sábado, 5 de diciembre de 2015

Poemas de Renato Leduc


Renatoleduc00
(México 1895- 1986)

Corrido de la Revolución mexicana


I 
TIEMPOS EN QUE ERA DIOS OMNIPOTENTE 
Y EL SEÑOR DON PORFIRIO PRESIDENTE 
TIEMPOS ¡AY…! TAN IGUALES AL PRESENTE.
Bonita placita de arnas 
−gritaba Nacho García−
Para rotos y catrinas 
la serenata seguía… 
y en su silla de oro y plata 
don Porfirio sonreía…
Tiburcia perdió a su hijo 
ya nadie da razón de él… 
Se lo llevaron de leva 
y ha de estar en el cuartel. 
Don Porfirio risa y risa 
mirando al payaso Bell…
Qué buena se ha puesto tu hija 
−el señor amo decía− 
Demetrio le hunde la daga 
y a la sierra se partía 
y en su silla de oro y plata 
don Porfirio sonreía.
Ya me arrebató mis tierras 
don Venancio el gachupín… 
A ver si la jeta cierras 
tú eres indio y él catrín… 
Don Porfirio ¡ay…! cómo goza 
en los bailes de postín.
Ya vinieron los ministros 
esta llegando uno diario 
a revalsarla en las fiestas 
piochudas del centenario. 
Don Porfirio… santo… santo 
ya el diente no pela tanto.
Por las llanuras del Norte 
ya la tormenta rugía.
Ya se oyen rayos y truenos 
del Sur por la serranía. 
de su silla de oro y plata 
don Porfirio se caía…
II
TIEMPOS DE PANCHO VILLA Y DE LA 
GUERRA DE MENTADAS Y TIROS EN LA 
SIERRA. TIEMPOS DE FE NO EN DIOS 
SINO EN LA TIERRA.
Por el centro de la pila 
fueron entrando a Torreón 
mi general Pancho Villa 
y atrás la revolución… 
¡Ay jijos…! Ya se nos hizo 
cuánto diablo bigotón…
Ya viene Toribio Ortega 
subiendo y bajando cerros 
y no te enredes ni engañes 
que ahi anda Pablito Seáñez 
haciendo ladrar los perros.
¡Cuánto usurero barbón..! 
¡Ay jijos… cómo les vuela 
de la levita el faldón…! 
¡Ay jijos… ya se nos hizo: 
triunfó la revolución…!
Tenemos camino andado… 
No hay que juntarse con rotos 
siempre te juegan traición 
ya Madero está vengado 
ya murió la usurpación.
En su caballo retinto 
llegó Emiliano Zapata 
bonita su silla charra 
y sus botones de plata 
pero mucho más bonito 
su famoso Plan de Ayala…
Este gallo es de navaja 
y no es gallo de espolón 
si quieres tierra trabaja 
trabaja no seas huevón…
Ya llegó don Venustiano 
con sus anteojos oscuros 
y Villa y Zapata gritan: 
No sé que tengo en los ojos… 
porque ya en Pablo González 
se vislumbra la traición. 
¡Ay reata no te revientes 
que es el último jalón…!
Ya se están muriendo todos 
¡Jesús qué desilusión…! 
se está volviendo gobierno 
¡Ay Dios…! La revolución.
III
TIEMPOS DE DON PANCHITO Y DE DOÑA 
RAMONA, DE ARZOBISPOS A CABALLO 
Y REVOLUCIÓN PEATONA Y DE UNA “BUENA 
SOCIEDAD” QUE NI LA BURLA PERDONA.
Abelardo ya es banquero 
banquero de “gente bien” 
unos tienen gallinero 
y otros siembran henequén. 
Qué bonito es el dinero 
con tal de que te lo den.
Se volteó el coronelazo, 
se coló el licenciadito… 
caray qué gente tan vil 
ahí les va ese cañonazo 
no es tanto nomás tantito 
sólo son cincuenta mil.
Mi padre que fue ranchero 
el pobre murió en Celaya 
peleando por Obregón. 
Yo me largo de bracero 
sabe Dios cómo me vaya 
¡viva la revolución…!
Aquel vestido de corto 
¿es bailarín o ministro? 
tacuche así se lo he visto 
a Sinatra en la pantalla 
vaya… vaya… vaya…
Mi general, yo quisiera 
encontrar colocación: 
nodriza, mozo, enfermera.
¡Viva la revolución…! 
que me den una curul 
y seré pico de cera 
como le he sido en el FUL.
Tequila y mezcal tomamos 
eso fue ayer no seas res 
entonces pá qué peleamos 
ahora se toma escocés…
En Peralvillo y Atlampa 
no se consiguen frijoles 
pero en los Jenas y Ambas 
le entran duro a los jaiboles 
Bailleres y Jojenjoles. 
El pueblo los ve y se ríe 
cual se reía don Porfirio 
de la insolente abyección; 
este pueblo desnutrido 
pero nunca arrepentido 
que hizo la Revolución…
IV
FECHA DE NUESTRA HISTORIA LA MÁS 
BELLA PARA LAS “FUERZAS VIVAS” 
PUES EN ELLA TRAS LAS 
BARRAS SEREMOS NUEVA ESTRELLA.
Tiempos del cojo Santana 
hinchados de devoción 
jamás vieron tanta lana 
rastreando en la procesión…
Obispos y ejecutivas 
van del brazo y por la calle 
mientras que las “fuerzas vivas” 
no dan golpe que les falle.
¡Quién te lo había de decir 
gritona Revolución 
que hincada habías de asistir 
hasta lo Coronación…!
Viendo tantos sacristanes 
los fieros constituyentes 
en sus tumbas como canes 
pelando estarán los dientes.
Infeliz Benito Juárez 
verte quisiera a estas horas 
nos jinetean entre altares 
los gringos y las señoras…
El triste trabajador 
trabajos pasa prolijos 
en el trabajo creador 
y fecundo de hacer hijos.
Y las clases proletarias 
se desgañitan a gritos 
porque las cuentas bancarias 
dizque ahora son sus ahorritos.
Esbirros de la Embajada 
con el permiso oficial 
han vuelto espalda mojada 
al águila nacional…
¿Qué haremos en esta casa 
cuando queramos hablar…? 
nos van a poner mordaza 
canónica y secular…
Buscamos un mexicano 
pues con tanto margallate 
se está volviendo texano 
hasta el indio del ayate 
y de lo alto nos escupe 
tanto juan-diego agringado 
que –ay virgen de Guadalupe− 
¿dónde está Juan Colorado?
Y aquí termina el corrido 
de nuestra Revolución. 
Ya con esta me despido 
todo escurriendo emoción 
pero no te achicopales 
hijo de indio y español… 
Abre las alas paloma: 
por los confines de Cuba 
ya viene rayando el sol.

