miércoles, 3 de enero de 2024

POEMAS DE LUIS ALBERTO ARELLANO


Y una grande mariposa amarilla

Cuando muera seré japonés

de digna figura bajo el manto

o un albatros

de rotas alas

Seré un romo silencio de bordes finos

una lluvia de ceniza en Sydney

un alcatraz gobernando el mundo

cuando yo muera

 

Cuando ella muera, mi bestia negra

en la espuma negra de sus 36

será un engrane de titanio

un lamento murmurado a gritos

o un tirio a mitad del báltico

 

será una ortiga que llora el relámpago

 

Cuando muera Dios, si es que hubo dios

será un edificio en llamas

un ángel de alas pequeñísimas

cayendo

una fronda de raíces enanas

Cuando muera Dios, sabiendo que ha vivido

tendrá las pupilas rotas

de los necios

el frío de las focas en los belfos

la saliva espesa de los hombres

que nada temen

Será Dios, una libra de carne en la Habana

un dedo extendido en la calle

o un contorno de estrellas negras

que grite por lo bajo lo callado de su ausencia

 

 

Una roca por mitades

Tiembla

cielo

han llegado

son los bárbaros que asoman

al horizonte de la acrópolis.

 

Han venido de tan lejos, distinta tierra

a la que nombramos madre

con sus batallas deslizándose en la niebla

con sus caballos de formas extrañas, sus magos que todo

lo crean, con sus cacharros y sus vicios

con el cruel hábito de los vientres unidos

en mutua soledad

hembra y macho olvidando

en otra boca.

 

Son ellos, los bárbaros, después de tanto desenlace

ellos sabrán qué hacer

con nuestros dioses, mudos y furiosos

los desbocados augurios

y el silencio sospechoso de las aves.

Ellos podrán, lo sabemos, aliviar

los despojos de nuestra ruina.

 

Ha ya tiempo que nuestros hombres

solo miran placer en otro hombre

que las féminas se desquician solitarias

como la roca partida por mitades

llorando agua

como los avisos

de líquidos minerales que se dejan escuchar

en boca de los ciegos o las vírgenes.

Ellos, los otros, vendrán cargados de sus hijos y sus madres

llevando a cuestas el hogar y las cenizas

sus muertos, la peste, el fuego.

 

El vigía en torre grita paciencia

que no son ellos. Los harapos y el desánimo

son nuestro viejo rey y la corte

el polvo que les cubre es de esta tierra

por muy lejano que haya sido el viaje.

 

Él partió a su encuentro siendo joven

hubo quien juraba haberles visto.

Ahora regresa y la ciudad tiene puertas selladas.

Creímos que eran ellos, lo juro

pero es sólo la maldita costumbre de esperarlos.

 

 

La doctrina del fuego

Habrá Dios enfurecido y marcando las cartas

lanzado su fúrica mano sobre la mesa

sin importarle demasiado los comensales

y otros reunidos para el pokarito

que han dicho ese Alberto qué calamidad

mira que perder con tercia en un lugar de mala muerte

y mirando a Dios en su berrinche

- terrible pataleta de scholar ante los proverbios-

murmuran ahora es que Arellano está en problemas

más vale correr y no mencionar su nombre

solo apellido que eso confunde

negarle tres veces antes del alba enrojecida

 

Hay que ser afecto al vodka antes que a la vida

para gritarle así, como si tal cosa

Soy acaso yo guardián de mi hermano

y reír acremente, Pedro desde aquí veo tu casa

eres piedra y sobre ti construiré mi iglesia

una cama, una cómoda cocina, un arbolado espejo

 

Ahora ya no importa demasiado

ese necio pagará bien la cuenta antes

de retirarse en un mutis oportunamente alegre

 

Es menester que salgamos en silencio todos del casino

e ignoren este penoso accidente

que al Señor Dios le retiren la bebida

que se olvide ese bruto embrutecido de rimar

cosas que a nadie valen

Y por favor, alguien avise prontamente a su madre

que es sin duda hora de su muerte.

 

 

Te miro mirarte en mi cuerpo...

Te miro mirarte en mi cuerpo, ser el eco de mis miembros. Atrevo el contorno de tu sexo. Nada puede vencer la crudeza del silencio. Nada puede el fragor de la carne ni el húmedo roce, nada la memoria del estruendo. Nada puede el silencio en contra del silencio. Es esta la materia del Deseo: Cifrar el sonido que baten las olas en la orilla. Vértice es un hueco que se aleja; la

lluvia, una pacífica labor de lo divino, que se aviene con el alma fatigada.

