miércoles, 8 de mayo de 2019

POEMAS DE ERIK LINDEGREN


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(5 de agosto de 1910, Luleå, Suecia - 31 de mayo de 1968, Estocolmo, Suecia)



ARIOSO


Estamos siempre juntos,
en alguna parte dentro de nosotros nuestro amor nunca puede huir.
                 En alguna parte
                            en alguna parte
todos los trenes han partido y todos los relojes se han parado:
en alguna parte dentro de nosotros estamos siempre ahora y aquí,
somos siempre tú hasta confundirnos y fundirnos,
metamorfosis y la maravilla de maravillarnos,
ola que se quiebra, nieve y llama de la flor.
En alguna parte dentro de nosotros donde los huesos han blanqueado
después de la sed del buscar y la sed del dudar
hasta la huidiza negación
                                             hasta el secreto de ceder
                                             ¡nube de consuelo!
en alguna parte dentro de nosotros
donde estos huesos blanquean
y los espejismos se reconocen
brota la certeza en la lejanía como la ola en la oleada
reflejas nuestra lejanía como la estrella en la ola
y el sueño deja siempre la máscara y se vuelve tú
que te escapas
                          para volver a volver
                          para volver
                          más y más dentro de nosotros
                          más y más tú.
VII

aquí en este silencio que extermina el límite
entre los muertos vivos y el vivo deseo de los muertos

allí dos mitades se asocian en doble ceguera
para mejor aún poder oír cómo cae la luz

lenta, traicioneramente como si supiese qué quiere
cuando la noche entró y el día está vacío

y el sentido se tiende saliendo de su torre
con sigilo de miedo por mejor conservarse

en la penumbra de las gargantas donde el guardaespaldas lancea
bloquea toda salida y la sabiduría de los ahogos

aquí en este silencio que extermina el límite
donde la luz cae y agrisa la angustia

licita la tormenta de la aniquilación la seca tierra del futuro
mientras la cegera sonríe sarcástica a través de su ventana sin cristal


Gladiador moribundo


¿Quién rasgó tu cintura con tridente?
¿Quién te arrojó la red a la cabeza
y jaló -en un ardiente triunfo-
para que tú cayeras
pataleando en la arena?

No ese cuyas piernas
ves como dos columnas sobre ti.
No esa mano de puñal mordiente
que lanza larga sombra
en la arena oscura de la noche,
no él, no el esclavo del grosero César.

Pero ¿quién te ve a ti?
¿Y acaso me oyes?

Ciego está el público.
En parte por oscuridad:
una ola blanca cual espuma que
golpea la cabeza contra la roca del Hades.
En parte por deseo:
una última frontera en la sangre de la niebla
que tiene miedo de sí misma en ti.

¿Quién te ha derribado?
¿Quién te ve?

Tú lo sospechas
mas no llegas a tiempo.
Por un instante
luchas eternamente.

Así tu vida se hace tuya.
Así surge tu muerte.


I

(en la sala de los espejos donde no sólo Narciso

campea sin vértigo en el pilar de su desesperación



amamantaba la eternidad con una mueca

el país de las ilimitadas posibilidades



en la sala de los espejos donde un solo gemido infectado

escapó a las espadas cruzadas de la indiferencia



y transformó el aire en promesa y humus

que se deslizó por todas las ventanas de la ciudad



en la sala de los espejos donde la perfección se estampa

en chapa y se lleva como un preso en el pecho uniforme



donde la palabra se hace haraquiri a la luz de las explosiones

y la trompeta sabe a porcelana destrozada y a sangre moribunda



en la sala de los espejos donde uno deviene los muy demasiados

y sin embargo querría caer como rocío  en la tumba del tiempo)


