lunes, 13 de febrero de 2023

POEMAS DE ANGEL GANIVET




UN BAUTIZO

 

 Allá va la ronda

 

de las chicas guapas;

 

dicen que hay bautizo

 

en la Plaza Larga.

 

 Cuatro farolillos

 

a la veneciana

 

alumbran, bailando,

 

la puerta de entrada.

 

 Angosta escalera

 

nos lleva a una sala

 

de negra techumbre,

 

de paredes blancas.

 

 Hay cuadros de santos

 

y escenas de caza

 

y sobre la cómoda,

 

herencia sagrada,

 

 un espejo que hace

 

la cara achatada;

 

los que en él se miran

 

se ríen sin ganas.

 

 Llena de confites,

 

la bandeja pasa,

 

los vasos de vino,

 

la sangría helada;

 

 copas de aguardiente

 

que saltan las lágrimas

 

y para calmarse

 

la fresca alcarraza.

 

 

Vivir

Lleva el placer al dolor

y el dolor lleva al placer;

¡vivir no es más que correr

eternamente alrededor

de la esfinge del amor!

Esfinge de forma rara

que no deja ver la cara...;

más yo la he visto en secreto,

y es la esfinge un esqueleto

y el amor en muerte para.

Tomado de:

http://www.jesusfelipe.es/ganivet.htm#indice

 

 

Aun, si me fueras fiel...

                               

Aun, si me fueras fiel,

me quedas tú en el mundo, sombra amada.

Muere el amor, mas queda su perfume.

Voló el amor mentido,

más tú me lo recuerdas sin cesar...

La veo día y noche.

En mi espíritu alumbra

el encanto inefable

de su mirada de secretos llena.

Arde en mis secos labios

el beso de unos labios que me inflaman,

que me toca invisible,

y cerca de mi cuerpo hay otro cuerpo.

mis manos, amoroso,

extiendo para asirla

y matarla de amor entre mis brazos,

y el cuerpo veloz huye,

¡Y sólo te hallo a ti, mujer de aire!

Tomado de:

http://www.poemaspoetas.com/angel-ganivet/aun-si-me-fueras-fiel

 

 

ROMANCILLO

 

 

Una Virgen, la más bella,

 

tengo yo, de fina talla,

 

y voy a ponerle al pie

 

como ofrenda una guitarra.

 

 

La guitarra, de oro puro;

 

las cuerdas, hilo de plata;

 

los trastes, de pedrería,

 

y las clavijas, de nácar.

 

 

Cuando los ángeles bajen,

 

la tocarán con sus alas,

 

y alegrarán a la Virgen

 

los sones de la guitarra.

Tomado de:

https://madrefavoritas.wordpress.com/2012/02/25/romancillo-de-angel-ganivet/

 

 

EN EL NADIR HISTÓRICO DE ESPAÑA

 

En el nadir histórico de España,

Entre la humillación y el desaliento,

Como un profeta alzó la voz al viento,

Voz salida del fondo de su entraña.

Combate secular en tierra extraña

Malgastó la energía y el talento

Que hubieran impulsado el movimiento

Fecundo y creador de otra campaña.

Replegados detrás de la frontera,

Dibujemos la nueva perspectiva

Con espíritu firme y poderoso.

Un nuevo Siglo de Oro está a la espera,

Mas sólo ha de llegar si el alma activa

Su potencial castizo y luminoso.

Tomado de:

http://taller-madero.blogspot.com/2013/04/poemas-de-angel-ganivet.html

 

Sueño

¡Es cierto! Todo se me fue soñado.

Mas déjame soñar, que el sueño es bueno.

¡Cuánta angustia que pudo ser veneno

del alma triste se me fue soñando!

 

Toda la vida se me va en un sueño

que no he de ver hecho palabra un día.

¡Y sin embargo sueño todavía,

pues si mi vida es algo, es porque sueño!

 

Nada más que por eso; y porque alcanza

el cielo, claro almendro florecido.

De este modo mantengo mi esperanza

con su cirio eucarístico encendido.

 

Déjame ¡oh Dios! Que duerma y sueñe ahora

que estoy para sufrir siempre despierto.

