domingo, 2 de enero de 2022

2 POEMAS DE JAN CAMPERT

 


Sonetos para Cynara

Rebelde. Mi corazón, encarcelado y esclavizado,

que en el enrejado de lo mundano tira;

no se sienta presionado por su destino temporal,

incluso si los grilletes son duros y las paredes apretadas.

 

Porque en un principio estaba predestinado para ti,

que unos pocos han seguido logrando

romper la barra que presiona sobre sus hombros,

así que no te rindas, sino lucha y pelea y pelea.

 

Romper y soplar sobre las cenizas mudas

que yacen ocultas bajo las ruinas humeantes;

muévete rápidamente como una tormenta sobre el jardín bajo

llamado Holanda; Golpea mortal y rápido,

para que la maldad tenga un final terrible,

oh corazón, corazón mío, oh rebelde el color de la sangre.

Tomado de:

https://warpoets.org.uk/worldwar2/poem/sonnets-cynara-xiv/

 

CANCIÓN DE LOS DIECIOCHO MUERTOS

 

Una celda es de sólo dos metros de largo

y es de apenas dos metros estrecha,

pero aún más pequeño es el suelo de tierra,

tan reducido que ahora no sé

cuál será el sitio en que yazga sin nombre

y además mis amigos,

éramos dieciocho en total y de todos

ninguno verá ya la noche.

 

¡Oh dulzura del aire y la tierra

de la costa de Holanda la libre!

Una vez por el enemigo vencida

ni una hora encontré para el descanso,

¿puede un hombre ser leal y sincero,

puede, en un momento así, en verdad?

Besa a su hijo y besa a su esposa,

y una lucha en vano combate.

 

Sabía yo de la faena que empecé,

labor ardua de muchos trabajos

pero el corazón, que no puede nunca

resistirse, no huyó del peligro;

sabe él cómo fue en este país

honrada alguna vez la libertad, antes

que por la mano del transgresor

fuera la voluntad retorcida.

 

Antes de fracturar y romper los juramentos,

existía este sitio miserable

que hoy invade la tierra de Holanda

y retiene su suelo, rehén.

Antes de que llamaran al honor

y a la conveniencia germánica

en un pueblo sobajado por su puño

y saqueando por esos ladrones.

 

El berlinés flautista de Hamelin,

es ahora su melodía la que sopla

tan verdadera como que pronto moriré

sin ver a mi amor, ni el pan

podrá partirse y tampoco

dormiremos otra vez juntos.

Rechazo hoy y siempre cuanto ofrece

este malicioso observador de aves.

 

Quien lea estas palabras recuerde,

mis amigos en vilo y penuria

y aquellos que a pesar de todo continúan

en sus horas más aciagas

hemos pensado también,

como en nuestro país y nuestro pueblo,

llegará el día que sigue siempre a la noche,

toda nube es pasajera.

 

Miro cómo la primera luz de la aurora

desciende de lo alto en mi ventana

Dios mío, conviérteme en esa luz

cuando me muera, y si en algo he fallado

como alguno entre nosotros puede fallar,

concédeme entonces tu Gracia

para que pueda partir como un hombre

cuando deba encarar al escuadrón.

 

 

Jan Campert, 1941

Traducción del neerlandés: Roberto Amézquita

Tomado de:

https://circulodepoesia.com/2020/11/poesia-de-holanda-jan-campert-cancion-de-los-dieciocho-muertos/

 

 

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