EL MUNDO DEL LENGUAJE
Viene un ser hacia ti
y lo formas de palabras
pero la cámara oscura del cerebro
te resulta extraña
como los pequeños demonios de la vida de un eremita.
A veces una aparición devastadora
brota entre las sílabas
como la polilla que anidó
en la herida de púrpura del soldado.
La guerra es real.
Noches en calma y la luna
pausas engañosas
instigadoras del crimen.
Las palabras menguan.
Al más frágil
y solitario lenguaje del mundo
he tratado de salvar hoy.
De la vena cortada del amor
señales en Morse
gotean lentamente:
lo lograré, más tarde.
MEDEA (ANTES)
El silencio tiene orejas rojas
de liebre recién parida
serpiente insomne
el amor me nutre
con semillas de manzana.
Tiempo abismal,
no rompas
con la gota celosa
de la mandrágora
el disco solar
de mi corazón.
ENTRE LOS LESTRIGONES
Soy una plancha al rojo
el tiempo asa peces frescos
en ella
los devora
apaga las brasas
me entierra en la arena
hasta la próxima orgía.
LAS NOCHES
Las presentíamos como a jardines prohibidos.
Aquellas noches tortuosas
como un barrio de gitanos
nos dejaron muertos a los dos
y muertos nos hemos arrastrado
durante la última estación.
TIERRA
tan inmóvil
una noche
como un muerto
yo la velo
como un ataúd abierto
tras el último clavo clavado por la aurora
ten cuidado de no pisar muy fuerte
ya que pasarás sobre mí
Tomado de:
https://www.silsh.com.ar/otros_comanescu.html
Regreso del exilio
Once años, cuatro meses y diecisiete días.
¿Ha sido un exilio corto?
Este no es mi cuaderno de entonces.
He tenido un sinfín.
Unos grandes, en rústica, de tapas doradas,
otros pequeños, ligeros, en papel biblia.
Por las noches los palpaba a escondidas,
acariciaba sus páginas como membranas.
Cada vez más deprisa, más intensamente,
con ansia insaciable.
Por el día no me atrevía a acercarme a ellos,
como si fueran propiedad ajena.
Tiempo después, los repartí entre los amigos,
para tu nuevo libro de poemas, les decía.
A algunos, según afirmaban, les trajo suerte.
Y llegaste tú,
después de once años, cuatro meses y diecisiete días.
Por las mañanas, a la luz que parece excluir a la
muerte,
llenamos sin miedo, sencilla y naturalmente, membrana
tras membrana.
Siempre que paso una página escrita,
Orfeo vuelve la mirada.
Tomado de:
https://campodemaniobras.blogspot.com/2023/02/denisa-comanescu-regreso-del-exilio.html
LA SALA COMÚN
Nos cruzamos en la sala común a altas horas de la
noche. ¿
¿Quieres un pepinillo?, me pregunta, mientras
me sirvo una taza de leche. Claro, solo la mitad,
combina perfecto con la leche, ¿verdad?
Está bastante oscuro en la habitación con la comida,
el ordenador, la tele, el microondas y una enorme
ventana
que da al río. En realidad, hay dos ventanas.
Me he acostumbrado a presionar la frente contra la
otra, más pequeña,
de los refrigeradores. Cuando no hay nadie cerca,
practico disipar ilusiones
repitiendo a tirones: Soy un desgraciado, todos
me patean. Eso es lo que me enseñó mi viejo amigo
poeta.
Delante hay un campo de hierba rodeado de
arces y robles jóvenes. Son solo pequeñas manchas
amarillas y rojas en las copas.
Observo las luces de los coches al otro lado del río.
Suben y bajan.
En la sala común saltamos y picoteamos en la privacidad
de un cuartel. El tenue rastro de comunicación busca
significado entre
platos y cuchillos sucios, migas de la tostadora rota,
montones de ejemplares del New York Times y horarios de
próximos talleres.
Mi leche se calienta en el microondas.
Las luces del otro lado del río me recorren con
impaciencia.
Suben y bajan.
Quiero decirle algo cariñoso e inteligente.
En silencio, me entrega la esponja empapada en
detergente.
Tomado de:
https://matcaliterara.ro/poeme-denisa-comanescu/
tú
(del vol. Izgonirea din Paradis, 1979)
cortando
grandes rebanadas de las vidas de otros
como si una alegría
te doblegara repentinamente.
Robinsonade
(del vol. Barca pe valuri, 1987).
Me aferro a la cámara
y aniquilo sentimientos
con la plancha.
Como moscas.
Pero este apretón me aprieta
como un corsé.
Me he confundido con la caldera,
con el molinillo de café,
con el bidón de diésel,
con la Budolzer
y con un camisón muy fino.
