En este callejón sin salida
(Versiones de Antonio Gamoneda basada en las de Clara
Jánes)
Buscan en tu boca por si hubieras dicho: te amo.
Buscan en tu corazón
es un tiempo
extraño, amigo mío.
Al amor
le dan latigazos
junto a los postes del camino.
Hay que
esconder el amor en el rincón más oculto de la casa.
En este callejón serpenteante y frío
mantienen el fuego con los leños de la poesía y de la
canción.
No te arriesgues a pensar,
es un tiempo extraño, amigo mío.
El que de noche llama a la puerta
ha venido a matar al farol en su llama.
Hay que esconder la luz en el rincón más oculto de la
casa.
Alto, ahí están los carniceros dominando los caminos
con una tabla y un machete ensangrentado;
es un
tiempo extraño, amigo mío.
Van a cicatrizar la sonrisa de los labios y las
canciones de la boca.
Hay que esconder la alegría en el rincón más oculto de
la casa.
Un pincho de carne de canario sobre el fuego de azucena
y jacinto.
Es un tiempo
extraño, amigo mío.
Satán, ebrio de victoria, está celebrando en la mesa
nuestro llanto.
Hay que esconder a Dios en el rincón más oculto de la
casa.
Del frío que albergamos
Todo el temblor de mis manos y de mi corazón se debía
a que el amor ha de ser cobijo,
no un vuelo
un lugar de fuga
Ay amor, ay amor,
tu rostro azul no aparece.
*
Un frescor apaciguante en la llamarada de una herida,
no el incendio de una llama sobre el frío que
albergamos.
Ay amor, ay amor,
tu encendido rostro no aparece.
*
Una fosca y tenue veladura en las presencias
imaginarias
y un rincón de libertad en la fugacidad de la
presencia,
una sombra
sobre la
calma azul
y el verde de una hoja leve
en el árbol de
Judea.
Ay amor, ay amor,
tu color más nuestro
no aparece.
Tomado de:
https://archivopdp.unam.mx/?view=article&id=4466
EL RÍO
Abandonarse al cauce del destino
y con cada canto rodado
dejar escapar un secreto.
¡Qué dulce es el susurro del río!
Bajar de la altura del propio orgullo
en picado desde la claridad altiva del autoencierro
con el grito de pánico propio de la caída
¡Qué glorioso es el estruendo de las cascadas!
Y hundirse cada vez más en el hondo tajo
y con cada roca
lanzarse a una pelea.
¡Qué leyenda es el río, qué leyenda!
CANCIÓN DE LOS DESTERRADOS
Para Pariyush Gangí
Nada murmura
ya
en mi camino:
ni la brisa, ni el árbol
ni el agua que corre.
Herrumbroso ondea un canto fúnebre
solo
más negro que la noche
sobre los hombros errantes del viento.
***
Lejos
allí está mi tierra
queda sola
en un monótono crepúsculo
que nunca acaba.
La oscura ciudad
espera mi trágico regreso
en un callejón recóndito
con dos amables ventanas.
CANCIÓN DE AMOR
El que te dice te quiero
es un triste encantador de serpientes
que ha perdido el don.
¡Oh, si
tuviera el amor
lengua
para hablar!
Mil alegres abalorios
hay
en tu mirada
Mil canarios mudos
hay en mi garganta.
El amor,
¡oh, si
tuviera
lengua para hablar!
El que te dice te quiero
es el triste corazón de una noche
en pos de la luz de luna.
¡Oh, si
el amor
tuviera
lengua para hablar!
Mil soles sonrientes hay en tu grácil andar,
mil estrellas en llanto
en mis súplicas.
El amor,
¡oh, si
tuviera
lengua para hablar!
Tomado de:
https://orienteymediterraneo.blogspot.com/2018/10/fenix-en-la-lluvia-antologia-poetica-de.html
Resurrección
Yo fui todos los muertos:
los muertos de los pájaros que cantan
y están silenciosos,
los muertos de los más bellos animales
de tierra y agua,
los muertos de todos los hombres
buenos y malos.
Y estuve allí
en el pasado
sin canción. -
sin una sonrisa
ni un anhelo.
Tu afecto
hizo que me vieras
de noche
en tu sueño
y desperté
contigo.
Tomado de:
https://cielosquedanmiedo.wordpress.com/category/ahmad-shamlou/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario