sábado, 2 de agosto de 2025

POEMAS DE NAZIK AL MALAIKA - Desde Oriente Medio y el siglo XX-


LAVAR LA DESHONRA

 

¡Mamá! Un estertor, lágrimas, negrura.

La sangre fluye, el cuerpo apuñalado tiembla,

El pelo ondulado se ensucia de barro.

¡Mamá! Sólo se oye al verdugo.

Mañana vendrá la aurora,

Las rosas se despertarán

A la llamada de los veinte años

Y la esperanza fascinada.

Las flores de los prados responden:

Se ha marchado... a lavar la deshonra.

El brutal verdugo regresa y dice a la gente:

¿La deshonra? –limpia su puñal-

Hemos despedazado la deshonra.

De nuevo somos virtuosos, de buena fama, dignos.

¡Tabernero! ¿Dónde están el vino y los vasos?

Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado

Por cuyos ojos daría Corán y destino.

Llena tu vaso, carnicero,

La muerte ha lavado la deshonra.

 

Al alba, las chicas preguntarán por ella:

¿Dónde está? La bestia responderá:

la hemos matado. Llevaba en la frente

el estigma de la deshonra

y lo hemos lavado.

Los vecinos contarán su funesta historia

Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio,

Y las puertas de madera, que no la olvidarán.

Las piedras susurrarán:

"Lavar la deshonra"

"Lavar la deshonra"

 

Vecinas del barrio, chicas del pueblo,

Amasaremos el pan con nuestras lágrimas,

Nos cortaremos las trenzas,

Nos decoloraremos las manos

Para que sus ropas permanezcan blancas y puras.

No sonreiremos ni nos alegraremos ni nos giraremos

Porque el puñal, en la mano de nuestro padre

O de nuestro hermano, nos vigila

Y mañana, ¿quién sabe en qué desierto

Nos enterrará para lavar la deshonra?

 

Del poemario El hueco de la ola (1957)

 

 

LA BAILARINA APUÑALADA

 

 

Baila, con el corazón apuñalado, canta

Y ríe porque la herida es danza y sonrisa,

Pide a las víctimas inmoladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.

 

Es inútil llorar. Contén las ardientes lágrimas

Y del grito de la herida extrae una sonrisa.

Es inútil explotar. La herida duerme tranquila.

Déjala y venera tus humillantes cadenas.

 

Es inútil rebelarse. Nada de cólera contra el furioso látigo.

¿Qué sentido tienen las convulsiones de las víctimas?

El dolor y la tristeza se olvidan

Y también uno o dos muertos, y las heridas.

 

Convierte el fuego de tu herida en melodía

Que resuene en tus labios anhelantes

Donde queda un resto de vida

Para un canto que no callan la desgracia ni la tristeza.

 

Es inútil gritar. Repulsa y locura.

Deja al muerto tendido, sin sepultura.

Cualquiera muere... que no haya gritos de tristeza.

¿Qué sentido tienen las revueltas de los presos?

 

Es inútil rebelarse. En la gente, los restos

De venas no dejan circular la sangre.

Es inútil rebelarse mientras algunos inocentes

Esperan ser inmolados.

 

Tu herida no se diferencia de las demás.

Baila, ebria de tristeza mortal.

Los insomnes y los perplejos están abocados al silencio.

Es inútil protestar. Descansa en paz.

 

Sonríe al rojo puñal con amor

Y cae al suelo sin temblar.

Es un don que te degüellen como una oveja,

Es un don que te apuñalen el corazón y el alma.

 

Es una locura, víctima, que te rebeles.

Es locura la cólera del esclavo cautivo.

Baila la danza del fuerte, del feliz

Y sonríe con la felicidad del esclavo a sueldo.

 

Contén el dolor de la herida: es pecado gemir,

Y sonríe complacida al asesino culpable.

Regálale tu corazón humillado

Y déjale cortar y apuñalar con placer.

 

Baila con el corazón apuñalado, canta

Y ríe: la herida es danza y sonrisa.

Di a las víctimas degolladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.

 

 

Del poemario: El hueco de la ola (1957)

Tomado de:

http://www.poesiaarabe.com/nazik.htm

 

 

Elegía de una mujer sin valor

Imágenes de un callejón de Bagdad

Partió sin que palideciera ninguna mejilla ni temblara ningún labio,
las puertas no oyeron la historia que contaron de su muerte,
no se levantó la cortina de una ventana ni se derramó la tristeza,
las miradas fijas vieron desaparecer el ataúd,
sólo los restos de un esqueleto hicieron temblar su memoria,
una noticia errante en las callejuelas sin hallar morada,
se refugió en el olvido de algún agujero
y la luna lloró su pena.