Aquí se habla del tiempo perdido que como dice el dicho, los santos lloran


Sabia virtud de conocer el tiempo;
a tiempo amar y desatarse a tiempo;
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...
que de amor y dolor alivia el tiempo.

Aquel amor a quien amé a destiempo
martirizóme tanto y tanto tiempo
que no sentí jamás correr el tiempo,
tan acremente como en ese tiempo.

Amar queriendo como en otro tiempo
-ignoraba yo aún que el tiempo es oro-
cuánto tiempo perdí -ay- cuánto tiempo.

Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos, cómo añoro
la dicha inicua de perder el tiempo...

De "Breve glosa al Libro de buen amor" 1939




Aquí se transcribe la copla que mis oídos oyeron


Acre sabor de las tardes
en que fuimos
bizarramente cobardes.
Primer amor... ¿la quisimos?...
Tiempo de ensueños opimos
y de alardes.

Tiempo de aplicar el llanto
como lubricante, así
como el aceite del ajonjolí
a las muchachas pálidas de espanto,
al patriotismo, al arte, al desencanto
exacerbados hasta el frenesí.

Cansancio de haber nacido
cuando ya todo está hecho,
dicho, mirado y oído;
la semilla en el barbecho
y el sentimiento raído
que lleva el hombre en el pecho.

Cansancio de todas esas
cosas:
de las lunas, los azules y las rosas
y de las blondas cabezas.
Hondo anhelo de asperezas
ominosas.

