miércoles, 17 de diciembre de 2025

POEMAS DE MARTHA KORNBLITH - DESDE VENEZUELA REVISITAMOS SU OBRA -


Sesión de endodoncia

 

Hay un dentista

que desde hace dos semanas

conoce cada partícula de

mis dientes.

Hay un dentista

de ojos azules

sonrisa amplia

y dientes perfectos.

Hay un dentista

que habla en argot de dentista:

resinas, impresiones,

tratamientos de conducto,

coronas.

Hay un dentista,

dulce como hombre,

severo como dentista

que recuerdo cada vez

que cepillo mis dientes

que me despide después de

mi sesión de endodoncia

y yo me voy

con mis labios

anestesiados

para no sonreír nunca más.

 

***

 

Cuando caiga el gobierno

estaré habitualmente sola.

Como habré pospuesto

las compras

—como es habitual—

de tanto usar el tiempo

para imaginarte,

mi despensa andará

vacía

y deambularé sin un

grano de pan,

ni parientes, sola.

Seré una mujer en un

país en guerra

que piensa en ti

habitualmente

—sola—

 

***

 

Adiós, poema, adiós

he tratado de explicarme el cielo

he bailado con un poeta

en noches ebrias.

Adiós, poema, adiós.

 

Nunca más seré poeta

nunca más seré poeta.

 


 Saga de la Familia

 

En todas las casas

siempre habitará un poeta

con una hermana (que no es poeta)

que le dirá

que escriba una biografía

sobre su familia.

En todas las casas

habitará una poeta

—loca además—

como aquellas que sostienen

a duras penas

sus propias biografías desdeñables:

Ellas avizoran pasados autistas

mujeres que dicen palabras soeces

dan tumbos a medianoche.

En todas las casas

habitará un primo lejano

—que vive en otro país—

y que busca (en inglés)

la génesis de la familia.

Conoció, hace años,

a esta pariente esquizoide

(tan callada, tan lejana —dijo—)

(«So quiet, So withdraw»).

No la reconoció en su última foto.

(«lucía tan diferente»)

(«She looked so different,

so atractive, so outlocket»)

 

En todas las casas

habitará una hermana poeta

—loca además—

que busca su propia desdeñable

génesis

(aquella que ya conocemos).

En todas las casas

habitará una hermana

que le pedirá a su hermana poeta

que escriba la historia

de la familia.

Esta poeta (loca de la casa)

pasará a formar parte de esta saga

el día en que deje el teléfono desconectado

en el filo de la madrugada.

 

***

 

Diría

que hace mucho

apenas viví

la frágil certeza

de un sueño.

Diría

que un día

me prometieron un

jardín de rosas

pero ni siquiera logré atravesar

este puente sobre aguas

turbulentas.

Diría que mi vida

fue la de un trapecista

que ha perdido su cuerda

floja.

No diría

decir «aquellos tiempos»

algo tan obvio para uno

¿qué más da?

si todos los poetas

nos fundamos sobre un

primer lugar común.

Tomado de:

https://eldienteroto.org/wp49/poemas-de-martha-kornblith/

 

 

Sería fatal decir

que el tiempo lo dirá,

el tiempo es mudo

como tus cosas

que no me hablan.

 


Ese poeta que me mira.

Todas las noches,

sale de clase,

dilucida un verso,

espanta las moscas del bebedero,

bebe un sorbo,

sacude su blue jean.

Y lo sigue haciendo, siempre

triste,

lacónico.

A veces

el público lo aplaude,

él sólo merodea en su bolsillo,

hunde su frente en el palco

mientras yo pienso:

Él

y la página en blanco.

 

*

 

La calle está llena

y hay una mujer

que en el fondo de su cuarto

llora sola.

 

Ama a un hombre

que escribe teorías.

 

Recuerda el día

lleno de adioses últimos.

 

Es de noche,

y afuera

me llueve.

 

Porque es viernes,

diciembre

y te vas. (vía Zona Moebius)

Tomado de:

https://esnobgourmet.com/2012/06/30/3-poemas-de-martha-kornblith/

 

 

***

Es Martes

leo a Kristeva

(«la melancolía es estéril

si ella no deviene en poema»)

Es Martes

 

y hace un mes

mi mano izquierda

ardía en carne viva

Conocí a un médico

al que amé con locura.