¡Hoy este sueño el corazón me dora,

y haz que me lleve a ti después de muerto.

Tomado de:

https://letrasenelaireart.wordpress.com/tag/poemas-angel-ganivet/

 

 

EL REY DE LA ALHAMBRA

—Padre, ¿quién es ese viejo

que está hincado de rodillas

a la sombra de los arcos

de la Puerta de Justicia?

—Hijo, es un pobre que pide

una limosna bendita.

—¿Cómo pide si no habla,

si a nadie sus ojos miran?

—No puede hablar, porque es mudo;

habla su mano extendida;

ni puede ver, porque es ciego,

mas su mano tiene vista.

—Y entonces, ¿cómo no llora

lamentando sus desdichas?

—¿Cómo, hijo, quieres que llore

si están secas sus pupilas?

 

* * *

Pide el niño una moneda

con la que al viejo socorre.

Besa el mendigo la dádiva,

y en sus andrajos la esconde ;

y otra vez la mano extiende

que implora con mudas voces.

Esfinge de los deseos

inacabables del hombre ;

estatua del infortunio

deshecha en triste jirones ;

imagen de la Injusticia

de este mundo es ese pobre

que, arrodillado, en la Puerta

de la Justicia se pone...

El mendigo se levanta,

que siente venir la noche,

y hacia su retiro

emprende la marcha

con pasos torpes.

Dejando a un lado el Alcázar

cerca de una vieja torre

llegó a una muralla en ruinas

oculta entre zarzalones

y por estrecha abertura

que hay en ella, entró y perdíóse.

Sigue el padre con su niño

hasta la Puerta de Hierro.

Cuatro enterradores suben

por la Cuesta de los Muertos ;

llevan al hombro un ataud,

y, aunque les fatiga el peso, como se acerca la noche

caminan con pie ligero...

-Padre, si el pobre que antes

dejamos en su agujero

se muere, y nadie lo sabe,

¿quién enterrará su cuerpo?

* * *

—Hijo, si el pobre se muere

y nadie sabe que ha muerto

quedará allí hasta que en polvo

se desmenucen sus huesos.

Un Alcázar será tumba

de su mísero esqueleto;

y el que fue rey del dolor

tendrá al fin, un panteón regio!

Tomado de:

https://www.alhambra-patronato.es/ria/bitstream/handle/10514/5876/5%20C.A.1%20pp.93-98.pdf?sequence=1

 

domingo, 12 de febrero de 2023

POEMAS DE ROBERT NYE


Jugadores

 

Dos apuestas hizo mi padre el día en que murió.

Encontramos el resguardo doblado en su cartera.

Ambos caballos perdieron. Esa es mi herencia.

No es por nada, no, excepto este absurdo resquemor

De querer dejar sin blanca a la jodida casa de apuestas

Tan solo una vez antes de morir. Solo una, por favor, Dios.

No es por el dinero, aunque estaría bien,

Es en venganza de tantos años de pronósticos adversos.

 

 

La rata

 

Vi una rata en la carretera, muerta,

Y pasé a su lado echando un rápido vistazo a

La criatura que yacía boca arriba

Bañada en su propia sangre

Con las garras extendidas para capturar o conservar

Este día tan soleado en el que encontró su final.

No había intentado huir

Sino luchado contra su fatal destino.

Ahí yacía, en su túnica de sangre, una reina.

No me gustan las ratas

Pero aquella muerte de rata le sentaba tan bien

Que me paré un momento en el camino

A llorar de pena por ella.

 

***

 

Velas

 

Vemos dos velas juntas derretirse

En su última hora, preguntándonos si

Cera y mecha se retuercen

De odio, codicia o incluso amor.

Un fuego así ilumina el pensamiento

Mas un sabor a sebo deja.

Grasiento y ahumado el corazón insaciable

Mantiene aún su brillo intacto;

Un cristal duplicando cada llama brillante

Procura más luz mas no exacta

A esta cuyo aroma sostiene

En las velas nuestra incandescencia.

 

***

 

Oyentes

 

Escucha el silencio en el cristal

Contra la atenta lluvia.

Todo duerme en la casa silenciosa.

Despiertos la lluvia y el cristal

Esperando toda la noche un ruido

Que nadie producirá.