Cansancio de haber nacido
en este
gran siglo empequeñecido,
sin pasión torva o celeste.
Cueste, oh Dios, lo que cueste
mártir mejor, o bandido.

Vivir con la vista fija
en algo
que fijeza rauda exija:
la locura de un hidalgo,
la reputación de una hija
o la carrera de un galgo.

Vivir consagrado a una
gran pasión;
no caer en tentación,
pintar de verde la luna,
desbancar a la fortuna
o querer sin corazón.

Quisiera yo que siquiera
al final
el arduo camino fuera
para bien o para mal,
árbol no de ciencia artera,
sí, pecado original.

De "Breve glosa al Libro de buen amor" 1939





Dedicatoria


Cada día más, del mundo exorbitado,
en solitario claustro pulo el verso
que he de ofrecerte.
Eludo la estridente paradoja
y la luz inhumana de los cohetes
-digo- tropos que pueden ofenderte.

Que tus tersas pestañas no se abajen
a luz ninguna;
que si lágrimas viertes, las recoja .
pañuelo gris, el paño de la bruma.

Cada día más, del mundo exorbitado,
te doy mi vida en cada verso mío.
Al verte dije: Paréceme ya tiempo
de ser romántico...
Y a la sazón callaron las alondras
del huerto consabido,
y en el sucio corral de mi convento
un gallo ilustre profirió su grito.

Calzo la espuela y me armo caballero
deliberadamente;
porque pie a tierra he pretendido en vano
usufructuar el predio
que va desde tus pies hasta tu frente.

Naciste en la planicie donde una
nube plateada te sirvió de cuna,
¿qué tienes tú que ver con pedrerías
y figuras retóricas?

Beata virtud: permíteme que aluda
al nácar de tu carne.
¿Qué tienes tú que ver con pedrerías?
Beata virtud,
mejor vestida cuanto más desnuda...

De "Algunos poemas deliberadamente románticos
y un prólogo en cierto modo innecesario" 1933




Égloga IV


Muchacha: Ya sonó el despertador.
Parece
que amanece.
Tu marido no tardará en llegar
y si me encuentra...

Ya -terrones de azúcar- las estrellas
disuélvense en la leche matinal;
ya renace la vida pueblerina;
ya los gallos comienzan a cantar...

Oigo mugir un buey en la barranca.

Muchacha, tu marido
no tardará en llegar...

De "El aula" 1929



 

Estrofas en torno de un amor menguante


Luna impoluta que miré de niño
rodar entre el verdor de la arboleda;
verso primero escrito sin aliño
amor primero del que nada queda.

Sueños de gloria y esperanza incierta,
viajes absurdos de la fantasía
y penetrar al cielo por la puerta
estrecha del dolor, sin alegría.

Confín violáceo del venusto monte,
fogata temblorosa que agoniza,
neblina que confiere al horizonte,
grises de perla o grises de ceniza.

Turbia serenidad que otrora tuve,
perdida ya para fortuna mía.
Desgarradora condición de nube
ardida al rojo blanco, pero fría.

Marino afán de corregir el rumbo
que Dios imprime a la perdida barca,
y quedar a merced de viento y tumbo
sobre la inmensa superficie zarca.

Cándida confesión que no hice nunca,
amor buscado y nunca conseguido,
poema nunca escrito, vida trunca,
vuelo en el acto de arrancar, fallido.

Discreta como usted, como usted blonda,
la media luz de los atardeceres.
Menguante amor prendido de la honda
noche con diamantinos almeres.

Todo el candor que nos quitó la vida,
toda la fuerza que nos dio el dolor,
todo es ahora luz desvanecida,
tibieza, soledad, último amor...

De "Algunos poemas deliberadamente románticos
y un prólogo en cierto modo innecesario" 1933

LOS BUZOS DIAMANTISTAS

I

Una nítida noche, en que la pedrería
sideral deslumbrada,
los buzos diamantistas, en santa cofradía,
descendimos al mar...

Puede ser -nos dijimos- puede ser
que la luz de Saturno, diluyéndose, forme
algún extravagante sulfato, alguna gema
nunca vista jamás...

II

Puede ser, nos dijimos...
Lunarios opalinos, Academias
rutilantes de nácar y coral,
donde monstruos socráticos decían
que sólo siendo feo se puede ser genial.