V

la mano tiembla de vértigo en la escalera de los estranguladores

ávidas lágrimas rechinan en la jaula vacía del ruiseñor



hasta el propio duelo se cobra más muertos

incluso un accidente de ferrocarril balbucea perdón



un ojo descascarillado arde: cortocircuito y soledad

y el destino fotografía otro cadáver asombrado



el fuego devasta también el corazón no asegurado

y el vigilante del sufrimiento huye hacia un fondo de fe



espinas anónimas se sueñan una realidad

y meciéndose en la pendiente de la realidad se hacen espinos



pero un grito de dolor asciende rodando a una montaña

y se arroja por una pendiente para destrozarlo todo



grandioso descansa el vuelo del dolor en el paño de las águilas

mientras el viento baraja las naipes de educados rostros


XI

Y me voy hundiendo cada vez más en la primavera de la tierra

que germina en mi boca en mis manos mi garganta



mientras el crepúsculo acelera sus pasos en el valle

y las sombras arrojan lejos de sí las brasas de la impaciencia



como si oyesen los sordos gritos de la tierra que salen de mi boca

y quisiesen encender las alas que arrastran los abetos



para huir de tormentos demasiados secretos:

el impulso de la sangrienta espuela de ir a ninguna parte-



pero junto a las brillantes raíces de las fuentes donde el ojo del gigante

se deslizó de mi abrazo y ascendió hasta la camilla de las estrellas



encontré un claustro de fuerza con corrientes debilitadas

la mano de un silencio que amasaba arcilla



y yo descansé seguro bajo el peso de las piedras

bajo la protección del peso en la sangrienta primavera del crepúsculo


XXIII

el angosto corazón sufre pero las cicatrices bronceadas

resplandecen en el perfil cortado a cuchillo del amor



y por eso caen los amarillos medallones del abedul

tan serenos en esta profundidad de labios de piedras



y la lengua de piedras no disuelve la hostia

en recuerdo de las venas hinchadas de las montañas estivales



pero el crujido de la telaraña rota

asustó al pájaro del olvido haciéndolo alas de hierro



que arañaron el musgo azul celeste del cielo

y salpicaron de rojo la poderosa mano cerrada



hasta que el sonido hirvió y se abrieron las cimas de las montañas

para que el sol se demorase largo tiempo



enfriase la sangre convirtiéndola en otoñal espuma

martillease las cicatrices hasta un golpe pendular de luz


XXXVIII

 Sueño con el recuerdo de la pezuña de la cierva en el laberinto

como las palabras del impasible a aquel que le salvó la vida



sueño con espejos y agua corriente como humo de eternidad

como fe amontonada sobre fe en el capitoné de la miseria



sueño con todo lo que se repitió y creció hasta la irrealidad

como la canción de los labios rojos sobre amado y ausencia



oh recuerdo: oh furia y dios que funden todo

convirtiéndolo en nada y persiguen lo asible hasta la muerte



dile a alguien si tal vez los pies de los días caminan

sobre el tambor de la verdad con una mejoría para nosotros



di al viento que se arremolina entre las puertas de los horizontes

buscando su posición entre lo ingrávido y lo pesado



di al caminante que camina hundiéndose más en el mundo

buscando su talismán de tinieblas y luz



El hombre sin camino, Erik Lindegren

Ed. Bassarai.

Fotografías. Juan Frechina.



martes, 7 de mayo de 2019

POEMAS DE KARL KROLOW


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(11 de marzo de 1915, Hannover, Alemania - 21 de junio de 1999, Darmstadt, Alemania)


POEMA DE AMOR


A media voz te hablo
¿Me oirás
detrás del rostro amargo de la luna
que se resquebraja?
¿Bajo la celestial belleza del aire
cuando se haga de día
y el alba sea un rojizo pez de aleta temblorosa?

Eres hermosa.
Fresca y seca es tu piel.
Tu mirada – suave y firme como la de un pájaro.
Se lo digo al viento que vibra.
Tu cuello -- ¿oyes? -- es de aire
que como paloma se escurre entre las mallas del follaje azul.

Levantas el rostro.
Sobre el muro de ladrillo reaparece como una sombra.
Hermosa eres. Eres hermosa.
Fresco como el agua fué tu sueño a mi lado.
A media voz te hablo.
Y la noche se quiebra como soda, negra y azul.


