lunes, 20 de julio de 2020

POEMAS DE HERNANDO SOCARRÁS IN MEMORIAM


Con-fabulación Periódico Virtual: No. 462, El prodigio de Hernando ...
(Bogotá, Colombia 1945 - 2020)

BOCAS MUERTAS


Bocas muertas:

atraen
aves y felinos no nacidos.

(La  luna de los objetos, 2007)


El COLOR DEL COBRE


El color del cobre
envejecido por el habla

ha quemado un rostro
el mío

tan considerado
notorio por el violento precipicio

de los ojos
y perdido

como aguja primordial
en un invierno
que avanza

al abrigo
de

las cortaduras.


BURKA UNO


Detrás del místico
laberinto

la oscuridad sin falta.


(Plasma, 2010)


ENTREGO LA PAZ de mi verdugo
su ojo abierto, sin dormir,
su ojo
que jamás ha muerto y decidido

prefiere
ver
en mí.

(El lápiz de la memoria, 2008-9)
Tomado de:

lo dice la paciente hoja de tilo
en permanente corrección.
serenamente en un cuerpo sin vacío
una palabra recogida en sus labios
sin hueso
como inútil cacería

de quien esperas hallar desolado:

tu voz más blanca es nacer
.....................................

maltrato gustoso, nada más la palma
el peso del cuerpo,
así es hambre el amor
ahueca
moverse, ver el mínimo esfuerzo de la música

adentro
.......................................

la vida sin herirse es manual.

se sostiene en el tacto
que inicia todo aumento
ilusión,

débil la caricia que busco
y nos somete a la ambición falible
que espanta en la boca,

equivocados de lujuria
Tomado de:


OFICIO DE BLANCO NATURAL


Escribo.

La necesidad es disolver
todo papel

en blanco natural.


SERENA VORACIDAD


Cada cuerpo que pierdo
por error

por la elipse que fue
voluntaria,

iba a ser mi espíritu impío.

El sueño elige su propia
lucidez

y pide una serena

voracidad.


MCMXCII


Lo mortal basta.
Nos concede la vida.



TODO lo que va a sanar
Espanta.
LA CASA,
Otro paso interior
Que no he sido.
Tomado de:

 Eréctico



Cavar en el enjambre de tu eco
cuando aún húmeda,

entreabierta

suenas a mar
contra mi cuerpo.

Es un Repetido Licor


Aunque nadie cierre los ojos,
cada vez que un vino de piedra aparece roto
sobre el cuello del bebedor,

se culpa de infortunada belleza
                      a la lavandera
                            nocturna;
                    a la enamorada
               de aguas descalzas
que se embriaga en los arrecifes.
Tomado de:

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