Y SI TODO FUERA LO QUE ES
10a
El blanco que se observa en las grandes montañas y
edificios
no es nieve, sino la luz que toca extensiones de
piedras y arena.
La sombra de la luminosidad parece agua en estado
sólido,
extendida en los contornos de los objetos. Luego
aparecen
Cetus y el Pez, desde la luz.
3C
Nadie tiene derecho a morir antes de tiempo; todo el
cuerpo se revela ante el acto que cercena reacciones, desde el origen
establecidas a nivel genético por la savia del fornicio y la revelación de
milenios de órdenes transcritas en la más inverosímil coordinación de los
detalles posibles de la existencia. El violentamiento de las expectativas, que
a nivel de estructuras moleculares está descrito, atenta contra la más
elemental humanidad genética, y la descripción de estos movimientos sólo es con
las palabras que revelan el posible transcurso que llevarán los líquidos
particulares de un cuerpo en el momento en que el reflejo de luz es absorbido
en las alteraciones de conos y bastoncitos. Nadie tiene derecho a quebrantar la
reelaboración de las células y las nuevas epidermis que van emergiendo desde el
mismo tiempo en que se produjo la combinación genética, ni negar la posibilidad
de la eyaculación en la mujer que conocerá mañana. Nadie tiene derecho a morir
antes de tiempo, porque el espacio del cuerpo se proyecta hacia el próximo
momento, y tiene el espacio su espacio en cada rostro y cuerpo conocidos y es
un espacio ya dado y posible en el cuerpo de los hijos, del hermano, de la
mujer y cada uno de los que van haciendo espacio a ese cuerpo que no puede violentarse
hasta el momento en que sea preciso quebrantarse porque el aire es expulsado
por el mismo cuerpo que se disuelve en sí mismo.
https://migliaro.lamula.pe/2019/07/08/poemas-de-carlos-cocina/migliarowilly/
Versión 31
Un ramillete de neuronas genera la percepción de lo que
vemos. Las cosas y los objetos no son una imagen que se proyecta en la cabeza,
son una detonación de neuronas en el cerebro. Las cosas y los objetos están por
ahí, sin destellos.
De otra manera 31.1
El hacer y la práctica reanima el tracto de materia
blanca y de la oscura, se llenan de humedales en los que anidan nuevos
revuelos. Tareas de fluidez que se extienden al expandirse las arquitecturas
fluviales que destilan información neta.
Tomado de:
https://www.vallejoandcompany.com/2019/01/10/el-aire-que-se-expulsa-9-poemas-de-carlos-cocina/
(Nushu)
Aves de fuego opaco, un trazo breve, silábico, en los
márgenes de objetos cotidianos,
lenguaje secreto, sutilmente sonoro que desata
vendavales imperceptibles a códigos dominantes. Agujas de agua en telas de
muchos hilos, que entregan su mutismo de llanos
en llamas. Silencios fluyen generaciones de noches a
destellos. Esferas de presencia ingrávida, cuya raíz es aire en expansión.
Nudos tejidos en tramas volubles, humo exacto
en evocaciones mínimas y notables. Desentraña estados
intermedios, los fija y responde.
Trazos con la fuerza terrible de la levedad.
<El polvo de telas resquebrajadas señala lo que
había en otro tiempo, un día antes del día.
Antaño se pulveriza al tiempo de cerrar cortinas, y se
abre el aire. Lo que parece un signo
gráfico en la superficie, o calado en ella, una marca
de escritura, puede ser una partícula
recién posada, que una brisa o impulso mínimo remueve.
<La imagen no es el objeto o
sentido que representa, en sí es un objeto, un sentido
que se representa así mismo, donde
no hay retorno. <Sobre lo anterior es posible un
último estado.
(hasta memoria)
Las máquinas de sobrevivencia, como los helechos, en su
complicada simpleza, mueven
las piezas, émbolos y cadenas en pos de los elementos
para transformar las energías. Aun
así, es necesario tocar y escuchar para reconocer en
las vibraciones el sonido y la música
de los objetos en su densidad, en sus elementos
periódicos, en la luz dorada del sodio.
Hablar lento y largo, sin rima. Sólo la respiración del
aire. En la ciudad aparece el bosque
blanquecino, bajo el cual es un buen día. Pasa una
persona. Marcas de la violencia aparecen en las esquinas poco visitadas, y en
los recorridos habituales dentro de la vivienda.
Texturas brutales en espacios aparentemente vacíos, y
habitaciones excedidas. No es el
movimiento del otro sino el propio el que se entiende
como reacción. Es la dinámica de
deseos que casualmente se encuentran. Y ahí, la luz
está sobre el muro, donde todo objeto
mueve el aire. Lo que ocurrió es ahora un lugar
desconocido. Una cortina de niebla que
se extiende repentinamente y elimina la perspectiva.
Entre los objetos la luz de la mañana
se demora. Las arterias parecen de líquido liviano, y
su paso está salpicado de obstáculos.
Lo que parecía archivo de memoria quedó cerrado.
Aparece el deseo.
(hasta violencia)
El uso compasivo de paliativos en la herida, tumba en
opioides cualquier sensación al
aire libre, colmado de pequeñas señales de vida. Con
las extremidades raspando en el
exoesqueleto, el sonido es similar al de las cuerdas
vocales de los seres emplumados,
especies de serpientes que reptan volátiles entre
montículos escalonados. La densidad de
las piedras es el aire.
Tomado de:
https://revistachilenadederecho.uc.cl/index.php/alch/article/download/87856/66824/266458

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