miércoles, 3 de julio de 2024

POEMAS DE ANA MERINO


Vida de lagartija

 

Yo quise ser animal casero

con vistas a la playa

pero soy lagartija y habito entre las grietas

de una roca volcánica en medio del desierto.

 

A veces alguien corta el final de mi cola

y allí quedan mis sueños moviéndose nerviosos

creyendo que están vivos.

 

Yo soy como las horas que pierden los domingos

acaricio el descanso metido entre las sábanas

y espero a que amanezcan los días de diario.

 

La vida es un enigma del que solo descifro

un trozo de esperanza,

lo miro de reojo y nunca me detengo

porque temo el acecho de los tirachinas

o la sombra de un gato.

 

 

Mujercitas

 

Nosotras que buscamos el amor

en las metáforas que suspiran,

que hemos aprendido a recorrer nuestro cuerpo

con las yemas finísimas,

deseamos,

en el espejo de nuestra boca

que nuestra lengua se transforme en otro paladar, en otros labios

y los recorran unos dedos inmensos

que sepan penetrarnos,

abrir todas las grietas,

y nos hagan temblar como a los árboles de tronco diminuto

que se mecen con el viento.

 

Nosotras vestidas o desnudas

florecemos con el agua de los besos

que humedecen las promesas,

florecemos con el susurro efímero

de la felicidad.

 

Pero también nosotras, las que buscamos el amor

en los versos sin alas de todos los ángeles caídos

nos vamos quedando solas,

y la geografía de nuestra piel se desdibuja,

en todas las esquinas, sobre las sábanas,

en los abrazos de la añoranza,

en el deseo de una nostalgia a la que rendimos tributo

bebiendo su semilla.

 

 

El hombre que sabe a chocolate

 

El hombre que sabe a chocolate

se ha quedado dormido.

 

Sus ojos,

de chocolate amargo

a veces parpadean

y el aire se condensa

en su boca de nata,

en el dulce de leche de sus labios.

 

Una intuición me dice

que el chocolate puro

no puede ser un hombre,

que el deseo no debe

dibujar espejismos tan golosos.

 

El hombre que sabe a chocolate

no parece real,

no quiero que lo sea,

el chocolate esconde

pasiones más oscuras

que el amor.

Tomado de:

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-los-pasos-de-la-cordura-de-ana-merino/

 

 

Adoración nocturna

 

                                                                   Para Luis Muñoz

 

Que te devuelvan el tiempo de los lunes

y los hagan festivos en tu agenda

para que la semana no te pese tanto

y puedas sentir los dientes de las calles

mordisquear con ternura

el último tramo del domingo.

 

Que te devuelvan las horas de los lunes

y las puedas guardar entre las sábanas

para que la ciudad se duerma en tu regazo

y se llenen de ti los que te miran.

 

Que te traigan el ritmo de los sueños

y los puedas bailar,

que la luz de tu abrazo

se guarde algún secreto.

 

Que los lunes se aprendan

de memoria tu cuerpo.

Que no le falte nada a tu universo

porque el dios de la noche

el lunes descansó

para esperarte.

 

De "Compañera de celda" 2006

 

 

Algunos susurros en la memoria...

 

Algunos susurros en la memoria

son voces familiares,

sonidos que decrecen

en cada latido.

 

Los labios se desfiguran

por un olvido que erosiona las imágenes

y hay olas que escarban

con uñas transparentes

golpeando el vientre de las rocas.

 

Y los veranos inmensos

son parte de barajas

que perdieron espadas y bastos

en batallas y meriendas.

 

Ni las tormentas son las mismas

ni los segundos desde el rayo

hasta el trueno diabólico.

 

Ni siquiera ya me impresiona

el universo de noche

al dar la vuelta a la manzana.

 

Y todo porque nos volvemos ajenos

con nuevas lluvias y horizontes,

con la consciencia de lo efímero

y la dulzura del ensimismamiento.

 

De "Preparativos para un viaje" 1995

 

 

Carta de un náufrago

 

Con el consentimiento de la nieve

caminaré despacio.

 

Alguien habrá que espere junto al fuego

y yo, que estaré ciega por el frío,

haré paradas breves,

sacudiré el paraguas y empezaré de nuevo.

