sábado, 4 de abril de 2020

POEMAS DE JOHN BERRYMAN


60 fotos e imágenes de gran calidad de John Berryman - Getty Images
(25 de octubre de 1914, McAlester, Oklahoma - 7 de enero de 1972, Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos)


1


Henry malhumorado  ocultó      el día,
sin calmarse Henry mostró su enojo. Yo entiendo
su punto de vista,  un intentar ponerle fin a las cosas.
Era el pensamiento de ellos que pensaban que
 podían hacerlo que transformaba a Henry en maligno y lejano.
Pero él debió haber salido y haber hablado.

Todo el mundo como una amante de lana
alguna vez pareció estar del lado de Henry.
Luego sobrevino  un partir.
Desde entonces nada cayó como pudiera o debiera.
No entiendo cómo Henry, abierto  a la fuerza de lado
 a lado para que todo el mundo lo viera,  logró sobrevivir.

Lo que él tiene para decir ahora es una larga
maravilla que el mundo puede soportar y ser.
Una vez en un sicomoro yo estaba feliz
todo en la altura de su copa, y entonces canté.
Duro contra la tierra firme se desgasta el fuerte mar
y vacías crecen todas las  camas.


4


Llenando su compacto y delicioso cuerpo
con pollo a la paprika, ella me miró
dos veces.
Desfalleciendo con interés, le devolví  hambrientas miradas
y sólo el hecho de su esposo y  otras cuatro personas
impidieron  que me lanzara sobre ella

o caer ante sus pequeños pies gimiendo
‘Sos la más sexy por años de noche
que los ojos aturdidos de Henry
han gozado, Esplendor. Yo avancé sobre
(desesperanzado) mi spumone.  Sr. Bones: rellenado,
el mundo está, de jovencitas que son alimentadas.

—Negro cabello, cutis latino, enjoyados ojos
miran hacia abajo….  el cerdo a su lado    festeja….    ¿Sobre qué maravillas
está sentada ella, allí?
El restaurante zumba.  Ella podría estar en Marte.
¿Dónde salió todo mal?  Debiera existir una ley contra Henry.
—Señor Bones:  la hay.

14


La vida, amigos es aburrida. No debemos decir eso.
Después de todo, el firmamento destella, el gran mar suspira,
nosotros mismos destellamos y suspiramos,
y además mi madre me dijo siendo niño
(repetidamente) ‘Si confiesas alguna vez estar aburrido
significa que no tienes

Recursos Internos.’ Concluyo ahora que no tengo
recursos internos, pues estoy sobrecargado de aburrimiento.
Las gentes me aburren,
la literatura me aburre, especialmente la gran literatura,
Henry me aburre con sus problemas y quejas,   
tan malas como las de aquiles, 

quien ama a las gentes  y el arte intrépido que a mí me aburren.     
Y las sosegadas colinas, y la ginebra, se parecen al tedio
y de algún modo un perro
se ha llevado a sí mismo y su cola considerablemente lejos
dentro de las montañas o el mar o el cielo, dejando
atrás:  a mí, truhán. 

     1- En minúscula en el original, minimizando la alusión al hijo de Tetis y Peleo.


 46


Yo estoy, afuera. Un pánico increíble reina.
La gente a los puñetazos  aporreándose unos a otros sin misericordia.
Los cocktails están hirviendo. Helados
cocktails están hirviendo.  Cuanto peor  se sienta alguien, lo peor
tratado será. Los tontos  eligen tontos.
Un hombre inofensivo en un cruce de calles susurró: “¡Cristo!”

Esa palabra, así hablada, afectó la visión
de, cuando  al día siguiente cuidando el paso se dirigen al trabajo, tenderos
que fueron y les fueron recetados  anteojos.
Disfrutaron ellos entonces una apariencia de amor y orden.
El sonido y el olor del milenio flotando en el aire —uno, uno—eh, eh…
Sus anteojos les fueron quitados, y ellos vieron.

El hombre ha emprendido la más trascendental de las labores,
son fin.1 Buena suerte.
Yo mismo caminé en el funeral de la ternura.
Siguieron otras muertes. Entre las últimas,
como la memoria de un hermoso coito,
fue: Do ut des .2

[1] Su final.
2  Doy para que des.

67


No opero con frecuencia . Cuando lo hago,
las personas toman nota.
Las enfermeras muestran su asombro. Ellas pálidas.
El paciente es devuelto a la vida, o algo así.
La razón por la que no hago esto más a menudo (yo cito)
es:  tengo un vivir para fracasar —

debido a mi mujer e hijo — para mantenerlos alejados de mi salario.
-Mr. Bones, eso yo lo veo.
Ellos por estas cirugías sólo le agradecen a Ud. ¿qué?
no le pagan las  —Correcto.
En pocas ocasiones ha sido Ud. tan comprensivo.
Ahora existe  asimismo una dificultad con la luz:

Yo estoy obligado a realizar en la completa oscuridad
cirugías  extremadamente delicadas
sobre mi yo.
—Sr. Bones, Ud. aterroriza a mí.
No es de extrañar que no le paguen. ¿Habrá de morir Ud.?
—Mi
                    amigo, más luego tuve éxito.

El destino de Henry


Todos los proyectos fracasaron, en la tarde de agosto
estaba acostado y se maldijo y maldijo a los suyos
como lo hizo el muchacho de Housman.1
Una brisa a veces llegaba allí. La quemadura de sol producía comezón.
Su esposa había salido a hacer los mandados. Suspiro y se rascó.
Las niñas pequeñas estaban jugando con el teléfono.

Ellas querían dulces, los que él les dio.
Su alma entera se retorcía con la flema.
El sol se quemaba descendiendo.
Fotografías suyas desesperado inundaron el pueblo
o ciudad. Guardó luto por sus muchos amigos, o algo así..
Las niñas pequeñas estaban jugando con el piano.

Aplastó el cigarrillo apagándolo.  Lo aplastó a él apagándolo
sorprendiendo a Dios, al fin, en un parpadeo de tiempo.
Su alma fue enviada.
Adressat unbekant.2 Las niñas pequeñas  con un grito
le dieron la bienvenida  al deslumbrante paquete. En rima oficial
el veredicto oficial fue: fallecido.

[1] Alusión a El joven de Shropshire, de A.E. Housman.
2  Dirección desconocida.

(Versión y nota Valeria Malrossa-Esteban Moore)
Tomado de:

La confesión de Henry


"Nada malo me ha pasado últimamente
¿Cómo expreso eso? Yo se lo diré señor Bones,
el devenir o su extraña sobriedad desconcertante.
Sobrio como un hombre que nunca logró a las chicas ni a sus teléfonos,
¿Qué mal podría sucederle, señor Bones?
Si la vida es un trozo de sándwich,


en la modestia de la muerte me uno a mi padre
que osó dejarme en medio de tan cruenta agonía.
Una bala en la recámara
próxima al asfixiante mar del sur
abierto de piernas, postrado.
Usted está hambriento, señor Bones. "

Henry odia al mundo


"Henry odia al mundo que no le
permite meditar sin sentir el dolor,
Henry se ha roto un brazo y escribió
una carta explicando cuánta maldad
se augura en este mundo.


Un raído vestido amarillo
podría distinguir la relevancia
de la belleza plebeya.


Kyoto, Toledo,
Benarés -Sacras ciudades-
y el egregio Cambridge no se edificó
para el horror del desamor
ni el sur de París conduce en
el mes florido a Siena...


instando al lúgubre Henry
hacia la trama de la humana
desidia, degustando los secretos
de la vida que se pierde en miserias
femeninas y corrupción infantil. "
Tomado de:



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