Tomado de:

https://www.poemas-del-alma.com/luis-alberto-arellano.htm

 

 

ESCRITO CON CENIZA

 

Lo feliz me viene del lado materno:

Todas esas charlas al filo de la mesa

dieron para un hijo y ciertas noches,

en que, por temor a la oscuridad,

escondía mi cuerpo desnudo en los límites

de una mujer desnuda (creía que la luz llama

a la luz, por tanto frotaba hasta encenderla).

Con el resto de las cosas tengo problemas:

Mi memoria no sirve, recuerdo toda una sola vez

y luego olvido hasta las letras del alfabeto.

¿De qué color es la moneda que sostengo en mi mano

izquierda?

¿Qué es color, qué es izquierda? corro a preguntarme

en voz alta.

Tampoco sé volar.

A veces bebo y bebo,

hasta que el orden vertical del mundo

se altera: lo bajo por lo alto, o los costados en el cielo.

Entonces el mundo es de agua y corre vertiginoso

en espirales que se hacen más grandes.

No controlo mi risa en lugares públicos

y mis palabras ofenden a las colegialas.

También desconozco mi nombre o el significado

de estos papeles.

Olvidaba, es cierto, ya lo dije, que estoy loco

y tengo un miedo personal a los aviones.

 

 

ESCRITO CON CENIZA

 

El hombre que duerme hace dos años

en el parque frente a mi casa

me ha dicho que mis poemas

le transmiten mensajes cifrados

desde un planeta más allá

de Alfa Centauro

 

me ha pedido que pare

que detenga mis ganas de joder

y que ya nada le diga de los genios

que habitarán la Tierra dentro de mil años.

 

Que me guarde las coordenadas precisas

de la abducción

y otras minucias siderales que a nadie convienen.

 

Que no le recuerde lo que ha visto con horror

con ganas de volver las entrañas.

Que me calle

que no escriba

que no dé la razón a los ángeles

de tristes alas que le recitan el Código Civil

en vocales muy cortas todas las tardes.

 

Yo lo miro y tiemblo de pies a cabeza

como un pez fuera del agua

que empieza a boquear con resistencia

y se deja ir lentamente

hacia la muerte.

 

Le he dicho que sí

que nunca más

que esto no puede seguir

que también a mí me resulta insoportable.

 

Así que estas líneas

no tienen ningún mensaje oculto

ni nada que se le parezca

aunque haya quien /lleno de esperanza/ afirme lo contrario.

 

 

ESCRITO EN EL POLVO

Gritar es digno.

JOAN BROSSA

 

Al fondo de las mesas me mira una niña que está por

cumplir los veinte.

Es viernes y el lugar está lleno, de boca en boca corre

el licor

y el humo congelado en el aire.

Pero al fondo de todo esto brilla una niña.

La miro sonreír y mi mujer me atrapa en el arrebato.

La niña tiene la belleza a media piel de la que será fémina

en la redondez exacta de sus formas, y lo sabe.

Tiene el contorno preciso que levanta las miradas a su paso

y que se sorprende, todavía, de ser la deseada.

Y me mira en el ardor de los iniciados.

Yo seré cómplice permanente de sus ojos

que serán ojos en otro rostro, y en otro que aún no nace.

Me llamarán de mil modos, en mil maneras infames

pero seré la otra parte de la belleza incompleta:

el sucio espectador que descifra la voz del dios de las

pequeñas cosas

como el perverso que ama la cerradura y no el cuerpo

que se desnuda,

las manos y no la caricia, el rouge y nunca el beso.

Me llamará su sonrisa, así se esconda en otros dientes.

 

Y la serena certeza de la muerte

Poemas de Plexo (Tierra Adentro, 2011)

Publicación autorizada por Juan Adolfo Arellano Hernández.

Tomado de:

https://loslenguasuelta.blogspot.com/2018/04/3-poemas-de-luis-alberto-arellano.html

 

 

Blackwater

     Es por eso que pregunto

     si sabes descifrar los sueños.

     Espero tu respuesta pronta, amable, afirmativa.