Ese hombre lavó

mi sangre

 

ese hombre limpió

mi piel quemada

con indulgencia.

 

Ese hombre conoció

mi llanto

pero ese llanto

no era un llanto

que venía de adentro

era un llanto

distinto,

un llanto de afuera.

 

Es Martes

leo a Kristeva:

(«Habito la cripta

secreta de un dolor

sin palabras»)

A él le dedico

«Del dolor puede surgir

el amor, el más profundo

amor»)

Es Martes

y leo a Kristeva:

«La melancolía es

una perversión,

a nosotros nos toca

conducirla hasta las

palabras y la vida»

(De Sesión de endodoncia)

Tomado de:

https://antologiadelaconmocion.wordpress.com/2015/05/29/martha-kornblith-una-desaparecida/

 

 

Vitrolero de Sabana Grande

No era precisamente

arrogancia lo que derrochaba

en esa noche de hace quince años

en la que busqué entregarme a ti

en una esquina del bulevard de

Sabana Grande.

Tú dejaste tu vitrola a la intemperie

así como unos sucios discos de los sesenta.

Caminamos.

Esa noche llovía

y me ofrendaste con una bandeja

con cuatro perro calientes

algunas coca colas

allí, en Crema Paraíso.

Me regalaste un brazalete de los hippies

pero en el día de nuestra primera y última pelea

me dijiste que te lo devolviera,

yo ya lo había echado al cesto

(era signo de mal augurio, me dije).

Esa noche de hace quince años

te mostré unos sucios originales,

no los entendiste, hablabas inglés,

eras trinitario.

Penetramos en la oscuridad y la intemperie

en búsqueda de un hotel.

Tú rechazaste la oferta,

no sé si por pudor

o por falta de dinero.

Regresamos a la acera

a recoger tu vitrola y tus discos

(algunos amigos buhoneros

lo habían hecho ya por ti).

Vitrolero de Sabana Grande

hoy, que ya no sé nada de ti,

ahora que encajo en otros trajes

y miro de reojo,

cuando hay otra gente,

otras calles que me acogen

regreso a ti en este poema

con elegancia.

 

De Sesión de endodoncia

 

 

***

 

Mi primer síntoma

fue callar la protesta.

Sólo hubo tardes

de presencias inútiles.

Asistir a la hora exacta

para ahogarme

en silencios no descifrados.

Si no pudieron los expertos

quién hará hablar a la renuncia.

Las luces de neón en el camino

dicen más de mi ruina cotidiana.

Desde entonces

he dejado de merodear

en el pasado.

 

De Oraciones para un Dios ausente

 

 

***

El paisaje de mis veinte años fue

encaje y algodón rosado en Las Vegas

olor a ropa nueva de la mano de mi madre

el vapor que exhalaban las alfombras del Caesar’s

violentar precozmente el cerco del bacará

menta con hielo, limosinas y paseos a Virginia City

el legado de hagan sus apuestas

mucho romanticismo.

Vivir era sólo una cortesía de la casa

así de fácil.

La fortuna no iba más allá de la tentación de las fichas

de las grandes suites

del asombro de los hoteles en el Strip

de los bikinis mínimos

de los hombres apuestos

de las caídas del sol en islas exclusivas.

En todo eso creí

porque creer era desestimar el tiempo

y el diseño que él deja

o reservarme también el derecho de admisión

porque a mucha gente no admití.

Aún así

bastantes veces hui a la explosión de las luces de ese destino

fui una muchacha pensativa

pensé cosas por las que nadie daría un níquel.

Ahora que los números me traicionan en las ruletas

y me da miedo ver las cartas

lo he apostado todo.

Pertenezco a una legión distinta de ganadores.

 

De El perdedor se lo lleva todo

 

 

***

 

A veces

la vida viene

como un haz de reyes

y habitamos palacios

e imperios.

A veces

la vida viene

como la carta más baja

rozamos con otros transeúntes

la suciedad en las aceras

habitamos los árboles, los pájaros

pedimos el pan como los pobres.

A veces

la vida viene como la vileza.

Entonces nos aferramos a la suerte

frenéticamente.

 

De El perdedor se lo lleva todo

 

 

***

Diría

que hace mucho

apenas viví

la frágil certeza

de un sueño.

