jueves, 5 de diciembre de 2024

POEMAS DE FEDOR SOLOGUB


Ámame en mi locura...

 

Ámame en mi locura.

Nuestro camino es el mismo, igual que nuestra vida.

Mi locura está poblada de maná paradisíaco.

Ámame así en mi ardor.

Sólo sé siempre sencilla

Como las palabras de mis versos.

Quiero ver al amanecer

Tu cuerpo salpicado por gotas de rocío.

Ámame en mi voluptuosidad:

En mi flaqueza, e incluso en la demencia,

El amor siempre nos mostrará el camino cierto

Llenando nuestro paraíso de un calor sin límite.

Ámame a pesar de los rechazos.

Nuestro camino es el mismo, al igual que nuestra vida.

Yo abriré todos los palacios,

Y a tus pies arrojaré

Todos los cetros y coronas

La carga agotadora

Todo lo que los creadores pueden dar.

 

4 de mayo de 1921

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Ariadna

 

¿Dónde estás, Ariadna mía?

¿Dónde está tu ovillo mágico?

Yo me extravío en este laberinto

Y sin ti he desfallecido.

 

Mi antorcha se extingue

La angustia me aprisiona

Sólo recurro a la ayuda

De tu fuerza y sabiduría.

 

Aquí hay muchos senderos, pero no hay luz,

Y no se ve el camino.

Es terrible y difícil en el desierto

Ir al encuentro de la oscuridad.

 

Las sombras de las víctimas anticipadas

Están frente a mí.

Sus heridas se ven terriblemente abiertas

Y sus ojos arden tenebrosos.

 

¿Dónde estás, Ariadna mía?

¿En dónde tu hilo conductor?

Sólo él puede ayudarme

A abrir la puerta de este laberinto.

 

7 de noviembre de 1883

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Avisos clasificados

 

Se necesitan médicos y enfermeras.

Así anuncian los periódicos

Se necesitan sastres y modistas

¿Quién necesita poetas?

 

Dónde encontrar un aviso que diga:

"Invitamos poeta a domicilio

Porque se hizo intolerable

Explicarse en el lenguaje común.

 

Necesitamos palabras hermosas

Estamos dispuestos a entregar nuestras almas".

Deseo comprar finca.

Se necesitan vacas lecheras.

 

23 de febrero de 1916

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Cuando me es difícil vivir, doloroso respirar...

 

Cuando me es difícil vivir, doloroso respirar,

Me voy al desierto para soñar contigo,

Para contarle de ti al viento fugaz

Y adivinarte en las músicas del bosque.

 

Yo te llamaría -pero no sé llamar;

Yo enviaría por ti -pero no me atrevo;

Yo iría por ti -pero no sé el camino;

Y aun si la supiera temería, de todas formas, ir.

 

Voy solo por el frío sendero,

Ya olvidé lo terreno, sólo espero lo oculto,

La muerte me besa silenciosa

Y me lleva hacia ti, junto al otoño

 

3 de octubre de 1898

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

El camino ha sido largo y difícil...

 

El camino ha sido largo y difícil.

Voy solo por un país desierto,

Pero aun así no me han faltado los placeres:

Sonrío, me entretengo,

Yo mismo me doy ánimos

Para no aburrirme en este viaje.

 

Son vastas mis comarcas

Mis brumas son espléndidas

La luna es luminosa

Y el viento libertino me canta

Sin palabras, en su lengua exuberante,

Acerca de las dichas de la vida

 

11 de agosto de 1896

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

El poeta borracho

 

Debo vivir así con locura y desmesura,

Pasar los días escribiendo y las noches en la cantina.

Encontrar el alba silenciosa, melancólica e impetuosamente

Y escribir versos sobre la muerte y la tristeza.

 

Debo vivir así. Yo mismo he elegido

Quemar este barco-destino doloroso

Mientras doy alaridos en el timón. Di muerte al albedrío

Y ahogué en la desesperanza todos los deleites, todos.