     O es que los sueños,

     aquella actividad craneana que se despliega en estado rem y nos limpia poro a poro,

     decía, los sueños están condenados

     a terminar en el arroyo continuo de la nada.

     El olvido viene en pliegues.

     Es por eso que pregunto.

     Todo comenzó como un domingo cualquiera, habían caído las bombas: no internet, no gobiernos, sólo tribus y astucia. El tipo de pueblo que te gustaría conocer.

     Vino uno que se llama

     como cualquiera de los apóstoles

     y me pidió acompañarlo con otro que vende medicamentos.

     Es decir, que antes de las bombas y la fuga eléctrica administró farmacia

     y tiene bajo su custodia (armas y fuego permanente)

     grandes pociones que alivian

     las membranas sutiles del cuerpo.

     Siempre he dicho que lo cutáneo es un estuche de terciopelo.

     Dentro encontrarás bisutería que algunos ahora comen golosos por falta de cabra.

     Éste, el bíblico, tenía auto que aún funcionaba.

     En la cajuela cargaba un zombie que intentó morderme.

     Lo guardaba ahí porque el zombie olía

     perfecto el combustible para el auto.

     Como un zombie varita de zahorí, pero para hidrocarburos refinados.

     Llegamos al otro, el de los narcóticos y los niños jugaban con cabras montañesas, evidentemente radiactivas, su pelaje cubría hasta las pezuñas y su cornamenta se cruzaba por su frente en una X muy glamourosa. Muy alfa centauri. Cómo dices que se llama

     a eso: glosolalia, oráculo o esquizofrenia.

     Oligofrénico me decían en las calles.

     Los tipos del mendicamento, pareja, querían a cambio el zombie zahorí.

     Lo dejamos, lo comieron.

     Así de simple el mercado cuando no hay leyes.

     Trataron de venderme un niño de los de la calle.

     Pero tú sabes que ya tengo hijos, uno.

     Para qué más reveses argumentales,

     para qué la retórica del yo lo digo.

     Entonces los niños empezaron un juego que les divertía mucho.

     Tomaron a una cabra, la mayor,

     le rompieron las piernas con una barra de hierro

     y luego azuzaban al animal para que los embistiera.

     Entre gemidos de dolor y furia la cabra lanzaba cabezadas que eran débiles empujones para los niños.

     Qué crees que signifique.

     Significa algo, seguro.

     Como los temblores de tierra, que significan acomodo de las placas tectónicas. Liberación de energía. Puntos para el planeta.

     Como los ovnis que significan nunca estuvimos solos.

     Como los árboles secos que significan destierro.

     Somos un ciclo de caballos batiendo la estepa sin mucha certeza de sus límites.

     Por eso las estrellas permanecen mudas, porque no saben hablar como nosotros.

   

     *

     Sé que no has respondido.

     Tus razones tienes: horror, olvido o ignorancia.

     Todo es válido ahora que la vida flota

     como a capas entre los humos de los cadáveres.

     No sueño frecuentemente.

     Por eso me pregunto qué significan.

     Los egipcios lo tomaban en serio.

     El faraón soñaba peste y ¡paff!,

     caían las langostas a volver noche el día.

     Los griegos no andaban muy lejos.

     También tenían que interpretar los sueños.

     Además había truco.

     Los durmientes podían comunicarse con los muertos.

     Aesclepio fundó una práctica de sanación

     basada en el sueño.

     El asunto era sencillo.

     Llegabas, como podías, a cualquiera de sus templos,

     dormías esa noche en el piso

     y el dios médico brujo te visitaba,

     auscultaba y receteba en sueños.

     Al amanecer procedía pagar el hospedaje de esa noche única. O sea que el sueño era una avenida de ida y vuelta.

     Pero nosotros ni la gracia de Moctezuma que soñó su caída. Porque hemos

     perdido la claridad onírica.

     Soñamos en idiomas extranjeros,

     con vicios extranjeros.

     Normal para esta decadencia.

     Pero seguro tú sabes qué significan.

     Los has estudiado.

     Seguro tú reconoces sus bordes.

     Te molesto con esa certeza.

     Vino otro sueño.

     Dos días después del primero.

     Yo cuidaba un flanco de un fuerte militar.

     Estábamos armados y entrenados.

     Y vino una granada a volar la puerta en la que me apoyaba. Perdí un ojo y la mandíbula colgaba.