 

Todo duerme en la casa silenciosa.

Despiertos la lluvia y el cristal

Escuchan el silencio en el cristal

Contra la lluvia atenta

Toda la noche esperan un ruido

Cuyo silencio no romperán.

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-robert-nye/

 

 

Casi un danzante

 

Una vez, en una colina en Gales, un día de verano

 

Casi dancé al creer descubrir la alegría.

 

Más de una hora pasé tumbado

 

Contemplando las nubes, soñando.

 

Mientras allí yacía escuché el canto de una alondra.

 

Era una canción tan dulce que tocaba el filo del dolor.

 

Soñé que mi pelo era uno con las hojas

 

Y que mis piernas se enraizaban en la tierra.

 

Riendo despierto, allí tumbado al sol

 

Supe que no había más que saber.

 

No es de extrañar que al incorporarme

 

Me apeteciera danzar. Casi dancé,

 

Casi dancé de alegría, casi lo hice.

 

Pero algunos no danzan, y ya está.

 

Una noche sin duda yaceré para siempre

 

Y cuando lo haga quizá finalmente dance.

 

Mientras tanto guardo el recuerdo de aquel día

 

En el que casi dancé, una vez, en Gales.

Tomado de:

https://eldesvelo.es/casi-un-danzante-un-poema-de-robert-nye/

sábado, 11 de febrero de 2023

POEMAS DE EUGEN JEBELEANU


Metamorfosis

 

Pude haber sido un árbol, bajo el cual

tú te habrías recostado cuando yo no te conocía,

habría hecho oscilar dulcemente una de mis ramas, casi al azar,

para besar tus ojos.

 

Habría sido quizás una hoja blanca,

sobre la cual te hubieses inclinado pensando en silencio

y yo habría besado, mientras tú dibujabas,

el mármol

de tu mano desnuda.

 

Hubiese podido ser un muro,

un muro

a la sombra del cual

estaría con otro, no conmigo…

Y yo con gran dolor

me hubiera derrumbado

ante tus ojos pálidos de espanto.

 

Versión de Pablo Neruda

 

Una voz

 

¡Dejadme llorar, que ha muerto la Esperanza…

asesinada en pleno día, ahora…!

¡Traedme de las sombras el vestido más triste

y cubrid mi semblante con un inmenso velo de humo!

 

Quiso arropar a los pequeños. ¡Vedla: desnuda, silenciosa,

asesinada ante nosotros bajo yertas ruinas…!

¡Traedme un mar hirviente de cicuta!

que apure y calme el asco de mi boca sombría!

 

¡Oh, mar! ¡Préstame tu armadura

para avanzar con ella hacia los asesinos, relumbrante,

y con millares de infernales olas escupirlos,

y - ¡cobardes! - arrodillados ante la Esperanza muerta.

 

Silencio. Calla el mar El horizonte calla. Desierto.

Los asesinos, en secreto, como gordos gusanos se retuercen,

la levantan de prisa, al ataúd la arrojan.

 

¡Pero ha volado ya desde sus manos el corazón de la Esperanza!

 

Traducción de Manuel Serrano Pérez

 

La voz de una mujer

 

Devolvedme mi niño

-nada quiero saber-

aunque tenga

la cara

de un monstruo,

no importa cómo sea,

devolvedme mi niño

no importa cómo,

y si no puede ser para toda la vida

(para esta vida miserable

y tan breve, aún si tuviera un siglo)

al menos por un día.,

un día sólo,

hasta el preciso instante

en que venga hacia mí,

como él venía,

ciegamente, los brazos extendidos,

con los pétalos pálidos de sus dedos.