 

7 de julio de 1914

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

 

En el espontáneo alboroto de la vida...

 

En el espontáneo alboroto de la vida

Tener prisa, sin motivo, vanamente,

El alma triste se enfría

Y se consume en medio del cansancio.

 

Enciérrate en confines estrechos

Descansa en el trabajo obstinado

Y afila el pensamiento, cual saeta,

Y enciende con él tu propio fuego.

 

23 de mayo de 1920

Moscú

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Entra en mí, no te alejes...

 

Entra en mí, no te alejes,

Acompáñame al menos un instante

Juntos soñaremos en silencio

Mirando el dulce azul del Volga.

 

La delgada hoz de la luna

Rebana las nubecillas plateadas

Y el fulgor de las olas brillantes

Acaricia las doradas arenas.

 

Estoy sereno cuando estás conmigo

Si te vas me aflijo, me entristezco,

Me extravío sin fuerzas, me disperso,

Como el polvo lluvioso del camino

 

Y si el alma aún conserva sueños

Que florecen, a veces, en los versos

Es porque tú me los susurras

Con tus labios delgados y ligeros.

 

1 de julio de 1922

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Me gusta mi silencio en el bosque...

 

Me gusta mi silencio en el bosque

Y en la oscuridad de las noches

El balanceo tenue

De las ramas pensativas.

Me gusta el rocío nocturno

Extendido sobre los prados

Y la humedad de los campos

Cuando despunta el día.

Me gusta al amanecer

El fresco delicioso

Y el fuego tardío y pálido

De las hogueras de los pescadores.

Es entonces cuando el sosiego

Ya no me abandona

Y ya no me importan las angustias

Del día que pasó.

Callo dichoso

Ante la vastedad campestre

Y en una mirada estelar

Abarco todo el mundo.

La neblina me cubre

Mientras me entrego a mis sueños

Y bajo este espejismo mágico

Me extravío por los campos.

 

15 de agosto de 1896

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

No me gustan los encuentros...

 

No me gustan los encuentros

En mi camino.

Cuando viajo converso sólo

Con el viento.

El largo viaje

Es mejor sin compañía.

Cada mirada encontrada

Es como un cuchillo en el corazón.

 

7 de julio de 1922

En el camino de Kostroma.

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

No ser alguien, ser nada...

 

No ser alguien, ser nada,

Ir hacia el gentío, soñar, mirar,

Con nadie compartir los sueños

y nada pretender.

 

24 de noviembre de 1894

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Pasarán nuestros días, nuestra vida fugitiva...

 

Pasarán nuestros días, nuestra vida fugitiva,

Como una ilusión breve, como una cadena de sueños efímeros

Quedarán, apenas, algunas palabras sabias

Y sólo por ellas nuestra vida estará justificada.

La copa colmada con los venenos de la tierra

De algún modo se desbordará en radiantes pedazos.

Se queman nuestros días, nuestra vida fugitiva

Como el incienso, como el humo de los sueños fugaces.

 

7 de diciembre de 1913

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Se oscurece el bosque en las riberas...

 

Se oscurece el bosque en las riberas.

Sentado solo en la canoa

Me dirijo por el río

Hacia una orilla incierta.

 

En el cielo la luna se ve transparente

Y en el río se levanta la neblina.

La luna clara resplandece

Y alguien canta en el bosque.

 

¡Oh, noche! ¡Noche irrepetible!

¡Eres una sombra que me calma!

¿Cómo podré sobrevivir a esta noche?

Ya no necesito la luz, tampoco el día.

 

29 de enero de 1898

 

Versión de Jorge Bustamante García

 

 

Sentado en la hierba de la orilla...

 

Sentado en la hierba de la orilla

Escucho el chapoteo nocturno de las aguas.

He caminado campos y pastizales

Y ahora me siento en la hierba de la orilla.

En el prado nublado

Centellean verdes resplandores.

Sentado en la hierba de la orilla

Escucho el chapoteo nocturno de las aguas.

 

5 de marzo de 1913

 

Versión de Jorge Bustamante García

Tomado de:

http://amediavoz.com/sologub.htm

 

 

Ahora regreso hacia el hombre…

Ahora regreso hacia el hombre

Hacia sus esperanzas y quehaceres.

El alma no se romperá en dos,

Yo regresaré todo completo hacia el hombre.

Como aquel que ha lanzado su cuerpo al río

Y entrega su alma a las olas,

Así regreso hacia el hombre

Hacia sus esperanzas y quehaceres.

Tomado de:

https://www.antologiapoetica.com.ar/1105-2/

 

 

Cuando me es difícil vivir…

Cuando me es difícil vivir, doloroso respirar,

Me voy al desierto para soñar contigo,

Para contarle de ti al viento fugaz

Y adivinarte en las músicas del bosque.

 

Yo te llamaría pero no sé llamar;

Yo enviaría por ti pero no me atrevo;

Yo iría por ti -pero no sé el camino;

Y aun si la supiera, temería, de todas formas, ir.

 

Voy solo por el frío sendero,

Ya olvidé lo terreno, sólo espero lo oculto,

La muerte me besa silenciosa

Y me lleva hacia ti, junto al otoño

Tomado de:

https://trianarts.com/fiodor-sologub-cuando-me-es-dificil-vivir/#sthash.QxUXCm7r.dpbs

 

 

Al corazón del enfermo le gusta

reprobar el rumbo de la vida.

Mi cuerpo todo desea toscamente

ser por el sol atravesado,

 

no es llamada la luna

a la vela del altar,

y eternamente todo sucede

como yo nunca he querido

 

¿Quién este cuerpo me ha dado

y en él tan poca fuerza,

y quién esta sed infinita

que toda mi vida atormenta?

 

¿Quién tierra me ha dado, agua,

fuego y cielo,

y no me ha dado libertad

y me ha privado de milagros?

 

En el polvo ya frío

del ser dejado atrás

en la naturaleza y el cuerpo

me aprisiono sin sentido.

Tomado de:

https://erranciasdesombra.blogspot.com/2013/10/un-poema-de-fedor-sologub.html

miércoles, 4 de diciembre de 2024

POEMAS DE KRZYSZTOF SIWCZYK


"Fíjate en las costumbres de aquí..."

Fíjate en las costumbres de aquí, la distinguida superficialidad del personal que está listo para dar todo tipo de consejos imprescindibles para una mejor orientación en el terreno sin tener en cuenta las condiciones poco favorables: fin de las especulaciones. Modernizamos la lectura desde el punto de vista de la presencia de la fuerza real de las premisas, exactamente al revés de lo que sucede en el caso de la mnemotécnica de los universales. Pongamos un ejemplo: no existe el dilema de la puesta en práctica. Luchamos más bien como lo harían los atributos con pérfidos copistas. Mientras que basta con decir: se acabó. Y podemos volver tranquilamente a las obligaciones de atrevidos conductores de rickshaw que arrojan su tenderete directamente a los pies de nadie y que devoran omnipotentemente cualquier cantidad de vidrio y de setas. ¿Ves esa imagen y su semejanza? ¿Sueñas soluciones parecidas? ¿Epílogos en la tormenta? ¿En un vaso de agua que te ofrece una mano minúscula como la cultura oyes el balbuceo de una difícil esperanza? Por aquí, por favor.

Tomado de:

https://franciscocenamor.blogspot.com/2021/04/poema-del-dia-fijate-en-las-costumbres.html?m=1

 

 

Aniversario

 

 

 

Tarta de chocolate puesta bajo un árbol,

 

espumillón de latón, luces eléctricas

 

en vez de fuego vivo, clichés

 

en lugar de lágrimas, una carga de inviolabilidad,

 

es difícil decir si alguien lo quería.

 

 

 

Hoy es viernes. Diecinueve de mayo.