Oh, si yo fuera un barco
mi amor proporcionaría
el mar más hermoso
el terreno más fácil
la isla milagrosa
con gente.
marino (fragmento)
(del vol. Cuțitul de argint, 1983)
3
holgazaneando en la barra como dos enormes gatos
detrás del suave lomo del mar,
una piedra brillante
con la boca pegada a ella, gaviotas deformadas,
embriones torpes apuñalando la belleza
en el espejo del mostrador la piel del párpado esconde
tu mirada
como una nube de medusas la mano del hombre que se
ahoga
dos cubitos de hielo como dados
y rápidos sorbos de la bebida verdosa
que pastich el verdadero pastis de... ¿
emociones?
la emoción del camarero escuchando a Bob Dylan,
al principio, hace mucho tiempo,
tu emoción recordando la tumba de Napoleón
donde ningún francés va hoy...
mi emoción,
el zapato de Cenicienta que acabas de encontrar en la
playa
en la
fiebre de un castillo de arena en junio
(del vol. The
Silver Knife, 1983)
entró hasta el cuello
decapitado,
pon una hoja de bardana
me enseñó la depiladora,
no necesita cirugía
sanará
te crecerá una nueva cabeza
mucho más fuerte y más hermosa,
perdí el suelo bajo mis pies
lo dejé lejos, atrás, ¿
por qué lo perdiste?, se escucha el eco,
¿hay alguien?
no, mi voz responde
como si hubiera apretado el botón de un reproductor de
casetes,
ese alguien no existe
es el mar, la muñeca que me llamó madre
sacudiendo espasmódicamente su mano como un feto en la
mañana en el fregadero
es mi juventud
A un amigo que me pidió que le dedicara el poema
(del vol. Barca pe valure, 1987)
No he plantado la semilla de la victoria en mí.
Hay plantas que encienden raíces
en un vaso de agua
vigorosas como jesuitas
perforan rocas
decapitan ciudades
alcanzan el cielo y no el suelo
Oh, temperamentos volcánicos,
lamí tanta ceniza
hasta que salió el sol en mi vientre
y desde entonces brillo
brillo.
Publicaré este poema
(del vol. Cuțitul de argint, 1983)
mi amor por ti
es este campo de dientes de león de Dorna
tu odio fue masticado por las ardillas en los abetos
tu debilidad se ha filtrado en la tierra bajo la
primera hoja de acedera
tu cuerpo me posee con el alimento sagrado
que las aguas de Bistrița predicen
en el enorme caldero en el que ardemos?
un volcán da señales extrañas en nosotros,
¿será su lava mi
leche exasperada que no puede brotar?
El pez
(del vol. Barca pe valuri, 1987)
El exnovio llama a la puerta
Estoy con mi amigo (se oye una voz)
y la luz de la lámpara ciega
al que está más allá de la ventana
el exnovio se disculpa y se va
a la salida del bloque un gitano por una carpa china de
8 kilos
habría pagado cualquier cosa
solo por sentir el pez
bajo su brazo entumecido
pesado
casi irreal después de llevar el cadáver por toda la
ciudad
la parte en la cocina
la mano está segura
la carne se desprende sola
(estos son los hechos, aquí es donde
tendrá que empezar el poema, pero mi cerebro está
cansado y prefiero preguntar:
¿para qué tanto esfuerzo por un sueño tranquilo?)
Tomado de:
https://yigruzeltil.blogspot.com/2011/01/poeta-de-vineri-3-denisa-comanescu.html
Expulsión del paraíso
Estoy de ti hasta la coronilla
me gritaba
y quería barrerme de un escobazo
del piso
que nunca le llegué a pagar
mientras que
cada mañana llamaban a la puerta
tres muchachas:
una de nombre exótico
otra con inquietudes ocultas
y la última que vivir una vida pura y bella.
¿Pero adónde ir?
Mi juventud se esconde hoy detrás de los cubos de
basura
donde ni las gitanas escarban
y la poesía ha sido declarada territorio cerrado
y aplica estrictamente la ley de Malthus.
Vete al parque, me dijo
igual
que farfullaba el viejo guarda del cementerio
cuando me paseaba de la mano
con mi primer chico:
«¡El amor se hace en los parques!»
................................................................
.
Es de noche y está lloviendo
en el aire descolorido
estoy viajando
en un gigantesco cisne
por desiertas autopistas
no alumbra linterna alguna
diez veces aguijoneo los nervios
cada partícula de aire
presta a agarrar
todas las ondas
que vengan
de un nuevo paraíso:
mi cerebro excitado es una ratonera.
Sueños y amapolas
La ventanilla de un vagón un cuadro
fotografías una diapositiva
es tan simple hacer un ovillo
del pasado
y tejer su ambiente en un poema
o una carta
que empiece necesariamente así:
«Cariño mío, hace mucho que no te escribo.
Quizá la lluvia, quizá a veces no te lleve dentro
y otras te engañe, quizá entretanto
me haya suicidado».
Así restableceremos el honor de la biografía
olvidada bajo el asiento de un tranvía
junto a un cesto de sueños y amapolas.
La radiografía
Ella entró en mi casa
me rompió todos los discos
(mi orgullo desde hace quince años)
me tiró todos los libros por la ventana
y me pidió
(y no bromeaba en absoluto
es más decía que algún día
vendría alguien a azuzar mi languidez)
que le mostrara el alma.
En vano le dije que mi vida
era igual que un perfil griego
ella se empeñaba en que no oía
no sé qué lloriqueo de bebé
o de fiera
que no sentía agitarse al cisne
cuando la tierra se traga su hilo de agua.
Luego aburrida
me alargó una hoja
donde había estrujada una madera de rosa podrida:
-No tengo el alma que necesitas
en cambio
alguien me vendió bajo cuerda
la radiografía de un semejante.
Cógela
que quizá
florezca antes del alba.
Tomado de:

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