 

El único secreto es no sentirse

inmensamente lleno de verdades.

No aceptar nunca las invitaciones

que la neblina

sugiere al anidar con sus disfraces

de paisaje feliz, de grandes sueños.

 

Alguien habrá que diga, se ha perdido,

alguien saldrá a buscarme,

y llevará el calor de una botella

donde podré mandarte este mensaje.

 

De "Los días gemelos" 1997

 

 

Compañera de celda

 

No me obligues a vivir

como si cada instante

fuese la tarea acumulada

que dejamos para el último minuto.

 

Si quieres ser mi cuerpo

no me robes la calma

ni la penumbra de la tarde

que nace tras la bruma

de un bosque encantado.

 

He huido tantas veces de ti,

pero siempre estás a mi lado.

Tus rodillas y mi forma de llorar,

tus manos y mi sudor,

tus ojos y mi mirada.

 

No me obligues a vivir

pensando que no tienes ganas

de hacerte vieja conmigo,

que existo en ti por inercia,

que no te importa que me duela

saberte tan frágil.

 

He tratado de ignorarte,

de evitar la sensación

de tus dedos

cuando sienten la extrañeza

de unos síntomas grises.

 

Mi angustia

como un aliento fantasma

se aferra al sueño de la vida

y aprende a sonreír

con tu boca a los médicos.

 

Si quieres ser mi cuerpo

déjame adormecerme en tus párpados,

soñar que somos una sola,

y tú no me traicionas

en la mesa de un quirófano,

que vas a despertarte conmigo

de la misma pesadilla,

que vas a sentirme

más viva que nunca en tu garganta.

 

No me obligues a madurar

aprendiendo a leer

el mapa de cicatrices de tu cuerpo,

no quiero reconocer otra herida

ni que confundas

el desamor con las enfermedades

y sus nudos de fiebre.

 

Que no pague tu cuerpo mis pecados

en el naufragio azul de los océanos,

que la distancia sea

un reloj de metal y una tarde de nieve

donde la vida quiera

aprender a besarme en tus labios.

 

De "Compañera de celda" 2006

 

 

Deja vu

 

Vuelve a soñar

que en tus pies

te caben mis zapatos.

 

No le temas al tiempo

que has pasado

sin rozarte con mi sombra.

 

Tu cárcel de palabras

no me importa,

mis zapatos

están llenos de ti,

me perteneces cada vez que camino

por tu memoria suicida

de amante condenado

al desamor perpetuo.

 

Vuelve a soñar

que soy yo la que te mira

en el espejo del baño,

y tu abrazo me hace ser

idéntica a ti.

 

No le temas al tiempo

que dejaste pasar

cada vez que mis labios

evocaban tu rastro

de pequeño secreto

guardado en un reloj

con forma de juguete.

 

Vuelve a soñar

que nos cruzamos

en un desierto lleno

de lagartijas y aguacates,

y las mañanitas se transforman

en nuestro último baile.

 

Vuelve a soñarme ahora

que ya eres viejo

y me atrevo a buscarte

sin pedirte permiso

porque fuiste mi cuerpo

ya mi también me duelen tus cadenas.

 

De "Compañera de celda" 2006

 

 

Desamor

 

Sobre el dolor de estar

y no ser querido

pongo el mantel y espero la cena.

 

Cada habitación tiene un sonido

a modo de selva

o de tormenta.

 

Pero es en el baño

donde los espejos no disimulan,

escupen.

Cada rincón tiene su nido

y allí las arañas

preparan sus telas;

pero es en el patio

donde me dedico a despiojar niños

y aplasto las liendres con las uñas

como si fuese una gran cacería

de dedos largos

y pelo sucio.

 

Sobre el dolor se quejan mis manos

y yo me olvido, no existo;

ni siquiera a golpes abro la boca.

 

De "Preparativos para un viaje" 1995

 

 

El quinto cielo

 

                                                        Para Martín López- Vega

 

Seremos niños

cuando la muerte roce el quinto cielo.

Querremos abrazarnos

a la risa que deja la inocencia

en los tejados.

 

Maullidos de gato

que planean

tomar el territorio de las sombras.