 

El día será más largo que el más corto.

 

Nivel de agua: normal. Estado del aire: bueno.

 

Mañana se esperan chubascos breves

 

acompañados de tormentas eléctricas. Y eso es todo.

 

 

Domingo

 

 

 

En los pasillos, los vuelos bajan puntuales,

 

en los jardines se pliega hasta el anochecer.

 

La autopista no tiene adónde ir,

 

el susurro de las hierbas juega, una ola verde surge

 

bajo los corrales, el látigo apura los caballos.

 

 

 

El domingo de la conjuntidad. Roturas hace el gemido

 

del perro, la fatiga del material, las voces interiores

 

de la gente, que ahora se miran unas a otras.

 

Aunque están divididos por un muro de palabras y están unidos​​

por el eco de lo que no querían, siguen hablando. ​​

 

 

 

Esperan el día de los noexistiendos

 

e inocurriendos. La gran masa del tiempo fluirá

 

hacia las canales, de los hangares vacíos saldrán

 

noches grises y​​ un​​ crujir de dientes

 

despertará del sueño​​ a​​ la lengua de Dios, ​​ quién​​ sabe.

 

 

Bastión

 

En la sala de embarque​​

no hay asientos.

 

Hay zonas libres. ​​

 

Hay​​ en ellas

 

los últimos guardianes del

 

campo de batalla. Señalicen:

 

por aquí no, cara al suelo.

 

 

 

No pasaron el escáner.

 

Uno estaba cerca del objetivo,

 

pero cayó al paso.

 

Con guantes blancos

 

del control se quedaron los negros

 

con esperanza y sin idioma.

 

Volaron con los​​ que tenían

que volar.

 

 

 

Por suerte, no habría

 

más pruebas. Ya esperan

 

furgonetas de hierro fundido, juntas afiladas,

 

un muro​​ sobresale​​ por su​​ aluminio.

 

A través de él verán el purgatorio:

 

el campo de tránsito. La limpieza de los alborotados. ​​

 

Dijo el Señor en un instante. ​​

 

 

Columbario

 

 

No importa a quién llegue este discurso

 

pueda llegar a quien pueda circunvalar, es

 

nuestra, sí, sin duda

 

somos nosotros los que nos sacrificamos en él,

 

de nuestro día y de nuestra noche aquí,

 

será despojado como una gasa

 

bajo la cual todo ha desaparecido,

 

nuestros olores después del amor

 

y las sábanas arrugadas de nuestra hija

 

que se ha ido lejos,

 

y nosotros permanecemos, te doy mi palabra,

 

una vez más en ese compartimento, ese

 

tiempo, esta mujer y este hombre,

 

esos niños jugando en la muerte,

 

atrapados en aquellos pocos libros

 

que nos prestamos

 

para el no-retorno eterno,

 

y sin embargo volvieron a nosotros,

 

tirados en una estantería suelta,

 

a través de la hilera, como nosotros

 

cuando lo vertical se pierde en toda simetría,

 

y nada encuentra su lugar,

 

las habitaciones vacías visitadas por el polvo,

 

de los recuerdos​​ se​​ hizo​​ literatura,

 

esta gente escribía, podía más,

 

se encariñaba, marchaban

 

al fondo gramatical, dramáticamente,

 

línea a línea, verazmente,

 

nadie los esperaba

 

y aceptaron con los ojos cerrados.

 

Baste​​ vivir para​​ un​​ hasta luego.

Tomado de:

https://circulodepoesia.com/2024/12/poesia-polaca-krzysztof-siwczyk/

 

 

Descripción de una figura humana

 

Una figura tendida ciegamente A lo largo de un río palúdico,

 

Canalizado en una zanja hacia

 

Agua estancada, donde se desvanece como el barro.

 

 

 

Un hogar de huesos bastante ruidosos,

 

Una paleta de arroz, papel hecho directamente

 

De la fuente de la experiencia sin participación

 

Del sujeto u objeto de su reflexión.