Diría

que un día

me prometieron un

jardín de rosas

pero ni siquiera logré atravesar

este puente sobre aguas

turbulentas.

Diría que mi vida

fue la de un trapecista

que ha perdido su cuerda

floja.

No diría

decir «aquellos tiempos»

algo tan obvio para uno

¿qué más da?

si todos los poetas

nos fundamos sobre un

primer lugar común.

 

De Sesión de endodoncia

 

***

 

Si mis ropas mueren

con el ocaso de mi cuerpo

y la rendición de mis pasos,

si las cosas oscurecen

con la opacidad del día.

Si las horas pierden su agilidad:

¿Habrá minuto capaz de definir

la estaticidad del tedio?

 

He visto a un poeta escribir

acerca de la inutilidad de la poesía.

Ellos, en el final de sus vidas,

se vuelven caóticos y telúricos,

reflexionan sobre el cosmos,

denigran, con justa razón, del poema

mientras sus manos convulsionan

sobre un vaso de whisky

y vuelven al tormento inicial

que se expande ahora a las dedicatorias.

Dormitan sobre sus carátulas

pero ya no conspiran, como otros, en los salones.

Buenos y visionarios

no confiesan nunca su debacle,

están sobre el fin del mundo.

Lloran porque la palabra se ha vuelto estúpida

y se preguntan si ha sido legítima la espera.

 

 

***

Hoy termino de aprender

que no hace falta

sólo un íntimo comienzo,

la palabra conclusiva

que lo vincule

y lo enlace todo,

que para escribir un poema

(dulce y ahito recodo)

hace falta fundar

en las estrofas

un lugar donde permanezcan

nuestros silencios.

Tampoco bastan las sentencias,

gesto final y tardío:

(esta ocupación, la más

inocente de todas)

es preciso que el amor

se instale en leve abrazo

y anude las palabras

(tampoco se llega lejos).

Es necesario descifrar

la exacta medida, el vínculo necesario

donde surgen las hipótesis,

adentrarse en el punto decisivo

en que se cruza el verbo y

la mirada.

 

Aunque el amor,

dicen,

es una palabra

que no le hace bien al poeta mencionar,

he buscado las mejores formas de decirte

que se construye a pequeños plazos,

que me diste pequeñas cuotas de inspiración

y a cambio te reemplacé en algunos versos.

Me he visto en tantos de tus poemas

que he abandonado mi adicción a los espejos

y ya no dejo mi imagen derramada en las aceras

(a cambio de tus pequeñas dosis),

en las que dejé mi historia personal.

(eso que llamas talento fácil y gratuito),

pero quizás mis versos se conocerán un día

como productos caros y lujosos,

los hice a partir de esa palabra

que no será bueno mencionar

para el bien del poema

y el mío propio

y el tuyo quizás,

tan atado ahora a esa convención

de ya no reemplazar amores en poemas,

quizás alguien deberá escribir poemas por ti

mientras yo derramo mi imagen en las aceras

en busca del origen de tu poética

(de tu historia personal)

tan conocida en estas calles

donde yo busco una nueva dosis de inspiración

para amparar a mis poemas de la muerte

y a mí de la muerte por los poemas.

 

 

***

No he cambiado mi forma

sólo le he dado un nuevo destino a las palabras.

Te sorprenderás de esta nueva manera de darme,

estoy harta de esta manía de suicidarme

en cada verso, cada ocaso

quizás sea así,

probablemente la partida.

No he cambiado mi forma

sólo he decidido disimular

esa costumbre trágica

de abandonarme en el inicio

y reanudarme en la caída.

No he perdido el motivo,

he retomado mi manera habitual,

de reanudado el proceso,

no he perdido mi hilo central,

esa forma triste de designarme

en cada línea.

 

 

***

Sería fatal decir

que el tiempo lo dirá,

el tiempo es mudo

como tus cosas

que no me hablan.

 

Me quedo mirando la palabra,

la ruina que originó mi primer verso,

sólo cosas diciéndose por siempre y nunca más,

no habrá más talento surgiendo en los escombros,

sólo letras de otros anuncian el desastre.

Tomado de:

https://vomiteunconejito.wordpress.com/2020/04/19/poemas-de-martha-kornblith/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario