sábado, 16 de febrero de 2019

POEMAS DE ENRIQUE CASARAVILLA LEMOS


Resultado de imagen para ENRIQUE CASARAVILLA LEMOS
(Montevideo, 9 de octubre de 1889 - 1967)

Palpitante hacia los arcanos insignes


Sí —corazón de sombra, Coraza entre las olas
y borrasca y fulgor...

Una Justicia
—una armonía invisible;
de pugnas que se temen, en no poco escondidas
tal vez y poderosas!—
el alto bien puro.
las guerras imprescindibles
del Mal que su posición
no abandona:

todo lo
que los hombres pudieron construir con imágenes
y signos (más allá
de ventiscas, osarios y tormentas)
es, —pues no
hubiéranlo sabido imaginar
sin tener su esencia.

—Neblinas
y bordes
oleaje ondeando en doble modo activo!
que nublan

la sangre...
Pero increíble existe

además
e inviolable,
lo que no han pensado
ni han imaginado!,
más allá
de la menos inquieta
sustancia...
Tras la más
[remota y delicada
cortina de los cielos.


Nocturno del trueno


I

—Relámpagos me bañan...—
¡Los ojos miran, sierpes
transparentes y vagas!

El trueno habla,
espacios tiemblan; tono del Señor
tremendo que el león
desde el desierto imita...!

El trueno dice lo sobrenatural...
(¿tarde o temprano... qué acontecerá?)

Aprendemos de sus fauces
sagradas
el conocimiento de las estrellas
de sus dolencias o borrascas, vagas:
de los Cielos —de Cólera primera—
y de los reinos bíblicos, analfabetos
(para los que hecha ciencia hoy van labrándose
como una nueva torre de Babel)


Hastío... Horror...


I

¡Todo lo que nos trae la existencia!...

Nacer: —el sol monótono e impúdico— crecer;

¡Tierra que te nos pegas
a las venas!
II
Tener
inexpresivos constructores, norias...

despóticos dentistas, cienos, sastres,
cloacas! —gradas vanas descender
hacia mágicas ruinas...

¡Qué rejas de terreno
infierno, qué pretiles cruzamos —qué desastre!

Sueños, ficciones, lástima sin fin
y delirio
truncado.

Ah! más simple es la pura noche del no existir!


Hiedras


Cabelleras amigas
de las hiedras
cuando voy por las quintas

¿no me daréis la paz, que tanto anhelo
y que desciende de olvidado muro... el olvido?

Sentidme cuando por las quintas tristes
voy apagado, mustio.

De lo que podéis dar, os he pedido,
pensativas e inmóviles,
vetustas cabelleras
de las hiedras.


Tarde


Vamos. Vamos. Sufrimos del destierro del mundo,
del ocaso del mundo cerca ya.

Vamos, vamos, amor...

Tenemos los jardines ahí no más
aún.

Se siente la brisa de lujuria apagada
y lejana del mar...

Lejos, de la mirada de Venus el color
azul vago se apaga.

Ya sin pulso, la voz
de las Gracias se empaña.

Versos terrenos


Me llaman
      a su gracia pálida
            las bodas del cielo.
-Pero yo amo la Tierra.

 Me llaman las altas estrellas.
-Pero las mujeres cubren con una roja llama, toda la tierra...!

 Me llaman las altas tinieblas!...
-Pero yo amo las cabelleras
                        de las plantas,
que las más sensuales, y felices, me recuerdan
de las mujeres de la tierra!

 Me llaman desde las alturas de las estrellas
llantos
de vagos labios
                      perdidos....
-¡Pero yo amo la tierra!


Tiempo de separación


T e amo en amor que antes no he sentido...!
E stoy a tu servicio dulcemente.
A donde vayas me tendrás contigo.
M e dan tus asperezas honda pena.
O bserva las tormentas de mi duelo;
M ¡entras pasan las horas, largas, lentas!...
U n hombre es un camino solitario;
C on su elegida, dos caminos juntos;
H aciendo ambos más corto el viaje largo.
O los tristes cansancios menos duros.


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