domingo, 29 de septiembre de 2019

POEMAS DE MUSA CÄLIL (Musá Mostafá ulı Cälil)


Resultado de imagen para Musa Cälil(15 de febrero de 1906, Mustafino, Rusia - 25 de agosto de 1944, Prisión de Plötzensee, Berlín, Alemania)



A AMINA

Eso servirá, mi bella sabia. Por favor no mas.
Con tales pequeñeces, el puro afecto no se estropea.
No golpearías a un compañero de viaje, ¿verdad?
Tú y yo, nuestro camino corre muy, muy lejos.

Te soy fiel con todo mi corazón,
te seré fiel hasta que el polvo se convierta en polvo.
¿Quieres hacerme amargar y doler
cuando te veo mirarme con desconfianza?

Como sé que no he cometido ningún delito, la
sola idea de juicio y sentencia parece
injusta:
todos sus cargos terribles no significan nada,
así que mi querido juez, parcial, ¡por favor, antes!

Traducido por Lydia Kmetyuk

SI NO ESTÁS ALLÍ ...


Aunque los ruiseñores enojados
dicen
que su alegría por el jardín de primavera: ¡ El mundo para mí no tendrá alegría,
si tú tampoco estás conmigo!

Aunque los bosques y las hierbas susurran,
aunque el manzano florece bien, ¡
la fruta más dulce es amarga
si mi ser querido no está allí!

Aunque las mariposas revolotean
y se están desprendiendo a pasos agigantados,
¡estaré triste a menos que mi bella y
delicada mariposa esté conmigo!

Incluso los ángeles, incluso los peris
son para mí una gran cantidad de sombras: ¡
si no hay conmigo mi amada,
mi doncella incomparable!

Traducido por Jessie Davies

Canción de una muchacha




Mi amado, la alegría de mi vida

Se va de campaña por la patria

Mi amado, el sol de mi vida

Se lleva consigo el corazón amigo



Me voy a separar de mi querido

No es fácil acompañarlo, se  va la guerra

¡Qué regrese con bien de las luchas

Qué retorne al lado de su madre!



La noticia de que lo espero, de que lo  amo

A mi dzhiguít,  voy a mandarle

La noticia de que lo espero y lo amo

Para él es más valiosa que todos los regalos.

Junio de 1942


Pañuelo




Nos despedimos, y con orla cosida,

Recibí de manos familiares, el pañuelo.

El regalo de mi querida; siempre lo llevo conmigo

Pues con él cerré la herida en la guerra.
Con la sangre tibia se pintó el pañuelo

Hablándome familiarmente

Como si se inclinara hacia la cabecera

mi querida,  en el campo bajo el fuego



Ante el enemigo nunca me arrodillé

No me rendí  jamás en las luchas

Y de cómo defendí  nuestra felicidad

Este pañuelito tiene derecho de contar.



Julio de 1942

Poeta




El poeta no durmió toda la noche,

Escribía poemas

Derramando una lágrima tras otra;

Chillaba la tormenta detrás de la ventana,

Y la casa temblaba, abrazada por la tempestad.



Se estrelló el viento abriendo  las ventanas

Hizo volar las hojas de papel

Aulló furiosamente y se marchó con intensidad

Rompiendo el corazón con melancolía



Van las olas como montañas por el río

Partiendo  el roble,  los relámpagos.

Se está silenciando el trueno y

En el silencio desesperante

Se está arrastrando el frío hacía el pueblo



En el cuarto del poeta, hasta el amanecer

Se juntaron las nubes de la tormenta

Y  vivos relámpagos en consonancia

llenaron  las blancas hojas



En la hora del amanecer el poeta enmudeció,  se levantó

Rompió y quemó sus obras

abandonó la mesa. Se silenció el viento.

El amanecer enrojeció  cariñosamente en la lejanía

¿Qué dirían todos esos poemas que compuso el poeta por la noche?

¿Qué agitaba este  corazón?

¿Después de reflejar qué sentimientos se fue

Acariciado por el rojo amanecer?



Que de él cuente, interrumpiendo su sueño tardío,

El nudo de la tormenta,

El limpio rayo del amanecer nacido por la tempestad

Y la nube de fuego en el cielo.



Octubre 1942



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