 

 

 

Un camino pavimentado a través de una llanura

 

Corta la madera en la que no encontrará nada.

 

Pero el aserrado de las cigarras y el polvo

 

No se hizo, pues no había tal necesidad.

 

 

 

Una colonia de estanques, una casa sobre estacas,

 

Un toldo que protege un lugar para vivir.

 

El camino que no lleva a ninguna parte.

 

Su gol brilla desde allí.

 

 

Un destilado

 

Los pequeños huesos faciales apuntan hacia donde reposa el reino de este mundo.

 

La infiltración de árboles aumenta y alcanza el campamento.

 

Detrás de la cual se desvanece el sol, las pajas y

 

Todo eso nos ve.

 

Muy claro.

 

 

 

Los vaqueros azules del monje susurran en la luz.

 

Barlovento, cuando la voz implosiona

 

Sobre la llanura, aquella en la que ahora estamos pensando

 

Sin nosotros, como si algo ocurriera,

 

Tuvo su tiempo y pudo existir

 

En nuestra forma.

 

 

 

Nada existe en nuestra forma.

 

Los tejanos azules lo callan, el llano lo piensa,

 

El tiempo lo ve. Aquí en este lugar se mueve.

 

La infiltración, los huesos se esparcen por los escalones,

 

Que conducen hacia arriba.

 

Treinta y tres.

Tomado de:

https://jacket2.org/poems/two-poems-krzystof-siwczyk-b-1977

 

 

Montemagno

 

El horizonte recortado en la línea del bosque de cipreses

escupe los restos de un petrolero como la aguja de una brújula

de una luna que se ha hundido en el fondo de una luna nueva.

 

No hay movimiento en la noche, en lo alto de la ladera se alza

una torre de usos antiguos como el aullador,

un monumento ahora silencioso de la evolución, una perversión de piedra.

 

El triforio es consumido por el calor, las flores secas, recogidas,

duermen como peces que miran al endospermo del cielo

tragado por la cloaca de la boca universal.

 

Las estrellas son gránulos de luz sin fuente,

sólo queda uno de los mundos, que se puede tragar

como una bolita, uno puede quejarse, pero, en otras palabras, no es nada.

 

 

 

La verdad objetiva

para Ewa Lipska

 

Es como una voz que se objetiva en la música que se escucha,

completamente falsa para quien la canta, pero real

para quien la escucha, el fin de semana, sale clara,

en las horas de carrera vacía, en la tarde de domingo,

cuando ya hay un bloqueo en la medicina interna, una compañía externa cierra

el interior, corta constantemente toda la noche, un grito interrumpe las palabras,

los huesos perforan el tejido, un coro crece en la boca, el aire

escarifica los pulmones, los fluidos fluir a través de la cánula, si no logra amanecer

cuando el carrito saldrá de la cocina, los zuecos golpearán los azulejos,

descubrirá qué pasó después, si puede quedárselo, más temprano que tarde.

 

 

 

ecumen

 

Amanecer en un volumen pastel, velcro en el pelo,

abrazada a la pared, le sujetamos los pies, ella huele y respira,

nos miramos y nos atravesamos hacia el borde del

tiempo que nos ha sido dado, las arrugas se esconden como una sábana,

nos hundimos en las profundidades de la distancia, vemos la procesión desde nosotros,

un torbellino silencioso nos lanza más allá de la apasionante sensación de soñar,

rodamos hasta el borde de la cama, tratando de mantenernos

en la barra de equilibrio del aire que lleva a lo lejos. Voces,

murmullos detrás de la ventana, detrás de la pared, desde el otro mundo, tumulto

dentro de un túmulo, Melusina aúlla, y le sujetamos los pies,

nos aferramos a la vida, lo que nos será contado, ella ya está llegando

al borde de la noche, donde ya no se espera que estemos

muertos.

Tomado de:

https://zeszytyliterackie.pl/5730/