Realmente mucha suerte




Realmente mucha suerte

Pertenecer a esto,

Que un cuerpo comience

A flotar en el aire

Con pecho, axila y rodilla

Y en ese mismo aire

Otro cuerpo se encuentre

A uno como él

En el camino.



La atmósfera hace de ellos

Dos torsos íntimos.

Las tiernas líneas en las copas de los árboles

Describen su éxtasis inadvertidamente.

Su murmullo permanece

Un tiempo entero aún para que lo escuchen,

Y como él se regalan

Uno al otro eso,

Lo que es ligero en ellos.



Ser afortunado empieza siempre

Un poco aquí en la Tierra.



Pero nadie ha tenido la capacidad de notarlo.



(Traducción por Alejandro Rodríguez Morales)

Las palabras correctas - en alemán


No aleman Sin palabras. Los niños
solo estaban jugando con su pelo, se lo
pusieron en la boca.
Solo un reloj de pared hacía tictac,
anunciando la segunda vez,
cuando la gente hacía el amor en
el sofá de crin, en silencio.
No
intervino ninguna voz preocupada .

No es una sílaba. Las personas se miraron la
una a la otra durante mucho tiempo,
apoyadas en codos, sin palabras.
El día se reflejó
en una jarra de agua teñida de rojo.
Los compañeros humanos estaban muy lejos.
Fueron a donde quisieran.
Así fue con nosotros, viviendo
con largas pestañas,
nuestros dientes blancos crujen
en el crepúsculo, el futuro que temíamos.

No es una sílaba. En silencio
tomamos nuestros cuerpos por su palabra.
Estábamos del lado
de la ignorancia. A sabiendas
dejamos que la prisa de la historia
de descanso sobre sí mismo
y extrañas las palabras correctas
en alemán.
Ni siquiera una sola frase.
Tuvimos suficiente lenguaje
con el que nos engañamos a nosotros mismos.

LA PAREJA

Me
estrecho como muñecas.

Vea nuestro plano silencioso,
la cometa del niño, que
ya no se sostiene con los
dedos sobre una costa
en la que se dice
buenas noches ahora.

La paloma mensajera entre nosotros
sube más y más alto.

Estamos en una casa bonita
sin puertas, cielo,
azul en nuestros cuerpos
que no se pueden borrar.

II
La otra vida
con dos pares de ojos.

Somos febriles
como piedras
al sol.

Bodegón de ropa quitada.

Nuestra oscuridad, como un aceite encendido,
salió por la ventana de manera insegura.

Nuestro aliento sale volando
de nuestra boca común.

Eso es tan simple


Solo ven aquí si quieres:
quiero decirte cuál es el punto.
Puedes olvidar la causa y el efecto,
eso tiene que ver con la lógica.
Llegar al punto es más simple:
como mirar el reloj y tomarse
el tiempo en serio o encender una luz
y su cabeza arde,
deja la puerta abierta y espera,
la forma en que se cierra de golpe,
o va por la pared,
no encuentra un final Confundirse,
perder el rumbo, hacer algo
por ti mismo y no saber
cuál es el punto del otro.
cometa cosas reales:
pensado o hecho,
mire sus dedos,
cómo hacen un puño,
o se abren a un cielo
que no conoce el infierno:
eso es tan simple

OCTUBRE


El olor de los membrillos. Un domingo de octubre
y demasiado ozono. La gente tropieza con la luz,
un delantal lleno de peras rojas.
Las mujeres, dice Katherine Mansfield,
como los domingos mejor.
Lo mejor de todo, digo,
en que uno necesita una noche como las manos,
la piel de la noche.
Juegan con membrillos,
mujeres inglesas y alemanas, que
emergen de largas oraciones
, cómo todas huelen:
membrillos, hombros, sudor ligero de amor, ¡
siempre que hagan lo que quieran!
Después dicen:
Siempre te he sentido muy poco.
El anhelo tiene un nombre: nostalgia.
La noche ahora es más negra
bajo la manta Merino,
sin luna, octubre.
Las enfermedades internas
están por delante.

