domingo, 10 de febrero de 2019

POEMAS DE ANNA SWIRSZCZYNSKA


Resultado de imagen para ANNA SWIRSZCZYNSKA biografia(Varsovia, 7 de febrero de 1909 - Cracovia, 30 de septiembre de 1984)

CORAJE


No seré esclava de ningún amor.
A nadie
devolveré el sentido de su vida,
su derecho al crecimiento constante
hasta el último aliento.

Maniatada por el oscuro instinto
de la maternidad,
sedienta de ternura como el asmático
de aire,
con qué empeño construyo en mí
el hermoso egoísmo humano,
reservado desde hace siglos
para el varón.

Contra mí
están todas las civilizaciones del mundo,
todos los libros santos de la humanidad
escritos por ángeles místicos
con la expresiva pluma del relámpago.
Diez Mahomas
en diez elegantemente enmohecidas
lenguas
me amenazan con la condenación
en la tierra y en el cielo eterno.

Contra mí
está mi propio corazón.
Amaestrado por milenios
en la cruel virtud de la víctima.

UNA CONVERSACIÓN A TRAVÉS DE LA PUERTA


A las cinco de la mañana
le golpeo la puerta.
Le digo a través de la puerta:
en el hospital de la calle Sliska
su hijo, un soldado, está muriendo.

Él entreabre la puerta,
sin quitar la cadena.
Detrás suyo su esposa
tiembla.

Le digo: su hijo le pide a la madre
que venga.
Él dice: la madre no irá.
Detrás suyo la esposa
tiembla.

Le digo: el doctor nos permitió
darle vino.
Él dice: por favor espere.

Me alcanza una botella a través de la puerta,
luego le pone llave,
luego le pone una segunda llave.

Detrás de la puerta su esposa
comienza a gritar como si estuviese de parto.

PANTUFLAS BLANCAS DE BODA


A la noche
mi madre abrió un baúl y sacó
sus blancas pantuflas de boda.
Entonces las embadurnó
un buen rato con tinta.

Temprano en la mañana
salió con esas pantuflas
a la calle
para hacer la cola del pan.
Hacía quince bajo cero,
se paró
durante tres horas en la calle.

Estaban entregando
un cuarto de pan de molde por persona.

LE TENGO MIEDO AL FUEGO


Por qué tengo tanto miedo
corriendo por la calle
que está ardiendo.

Después de todo, no hay gente aquí
sólo el fuego zumbando hacia el cielo
y ese estampido no es de una bomba,
sólo son tres pisos derrumbándose.

Llamas desnudas liberadas danzan,
agitan sus brazos
a través de los agujeros de las ventanas.
Es pecaminoso
espiar
llamas desnudas,
es pecaminoso escuchar a escondidas
el discurso del fuego liberado.

Me escapo de ese discurso
que resonó sobre la tierra
mucho antes que el discurso humano.



LAVO LA CAMISA


Por última vez lavo la camisa
de mi padre que ha muerto.
La camisa huele a sudor. Me acuerdo
de ese sudor desde mi infancia,
tantos años
que lavé sus camisas y su ropa interior.
Las secaba en una estufa de hierro en el taller,
él se las volvía a poner sin planchar.

De todos los cuerpos del mundo,
animales, humanos,
sólo uno exudaba ese sudor.
Lo aspiro
por última vez. Al lavar esta camisa
lo destruyo
para siempre.
Ahora
sólo cuadros lo sobreviven
que huelen a aceites.

GRACIAS, DESTINO MÍO


Me llena una gran humildad,
me llena una gran pureza,
hago el amor con mi amado
como si hiciera el amor muriendo
como si hiciera el amor rezando,
las lágrimas corren
por mis brazos y sus brazos.
No sé si esto es dicha
o tristeza, no entiendo
lo que siento, estoy llorando.
Estoy llorando, es humildad
como si estuviera muerta,
gratitud, te agradezco, destino mío,
soy inmerecedora, que hermosa
mi vida.

Aliki and Willis Barnstone. Women Poets from Antiquity
     to Now. Schocken Books, 1992.
Czeslaw Milosz. A Book of Luminous Things. An Inter-
     national Anthology of Poetry. A Harvest Book. Har-
     cour Brace & Co., 1996.

Ella tiene miedo


Al lado de la mujer
está acostado su hombre.

La mujer tiene miedo
de que él vuelva a matarla.