Y nosotros debatiéndonos

entre un intento por volar

y un anhelo enfermizo

por querer escapar

de nuestro propio cuerpo.

 

Seremos niños

olvidando el olor que dejan los adultos,

el rastro de sus miedos

atado a las desgracias de las vidas ajenas.

 

La vejez será el eco

de los acantilados,

murmullo de cisternas

bebiéndose el silencio de la noche.

 

Seremos niños buenos

en ataúdes blancos

y trenzaremos sueños

humedeciendo el mimbre

en las aguas termales

de los cuentos de hadas.

 

De "Compañera de celda" 2006

 

 

Madurará tu obra

 

Caerás con tus pisadas.

Madurará tu obra

con ese nuevo gesto

de un paso equivocado

y el rostro por el suelo.

 

A veces los tropiezos

esconden otro rumbo

en donde los errores

no saben a fracaso.

 

A veces, aunque duela,

tenemos que caernos

y, desde lo más hondo,

tocar el infinito

en la lombriz sin ojos

que viene a saludarnos.

 

De "Los días gemelos" 1997

 

 

Nagasaki en cada aniversario

 

I

Abandonas tu sombra en el camino

y te empuja la niebla a regar el otoño

con lluvia de cenizas.

 

Quizá te reconozca la añoranza de otros

que esperan que tus pasos delaten y murmuren

el nombre de la nube

que arrancó los cimientos de tu casa.

 

No sabrás si tus hijos

te llamaron a gritos con la boca quemada.

 

Si quedaron pupitres

con niños olvidados

o la tierra abrazó todas las almas.

 

II

EL último secreto que guarda la memoria

me ha dejado muda.

 

En esta tormenta que huele a pasado

se parten las ramas de todos los árboles

y un largo paseo me invita a ser alguien

que no reconozco.

 

Le han traído al tiempo la voz de otro idioma

y lleva las uñas pintadas de negro

como los fantasmas que no se acostumbran

a ser epitafio.

 

No quiero oír mañana que mi vida

espera un destino detrás de los sueños,

que no puedo ahogarme en este presente

que nubla la tarde

y entierra en su lienzo

a todas las sombras.

 

De "Preparativos para un viaje" 1995

 

 

Pequeña confesión

 

¿Si yo soy tu sueño

por qué me siento sola

cuando me sueñas?

 

Llego arrastrándome

a tu boca cuando duermes

y no sé cómo empezar

a contarte una historia

que se parezca a ti

para que nunca sepas

que yo vivo contigo.

 

Los sueños somos

como las sombras,

pertenecemos a un solo cuerpo

pero queremos ser

otra persona.

 

De "Compañera de celda" 2006

 

 

Piedra, papel, tijera

 

Piedra

fría,

rincón silencioso

junto al regazo de los muertos.

 

Papel

para escribir

unas breves líneas,

la despedida apresurada

del viajero.

 

Tijera

para cortarle la lengua al mar

cuando suspira.

 

Tijera

para cortar los sueños

de los ahogados.

 

Papel

para escribir sus nombres.

 

Estrecho de piedra,

barquito de papel

arrecifes de tijera.

 

Un poema triste

para los que se quedaron sin aire

en las orillas.

 

Lágrimas de piedra

pateras de papel

y la boca del mar

con dientes de tijera.

 

De "Compañera de celda" 2006

Tomado de:

http://amediavoz.com/merino.htm

 

 

Mensaje huérfano

 

Me senté a esperar respuestas

como si mi corazón hubiera formulado

una inmensa pregunta.

 

No quería un solo camino,

los buscaba todos,

estar en los lugares

de la sabiduría disfrazada de amor,

en el latido ajeno

de aquellos pensamientos

que nunca imaginaron

que era yo la que los observaba,

agazapada en su penumbra

de espejismos llenos de tristeza,

escuchando el sonido

de una respiración

que me atraía y me aterraba

a partes iguales.

 

 

Lavanda

 

Pusimos lavanda en los marcos de las ventanas,

no quedaban arañas

para combatir a los alacranes,

solo el aroma del espliego

con sus espigas de flores.

 

Un pulso azulado para frenar aquel asedio

de esos seres solitarios

que buscaban invadirnos cada noche.

Hicieron alianzas para asustarnos,

querían que nos fuéramos, que abandonásemos,

quitarnos la esperanza con sus pinzas y su aguijón.

 

Por eso recogimos las espigas de lavanda

y sembramos con sus flores las rendijas de la casa;

inventamos un perfume, un olor que ahuyentara

a esos seres de abdomen anillado.

Creamos una fortaleza

capaz de repeler aquel hostigamiento.

 

Extracto de lavanda en la respiración,

y nosotros inmóviles y enteros,

extrañamente felices, confundiendo los días,

adornando las sombras con pétalos.

 

 

Artificio

 

El timbre, la campana, los besos, los aplausos,

la risa, el miedo, los cristales, los disparos,

las bombas, los platos, los nudillos, el látigo,

la tos, las bofetadas, los tortazos,

el martillo, los clavos.

 

La lluvia, el viento, el silbido,

la cafetera, la taza,

la música, la tetera, el frenazo,

el pitido, la caída, el golpe, la rotura,

la sorpresa, la rabia, el ronquido.

 

La botella, las palmas, el zapateado,

el bostezo, el traqueteo, las teclas,

las hélices, los truenos, el puñetazo,

el lamento, el brindis, los vasos,

el castañear de dientes,

el pájaro carpintero, la prisa,

el amor, la sed…

 

el sonido de todas las cosas

cuando las conviertes en onomatopeya.

Tomado de:

https://circulodepoesia.com/2022/05/poesia-espanola-ana-merino/

 

 

 

Quedarme en casa

 

Quedarme en casa,

sumergida en los pliegues de las horas,

y no esperar a nadie.

 

Que los ojos escuchen

y se olviden del mundo.

 

Que me arrope el silencio

y respire en mi nuca

su suave indiferencia.

 

Que vivir sea esto,

sin palabras de aguja

ni rodillas de llanto,

 

con el tiempo desnudo al borde de la cama

y mi boca dormida en su tímido beso.

Tomado de:

https://poemadelasemana.wordpress.com/2020/02/03/1438/

 

martes, 2 de julio de 2024

POEMAS DE RICHARD OUTRAM


Abuelo

Su vista comenzó a fallar

cuando yo todavía era un niño.

Vinieron a enseñarle Braille,

pero era demasiado viejo,

cascarrabias y salvaje

para hacer lo que le decían,

 

como de costumbre. Pero aun así,

teniendo en cuenta su edad,

trabajó en Moon, hasta que

rompió las tarjetas

con hoyuelos en pedazos con rabia frustrada

una mañana de abril. Yardas,

 

no millas, de oscuridad, se extendían

ante él en el peor de los casos,

calculó. Y trajimos

y llevamos; y trató

de hacer frente; y renunció y maldijo

la luz voluble y murió.

 

Yo, demasiado joven en ese entonces

para llorar o comprender

las vidas cargadas de los hombres,

o la muerte como un alivio

y no oscuro contrabando,

que no había sufrido pena,

 

ahora dale las buenas noches:

recordando el resplandor

de la luz del agua martillada

reflejada en sus ojos,

su perfecta paciencia donde

una trucha arcoíris podría subir.

Tomado de:

https://letralia.com/ciudad-letralia/notas-desabrochadas/2023/07/15/dos-poetas-al-filo-de-la-extravagancia/

 

 

Mujer barbuda

De hecho, soy del público una esclava;

 

cómo me gustaría ser indisciplinada

 

y empezar la mañana con una afeitada;

 

 

pero no me atrevo. Cada día me levanto

 

para mirarme al espejo con los ojos gachos

 

y, aunque me repugne, atusarme el mostacho

 

 

y acicalarme completa, obedientemente,

 

rizando las patillas untadas con aceite

 

antes de salir a enfrentarme con la gente.

 

 

Soporto el día entero, los crueles azotes

 

de mil bromas soeces, insultos y sarcasmos;

 

yo leo los labios sin que nada se me note.

 

 

Se dice que no hay en el infierno alojada

 

furia semejante a la de la mujer despreciada:

 

sabrá Dios por qué yo estoy de este modo adornada.

 

 

Incluso al Todopoderoso le será peliagudo

 

encontrar entre los humanos, aunque sólo sea uno

 

que me ame a pesar de mi semblante peludo.

 

 

Mas cuando el mundo y el tiempo hayan pasado,

 

vendréis todos frente a mí, sentada a Su lado,

 

radiante Novia Suya con el rostro barbado.

Tomado de:

https://raulherrero.blogia.com/2008/072001-mujer-barbuda-poema-de-richard-outram-.php

 

 

Carta de amor

 

Aún enfundada en ardor, cariño, en esta noche,

 

Aunque estemos en continentes separados, no escribiría;

 

El cuerpo de mi pensamiento nunca podrá ser,

 

Por sutil que sea, la mitad del misterio

 

De un abrazo; y frases desnudas prueban

 

Pálidas verdades para aquellos que alguna vez murieron en el amor.

 

Más allá de todos los vínculos, de todo apego a los nombres dados,

 

Emerger sin palabras entre llamas vivas;

 

Reducido a palabras, no puedes entender

 

Mi mano torpe, distraída y desconocida,

 

Excepto que puedas leer entre estas líneas,

 

Donde nunca habrá lengua que te toque,

 

Y ver una sábana blanca como nuestro punto común.

Tomado de:

https://theinkbrain.wordpress.com/2011/11/03/love-letter-by-richard-outram-and-love-letters-of-beatrice-fenton-and-marjorie-martinet/

lunes, 1 de julio de 2024

POEMAS DE SZILÁRD BORBÉLY


El embrión inmaterial

 

El rostro humano es capaz de expresar

con su mímica unos doscientos estados emotivos diferentes.

Un niño es capaz de emitir otros tantos

sonidos diferentes. Para la comunicación hablada, sin embargo,

 

sólo son necesarias unas decenas. El resto se olvida.

Un niño no aprende las reglas de la gramática, sino que

oye patrones erróneos del habla. Y a partir de los errores,

induce el uso adecuado. Más tarde,

 

la personalidad se desarrolla, también, a través del lenguaje. Y para que

el yo no se consuma en el crematorio,

antes de la incineración, se cortan en pedazos los grandes tendones del cuerpo,

 

colocados sobre la losa de mármol, y

se trepana el cráneo para que no explote. Al final,

los huesos de los muslos aún deben ser molidos hasta convertirlos en un fino polvo blanco.

 

 

A la paciencia

 

Las palabras nos dan instrucciones

sobre lo que se puede soportar.

Porque todo se puede soportar

si las palabras instruyen:

 

no hay nada que exista

más que su propio ser.

No hay nada dentro de Dios

que sea más que

 

Forma. Y dentro, la espera

soporta la ausencia de las palabras.

La palabra estaba antes que Dios,

por eso enseña en la paciencia,

 

aunque la paciencia no fuera

más que la forma de las palabras.

 

 

Confiar

 

Agatón tuvo una piedra en la boca

durante tres años, hasta que aprendió el arte

del silencio. Cuando supo estar en silencio

 

decidió que ahora estudiaría

la paciencia. Pero no tenía paciencia para ello.

Siempre había alguien que lo irritaba. ¡Ojalá pudiera

 

vivir solo!, decía. Así que se retiró

al desierto. Traía agua desde lejos.

Un día, mientras llenaba su cántaro,

 

se volcó. Lo llenó de nuevo. Pero

volvió a volcarse. Lo intentó una tercera vez,

en vano. De repente, se le agotó la paciencia

 

y se enojó. Destrozó su

vasija de barro. Más tarde volvió en sí

y le pidió perdón. Y el cántaro

 

lo perdonó. Y le dijo: «¡No tengas

fe en nadie! No hay sentimiento más dañino

que la confianza. ¡Es la que genera todas las pasiones!»,

 

dijo la vajilla. Agatón regresó entonces

al mundo de los hombres. Y he aquí que desde entonces

fue sabio en la comprensión, incansable en el trabajo,

 

parco en la comida. "Sé cómo el perro, que

se va cuando lo molestan". Y así se fue, cuando

se cansó de las vejaciones del mundo.

 

Mientras la carne se tensa sobre el hueso,

la tarde se dobla en el arco. El peso

cuelga de la cuerda, mientras el párpado

 

se vuelve pesado ante la visión. Pesado, como el balanceo

de la tierra en las profundidades del cielo. De repente,

los cielos llenos de estrellas

 

se desvían. Porque la tarde ha llegado y cae abajo,

rozando los rostros, su mano helada no

moldea la forma oculta en la sustancia.

 

Viaja en el vacío, como polvo, como motas de suciedad,

arrojadas sobre olas de franjas de sol. Restos

de material en lugar del ojo.

 

Luego ni siquiera eso.

Tejido muscular obstinado debajo del marco desgarrado.

Palabras incomprensibles llegan al corazón.

 

¿Por qué molestarse con el amor que seguirá

, como el rocío después de la noche?

Como las lágrimas que se filtran después del dolor.

 

Corre a lo largo de la vena de la hoja hasta el final y cae

desde la punta puntiaguda. La tierra se vuelve densa,

la hierba de arriba se hunde. Solo

 

está presente la gravedad, esta extraña afinidad

hacia el cuerpo, en el cuerpo. Se atrae

y se repele, como un Dios, en todas partes.

 

 

Traducido del húngaro por Ottilie

Tomado de:

https://www.asymptotejournal.com/poetry/szilard-borbely-four-poems/

 

 

El bordado Matyó

TRADUCIDO POR OTTILIE MULZET

En la bandeja colocada en el centro del mantel bordado con Matyó

Era la jeringa. Y alrededor de ella había silencio. Mi padre

Miré a mi madre y ella le devolvió la mirada. Despacio,

Vacilante, empezó a hablar. Me cautivó

un estremecimiento inusual. Recuerdo que usó la palabra destino,

y que, si consentí en la dosis inyectada,

Podríamos quedarnos todos dormidos. Nos quedaríamos juntos.

para siempre. Y evadir la incertidumbre de mortificar

desesperación. Las ganas de vivir de un quinceañero

gritó en mí: “¡No!” A lo que

mi padre dijo: “Si quieres vivir, entonces

Nosotros también debemos seguir viviendo, porque no podemos dejarte.

por tí mismo." Mi padre era el médico del pueblo. crecí

sin hermanos. La hermana de mi madre vivía al lado,

con su marido y sus dos hijos, Nelly y Gyurika.

Por las tardes oraba: “Misericordioso Señor mío,

Mis ojos se han cerrado, pero los tuyos, aún están abiertos, padre mío,

Vela por mí mientras me recuesto”. Luego esto: “En un solo Dios

Creo, en una patria creo, en la eterna.

verdad divina, creo, en la respuesta de Hungría.

Surrección, creo. Amén." Gyuri no pudo estudiar en Pest,

fue a Brunn. Después ni siquiera allí. Entonces la familia

lo envió a Toulouse. Mi mente no podía comprender. Entonces

uno de los sirvientes del tío Vilmos lo asesinó de seis hachazos.

Gritó enloquecido hacia el patio: “Eso es lo que

¡El judío apestoso se lo merecía! Lo encontré con la cabeza destrozada.

Corrí hacia mi padre, quien ni siquiera lo creía. y uno después

El otro, los horrores llegaron. Nelly vivía en Újvidék

con su esposo. El tío Ernő estaba afeitándose cuando

Los húngaros irrumpieron en el apartamento. Buscaban a la familia.

La niñera rápidamente le arrojó una colcha a Tomika, de seis meses,

No lo notaron. Peterke estaba con Nelly. El tío Ern ő

Fue ejecutada en el hielo del Danubio. Nelly no se recuperó.

Tejía jerseys, cada uno más bonito que el anterior, para no

para sentir el dolor. Fue a Pest para aprender un oficio,

para poder mantener a sus hijos. Así fue cuando

Llegó el año 1944. El 15 de marzo, uno de mis profesores dijo:

“Quédate sentado”, mientras la clase cantaba el Himno,

“y callaos.” El día diecinueve, los alemanes

invadido. A partir de entonces fue obligatorio llevar la estrella.

Por intervención del oficial médico y del Lord Teniente, mi padre

Podría haberme quedado fuera. Tuve que mudarme al gueto con mi madre.

El padre dijo: "La familia debe permanecer unida". Todo arriba y abajo

En nuestra calle se pararon para despedirse. Padre reconoció

ellos, pero ya estaba solo esperando

para el final. Había envejecido por décadas. Entonces la inyección,

El del que ya hablé, apareció en la mesa con el

Bordado Matyó. Nos sentamos por la tarde bajo el cielo abierto.

antes de ser cargados en los vagones de carga. El médico del pueblo vecino

bebió cloruro de mercurio con su esposa. A pesar del lavado de estómago de mi padre,

Por la mañana sucumbieron. Éramos ochenta en el carro.

Una futura madre dio a luz en el camino. Pero sin agua, mi padre

no pudo salvarlos. Hubo quienes se volvieron locos en los vagones de carga.

Mi padre me enseñó a decir siempre “Quiero”.

trabajar.” El siete de julio el tren se detuvo. Padre leyó

la placa, Auschwitz-Birkenau, y dijo: "Estamos

¡perdido!" Los megáfonos sonaban: "Dejen sus paquetes

en los carros, os los traerán más tarde. Vehículos especiales

“Vienen por los enfermos y los ancianos, quédense sentados”,

repitieron, “todo estará bien. Los hombres salen

el carro a la izquierda, las mujeres a la derecha”. Como despedida,

Mi papá dijo: “Sé siempre mi inteligente, mi obediente, mi buen amigo”.

Niña…” Así nos separamos para la eternidad. Tomika y Peterke

Estaban apretando mi mano con fuerza, pero mi madre dijo: "No

¿quieres sentarte? Podemos hablar. Venir... "

Avanzamos en una columna de cinco filas. Las bombillas de los reflectores

Nos cegó en los ojos. Un oficial alemán, con las piernas bien separadas. Él se quedó allí

Algún lugar lejano. Nos envió a la derecha. Tuve que desvestirme

en una habitación. Luego nos mandaron a otra y la puerta de hierro se cerró de golpe.

Cerré la puerta con pestillo y grité, golpeándola una y otra vez.

estaban perdidos, según lo último que entendí.... Dándose la vuelta, los otros

calvo ya afeitado. No reconocí a nadie.

Allí estaban, como ovejas, con la piel erizada.

Tomado de:

https://www.poetryfoundation.org/poetrymagazine/poems/56561/the-matyo-embroidery

 

 

Carta VIII

¿Puedo ir a visitarte? Si es así, por favor, responde a tiempo

a las siguientes preguntas: ¿cuál es tu número de teléfono? ¿Debo vestirme

de negro o bastaría con que me pusiera el

traje de verano? Preferiría mucho más eso, porque sería más cómodo o, mejor

 

dicho, lo primero es prácticamente imposible. ¿Debo llevar flores

para tu madre? ¿De qué tipo? Voy a quedarme

otra vez en el Askanische Hof. Es difícil decir qué es lo que me paraliza tanto en tu presencia.

¿Por qué preferiría luchar como una bestia en el suelo de tierra del bosque? Debe

 

haber una razón, ¿no? Me aterroriza que digas: "No entiendo

de qué se trata todo esto, escribe con bastante frecuencia, pero sus cartas no tienen ni rima ni razón

, no sé lo que dicen, no nos hemos acercado

más y no parece que haya esperanzas de que eso ocurra, al menos por ahora".

 

 

Calle Invalidenstraße

 [i]

 

Debo hablar de mi miedo. De las mañanas

en las que me despertaba bañada en sudor. Después de sueños

sin recuerdos. Y no quería nada. Simplemente desaparecer. Silencio,

mutismo. No sabía por qué. Entonces

se me ocurrió: ¿Qué pasaría si...? ¿Qué pasaría si

ya no hubiera nada? Todo lo que estoy haciendo ahora

 

no tendría que terminarlo. Todas esas cosas

que no sé hacer. De una vez llegar

al final. Quisiera llegar al final. Que haya un final.

Empecé a desear esto. Si me fuera. Tal vez entonces

Tomado de:

https://www.poemhunter.com/szil-rd-borb-ly/