Dialéctica sucinta de un sabio calamar:

Seamos impasibles, sublimes y profundos
como el fondo del mar.
Si no por altivez, por desencanto
imitemos el gesto del océano
monótono y salobre...
Es lo mismo que un astro se derrumbe
o se muera un gusano.
Seamos impasibles como el fondo del mar...
III
Y después --oh adverbio ineludible--
una joven medusa iridiscente
embrujo nuestros sueños.
¿Qué doncella mortal puede tener
su encanto deleznable, y sus pupilas
que fosforecen vírgenes de llanto?

Una vez nada más, entre dos aguas,
contemplamos su grácil navegar.
Como el rey Apolonio ahora decimos:
Yo tuve un nombre,
un bello nombre que perdí en el mar.
IV
En un cielo violáceo bosteza Lucifer.
El ponto está cantando su canción azul.
Los buzos diamantistas, en sana cofradía,
volvemos a la tierra, a vivir otra vez.
Traemos del abismo la pesadumbre ignota
de lo que pudo ser...
    El aula, etc., 1929

TEMAS

No haremos obra perdurable. No
tenemos de la mosca la voluntad tenaz.

Mientras haya vigor
pasaremos revista
a cuanta nina vista
y calce regular...

Como Nerón, emperador
y mártir de moralistas cursis,
coronados de rosas
o cualquier otra flor de estación,
miraremos las cosas
detrás de una esmeralda de ilusión...

Va pasando de moda meditar.
oh sabios, aprended un oficio.
Los temas trascendentes han quedado,
como Dios, retirados de servicio.
La ciencia... los salarios...
el arte... la mujer...
Problemas didascálicos, se tratan
cuando más, a la hora del cocktail.

¿Y el dolor? ¿y la muerte ineluctable...?
Asuntos de farmacia y notaría.
Una noche -la noche es más propicia-
vendrán con aspavientos de pariente,
pero ya nuestra trémula vejez
encogeráse de hombros, y si acaso,
murmurará cristianamente...
    Pues...
    El aula, etc., 1929.

ALUSIÓN A LOS CABELLOS CASTAÑOS

Así como fui yo, así como eras tú,
en la penumbra inocua de nuiestra juventud
así quisiera ser,
mas ya no puede ser.

Como ya no seremos como fuimos entonces,
cuando límpida el alma trasmutaba en pecado
al más leve placer,
Cuando el mundo y tú eran sonrosaba sorpresa.
Cuando hablaba yo solo dialogando contigo,
es decir, con tu sombra,
por las calles desiertas,
y la luna bermeja era dulce incentivo
para idilios de gatos, fechorías de ladrones
y soñar de poetas.

Cuando el orbe rodaba sin que yo lo sientiera,
cuando yo te adoraba sin que tú lo supieras
-aunque siempre lo sabes, aunque siempre lo sepas-
y el invierno era un tropo y eras tú primavera
y el romántico otoño corretear de hojas secas.

Tú que nunca cuidaste del rigor de los años
ni supiste el castigo de un marchito ropaje;
tú que siempre tuviste los cabellos castaños
y la tersa epidermis, satinado follaje.

Tus cabellos castaños, tus castaños cabellos
por volver a besarlos con el viejo fervor,
vendría yo la ciencia que compré con dolor
y la tela de araña que tejí en sueños.
Así como fui yo, así como eras tú,
en la inconciencia tórrida de nuestra juventud,
así quisiera ser,
mas ya no puede ser...
    Algunos poemas deliberadamente románticos y un prólogo en cierto modo innecesario, 1933

INVOCACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE Y A UNA SEÑORITA DEL MISMO NOMBRE: GUADALUPE

Hay gente mala en el país,
hay gente
que no teme al señor omnipotente,
ni a la beata, ni al ínclito palurdo
que da en diezmos la hermana y el maíz.

Adorable candor el de la joven
que un pintor holandés puso en el burdo
ayate de Juan Diego.
El sex-appeal hará que la roben
en plena misa y a la voz de fuego.

Tórrido amor,
amor no franciscano el que le brinda
año por año turbulenta plebe
mientras pulque y fervor,
en frescos jarros de Oaxaca, bebe.