     No sentía dolor, sino presión en el ojo.

     Como cuando tienes un ojo flojo: ambliopía.

     Síndrome del ojo perezoso.

     Algo de eso se esconde en mis dioptrías cotidianas.

     Y yo hablaba y hablaba con la gente,

     pedía instrucciones, recibía y transmitía órdenes,

     pero nadie se atrevía a decirme que todo era un sonido gutural y que mi mandíbula colgaba del lado izquierdo,

     unida por el tendón al cráneo,

     pero que el lado derecho había caído

     y estaba y no estaba.

     Nadie me advertía que no hablaba más,

     sino gemía muy mamífero,

     pero que la comunicación oral había pasado sin dejar muchas huellas.

     Aparecía en el sueño el mismo del nombre bíblico

     y con cara de asco unía mi mandíbula

     al lado derecho del cráneo, pero no se ajustaba.

     Los sonidos eran peores en su definición.

     Hice lo único sensato en ese momento y tiré con fuerza del lado izquierdo para desprenderla toda.

     Qué crees que signifique esto.

     Las cabras radiactivas y la mandíbula suelta tendrán relación entre sí.

     Te mando saludos.

     Espero que tu familia encuentre sosiego pronto.

     Todos por acá estamos contigo y los tuyos en este momento.

     Espero tu respuesta pronta, amable, afirmativa.

Tomado de:

https://luvina.com.mx/blackwater-luis-alberto-arellano/

martes, 2 de enero de 2024

POEMAS DE MARTIN CAMAJ

 


Un pájaro languidece

 

El Canon de los Pájaros dice:

Todo pájaro extenderá sus alas y perecerá sobre la hierba,

Castigo por haber cruzado la frontera prohibida

Entre el cielo y la tierra.

 

Un pájaro languidece sobre el césped, a las puertas de la muerte,

Las hojas de los árboles son

pájaros inalcanzables y compañeros

retozando bajo la luz del sol.

 

A lo lejos, dos ruedas de molino golpean

una contra otra, como de costumbre,

en silencio.

[ Një zog lëngon, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 8, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Indiferencia

 

Después de la medianoche, la luna arroja sus rayos

desde la cima del acantilado hasta el río.

Medio dormido

El mochuelo canta en los rayos:

Ojos, dos gotas de agua, brillan, y el canto

Gotea en el valle, en la oscuridad.

 

Al amanecer, alguien en la orilla del río encontró

el pico roto del mochuelo y tartamudeó:

¡Ay! Mira ese sonido que cayó

y se hizo añicos contra las rocas.

[ Mospërfillje, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 11, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Muerte - Crepitante

 

Muerte - el crepitar

De una hoja seca,

Espérame en el fin de la tierra

Sin crisantemo en tu mano.

 

Espera, golondrina entumecida,

Con alas sobre las olas, por mi aliento

 

Para elevarse a los cielos,

Emplumado como un cuervo blanco.

[ Vdekje-krizëm, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 14, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Invitado inesperado en Berisha

 

Cuando el huésped entró en la casa al anochecer,

siete hermanos lo miraron de reojo

, como si estuviera caminando sobre sus cabezas y no

sobre las tablas secas del suelo.

Tampoco lo saludaron ni hablaron, como exige la antigua costumbre, sino que miraron al suelo.

 

El más joven de ellos rompió el silencio,

sacó la lahuta de su lugar

y la puso en el regazo del invitado para que jugara.

Cuando sostuvo el cuerpo del laúd,

acariciando suavemente su costado

con sus dedos ásperos,

y arrancando la cuerda de pelo de potro con el pulgar,

los hermanos y el anciano, cabeza de familia,

comprendieron que el extraño era un cantante

como ningún otro entre a ellos.

 

El comienzo domina el corazón,

no el final de la canción.

[ Mysafir i papritun në Berishë, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 15, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

avalancha

 

A las seis de la mañana

aún resistía la tormenta.

Al mediodía el bosque, la cara

de la montaña, se hundió en el río.

 

Salió el sol y brilló sobre la tierra fresca,

Las raíces rotas, los árboles destrozados

Y el fin en mi conciencia.

 

Los habitantes de las montañas del otro lado preguntaron:

Tierra frágil, ¿dónde podemos esconder ahora nuestros ojos

¿En tu frente sin árboles?