 

Devolvedme mi niño

aunque tenga

la cara de monstruo:

iré a su encuentro

y me sonreirá…

él me sonreirá…

aunque tenga la cara de monstruo,

me sonreirá,

y yo le abriré la puerta,

aunque tenga la cara

no importa cómo…

 

Devolvedme mi niño,

devolvedme mi niño no importa cómo,

pero no ceniza,

devolvedme mi niño no importa cómo,

pero nunca arena…

 

Sé muy bien que sería posible

que mudaran su rostro,

pero cuando llore

lo reconocería,

y para que no llore más

apagaré la luna

(un rostro entre lo oscuro no se ve),

y si él sonríe,

a la menor sonrisa,

entonces,

mudaré todas mis lágrimas

en cielo estrellado…

Mas no me devolváis el cielo sin él,

el cielo azul de acero sin piedad,

no, no me lo devolváis…

 

Devolvedme mi niño …

Privadas de él, las estrellas son arena,

privadas de él, las estrellas son cenizas:

un manojo engañador que se escurre

absurdamente

al correr de los tiempos

de la alforja deshilachada de la noche…

 

Devolvedme mi niño,

devolvedme mi niño no importa cómo,

devolvedme mi niño,

aunque sea cualquiera su cara…

 

También en el armario

sus ropitas esperan…

 

y ya muy pronto le serán pequeñas…

 

Traducción de Manuel Serrano Pérez

 

Las voces de los pájaros de Hiroshima

 

- ¿Dónde, ¿dónde están?

- ¿Quiénes?

- ¿Dónde, ¿dónde están?

- ¿Quiénes? ¿Quiénes?

- ¿Dónde están?

- ¿Quiénes? ¿Quiénes?

-Los hombres…

-No sé. Mira, copos de ceniza…

Han volado todos…

- ¿Adónde, adónde?

-No sé. Construyamos el nido.

- ¿Dónde,

dónde,

dónde,

dónde,

dónde?…

 

Versión de Manuel Serrano Pérez

Editorial Stilograf, 1965

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/5-poemas-eugen-jebeleanu/

 

 

Encuentro con Hiroshima

 

a Kaoru Yasui

 

 

Tierra, tierra muda.

Muda,

con la piel quemada, con el cuerpo desnudo,

perdón, Hiroshima …

Perdón por cada paso

que golpea una herida, abre una cicatriz…

Perdón por cada mirada,

que -aun acariciando- duele…

Perdón por cada palabra

que enturbia el aire donde buscas

a los niños,

los pueblos de criaturas perdidos para siempre.

Tumba

inexistente… Viento… viento… viento… viento…

Y sus voces, apenas resonando ahora,

más extinguidas día a día,

únicamente en el recuerdo…

¡Oh, cementerios

inexistentes… inexistentes…!

¡De quererlos llorar no se les puede estrechar en los brazos,

al menos una urna, una tumba tan sólo…!

 

 

¿Dónde están tus pequeños, Hiroshima? Quizás

en el océano

de plata impasible …

Quizás en la infinita bóveda

del cielo…

O, acaso, en esta misma tierra.

que yo piso…

 

 

Cada paso que doy lo doy con miedo…

Cada palmo de tierra

esconde un catafalco…

Es como si la tierra que yo piso

hubiera dado un grito: - ¡Madre…!

 

 

¡Oh, concédeme alas, aire de esmalte,

para ser leve como tú, ganar altura,

y no hollar Con mi paso alguna herida,

rasgar, angelical, el cielo con mi ala…!

 

 

…Mas, desde sus mil llagas, centelleando,

se me acerca Hiroshima,

se acerca, se curva dulcemente

y me hace señas:

 

 

-Te ruego, ven, amigo,

y mira lo que fue,

y lo que es,

y cuenta…

 

 

Versión de Manuel Serrano Pérez

 

 

Los sueños de la ciudad

 

Sueña en este instante la ciudad

sueños

nacidos del Dolor o

de la Alegría,

pues uno y

otras sueñan…

 

 

Serena,

la Alegría quisiera engendrar criaturas

que se le parezcan,

en tanto que el Dolor,

desfigurado por tantos suplicios,

quiere que nazcan

criaturas más bellas que su amargo rostro…

 

 

El sueño del poeta

 

A la memoria del poeta Sankitshi Togue

víctima del bombardeo de Hiroshima.

 

 

(Abarcando con la mirada las montañas de Japón,

el poeta habla consigo mismo.)

 

 

Estas montañas son de sílex,

sus frentes desafían

por millones de años, terremotos,

áspera tiara indiferente

que despedaza las nubes.

Nadie puede

dar otro rostro

al sílex, a las rocas, al granito,

transformarlos.