La noche indiferente se recogió, la mañana
trajo la luz, la voz de la vendedora de leche, el ayuno,
el maullido de un famélico gato hambriento
y la discusión de los vendedores; con la amargura,
con la cloaca de agua sucia por la calle, con los olores,
fue abandonada de las puertas de las azoteas, sin amigos,
casi en un profundo olvido.


Extraños

Apaga la vela y déjanos aquí desamparados,
somos dos partes de la noche ¿Qué significa el destello?
Cae la luz sobre quimeras en los párpados de la tarde,
cae la luz sobre algunas esquirlas de esperanza,
llamada por nosotros, llamada por mí, cansancio.
Somos aquí como la luz,
extraños.

El encuentro es el estupor, el frío como el día lluvioso
fue una muerte para mis canciones y una tumba para mis sentidos.
Las horas llaman en la oscuridad,
las nueve, las diez,
desde mi dolor escucho y cuento.
Preguntaba perpleja al tiempo:
Tú que sabes más, ¿para qué mi alegría
si hemos pasado las tardes como
extraños?

Pasan las horas como el ayer, cubriéndose marchitas,
como el ignorado mañana desconoce si será o no puro.
Pasan las horas,
y el silencio, como el aire de invierno,
les concede inundar mi sangre y ahogar mi aliento,
les concede susurrar en mi alma:
Bajo el remolino de la tarde sois
extraños.

Apaga la vela y los espíritus en la noche densa.
Cae la luz como el color del otoño.
¿No lo ves? Nuestros ojos están marchitos y fríos.
¿No lo oyes? Nuestros corazones están parados
y la extinción de nuestro silencio
es el eco de un temeroso aviso,
burlón de que nos volvamos
extraños.

¿Somos unos que traen el día?
¿Desde dónde empezamos?
El ayer no nos reconoce como amigos... y nos rechaza.
Saltamos el recuerdo como si no hubiera un día de juventud
en que algún amor precipitado nos recorriera
y nos olvidara después.
¡Ah! si volviéramos allí de donde somos antes de perecer
aún seríamos
extraños.


Grandeza

....No me preguntes, no hieras el secreto en mi alma,
no anules la grandeza de mi silencio;
si yo hablara, en cada frase
habría la tumba de un sueño y el alba de una mortal herida.

Si yo hablara, cómo temblarían los versos,
de tristeza e incapaces yacerían;
si yo revelara el profundo secreto
¿qué quedaría de mí si no los restos?

Si yo hablara, un temblor en mi vida
y en mi existencia imploraría hablar,
mi alma escondería mi silencio profundo,
mi corazón casi se quebraría.

Si yo hablara, si yo callara, dos gritos
profundos como la vida sangrarían,
todos mis secretos se encontrarían en ellos
y llorarían un verso, un amor y un fuego.

La vida sigue creando en mi rostro
una cruel máscara, desbordando agua sorda
y helada, y su veneno
esconde alguna grandeza.

Tomado de:

https://yovivoenella.blogspot.com/2013/03/nazik-al-malaika-ii.html

 

 

CALENDARIO

 

Para nuestros pasos había un pasado; está muerto

Desde hace cientos de años.

Los años han borrado su recuerdo

Y lo han colocado entre los muertos.

 

Durante mucho tiempo hemos buscado

Sus astros desaparecidos,

Hemos recurrido al imposible

Para devolverle la vida.

 

Hemos intentado, traspasando los siglos,

Hacerle volver a sus comienzos,

Esperando recobrar nuestros sentimientos,

Y hemos regresado con las manos vacías.

 

Hemos atravesado las tinieblas,

Franqueado lo impasible, inmóvil,

Excavando los huesos amontonados,

Y no hemos encontrado lo extraviado.

 

Hemos visto, allí, frentes

Que no veían porque estaban ciegas,

Ojos ensimismados en la vida

Silenciosa, porque estaban mudos.

 

Hemos visto restos de corazones

Embalsamados con el recuerdo.

En vano habían intentado encontrar

 

El sentido... eran restos.

 

Hemos visto labios vacíos

Que no emitían quejas ni sentían hambre

Y manos marchitas, plegadas,

Cuya desgracia no provocaba lágrimas.

 

Nos preguntamos por nuestro pasado

 

Y tropezamos con un ataúd.

Allí, sobre la tumba, yacía el tiempo descolorido.

 

Regresamos al calendario:

¿Se puede engañar a los días?

Y oímos gritar a los restos

Tras el sarcasmo de las cifras.

