lunes, 21 de marzo de 2022

POEMAS DE JOAO DA CRUZ E SOUSA (Cisne Negro)

 



MONJA

 

 

Traducido por Anderson Braga Horta

 

 

Oh, Luna, Luna triste, atormentada,

Fantasma de blancuras vaporosas,

Bajo tu nívea luz martirizada

Marchítanse y congélanse las rosas.

 

En las floridas mieses sinüosas,

En que brilla fosfórica enramada,

Pasan sombras angélicas, nivosas,

Oh, Monja de la azul celda estrellada.

 

Inspiran filtros en los lagos quietos,

Campos, mares, los sueños más secretos,

En los aires, noctámbulos, flotando...

 

Entonces, Monja blanca, abres tus brazos,

Desde tu soledad, sobre mis pasos,

Fría, postrada, trémula, rezando...

 

 

ÉXTASIS BÚDICO

 

 

Traducido por Anderson Braga Horta

 

 

¡Ábreme el seno, Soledad profunda,

Atención celestial, solemnidad

De los astros, obscura majestad,

¡Oh, planetaria comunión fecunda!

 

¡Ungüento santo de la noche, inunda

Todo mi ser, dame esa castidad,

La florescencia azul de la beldad

¡De las Gracias olímpicas oriunda!

 

¡Las estrellas cautivas en tu seno

Tráenme un éxtasis fugaz y ameno,

Acúnanme en la luz consoladora!

 

¡Abre tu seno, Soledad radiante,

Honda, fenomenal y sollozante,

¡Ancha y búdica Noche redentora!

 

CÁRCEL DE LAS ALMAS

 

Traducido por Anderson Braga Horta

 

¡Ah! Toda alma en su cárcel anda presa,

Sollozando en tinieblas y ansiedades,

De su prisión mirando inmensidades,

Tardes, estrellas, mar, naturaleza.

 

Todo se viste de una igual grandeza

Cuando el alma, en cadenas, libertades

Sueña y, así, rasga inmortalidades

En el Espacio azul de la Pureza.

 

¡Oh, almas presas, mudas y cerradas

En calabozo atroz, y abandonadas

¡Del Dolor en el báratro funéreo!

 

En los silencios solitarios, graves,

¿¡Qué llavero del Cielo posee llaves

¡¿Para abriros las puertas del Misterio?!

 

Oración al mar

 

 

¡Oh, mar, extraño Leviatán verde! ¡Formidable pájaro salvaje, que

llevas en tus alas inmensas, a través del mundo, huracanes de perlas y

huracanes de músicas!

Órgano maravilloso de todos los nostalgismos, de todos los llantos

y los males...

¡Mar! ¡Mar azul! ¡Mar de oro! ¡Mar glacial!

Mar de lunas trágicas y lunas serenas, tiernas como cartas adolescentes.

Mar de soles púrpuras, sangrientos, y de sultánicos ocasos rojos. En tu

seno virgen, de donde surgen las corrientes cristalinas de la Originalidad,

de allí donde nacen los ríos anchos y claros del supremo vigor, quiero

guardarme vivos, palpitantes, estos Pensamientos, tal como tú guardas

corales y algas.

En tu iodada frescura, en ese acre y ácido salitre vivificante, ellos se

 

perpetuarán sin mancha, con la salud de tus aguas mucilaginosas generadoras de prodigios de luz inmortal fecundadora.

 

En los misterios verdes de tus olas, ligados a los profundos y amargos

Salmos luteranos que en ellas resuenan eternamente, estos pensamientos

acerbos vivirán por siempre, con la augusta solemnidad de los astros

resplandecientes y mudos.

Te ruego, Mar suntuoso y supremo, que conserves en lo íntimo de tu

alma heroica y ateniense toda esta dolorosa Vía Láctea de sensaciones e

 

ideas, estas emociones y formas evangélicas, religiosas, estas rosas exóticas, de aromas tristes, reunidas con enternecido afecto por las infinitas

 

ideas del Ideal, para que florezcan y perfumen, en un abril y un mayo

perpetuos, los altares inmaculados del Arte.

En ninguna otra región, oh Mar triunfal, estarán estos pensamientos

mejor guardados que bajo tus olas repletas de primorosas reliquias de

corazones helados, de novias pulcras, angélicas, muertas con los últimos

espasmos fríos de agotadoras pasiones...

Allí, en esas ignotas y argentadas arenas, estas páginas se eternizarán,

siempre puras, siempre blancas, siempre inaccesibles a manos brutas y

 

corrompidas que podrían mancharlas, a ojos sin entendimiento, indiferentes y desdeñosos, que podrían mirarlas, a espíritus sin claridad ni

 

harmonía, que podrían leerlas...