[ Mal i rrëxuem, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 17, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Invierno

 

Copos de nieve en las copas de los árboles

y brezos primaverales envueltos en hielo,

el ojo busca un fuego escondido,

el tejón su guarida

en el útero de las raíces y recuerda

el calor del aliento

bajo la piel de una oveja blanca.

 

El erizo con sus espinas hundidas profundamente en la carne

parpadea sin llama

entre las cuatro paredes de la tierra.

[ Dimën, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 21, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Mi madre

 

El zumaque seco tiembla

en el promontorio sobre el Drin, azotado

por los vientos salvajes del día de San Andrés.

Y ella me declara: "¡Eres un peso muerto

en mi pecho!

 

¡Cruza el río

antes de que termine el invierno!

[ Ime amë, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 21, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Falla

 

Empecé a cantar en el coro

en el momento equivocado: ¿por miedo, por vergüenza?

"¡Muy bien, lárgate!" dijo el maestro.

"¡Salir!"

 

Bajé de la última fila

como un pimiento rojo arrancado de la viga,

y conté los escalones, uno a uno,

hasta el final,

bajo la tierra

con el peso de cien ojos sobre mis hombros.

[ Deshtimi, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 27, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Primavera en un pueblo de Arbëresh

 

Los brotes emergen de las grietas de las rocas

y de los montículos del camino hacia el acantilado.

Las tiernas caritas de finos tallos

Escuchan las conversaciones de las mujeres de puños fuertes

que regresan del campo

Y ninguna menciona la primavera.

 

Mis días allí transcurrieron como en un sueño

Con los ojos fijos en las flores de principios de primavera ahogadas

En la hierba salvaje del mes de abril.

 

Me desperté el día de mi partida con una corona

de palabras sin sentido en la mano.

[ Pranvera në katundin arbresh, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 28, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Allí antes de que llegaran las tribus

 

Estabas

allí antes de que llegaran las tribus

Con tu leche en una fisura de la roca

Y con tus pies en agua salada.

Sólo te dieron un nombre: Shkodra.

Y te llamaron ciudad coronada

y arrojaron a tu cabeza piedras

y hierro antiguo.

 

¿Cuántas veces te despertaste empapado de sangre

y te observaste en el espejo?

Llevando nombre de mujer, te bañaste en las aguas

Del río y te entronizaste con vestidos frescos

Sobre el acantilado

Tu frente brillando al sol sobre los campos.

[ Aty si tash para se me ardhë fiset, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 31, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

A la sombra de las cosas

 

Esta tarde, a la sombra, donde descansé,

arranqué una brizna de hierba en mis pensamientos.

Los grillos nocturnos cantan.

 

Cerca del hogar oigo las vainas

de ginestra

estallar en mi pecho.

[ Në hijen e sendeve, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 33, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

A un poeta moderno

 

Tu camino es bueno:

Las Parcas son las caras más feas

De los mitos clásicos. No escribiste de ellos,

sino de losas de piedra y de frentes humanas

cubiertas de arrugas, y de amor.

 

Tus versos son para leerse en silencio

y no ante el micrófono

como los de otros poetas,

 

El corazón

, aunque bajo siete capas de piel

es hielo,

 

Hielo

aunque bajo siete capas de piel.

[ Nji poeti të sotëm, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 37, traducido del albanés por Robert Elsie y publicado por primera vez en inglés en An elusive eagle soars, Anthology of modern Albanian poets, Londres: Forest Books 1993, p. 33]

 

 

Esa montaña de hielo divide el tiempo

 

(Esa montaña de hielo tenía un nombre,

¡Su nombre era tabú!)

 

Antes de que mis ojos se cerraran mientras dormía,

contemplé ese pico de hielo pálido

a mis pies.

Llegó el viento con el sol y lo derritió,

Y allí, en mi sombra, apareció una flor.

[ Ai mal akulli ndan kohën, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 40, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Fragmento

 

El trabajador parte en busca de trabajo en el extranjero

Con un trozo de cielo en los brazos

Y sal marina en cajas de madera de pino.

En su mano tiene una honda

y en la boca guijarros de río

en lugar de pan.

 

El camino ante él está iluminado

por las brasas brillantes de sus ojos.