  

LA VIDA DEPENDE DE ÉL


Mejor:
lees líneas de música
que la verdad sobre ti,
que no se encuentra en ninguna parte.
Es una cuestión de
pegar el
sello correcto en la carta
y no enumerar a nadie
como el remitente
o Dios y el mundo.
La voz de tu amante hace tiempo que se
apagó en el teléfono.
Retén
tus pertenencias.
Te disgusta cuando
llamas la atención.
Hay
más enfermedades peligrosas
que la gripe,
por ejemplo:
mantener la cabeza alta.
El final de tal
novela es discretamente
mortal.


Una palabra después de otra

Imagínate,
harían una oración:
una palabra tras otra
se me ocurre a ti
y a ti , y nuestras palabras compartidas
nunca terminarán, tal
como se nos ocurren en
nuestra vida.
El mío termina pronto,
pero el tuyo, el tuyo: ¡
un año tras otro!
Todavía estamos en el medio
de nuestra oración,
en medio de nuestras palabras,
cómo se nos ocurren
acerca de nuestra felicidad,
entonces seremos felices.
Y las palabras, que
son verdaderas para nosotros, son para
tomarlas con nuestras manos,
una oración larga,
que nunca termina.

ESPERANDO


Sabía que no vendrías.
Eran las cuatro de la tarde.
Un olmo estaba allí. Parecía
como la eternidad Hay
no infidelidad, pero raja abierta
cartas con el abridor es como una puñalada
de otra edad de la virtud.
¿Cómo huelen los olmos?
Son enfermizos
La eternidad muere lentamente
de una enfermedad sigilosa.
Nunca veré
que estás haciendo ahora.
Tal vez el teléfono suene
en tu cuarto ahora
cuatro de la tarde
Una voz femenina es severa,
dice: numero equivocado
El olmo huele a enfermedad.
En el pasto se va a sembrar debajo.
una libélula está quieta, me mira
hasta el final de mi certeza,
cuando no sumo los numeros
mientras espero: lo sé,
mi aliento fue el aliento rápido
de un niño espiando.
Mecanicamente me desabrocho
el botón de mi chaqueta
y abotónalo de nuevo.
me estoy preparando
por algo u otro.
—Traducido del alemán por Stuart Friebert con permiso de Suhrkamp Verlag / Berlín

- de Rattle # 42, invierno 2013

lunes, 6 de mayo de 2019

POEMAS DE ERIK SATIE


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(17 de mayo de 1866, Honfleur, Francia - 1 de julio de 1925, Arcueil, Francia)


Poema encontrado en un paraguas



Cadáver aerófago de ojos descocidos, de mirada trunca, de miembros gangrenados.

¿Por qué tu boca me devuelve olvidados paraísos?

Mejor harías en volver al sueño disolvente del que emergiste brillante,

como una estela de celestes crucifijos.

Yo te maté en la medianía de las horas,

yo fui verdugo de esos huesos rotos,

fui la cárcel sangrienta de tus cabellos cobrizos esplendentes,

mismos que en mitad de la plaza he visto fulminar a más de uno en melífugos pelotones.

Suspiro por tus suaves dedos blancos,

el sarcoma de la sangre coagulada forma dulces motas de escarlata y púrpura: ¡tu cuerpo se cubre de nenúfares!.

Mis manos estremecen tu dulce carne y el tacto me devuelve el tierno aguijón de la pulpa de una fruta madura.

¡Qué embeleso de labios!

¡Qué delicadeza cincelada de alabastro son tus pies!

¡Qué tersa la carrera de las aguas sobre tu vientre blanquísimo!.

Blancos ojos, blancas piernas, blanca impronta en la carrera de los vivos que se cruzan en tus caminos.

Por años concebí la noche, reclamando los incendios de tus ojos, ¡ahora me otorgaste la sombra!.

