sábado, 11 de julio de 2020

POEMAS DE ARMANDO ROJAS GUARDIA "IN MEMORIAM"


Tiempo Universitario's tweet - "Adiós a Armando Rojas Guardia ...
(Caracas, 8 de septiembre de 1949-Ibid.; 9 de julio de 2020)​

Aves


Me pregunto
qué ron dulce las embriaga.
Quizá la luz
cuando enronquece
y empapa de quejas el límite del día.
Acaso el viento mismo
quien como ola de cansada espuma
las impulsa a partir hacia el intenso Oeste
donde muestra el día sus llagas
tumefactas.

Estalla su plumaje en oro caliente
y derramado.
Y el cielo ha quedado entre sus alas
como una mancha viva.
Mira cómo se enredan entre los suaves hilos
del aire que se enciende.
Deja su vuelo un sabor tropical de fruta roja.

¿Las veremos, de nuevo, como ahora?
Tal vez alguna de estas tibias tardes
en silencio.
O entre las grandes amapolas
que trae la Alegría.

Agua lustral


                                 Purifícame con el hisopo
                                                   SALMOS: 50,9

Salgo por fin del tedio
que es el hábito de huir de Tu presencia.
Había elegido el mal
como quien muerde el aire
y castiga al sol tapándose los ojos.
Había elegido el mal. Y lo sabía.

Hoy salgo al aire en paz de lo invisible
diciéndote que sí por estas calles
con el viejo saxofón de mi poema.
Se abre el día
                   tal un hueco silvestre
-rosada ubre de la luz, goteando.
¿Qué puedo decir que me retrate
así, recién nacido:
los dedos obstinados de la hierba,
la respiración de todos al dormir?
Sí, letra a letra reconstruyo
la inocencia del ser, que ahora levanto
como una fronda erguida, resonante.


Sospecha




          a Pedro Trigo



Habría que decir

que dicho todo

aún está todo por ser dicho.



Ni una sola

                 palabra

ha roto el círculo.



Si el tiempo

a sí mismo se busca

                             y no

a lo que pasa vivo

entre las horas,

                        no hay futuro,

otra vez el circuito recomienza,

sólo brillan

                 espejos,

la nada poblada de imágenes

iguales,



                el ciclo

y sus etapas:

                    yo solo

repetido

desde el génesis.
Tomado de:

LA PROMESA VISUAL


Si mis ojos fueran capaces de mirar,
como Basho y Mondrian contemplarían
este asfalto mojado, el automóvil
reluciente en mitad de la garúa,
la mujer que camina, sus zapatos,
el cielo engordado por las nubes,
aquel reloj que cronometra el vuelo
de un triángulo ligero de palomas
(y en fin, árboles y charcos y camisas
y postes y anteojos y vidrieras),

si me fuera posible mirar esto
que en equilibrio puntual ha amanecido
haciendo de la calle una textura
de planos y ángulos sedantes
donde todo, al vibrar, es traspasado
por el único relámpago vacío,

Caracas no sería –desde siempre–
esta costumbre absurda, arrinconada,
sino el centro real del universo
que puede ser cualquiera de sus puntos
para el Génesis libre de los ojos.
Tomado de.

POEMA DE LA LLEGADA

Cuando tú vienes

tú el vacío el nada el ya.

el que yo no sé su nombre

ni interesa

cuando tu vienes

me siento perder voz

me seco de palabras

sueno

simplemente

como tú

sin queja sin golpe

sin crujidos

sueno como tú

Cuando tú vienes

tengo prisa

por decir

por llamarte de algún modo

por nombrarme

a mi también

para al fín reconocerme

en tu presencia

me abalanzo precipito

sacudo la quietud

mancho lo limpio

todo es tan vacío tan gota

inaprehensible

tan exactamente nada

tan silencio



Cuando tú vienes

abro ensancho acojo

me dilato

no sé decir

sino que abro

inútiles clausuras

Tú en el canto

tú el silbo el suave el que no pesas

vuelves hilos levísimos

mis nudos

me desatas



Cuando tú vienes

nada dices

y me dices

Nada pides

Qué vas a ser tú el implacable

el exterminador, el Enemigo

Nada pides

eres

Sólo oigo como eres

sólo oigo como soy

y quiero

ser

así eso que escucho

me abandono



Cuando tú vienes

hay una exacta coincidencia

te miro

en lo profundo

de aquello que deseo

qué mentira

qué imposible

qué estúpido

querer lo que no quieres

querer lo que no quiero

y entonces

ya no es sino la paz

la precisa ubicación

el ser escueto



Cuando tú vienes

no has venido

estás ya desde siempre

PATRIA

Alguna vez amamos, o dijimos amar,

la terquedad sombría de tu fuerza.

La voz del padre enronquecía

al evocar calabozos, muchedumbres,

hombres desnudos vadeando el pantano,

llanto de mujer, un hijo

y más arriba (dónde arriba?)

el trapo contumaz de una bandera.

Supimos, lenta y vagamente,

que lo imposible te buscaba

extraviándote los pies

-aquellos pies de Hilda obsesionaron

a mis ojos de niño: su corteza

terrosa, vegetal, desconcertada

sobre la pulitura del granito.

Tal vez una tarde, entre los campos,

la música te deletreó de pronto

al lado de algún bosque, una colina,

un lago triste que se te parece:

la misma terquedad al revelarte

ávida no precisamente de nosotros

(los efímeros, los quizá, los transeúntes)

sino de tu pátina absurda de grandeza

-esos sueños opulentos de la historia

que son más bien su horror, su pesadilla.



Ahora que te conoces vil, prostibularia,

porque tanta voluntad ecuestre

se apeó bajo el sol a regatear

y el héroe mercadeó con su bronce

y el oro solemne del sarcófago

adornó dentaduras, fijó réditos,

y no hay toga ni charretera ni sotana

que te oculten cuadrúpeda, obsequiosa

por treinta monedas ancestrales,

yo me atrevo a cubrir tu desnudez.

No es verdad que te vendiste. Tú anhelabas

dilapidarte brusca, totalmente:

un lujoso imposible.

Lo sabías,

siempre lo has sabido y como siempre

aras en el mar. Te concibieron

con voluntad precisa de fracaso.



Cómo afirmar, pasito, que hoy te quedas

en la dificultad de sonreírte

levantando los hombros, desganado,

y diciéndote con sorna, con ternura,

mañana sí tal vez. Quizá mañana...
Tomado de:




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