insulina con electricidad médicos
este acto de siquiatría llena necesidades importantes
¿necesidad del volar o cantar?
¿necesidades del individuo que difiere de sus pares
que perturba o escandaliza a su familia o sociedad y es
calificado de insano acusado de enfermedad mental
y perseguido como enfermo?
¿otras necesidades?
¿necesidades del individuo que no difiere de sus pares
que no perturba o escandaliza a su familia o sociedad
que no es calificado de insano acusado de enfermedad
mental ni perseguido como enfermo?
¿piernas azules de mujer volar no?
¿ni arbolitos cantar ni mundo heder?
Tomado de:
https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/73/gelman_poemas.html
Cábalas
A ver si la húmeda yerba
te deshace de furias
con un silbo de paso. Los rostros
que supieron y callaron
noticias del horror,
tan alimento de sí mismos,
reman en aguas secas.
Tienen sabor a hueso, usan
almas prestadas, parecen
restos cansados de la indignidad.
Detrás de su agonía
hay un dedo que nunca se levanta.
Se comen los guiñapos
de su reloj central.
El muro
La mujer embarazada que pasa
con su carga sucesiva y
palabras a lo que será
viene del muro donde
lo que une separa.
Allí está escrito
que la pregunta es un ritmo en el alma
y el vacío se vacía de
la imperfección de los viejos lenguajes.
¿Dónde se alza la amistad
de la humedad con el ser que despierta?
El horizonte engaña a los
que hablan con los ojos tapados
por sangre que haya.
Hay mundos raros sin techo
para el que no sabió.
Sé
A Mara
El mar que nos separa de la vida a la vida es este aire
delgado donde la boca no se oye y se vuelve tierra. Es tan difícil poseer la
noche sola de vos. La unión/ en la que el todavía es alma/ conoce el dominio
del soplo que va de amor a amor y canta lo que sabe cantar. Los que calumnian a
la vida no tienen la pasión del temor/el humilde furor robado a la tiniebla que
cubre los manteles donde se enfría la sopa del tiempo. Fortaleza del cuello
inclinado sobre los desgarrones de uno mismo. Vigilan a la noche que calla
porque tiene derecho a negar.
Tomado de:
https://www.casamerica.es/literatura/cuatro-poemas-de-juan-gelman

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