Mis devotos labios cercenados por mieles y vino son testigos:

de la gracia muda y elegante con que habitan los dioses el universo de los vivos,

de las profundas hondonadas en que gimen tibios los fantasmas de la infancia,

de las palabras temblorosas que dirigen los amantes piadosos cuando se consume la vigilia.

Yo te amo criatura endeble e infinita,

como se aman ciertas cosas terribles,

como el oneroso fuego sobre playas de ambrosía,

como la sangre tibia que endulza las manos de inocentes,

como el anverso monstruoso de la noche pintando eones olvidados,

¡Devuélveme el flagelo frío de los astros con tus labios despojados!

¡Muéstrame el camino tibia mortaja de sombras, carroña esplendorosa, suave nido de apetitos dormidos!

¡Ámame finalmente, con la tersura acompasada de la muerte, con la beatitud esplendorosa del silencio, con la eternidad indescifrable de tu cuerpo quieto!

‘Sonatina burocrática’

ALLEGRO

Ya ha salido.

Va alegremente a su despacho ‘gavilándose’.

Mueve la cabeza contento.

Le gusta una guapa dama muy elegante.

También le gustan su portaplumas,

Sus mangas de lustrina verde y su gorrito chino.

Da grandes zancadas:

Se precipita a las escaleras que sube a cuestas.

¡Qué ventolera!

Sentado en su sillón

Está feliz y lo demuestra.

ANDANTE

Reflexiona sobre su ascenso.

Tal vez obtenga un aumento

Sin necesidad de ascender.

Cuenta con trasladarse el próximo trimestre.

Ha echado el ojo a un piso.

¡Ojalá ascienda o aumente!

Nuevo sueño sobre el aumento.

VIVACA

Canturrea un viejo aire peruano

Que ha recogido en la baja Bretaña de un sordomudo.

Un piano vecino toca una pieza de Clémenti.

Qué triste es todo esto

El piano reanuda su ejecución.

Nuestro amigo se interroga con benevolencia.

El frío aire peruano se le sube a la cabeza

El piano continúa

Lástima, tiene que abandonar su despacho, su bonito despacho.

Ánimo, vámonos, dice.

Pablo y Virginia


Virginia cantaba como una patita muy mona.
La canción de Virginia hacía llorar a los cisnes.
Entonces Pablo bailaba sobre un pie para no molestar a sus padres.
A Virginia le gustaba verle bailar.

Robinson Crusoe


Por la noche, se tomaban la sopa
e iban a fumar sus pipas a la orilla del mar.
El olor del tabaco hacía estornudar a los peces.
Robinson Crusoe no se divertía en su isla desierta.
“Está realmente demasiado desierta”, decía.
Su negro Viernes era del mismo parecer.
Decía a su querido amo:
“Sí, señor, una isla desierta está realmente demasiado desierta.”
Y meneaba su gran cabeza negra.


Don Quijote


¿Qué me importan estos vallecillos, estos palacios, estas chozas?
Objetos vanos cuyo encanto se ha desvanecido para mí.
Ríos, peñascos, bosques, soledades tan queridas,
os falta un solo ser y todo está despoblado



Gymnopédie 1


Por la ciudad la luz evanescente
descubre entre las gotas de la lluvia
los círculos antiguos
de humedad solitaria.
Un hombre se hace nube
sobre aceras desnudas
y los escaparates de las tiendas
le observan sin el miedo.


Gymnopédie 2


Una mujer alada
deambula por el parque de la niebla.
En sus ojos habita
el tiempo de la rosa
resguardado en los labios
que se ocultan en nidos de cristal.
Sobre un banco de bruma
hay marionetas blancas
que alegran la ciudad con su presagio.


Gymnopédie 3


Una cita en el metro
donde resuena el mundo de lo onírico.
Los amantes caminan
hacia el vórtice herido de su historia,
pero ellos no lo saben.
Ciegos avanzan siempre
atrapados en cúmulos de tierra.