Por tu radiante y verdosa alegría, por la vivacidad salada, picante,

eléctrica y primaveral que los matinales esplendores derraman en pompas

 

sobre tu piel, por las confusas y mefistofélicas orquestaciones de las borrascas, los epilépticos, neuróticos fustazos de los vientos colosales que te

 

agitan, por las nostálgicas sinfonías que violinan y lloran en las harpas del

cordamen de los Navíos, oh, Mar, guarda en tus recónditos Sagrarios de

esmeralda las ideas que este Misal encierra, dáselas, en las noches, a leer a

las meditabundas Estrellas, con la emoción de espiritualizados Ángelus, y

majestuosamente envuélvelas dejando que ellas reposen calmas, serenas,

entre los trajes de olímpico púrpura de tus ocasos...

 

Seráfica

Como las iluminaciones de los libros litúrgicos, de los misales donde

resalta el ebúrneo marfil, era infinitamente seráfica, de una beatitud

angélica de querubines, aquella pálida mujer esbelta y de un moreno

triste y contemplativo de magnolia bronceada.

Sus grandes ojos negros, profundos y sedosos, labrados con

finísimas pestañas, tocados de una expresión judaica, enfatizaban aún

más la desmayada palidez de su rostro melancólico, al que la singular

hermosura tenuemente iluminaba de claridad velada...

 

Las líneas armoniosas de su busto sereno, perfecto, le daban un en-

canto vago, aéreo, sideraciones egregias, resplandecencias de Arcángel.

 

En torno a su piel de un jalde lánguido, que a la luz rubia del sol cobraba toques de oro, sobrevolaban suavidades de cánticos sacros, caricias

 

de aves y ritmos preciosos de cítaras y harpas finamente pulsadas a través

de la sonoridad clara de las calmas aguas del Mar.

Altiva y alta, con el sentimiento frío del mármol de las Imágenes

desoladas, fluían de su voz, cuando raramente hablaba, meditabundos

pesares, hondas nostalgias brumosas...

Mientras que muda, con la mudez de los religiosos claustros, tomaba

entonces una belleza divina y secreta, bañada del excelso fulgor sagrado

de los Hostiarios.

Y cuando arqueaba sus densas y satinadas pestañas y la claridad de

los ojos resplandecían, era como si al mirar evaporara llamas y músicas

paradisíacas y una espiritualización la glorificara con efluvios de aroma

y leve irisación de gracia.

 

 

 

De Evocações (1898)

 

SUPREMO VERBO

 

–«Ve, peregrino del camino santo;

haz de tu alma lámpara de ciego;

paso tras paso, alumbra con tu fuego

los invisibles páramos del llanto.

 

He aquí de amor el cáliz sacrosanto.

Bebe feliz; en tu poder lo entrego.

Es el hijo leal; de él no reniego,

lo defiendo en los pliegues de mi manto.»

 

Así al poeta le habla la Natura,

mientras él se estremece a su voz pura,

trasfigurado de emoción, sonriendo;

 

sonriendo a cielos que se van mostrando,

a mundos que se van multiplicando,

a puertas de oro que se van abriendo.

 

Últimos sonetos, 1905. Traducción de Felipe B. Pedraza.

Tomado de:

https://www.airesdelibertad.com/t36334-joao-da-cruz-e-sousa

 

acróbata del dolor

 

Ríe, ríe, en una risa tormentosa,

como un payaso, que, torpe,

nervioso, ríe, en una risa absurda, inflada

de ironía y de dolor violento.

De la risa atroz, sangrienta,

sacude los cascabeles, y convulsionado

salta, gavroche, salta payaso, atravesado

por los estertores de esta lenta agonía...

 

¡Se pide un bis y un bis no se desprecia!

¡Lo haremos! tensa los músculos, tensa

en esas macabras piruetas de acero. . .

 

Y aunque caigas al suelo, temblando,

ahogado en tu sangre fuerte y caliente,

¡ríe! Corazón, payaso muy triste.

 

Alma solitaria

 

¡Oh dulce y triste y palpitante alma!

¡Qué cítaras sollozando solitarias

por las Regiones lejanas, visionarias

de vuestro Sueño secreto y fascinante!

 

¡Cuántos campos de luz purificadora,

cuántos silencios, cuántas sombras

de inmortales esferas imaginarias

te hablan, oh Alma cautivadora!

 

¿Qué llama enciende tus luces nocturnas

y viste tus silenciosos misterios

con los esplendores del arco de la alianza?

 

¡¿Por qué estás tan melancólico

como un arcángel infante, adolescente,

olvidado en los valles de la Esperanza?!

 

Gratis

 

¡Gratis! Liberarnos de la materia esclava,

arrancarnos las cadenas que nos aquejan

y liberarnos para penetrar los Dones que sellan

el alma y le prestan toda la lava etérea.

 

Libres de lo humano, de la bava terrenal

de los corazones nocivos que hielan,

cuando nuestros sentidos se rebelan

contra la Infamia de dos caras que deprava.

 

¡Gratis! bastante libres para caminar más puros,

más cerca de la Naturaleza y más seguros

de su Amor, de toda justicia.

 

¡Gratis! sentir la Naturaleza,

gozar, en Grandeza universal, de

perezosos fecundos y arcangélicos.

 

Por: Luana Castro Alves Pérez

Tomado de:

https://www.preparaenem.com/portugues/cinco-poemas-cruz-sousa.htm

 

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