 

Vimos el mañana esperado

Arrastrando su mitad paralizada,

Arrastrando su mitad despreciada,

Su mitad congelada, inerte.

 

Allí, un libro se cerraba

Y finalizaba el antiguo canto.

Mañana, la vida germinará

Sobre las heridas del doloroso tiempo.

 

La voz del ayer se perderá

En el torbellino profundo del tiempo

Y sentiremos en nuestras copas

La palpitación del sueño que se despierta.

 

Del poemario: Chispas y cenizas (1949)

Traducción de María Luisa Prieto

 

 

Enigmas

Déjame en mi silencio con mi frustrado sentimiento

No preguntes por los enigmas de mi incertidumbre callada

 

Déjame con mi enigma sin buscar mis profundidades

Conténtate en comprender mis sentimientos con los secretos

 

No preguntes, pues a veces yo soy un enigma entre ellos

Deja en lo invisible los secretos y no entiendas

 

Que mi alma no anhele vivir como la gente

Que a veces yo olvido, humano sentimiento,

 

Incluso tu amor... incluso tus horizontes que me torturan

Y soy un espíritu que se extiende como espectro enamorado

 

Mi corazón anónimo tiene grandes misterios

Diferentes, sin consciencia humana

 

Por eso te siento como algo humano e inquieto

Del que la cumbre de mis sueños rechaza cualquier destello

 

Por eso te siente mi alma como la de algunos muertos

Diciendo tu eres amor, nada queda sino yo misma

 

En tu rostro miro pero sin verlo

En mi alma busco algo que me lo recuerde

 

Recuerdo, sin saber qué, ¿qué éramos?

Algo sin forma que lo defina... sin color

 

La oscuridad en mi alma permanece en su oscuridad

Déjala sin preguntarme sobre ella, sobre sus melodías

 

Déjame con mis grandes misterios, mis secretos,

Mi silencio, con el balbuceo de mis pensamientos

 

Hay en mí una parte de eternidad que no comprendes

Hay en mi corazón un gran sueño que no conoces

 

Déjalo, ¿qué es lo que te preocupa para preguntar con insistencia?

El amor se muere si no lo cubren los secretos

 

Soy como la noche: callada, profunda, horizonte

Soy como las estrellas: incertidumbre, lejanía, destello

 

Compréndeme si la noche se comprende, comprende mis

sentimientos

Y tócame, tócame si las estrellas pueden ser tocadas.

 

Del poemario: Estelles i cendra 1948

Traducción Manuel Jimenez Lucerna

Tomado de:

https://batalladepapel.blogspot.com/2012/05/nazik-al-malaika-poesia.html

viernes, 1 de agosto de 2025

POEMAS DE ANJA UTLER -Desde Alemania-


marsias, ruedo

 

lejos después es:

 

como si resollara como si: empezara el aliento y

en su margen chascan, más aún, estallan las cápsulas

las granas, ellas: salpican lloviznan hacia abajo, desde

la franja del agua, sobre el campo

 

antes:

la lengua orilla el paladar al sisear

silbar trinar (…) con la canícula

se disipa– hierba hendida – a sí misma

chirriando – un eco – al viento

 

 

1

 

ensombrecer – agarrar

 

 

 

marsias, esto es: estar colgado en el tronco

pronto: estar desatado, abrazado al cepo – folículo

es: extendido a que las sombras huyan del

sobaco, ser rajado de la cuchilla

– abandonada la respiración – ver: ella abre lo pensado

oscuro: por las corrientes de aire y luz

 

 

 

 

también: tentar, los dedos, ellos quieren: entrelazar la corteza que

cruje entre las uñas que: se quiebra como si fuera: luz ligera

– [gee] – rajada, por la corteza, por debajo de las cegueras – [sss] –

de la madera que brota más profundo aún – en silencio – el núcleo oscuro

 

2

 

pasar palpando – bajo recuerdo

 

 

puramente: crujiendo los: retoños brotando los tallos del mezéreon, que

son botones: sonrados al pie del año: cálices rotos – con fiebre

que: revientan entre los dedos – [ss] – mestizos – [zss] – plumosos, entrecruzando

la luz que: cuaja los tubos cribosos la drupe

 

 

 

3

 

nítido: dividir

mirarlo: mirárselo le: relucen los miembros se

resbalan por sudores – convulsiones – blancuzca la sal

corriendo por el tronco: esfloreciendo el sobaco

yerta será, cristalina al encogerse

la vaina en el viento un pergamento colgado

mostrando – estróbilos de carne – lo visto

 

 