IV

Gnossiene 1


Respiran los suburbios
sobre el polvo del pánico
al tiempo que los niños en la acera
permiten regresar a la extraviada infancia.
El vacío transcurre sin raíces
entre charcos de lluvia.
A los lejos descansan las orillas
imantadas por el vaho.


V

Gnossiene 2


Imposible llorar
en una tarde inmóvil.
Todo habla de la noche,
mas nadie lo percibe.
Ignorancia del viento...
Los amantes se miran
se devoran sin grietas ni acritud.
Pronto vendrá el invierno,
pero ellos no lo saben.


VI
Gnossiene 3

La sombra de los días se perfila
como el barro que no se acaba nunca.
Se escuchan los acordes
de un piano en la distancia.
El crepúsculo llora sin las máscaras
el final de un capítulo de amor.
Los ojos de la herida
amenazan con golpes
el recuerdo perfecto del pasado.


VII
Gnossiene 4

Amanece en las calles poco a poco
mientras envuelta en niebla
la mañana contiene
el pulso iridiscente
de los orgasmos níveos, subterráneos.
La sonrisa de hielo de los cómplices
y susurros dormidos...


VIII
Gnossiene 5

Rodeada de dulces
una muchacha espera
el encuentro ancestral en su guarida
mientras suena, casi imperceptible,
el ladrido de un perro.


Ana Muela Sopeña
www.laberintodelluvia.com/2014/09/erik-satie.html

domingo, 5 de mayo de 2019

POEMAS DEW WELC LEH


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(16 de agosto de 1926, Phoenix, Arizona - 23 de mayo de 1971, Nevada City, California, Estados Unidos)


Poema de chicago

Viví aquí casi 5 años antes de que pudiera
     cumplir con el día del medio oeste con cualquier cosa que se aproxima
Dignidad. Es un lugar que te permite
     Entiende por qué la Biblia es como es:
Las personas orgullosas no pueden vivir aquí.

El terreno es demasiado plano. Feo, hosco y grande
     golpea a los hombres más allá de la humildad. Ellos
Stoop a 35 posiblemente se encoge de la pesada y
     cielo terrible En un país como este hay
No puede ser Dios sino Jahweh.

En los molinos y refinerías de su lado sur de Chicago.
     Pasa su gas natural en llamas.
Rebotando como bunsens desde pilas de cien pies de altura.
     El hedor apuñala tus ojos.
Todo el cielo verde y amarillo telón de fondo para el esqueleto.
     Acero de un pueblo bombardeado.

¿Recuerdas las películas en la escuela de gramática? Los hombres con gafas
     haciendo cosas fuertes en
Duchas de acero-chispa? La pantalla oscura se agrieta la luz.
     y la apertura de la puerta del horno con una
¿Explosión de naranja como una puesta de sol? ¿O una naranja?

Fue fotografiado por un hada, emocionado como una niña, o
     Un nazi que deseaba que hubiera gente.
Detrás de esa puerta (de ahí la belleza remota), pero Sievers,
     cuyo anciano pasó la mayor parte de su vida allí,
Recuerda a un "negro con una camiseta roja orinando en el
     arena negro."

Pasaron 5 años hasta que pude permitirme reconocer la ferocidad.
     Los amigos me ayudaron. Entonces puse un poco
El amor en mi casa Finalmente encontré algunos lagos tranquilos.
     Y una granja donde me dejan disparar faisán.

Una noche, de pie en el bote, observé cómo se iba el lago.
     absolutamente plana. Más pequeño que las gotas de lluvia, y solo
Aquí y allá, los anillos de alimentación de los peces eran visibles cien
     yardas de distancia - y el Blue Gill atrapado esa tarde
¡Levantado de su lago del norte como un tropical! Joya en su oreja
     Vientre dorado tan brillante que jurarías que tenía un
Luz allí. Su color se desvaneció con su vida. Un pequeño
     pescado verde . .

