domingo, 21 de diciembre de 2025

POEMAS DE FIAMA VALERIO - DESDE NICARAGUA PSICOPOESÍA -


SOCIOPATÍA

 

La manecilla y el bisel de mi reloj

marcan el pulso de la vida.

Mi pecho lleva el verdugo del tiempo.

Apago el transportador,

trazo miradas perplejas en los tripulantes,

la desesperación se expande en la aeronave,

gestos abatidos vuelan por las ventanas.

La endorfina colma mi sangre,

brindo en una copa grabada

con el nombre del señor presidente.

 

 

VOYERISMO

 

Me infiltré como una rata en tu cañería,

contemplé el espectáculo

que del espejo se proyectaba.

Tus mejillas se ruborizaban como bayas silvestres,

solo faltaba que las aves te picaran.

Las aureolas de tus pezones se agrandaron

como la apertura del capullo.

Galopabas, pero sin equino.

Escuché tus gemidos, similares a un sermón,

hasta que se contractaron tus músculos

y te sosegaste en el tiempo.

Una corriente de viento refrescó mi cuerpo

mientras mi otro yo sexual

se entrometía un vibrador abajo del periné.

Mis manos se ungieron de esperma,

poco a poco me fui apaciguando

hasta quedar dormitado en tu fontanería.

Tomado de:

https://revistamontaje.cl/poesia-delirio-de-persecucion-y-otros-poemas-fiama-valerio/

 

 

Delirio de persecución

 

Escuché marchas.

Las fibras de los cordones

se deshebraban como el deshojar de margaritas.

El herrete se había manchado de polvo.

A la orilla del macadán afloraron guijarros,

se descarrilaron las hormigas

al trasladar sus despensas,

violaron la fila india,

se enmarañaron en la punta de mis tenis,

me murmuraron advertencia.

No iba sola.

Aceleré el paso,

chasqueó la suela en el agua,

miré en el retrovisor al caminante persecutor,

escuché su jadeo hostigoso,

giré lentamente​​

y nadie se avizoraba en el camino.

 

 

Piromanía

Miré la Capilla Sixtina,

hice una parada como un florete

en segunda y tercia

y me dije:

¿Cómo no hacerlo?

Hice perder la cabeza de un cerillo.

El lugar se calentó

como los cristales de un invernadero.

Las brasas chisporroteaban,

las ventanas caían

como si nada las tocara.

Mientras le echaba más leño al fuego,

cerré mis párpados para aspirar

mejor el sahumerio.

El chisme se esparció

como matojo rodante.

En las calles

los hombres mascullaban

y las mujeres rezaban,

mientras yo sonreía

como un anciano

se ríe sin malicia de un niño.

 

 

DEPRESIÓN

 

Quisiera esta noche

participar en el avistamiento

de las tortugas que desovan,

seguir el litoral

hasta donde las olas conmueven

la arena muy adentro,

que una borrasca surja

y las hebras de mi cabello

pierdan la memoria genética del bucle.

Que una ola en su cresta

doble los goznes de mis rodillas,

me deje blanda como el celofán de otra onda.

Que surjan relámpagos

y mis párpados los cierre la muerte.

Que me engulla el mar

y quede varada en su lecho.

Tomado de:

https://circulodepoesia.com/2023/10/poesia-nicaraguense-fiama-valerio/

 

 

DEPRESIÓN POSPARTO

 

La puérpera estaba inmóvil

como una figura de cera

en una sala clausurada.

La cadencia de su silla

se había desvanecido

hasta quedar estoica

cual muñeca de porcelana.

Sus ojos estaban más hundidos

que la madriguera de un topo.

Sus dedos estaban más crispados

que un espiral,

brillaban

igual que la sonrisa macabra de un asesino.

Los visillos de su cuarto hacían denso el ocaso.

Deseaba tomar las repulsiones del marido

por aspiraciones de un amante.

Quería tomar los bofetones

por acaricias endebles.

Sentía que la acechaban por su placenta

como buitre a la carroña.

Anhelaba que el arrurú de un niño fuera alegría,

como cuando una madre espera a su hijo al salir de la cárcel.

 

 

ANOREXIA

 

¿Por qué ser normal es tan difícil?

Desearía viajar alrededor del mundo,

no solo en ochenta días.

Degustar la gastronomía

de las Naciones Unidas.

Catar un buen vino

y disfrutar de una agradable compañía

hasta ver que la seguidilla

del girasol acabe

como un ciclo normal,

que se niega.

No pensar que por cada bocado

mi abdomen se hincha

similar a las cortinas luego de un vendaval.

No imaginarme que en mis muslos

crecerán hoyuelos

como camanances grotescos.

No pensar que el peso ideal

no lo alcanzo,

que el marcador de una balanza

me convierta en Adefagia,

en vez de una Afrodita.

Desearía no maldecir el contexto

y aplaudir cada detalle

que la vida me trae.

Tomado de:

https://irredimibles.com/metaversos-fiama-valeiro/

 

 

FROTEURISMO

 

Abordé el bus

que me llevaría a tu destino,

ahí estabas,

extendida de brazos,

tensando tus muñecas

bajo la manija del ómnibus,

dejando tu cuerpo

libre a la velocidad del volante.

Vestías top blanco,

crispado como el terciopelo.

Sin abrochar el botón en los ojales,

el istmo de tus senos

era una víbora de sudor

ya en un celofán derretido.

Los paletones de tu falda

fluctuaban en el recorrido,

mientras mis ojos

se aturdían en el privilegio

de tu dorso níveo.

Me acerqué a ti

hasta que mi respiración

opacó lo vítreo

en la persiana del autobús.

Un frenazo

me acordó de seguir tu talle

hacia abajo con mis manos

mientras la memoria muscular

de mi pene se elongó.

Froté tus ancas

mientras te movías despavorida,

solo por ser yo

un entusiasta de la crema.

 

 

FETICHISMO

 

Un sillón donde desarrolla su menú el kamasutra.

El aire acondicionado atascando nicotina, sudor

y polución de dos seres copulando.

Un burdel en la periferia y una prostituta.

La eyaculación precoz de la cerveza

entre tus muslos hacia tus tobillos,

liberó mi orgasmo.

Mis huellas dactilares taponearon

los poros de tu cuello,

impidieron el proceso regenerativo de tu piel.

Tus pies usurparon su último movimiento de vedette,

mientras de mí surgió un podólogo empírico.

Tomado de:

https://www.revistainnombrable.com/2023/11/masoquismo-poemas-de-fiama-valerio.html

 

 

DEPRESIÓN ESTACIONAL

Apoyada en el marco de mi ventana,

expedía las cenizas al cenicero,

todo daba vuelta en mi cabeza

como un disco sobre su eje.

Me sentía abotagada,

como si cargara un yelmo en mi cabeza,

mi cabello estaba despeinado como crines,

una lágrima pendía de mi nariz.

Las moscas se agolpaban en las vajillas sucias,

mi perro no comía, como que estaba contagiado,

la lluvia cubría los senderos con su manto,

las ráfagas de vientos barrían las nubes,

la niebla extendía sus vapores sobre el horizonte

entre las montañas,

las vetas de los árboles figuraban dolor,

similar a la extracción de una muela con mano de acero,

me sentía en desamparo,

como cuando una niña pierde a su madre.

Solo esperaba que la mano de Dios me condujera a la muerte.

Tomado de:

https://www.caratula.net/seleccion-expediente-psicologico/


No hay comentarios.:

Publicar un comentario