miércoles, 9 de marzo de 2022

POEMAS DE LEONIDAS YEROVI

 



POEMA MANDOLINATA

 

Titina, tina tontina,

la de la voz argentina

y el aliento de jazmín,

sal a tu ventana, ingrata,

y oye la mandolinata

que te doy en el jardín.

 

Oye la trova que roba

con su dulcísima coba

la calma del corazón;

descorre la celosía

y acoge, princesa mía,

los ecos de mi canción.

 

Soy el bardo decadente

de númen incandescente,

que ama sin saber a quién;

el de las japonerías

y ritmos y melodías

aprendidos a Rubén.

 

Con mi cantata nocturna

quiero perfumar la urna

sacra de tu corazón,

y aquí tengo en la petaca,

para incienso, mirra y laca

que me ha prestado Fiansón.

 

Tu cabello es blonda seda

tu pura frente remeda

blanca faja de marfil;

luminarias son tus ojos,

cerezas tus labios rojos,

de medallón tu perfil.

 

Tu seno es tibia almohada,

tu cintura una monada,

tu cutis es de surah:

tu cuerpo un jarrón de Sevres

modelado por orfebres

amigos de tu papá.

 

Dos almendras son tus manos;

no hay pie, entre los pies enanos,

más menudos que tu pie...

y eres, en fin, por belleza,

por frescura y gentileza

un botón de rosa té.

 

Titina, tina, tontina,

siendo, como eres divina,

siendo como eres, así,

¿Por qué no asomas, ingrata,

y no te fijas en mí?

 

¿Será cierto que hay un viejo

que por paternal consejo

tu viejo esposo será?

¿Es posible que te vendas?

¿Qué no aceptes más ofrendas

que las que el viejo te hará?

 

Titina, tina, eso es feo;

no es decente y no lo creo;

¡Venderte al mejor postor!...

Una señorita honrada

no debe acatar por nada

más ley que la del amor.

 

A tí lo que te hace falta

según a la vista salta

no es un viejo rico, no:

es un trovador amante,

es un poeta que cante

como un mirlo, como yo.

 

Es un bardo decadente

que te amé y que te alimente

el alma en primer lugar,

que los demás apetitos

sólo son prosaicos gritos

del estómago vulgar.

 

Medítalo, pues, tontina,

la de la voz argentina,

y el aliento de jazmín:

no desestimes ingrata,

la prudentísima lata

que te doy en el jardín.

 

Mas si no oyes mi consejo

y crees hallar en el viejo

por su dinero, tu bien,

¡Anda y que Luzbel te tiente

y que el viejo te reviente

y te dure un siglo! (Amén).

 

POEMA RECONDITA

 

 Como un ir y venir de ola de mar,

así quisiera ser en el querer:

dejar a una mujer para volver,

volver a una mujer para empezar.

 

Golondrina de amor en anidar

huir en cada otoño del placer

y en cada primavera aparecer

con nuevas tibias alas que brindar.

 

Esta, aquella, la otra... Confundir

de tantas dulces bocas el sabor

y al terminar la ronda repetir.

 

Y no saber jamás cuál es mejor

y siempre, ola de mar, ir a morir

en sabe Dios qué playa del amor.

Tomado de:

https://diarioinca.com/poemas-de-leonidas-yerovi

 

 

 

 

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