 

tan: juncales los: limbos aplastando el pantano: repisas

el junquillo que se mece: los estróbilos de espiguitas – [gui] – cual agujas

aguzan que cortan los dedos – [sss] – cuchichean: cuchicheando – la

córnea de los brotes de las yemas – [brs] – se raja: en una rachada

 

 

 

 

4

 

 

 

descreciendo – escaparse

estriadas, las bóvedas, las fiebras se despliegan desde el núcleo

escondido: así quisieron brotar espinos celulares,

capas córneas: aflorando la piel, quisieron bordar

lo que ha de nombrarse: ramales contables, ellos: despuntan

el hueso por las espinas por: finos ahuates y

han de ser desprendidos y: han de ser llamados romboidales,

capuchones y rectos del abdomen a levantar y bajar las costillas

por debajo: el pulmón, hecho palpable, sigue siendo un bulto

apretado por la presión

 

 

peladas: son hojas agudas: del tajante tallo costal y

vibrante – [brr] – entre los dedos en la garganta de la flauta flotando

estremeciendo astillan: dividen la corriente del aire – [sss] – susurran

por el cañedo que se abre cual labios y vuelve: ser uno

 

 

 

5

 

 

 

remoliendo – despoblar

estremecido – el aire desfugado por los pájaros, entre murmullos –

a uñas oscuras los surcos de la sierra – huyendo

el recto del abdomen – para verlo: entre plumas plumaje

las costillas: cual alas sus revuelos y corrientes: entre ellos errando

la mirada insiste se pierde en el vértigo en el nudo el temor en (...)

el pavor: evidente e impulsivo: la herida que cae

en la boca: derrocada aún, callando

una azada de repente – que se seca

 

 

mientras tanto:

toda enajenada corriendo: por fin – al encuentro con él

y se le hincha desgargariza a desgritos – un gemido –

y de momento tan sólo él: nacido del terror es marsias es –

por fin: desvanece al país que le espera él

no se escapa: se nace

Tomado de:

https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/29/AnjaUtler/

 

 

estar opuesto: un entrelazamiento en nueve partes
(primer movimiento)

 

I

 

sí, otra y otra vez descurrirse,

siempre, solo

soy murmullo soy: como

ser dañado, crudo

bajo el cilio,

crudo

 

 

II

 

— percibir:

surcar —

 

solo en los excorios: estar

desprendida, sentir, derivo ya: desvío hacia ti

desde: lo quebrado oigo — me hablas de

escombros, las escombreras del: enarbolar,

rosa, rueca de los vientos de: rotar hablas, pala

radiante dices — se: desvía, sí, desvío, cual

brazo, ala ara: su espalda, sí surca

los campos de fumarias, de ortigas muertas

y se hace romo: en la paletilla

 

 

III

 

— desprender: se

entierra —

 

como querer: encontrarse en

lo frondoso: devanarse hacia: aplicarse,

partirse como: devenir en: retina

para surcos, filones y: asparse por

completo, volverse retinervado tan

tembloroso una: mirada reja — veo asomas

tú hablas — como

entretejerse, enhebrarse: en la

nervadura espesa dura de ortigas muertas

fumarias; un latido — olvido —

sí oigo, percibo ya no

 

 

IV

 

— escurrirse:

hacia —

 

solo percibo: yo vértigo, sí, susurro — un murmullo

de arroyito, según dicen — no conocer, ya

más bien: precipitarse al fin

hacia: correr manar empezar derramarse

quijada en barricada: bien al fondo del valle

— cuenca, dicen — como: estar infiltrado

desde el: lecho de saliva al arroyo — descarga

del canal — emana, desemboca en

venas a raudales voraces, que se ramifican

en meandros — al: embalse – pómulo, que

borbotea y se entrecorta balbucea se atrapa: en nasas de

pinitos de agua, dentados, inunda en: boca talada

 

 

V

 

— estancamiento —

 

y sin embargo: recuerdo, no, no olvido

gestión de estanques se dice ahí veo colgando

terrazas acuáticas para cría de carpas, truchas excavadas

todo el invierno yacen vacías

los bordes el barro se alzan: resplandecen en la helada

y yo, desde luego, no permanezco ahí

 

VI

 

— afectar:

cruzarse —

 

al fin: caída, ya, como

cubierta poblada la: cavidad bucal

axilar: de juncos escarchada por

el aire, así, hielan — blanco: latiendo aún —

ya: se agrupan esporas en la

mirada vasta, tan solo: esparcida,

abierta, los miembros endurecidos

por aros de nieve: por escarcha

por el declive ya pertenezco, asimismo,

pierdo — tan solo poros — y me soy ajena

 

 

VII

 