¿No vas a volver a matarme?
pregunta la mujer.

No te voy a matar, dice el hombre.

Pero ella tiene miedo
de que él vuelva a matarla.

Entonces corre a la ventana y salta al pavimento.
Y ya está a salvo
de bruces sobre el pavimento.

Él ya no volverá a matarla.



Una mujer le habla a su muslo


Ah, cuántas riquezas
te debo, muslo mío!

Es solamente gracias a tu buen aspecto
que puedo tomar parte
en los ritos del amor.
Gozos místicos,
traiciones deliciosas
como un pintalabios carmesí,
depravados rococós
de complejidades psicológicas,
dulzuras de anhelos carnales
que te dejan sin respiración,
abismos de desesperanza
que se hunden hasta el mismísimo fondo del mundo:
todo esto te debo.

Las almas de mis amantes
se abren a mí en un instante de amor
y quedan bajo mi poder.

Penetro en sus almas,
deambulo
por un camino de deleite o de horror
hasta unas tierras tan inconcebibles
como el fondo del mar.

El refinamiento más exquisito de mi alma
no me ofrecería ni uno solo de esos tesoros
si no fuera por el claro, delicado encanto
de un pequeño, amoral animalillo.

(Traducción de todos sus poemas por Czeslaw Milosz)


Lectura poética

Estoy rizado en una pelota
como un perro
eso es 
frío
Quien me dirá
por qué nací,
por qué esta monstruosidad
llamada vida.
El teléfono suena. Tengo que dar
Una lectura de poesía.
Yo entro.
Cien personas, cien pares de ojos.
Ellos miran, esperan.
Yo sé por qué.
Se supone que les digo
por qué nacieron,
porque hay
esta monstruosidad llamada vida.


El gueto: una madre:

Acurrucando en los brazos a su bebé medio asfixiado, aullando,
corrió por la escalera del edificio de apartamentos que se había incendiado.
Del primer piso al segundo.
Del segundo al tercero.
Del tercero al cuarto.

Hasta que ella había saltado al techo.
Allí, asfixiada por el aire, aferrada a la chimenea,
miró hacia abajo desde donde podía escuchar
el crepitar de las llamas que se elevaban más y más.

Y entonces ella se quedó inmóvil y silenciosa.
Se mantuvo en silencio hasta el final, hasta el momento
en que de repente cerró los párpados, se
acercó al borde del techo y, lanzando sus brazos hacia adelante,
dejó caer a su bebé.

Dos segundos antes que ella misma saltó hacia abajo. 


Abriré la ventana

Nuestro abrazo duró demasiado tiempo.
Amamos hasta el hueso.
Oigo los huesos moler, veo.
nuestros dos esqueletos

Ahora estoy esperando
hasta que te vayas, hasta
el ruido de tus zapatos
No se oye más. Ahora, silencio.

Esta noche me voy a dormir sola.
Sobre las sábanas de la pureza.
La soledad
Es la primera medida higiénica.
La soledad
ampliará las paredes de la habitación,
Abrire la ventana
y el aire grande y helado entrará,
Sano como la tragedia.
Los pensamientos humanos entraran
y las preocupaciones humanas,
La desgracia de los demás, la santidad de los demás.
Conversarán en voz baja y severamente.

No vuelvas más.
Soy un animal
muy raramente

Golpeé mi cabeza contra la pared

De niño
pongo mi dedo en el fuego
para convertirme
en santo.

Como adolescente
todos los días me golpeaba la cabeza contra la pared.

De niña
salí por
el tejado de una ventana de una buhardilla
para saltar.

Como mujer
tuve piojos en todo mi cuerpo.
Se agrietaron cuando estaba planchando mi suéter.

Esperé sesenta minutos
para ser ejecutado.
Tuve hambre por seis años.

Entonces di a luz un hijo,
me tallaban
sin dormirme.

Luego un rayo me mató
tres veces y tuve que levantarme de entre los muertos tres veces
sin la ayuda de nadie.

Ahora estoy descansando
después de tres resurrecciones. 

Él tuvo suerte

El anciano
sale de su casa, lleva libros.
Un soldado alemán arrebata sus libros y los
arroja al barro.


El viejo los recoge,
el soldado lo golpea en la cara.
El anciano cae,
el soldado lo patea y se aleja.


El anciano
yace en barro y sangre.
Debajo de él siente
los libros. 


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