sábado, 1 de agosto de 2015

Textos de ANGELUS SILESIUS

16.

si no quieres llevarme
más allá de ti

te forzará mi amor




43.


amo
una sola cosa

no sé lo que es

y porque no sé

la elijo





57.


mis pies tullidos y vacilantes
mis ojos nublados

cuando mejor te veo





71.


no es tan fácil amar
tal y como haces tú

ser yo mismo el amor





91.


no necesito darte las gracias
no se interpondrán
entre nosotros
los obstáculos de la debilidad





97.


estoy tan unido a ti
que no puedes condenarme

a no ser que te arrojes conmigo
a las llamas y a la muerte





154.


al que sea claro
como la luz

puro
como la fuente

lo elegirás
para hacerlo tuyo

me pregunto
¿qué harás conmigo?





169.


añoro la sabiduría
estar inmerso en tu paz
poseer la beatitud

infinita mi ambición

pero los sabios no desean nada

La rosa es sin porqué,
florece porque florece, 
no tiene preocupación por si misma, 
no desea ser vista.



Déjenme, serafines,
que no pueden calmar mi sed
fuera de aquí
todos los ángeles
con su gloria y resplandor
déjenme solo
frente al mar increado
sobre la cresta de las olas
Divinidad desnuda
me arrojaré 

 me importas tanto
como yo a ti
yo te ayudo
a mantener tu ser                                  
y tú el mío
  Me sostienes te sostengo
eternamente
columpiamos 


II, 021: Tú debes ser lo supremo.

EL mundo es nada vana, los ángeles, vulgares:
Por eso debo yo ser Dios y hombre en Cristo Jesús.

II, 024: El centro.

QUIEN ha escogido el centro por morada,
ve de una ojeada lo que está en la periferia.

II, 046: Quien es Dios, ve a Dios.

PUESTO que he de ver la verdadera luz, tal cual es,
Debo yo mismo ser ella: si no, no puede acontecer.

II, 068: Se lo dice con silencio.

HOMBRE, si quieres expresar el ser de la eternidad,
Debes despojarte antes de todo discurso.

II, 140: La aniquilación de sí.

NADA te eleva por sobre ti, sino la aniquilación:
quien está más aniquilado, tiene más divinidad.

II, 142: Debes serlo tú mismo.

NO preguntes qué es lo divino: pues si no lo eres,
no lo sabrás aunque lo oigas, cristiano mío.

II, 149: Tú mismo eres todas las cosas.

¿CÓMO puedes desear algo? Tú mismo puedes, solo,
Ser el cielo, la tierra, y aun mil ángeles.

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