[ Fragmento, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 41, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

el viejo ciervo

 

Los pastores abandonaron los pastos alpinos

por el calor de los valles de las tierras bajas,

paseando por los senderos, hablando en voz alta

de las mujeres y riendo

junto al agua del arroyo que burbujeaba

de pozo en pozo.

 

El viejo ciervo levantó la cabeza de la tierra quemada

y observó el pálido follaje. Luego

partió para reunirse con sus hijos,

ellos también con la mente puesta en las hembras.

 

Roto, también abandonó los pastos alpinos y siguió

El alegre murmullo del arroyo de abajo, una flecha de fuego,

El vagabundo en busca de pastos más cálidos y hierba invernal

¡Que nunca tocará!

 

Cuando lo mataron, los pastores le abrieron los ojos

y vieron en las pupilas

el reflejo de muchos ciervos bebiendo agua del arroyo.

[ Dreni plak, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 47, traducido del albanés por Robert Elsie y publicado por primera vez en inglés en An elusive eagle soars, Anthology of modern Albanian poets, Londres: Forest Books 1993, p. 34]

 

 

Dos Generaciones

 

Mi padre era

un tipo de aspecto triste,

un olivo sin hojas

con huesos negros en cada rama.

 

Sus palabras retumbaron fuertemente

dentro de nosotros

como si fueran el aullido de un lobo hambriento

solo en los áridos acantilados.

 

Mi hermano tomó

su lugar,

Mi hermano descalzo

- viento frío en el horizonte -

 

Y sopló al fuego otoñal

Con las mejillas llenas,

Y todas las chispas se convirtieron en

Hijos.

[ Dy brezni, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 53, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Pueblo abandonado

 

Pueblo abandonado

Detrás de la tierra

Con casas y callejuelas que lindan con

Acantilados.

 

En el interior, los ancianos encienden

fuegos por la noche en las cenizas

quemadas sin cesar. La luna,

después de ponerse en todas partes,

se detiene un momento en sus ventanas

y habla con la gente

asustada del mal de ojo.

[ Katund i lanun mbas dore, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 62, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Mar hostil

 

El mar lo lleva todo consigo, dicen los ancianos,

con el viento constante de un lado

y los pinos y los árboles frutales del otro,

presionados contra el suelo.

Nosotros, los antiguos habitantes,

amamos la tierra. Hasta los grillos

que estallan en las raíces calientes de los pinos

huelen a resina y no a mar.

 

¡Incluso los espíritus de los dioses

están escondidos en las rocas y no en el

mar salado! Los higos dulces

se desmayan con los labios rojos en la cabeza

en sacrificio.

[ Deti anmik, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 72, traducido del albanés por Robert Elsie]

 

 

Tierra frágil

 

(A las tribus debajo del Drin)

 

Entre la montaña Molç y Qerret

se abre un desfiladero que desemboca en el río,

formado como si hubiera sido un lago,

y estábamos allí solos, sobre él, quietos,

en piraguas de arce.

 

Solíamos saber de memoria

los nombres de los peces elegidos y no

los de las aves rapaces y

el follaje salvaje.

 

Incluso el brillo de nuestros ojos

sería azul y no negro.

 

Flotaríamos en el agua,

no en las nubes.

[ Vend i thyeshëm, del volumen Njeriu më vete e me tjerë, Múnich 1978, p. 87, traducido del albanés por Robert Elsie]

Tomado de:

http://www.albanianliterature.net/authors/modern/camaj/camaj_poetry.html

 

 

El asesinato del poeta

 

La libertad escondida entre versos

No estaba sola:

Ante ellos quedaban en cuclillas como guardias

Aves carnívoras

Con cara humanas

 

Y tú eras para ellos una abeja

Tratando de llegar a la luz

          De atravesar el vidrio para llegar a la luz

Más allá de las fronteras del mundo

Humano

 

 

La calle blanca

 

Perdido por las calles camino

Por donde me arrastra el corazón

Insaciable de luz

 

Corazón, tú regresa a ella

Cuando te canses de las andanzas

Si la luna besa la luz de la vela

en su ventana

en la noche tierna

 

Si la luz no se enciende en su ventana,

tarde, caminaré en la noche

sosteniendo el bastón de las sombras

hacia el poniente de la luna

 

si la luz no enciende

caminaré en la noche

hacia el poniente de la luna

Tomado de:

https://es.scribd.com/document/399428881/Poesia-albanesa