La montaña permanece montaña

(el terremoto puede cambiar sólo la base)

encerrada en sus fronteras,

con una fuerza igual, por siempre,

inacabada.

Mira y llama, si no crees en todo esto,

si no crees en la constancia

de la Montaña,

llama de una vez,

con la voz más grande,

del más extenso de los valles,

con la trompeta más profunda de los valles…

si no crees lo que te digo,

grita de una vez, (a ver, intenta),

grita de una vez, con todos los pulmones de los ecos,

llama de una vez cuán fuerte puedas

desde todos los clarines de las sombras

de los precipicios,

grita de una vez, ¡ay!, llama,

a ver si puedes despertar

al menos por un segundo

al Cíclope,

al cíclope de piedra

de la montaña…

procura

¡ruge…!

 

 

-Silencio, que grito:

¡Eh, Fujiyama…!

 

 

(Ecos… ecos…

las rocas me devuelven,

indiferentes,

los anillos de la voz…)

 

 

Sin novio,

en la luz.

la montaña continúa impasible,

idéntica a sí misma,

eternamente igual, anciana

y sin embargo eternamente joven

con crines de cascadas,

con crines de nieves desbordantes

sobre las espaldas…

¡Salud, impavidez de piedra!

Así te quedarás por siempre

con la misma confianza en la vida del hombre.

Puedes tú derrumbarte, Fujiyama.,

pero no cambiar…

La piedra permanece piedra.

 

 

Versión de Manuel Serrano Pérez

Tomado de:

https://blogpoemas.com/encuentro-con-hiroshima/

 

 

El sueño de un viejo pescador

 

"Oh, los huesos... las piernas... y las manos

y los ojos...

y el sueño mismo...

dolores, nada más que dolores.

     Engañador... te conozco.

dame peces nunca atrapados...

     También soy un niño,

una criatura,

acunado tan sólo

por las olas,

por las olas burlonas...

 

 

     Una barca soy,

de huesos...

resbalan junto a mí los peces

y me tocan

y resueno

con todas mis flautas blancas ­

una canción,

una canción de dolor y de vida.

 

     ¿Sin mi tristeza

cómo podrían existir

tantos hombres felices?

 

     Engañador,

dame peces

nunca atrapados...

Una barca soy,

de huesos...

de miles y miles de años

permanecí

en las olas,

segado siempre por sus hoces azules.

Una barca soy, arrasada por la tempestad

y sacudida como un hombre

que está por vomitar

de hambre...

Esponjas son mis piernas

de hielo...

 

     ¡Qué pesado es el mar...!

¡Cómo me oprime el pecho...!

¡Qué pesado resulta

para un pescador

con las redes rotas

y las plantas de los pies

como la piel enrojecida en la roca que gime!

¡Cómo me oprime el pecho

la titubeante fiera verde...!

 

     ¡Fiera, oh, fiera, fiera, fiera!

Dame un poco de peces

nunca atrapados,

dame mi juventud. amarga

como tu beso.

 

pero entera. inconmovible.

dame mi juventud

envuelta en una sola

red enorme,

pero entera...

dame la armadura

de soga

de mis fatigas...

 

 

     ¿Mas qué escucho?

Con todas sus trompetas se me anuncia

y lanza el mar peces, sin fin,

a mi cabaña...

Con los peces

tintinea mi cabaña como repleta de monedas...

Y, ved, ahora,

ved...

también la sombra de mi juventud.

¡Acércate, ven,

siempre decías tener hambre...!

Bien venida...

toma cuantos peces quieras, cuantos puedas llevar...

Me dan asco, no puedo verlos...

Son muchos,

muchos, demasiados...

Mirad, la enorme red también

huye para no verlos,

se oculta donde puede. Es un diluvio

de peces...

 

 

     ¡Oh, no deseo tantos,

no, no he deseado tantos...!

     Engañador,

dame tan sólo los peces que preciso

para poder vivir,

y un pez de arroz con ellos

y dos altas botas hasta la cintura

y una estrella de mar que me ilumine

las profundidades verdes, donde

me hundo más y más...!

     Y para el corazón

la sonrisa de los niños que duermen satisfechos. "

Tomado de:

https://www.epdlp.com/texto.php?id2=3933