Una reminiscencia: Guadalupe
era tibia y redonda, suave y linda.
Otra reminiscencia:
a ella fui como el toro a la querencia
por ella supe todo cuanto supe.

Negra su cabellera, negra, negra,
negros sus ojos,
negros como la fama de una suegra,
tan lúcidos provocan y tan propios
el guiño adusto de los telescopios.

Vestida de verde toda
iba -excepto los labios rojos
y los dientes- vestida de verde-oruga,
verde-esperanza o lechuga,
verde-moda.

El indio grave que a brazadas llega
mar cruzando, picada de aspereza,
a su santuario;
y a la mujer infame que navega
con virtuosa bandera de corsario...

Ojos dieran, los ojos de la cara
sólo porque a la vuelta de una esquina
la pequeña sonrisa que ilumina
de luz ultraterrestre su cabeza,
les bañara...

La flapper y el atleta
piernas dieran -milagros de oro y plata-
si la clara
ternura de esta Virgen les bañara
al llegar a la cama o a la meta.

Manos de oro colgara
manos, al acreedor hipotecario
colgara, y el ladrón y el funcionario
si sus ojos veteados de escarlata
esta risa una vez iluminara.

Amapolas
que en suspiro se deshojan solas;
testimonios fehacientes de mi fe;
rosas inmarcesibles... por un día
opio de teponaxtle y chirimía.

Anhelantes de sed y de impotencia
en turbias fuentes beberemos ciencia...
¿para qué...?
Si el caramelo que mi boca chupe
será siempre tu nombre: Guadalupe...

El diputado.

Con la boca, reseca, reseca
y el cabello erizado, erizado…
corretea de la seca a la meca
el presunto señor diputado.
Trasudando sufragio-efectivo
caga sangre el señor diputado
al pensar que pudiese algún vivo
comerle el mandado…
Ya en la paz del congreso descansa
triunfador el señor diputado
bien repleto el bolsillo y la panza
y en la boca fruncida, un candado.

CON MOTIVO DE USTED Y DE LA LUNA

 Con motivo de usted y de la luna,
del cielo azul y de los dulces ojos,
haré apotegmas contra mi fortuna
con buena letra, pero en versos cojos.

En vez de pencil usaré el pensil
donde florece la galana rosa
y aromático y verde el perejil
nefasto al loro y a la mariposa.

Usaré del ayer y del antaño
precedidos de un “ay”, ay, cuando añoro
cosas que acontecieron este año.

Y aunque nacida en provinciano rancho
será usted mi princesa azul y oro
como el terno de luces de Cagancho.


Aquí se habla del tiempo perdido que como dice el dicho, los santos lloran

Sabia virtud de conocer el tiempo;
a tiempo amar y desatarse a tiempo;
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo…
que de amor y dolor alivia el tiempo.
Aquel amor a quien amé a destiempo
martirizóme tanto y tanto tiempo
que no sentí jamás correr el tiempo,
tan acremente como en ese tiempo.
Amar queriendo como en otro tiempo
-ignoraba yo aún que el tiempo es oro-
cuánto tiempo perdí -ay- cuánto tiempo.
Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,
amor de aquellos tiempos, cómo añoro
la dicha inicua de perder el tiempo…


El maestro de griego nos decía: Las palabras 
macularon su antigua pureza. Las palabras
fueron antes más bellas... Las palabras...

Y la voz del maestro se quedaba prendida
de una tela de araña.
Y un muchacho con cara de Hamlet repetía:
Palabras... Palabras... Palabras...

Pequeños refranes: El que calla otorga.
Oh amada,
que calzas tus frases con chanclos de goma,
pero nunca otorgas.

¿Conoces la nueva? 
El silencio es oro, la palabra es plata.
Ergo, pignorables.
Y existen palabras que solo se dicen
en casos fortuitos,
como la palabra del Abracadabra...

El maestro sigue diciendo palabras.
El arte... la ciencia...
Algunas abstrusas, algunas preclaras.

El muchacho con cara de Hamlet, bosteza;
y fuera del aula,
un pájaro canta
silencios de oro
en campo de plata...

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