— resistir:

arrimarse —

 

persistir aún y: quiero olvidar

ver oír tan solo: murmullo más bien

múltiple en la mandíbula el tocón de raíz,

tangible, el: barro en los poros

ellos: se escaman escaran — incipiente

sarpullido — supuran las manchas

quieren cuajar ser: corteza ser costra

con viento de noroeste en dirección a murmullo

masa de tierra tundra — yermar de áreas

dérmicas — ellas: me hablo salivo

en los eczemas, heridas, fin:

lobaria pulmonaria en lugar de vello

 

 

VIII

 

— estar a resguardo:

arder —

 

de verdad: masas de aire, ráfaga múltiple

sobre lo que secreta (..) golpes

de alas justo en medio de: los cilios,

permanecer apenas se inmutan: raspado

resquebrajado, incluso eso se aja: pleura,

elástica, tendida con capa de algas corteza

enmarañada por liquen costroso con

él, permanecer en: simbiosis por hambre

—según dicen—, zurcido con aridez sobre el

suelo así: se multiplican quiebran ya

bajo el paso de pájaro chasquido de dedos — devenir

múltiple — y se aferra, fíjate, a la

membrana abdominal

 

 

IX

 

sobresalto, al fin, y encuentro:

la laringe descarozada está

ahuecada las manos: la tocan

ellas: palpan, emplumadas, desde

el tórax se adentran

más entretejidos en: juncos tragar: luz,

gárgaras, oscuras sí, crepusculares

ellas: avanzan tejiendo hacia el cálamo el cogote

cavidades, hendiduras de

briznas de dedos de (..)

digamos: hacia las garzas — nidal

en la cana cantarin dicen — quiero estar casi

enredada — resto flotante — ser

pespunteada hasta la: ranura vocal rozo

casi tiemblo te vuelvo a escuchar: dices

canto tú dices canto — qué es: canto

 

 

para daphne: lamento

 

para mí: ¡como desespinada! por él como si: todo se hubiese

volteado me encuentro: olfateada, acechada, ahora − toda: el atosigado

sudor − con prisa yo: a través de ramas, maraña zafándome de él

estas: ahora me agarran enganchan azotan − más prisa −

los flancos ojos − no − (..) sé: preciso abrirme paso preciso

− a toda prisa − llegar hasta el río, río –

 

 

pedirle: agárrame un poco, padre, yo: te me sumerjo

en la corriente y vos luego: libérame − adentro − cual cresta espumosa

sí: como aire, aire −

y yo crespa me escapo de ti, en agradecimiento el rostro –

 

 

y, ya: salpicás me acertás: las ataduras − refrescás −

vas a soltarme, dejarme − en seguida, ya mismo −

es que no me dejan − no −

de qué: te apropiás −

vos mismo − derecho − encallé: en tu fondo

asfixiante, atascada: con una brazada, un tirón, no,

retuerzo aún me retobo una vez y me atronco −

debo: retorcerme, ocuparme: clavar la mirada

en la madera − de qué me despojás: de mí misma

veo, como último: eso ahora te adorna, así, mi

imagen cegada estará, tendrá que estar siempre, crispada, brillando contigo

y más opaca, vidrioso: así flota − tu agradecimiento −

en la mirada también del ojeador

 

 

en seco: mi brazo hace − ¡hizo! burbujear, cuántas veces,

los flancos, roer

ahora: me corroen, babean – montándose – sobre mí −

luego dan lugar: él se trepa hacia mí: y su carne en ardor −

¡húmeda! sin cesar − te yergues en mí, yo:

que esté en pie en flor incluso y rinda fruto debo: siquiera perder

las hojas, se me caen: tan solo frutos − es involuntario: así los doy −

se pudren, te nutren: tu fondo

 

 

solo resta atrofiarme, secarme: sufrir de sed puedo

oír: mi crujido ahora más seco despide a las aves −

¡chamuscá! te lo ruego, marchitale la sombra: de esta roja frente,

para que: se extinga − en mí: ese pulso de las puntas,

que me: desprenda − pura − ya aroma ya aire

deschispador que me rehúnda hunda – follaje defoliándome −

en: los bajos, hebrosos retoños y él: se desprenda de mí

cerezoso, se expanda espumoso − chisporroteando: comé, servítelo, servite −

 

cada poro – una fuga: hizo agua para los rayos

el: calor que deriva: se frota hacia dentro allí

rezuma, se consume: el sudor de las células las desmorona

en una casi nada: granular

la cual – molida – se: mezcla con la arena y

con los pasos cruje

Tomado de:

https://opcitpoesia.com/anja-utler-poemas-versiones-de-maria-tellechea-y-leonce-lupette/