A fin de cuentas, es un suave y poco exigente
     Planeta, incluso aquí. Mucho más suave
Aquí que cualquiera de una docena de otros lugares. El problema es
     Siempre y solo con lo que construimos encima.

No hay nadie más a quien culpar. No puedes arreglarlo y tu
     no puedo hacer que se vaya No hace bien atrayente
Para un trueno mal inventado
     Meditando sobre un peñas inimaginable. . .

Es nuestro. Hasta la última bisagra pequeña
     Todo depende de su existencia.
Solo y absolutamente sobre nuestro sufrimiento.

Conduciendo de vuelta vi a Chicago elevándose en sus gases y yo
     Sabía de nuevo que nunca será el
El hombre debe hacer frente a este despiadado, sin paralelo
     monstrocidad Eso
Snuffles en la playa de su gran lago como un
     Ciegos, rojos, rinocerontes.
Ya nos está atropellando.

No puedes arreglarlo. No puedes hacer que se vaya.
     No sé qué vas a hacer al respecto.
Pero sé lo que voy a hacer al respecto. Sólo soy
     Voy a alejarme de ello. Tal vez
Una pequeña parte morirá si no estoy cerca.

      alimentandolo mas
Lew Welch, "Chicago Poem" de Ring of Bone: Poemas recopilados de Lew Welch . Copyright © 2012por Lew Welch. Reimpreso con permiso de City Lights Books.


Poemas circulares

Cada vez que tengo un día libre, escribo un nuevo poema.
¿Significa esto que no deberías trabajar, o que
¿Escribe mejor en tu día libre?

Por ejemplo, este es el poema que escribí hoy.


                                     *


Cuando tenía 20 años, entendió algunos de los secretos de
vida, y se comprometió a escribirlos tan simplemente que
Incluso un idiota podría entender.
"Para", razonó, "si no puedo hacer eso, no lo hago.
Lo entiendo yo mismo ".

Él demostró ser correcto.
Cuando tenía 50 años, él mismo no lo entendió.


                                      *


"¿Por qué?", ​​Dijo, "eso no importa lo que digas,
¿Una mujer siempre se lo toma personalmente?

"Nunca lo hago", dijo ella.


                                      *


John dijo: "Entonces conocí a ese tipo gordo y corto con el
Barba pequeña y ordenada, con un nombre como el alba.

"¿Te refieres a George Abend?"

"Sí."

"Abendir significa tarde".


                                     *

Lew Welch, “Circle Poems” de Ring of Bone: Poemas recopilados de Lew Welch . Copyright © 2012 por Lew Welch. Reimpreso con permiso de City Lights Books.
Fuente: Anillo de hueso: Poemas recopilados de Lew Welch (Libros City Lights, 2012)


Querida Joanne

Querida Joanne,

anoche, Magda soñó que ella,
tú, Jack y yo estábamos conduciendo por
Italia.

Aparcamos en Florencia y dejamos a
nuestro perro para vigilar el coche.

Estaba preocupada porque él
no entiende el italiano.


Sumisión anónima.


Me vi a mí mismo

Me vi a mí mismo
un anillo de hueso
en la corriente clara
de todo esto

y juré estar
siempre abierto a
todo lo que
podía fluir a través

y luego escuché
"anillo de hueso" donde el
anillo es lo que hace una

campana

Aún no tengo 40, mi barba ya es blanca.


Aún no tengo 40, mi barba ya es blanca.
Aún no despierto, mis ojos están hinchados y rojos,
como un niño que ha llorado demasiado.

¿Qué es más desagradable
que el vino de la noche anterior?

Me afeitaré
Voy a meter mi cabeza en la primavera fría y
mirar alrededor a los guijarros.
Tal vez pueda comer una lata de melocotones.

Luego puedo terminar el resto del vino,
escribir poemas hasta que vuelva a emborracharme,
y cuando llegue la brisa de la tarde

, dormiré hasta que vea la luna
y los árboles oscuros
y el venado mordisqueando

y escuche a
los coons que se pelean